domingo, 22 de enero de 2012

Las AMIGAS del Parque Céspedes


Nereyda Barceló Fundora


Cuando somos niños amontonamos sueños y fantasías, nos gusta dialogar con otros niños y por sobre todo jugar. Construimos un maravilloso mundo de ilusiones con Alicia y sus naipes, dragones que escupen fuego, admiramos al forzudo Hércules, a la Caperucita Roja, Blanca Nieves, Robin Hood y tantos otros. Son tiempos en que la reina de la vida es la imaginación.

Luego llega la adolescencia con sus grandes ilusiones, después la edad adulta con las responsabilidades, primero de estudios más avanzados, finalmente el trabajo y la más importante tarea, crear una familia.

Todos son retos en la vida del ser humano, pero no vamos a entrar en detalles de las diferentes etapas de la vida, sólo nos referiremos a cómo ocupar el tiempo libre en la tercera edad.

Hoy se habla mucho de la cultura del ocio y de buscar un antídoto contra el aburrimiento.

¿Aburrimiento? Sí, cuando ya se han criado los hijos e incluso se ha contribuido a elevar la estatura de los nietos, es lógico que tengamos menos carga en el hogar. Entonces algunas personas, no todas, sienten soledad, inactividad laboral, pereza, y falta de creatividad en desarrollar ideas que ayuden a distraerse

Yo admiro a las personas que no se aburren, porque hay gente que aún siendo mayor en años, mantiene un admirable arte para combatir el aburrimiento.

Decía Erasmo de Rótterdam que “el que conoce el arte de vivir consigo mismo, ignora el aburrimiento”, porque frutos del aburrimiento son la tristeza y la melancolía.

Giacomo Leopardi escribía que “para la felicidad son menos nefastos los males que el aburrimiento”.

En el mundo moderno se buscan vías para rellenar con diversas actividades el tiempo libre en la tercera edad, pero no todos aceptan lo que se les oferta.

En nuestra ciudad, muchos son los “abuelos” como todos llaman a quienes estamos en la antesala de la vejez, que ocupan su tiempo en los Círculos de Abuelos, en actividades religiosas, en juegos de azar en el hogar o sentados hasta el cansancio frente a la tele.

Pero, algo muy interesante es lo que sucede con Las amigas del Parque Céspedes.

Minin, Celia, Brunilda, Melita, Mireya, Elsa, Esther, Otilia y otras más que han encontrado una nueva forma de entretenerse, mediante una amistad muy singular.


Hace aproximadamente cinco años, ellas se reúnen en el Parque Céspedes de Santiago de Cuba todas las tardes más o menos de las 6 en adelante. Allí se conocieron y en uno de los bancos se sientan a desarrollar una hermosa tertulia amistosa que ha creado lazos de una solidaridad muy bonita.

Sin formalismos, ni cuotas mensuales, ni exigencias, ellas van a contarse sus alegrías y tristezas, las novedades familiares, sus sueños y esperanzas, incluso, se ayudan mutuamente y si alguna necesita de momento una medicina que no ha encontrado, la mano de la amiga del parque se extiende hacia ella.

Algunas de las integrantes de este grupo sui géneris, son casadas, otras

viudas, divorciadas, solteras, la mayoría jubiladas o simplemente amas de casa, todas coinciden en pertenecer a la gran familia cubana.

Disfrutan de las actividades recreativas que se celebran en el hermoso parque santiaguero, y casi siempre, ellas son las primeras espectadoras.

Y hay que verlas qué bonitas, bien vestidas, maquilladas y luciendo siempre las mejores galas, sobre todo los domingos y días feriados.

Las amigas del Parque Céspedes, son una muestra de la diversidad de opciones de las cuales podemos disfrutar a nuestros años.

Ellas miran su vida como una etapa en la que aún es posible descubrir en todo aquello cuanto nos rodea maravillas y encantos que embellecen la existencia y enriquecen el alma.

Quizás no conozcan el mito de la diosa Hebe y las secretas fuentes de la eterna juventud, pero si conocen el poema de Longfellow cuando dijo:


“La vejez tiene sus ventajas

no menos que la juventud

aunque vienen con otro atavío

de la misma manera que cuando

la luz del crepúsculo se desvanece

el cielo se cubre de estrellas,

invisibles durante el día.


Serenidad, sabiduría, desprendimiento, libertad, plenitud: tales son los fulgores que adivino iluminan a estas amigas que podemos ver todas las tardes en el céntrico Parque Céspedes de nuestra ciudad.

Al conocerlas no dejamos de sonreír satisfechos, porque ellas nos llenan de la admiración que provoca un arco iris, por el mero hecho de existir y por la hermosa aventura de seguir viviendo.

(Leído en la Peña LETRAS COMPARTTIDAS, Biblioteca Elvira Cape, Santiago de Cuba, 20 de nbero de 2012)

1 comentario:

Anónimo dijo...

NERY QUERIDA, GRACIAS MIL POR ESA BELLA CRONICA, POR ENVIARNOS ESE LINK Y HABER PODIDO DISFRUTAR DE UN PEDACITO DE NUESTRO TERRUNO, A TRAVES DE ESA PAGINA WEB TAN EXCELENTEMENTE DISENADA Y QUE TANTO DEFIENDE NUESTRA CULTURA, NOS ENCANTO TODO!!! TU CRONICA, HERMOSISIMA, CALIDA Y LLENA DE OPTIMISMO, ESCRIBI UN COMENTARIO. GRACIAS DE NUEVO Y SIGUE ESCRIBIENDO ESAS "VITAMINAS PARA EL ALMA" Y VIENDOTE TAN BONITA COMO TE VIMOS EN ESA FOTO, CON ESA BELLEZA QUE EMANA DE UN ESPIRITU FORTALECIDO Y CONSTANTEMENTE RENOVADO!!! TE QUEREMOS Y ADMIRAMOS, LOS PUJOL.