Santiago de Cuba celebró un nuevo premio Cubadisco. En la edición del 2014, que desarrolla sus actividades por estos días en
Las
notas premiadas corresponden al disco Si de
son se trata, del septeto
santiaguero Ecos del Tivolí, álbum producido por el sello Bis Music que también
había sido nominado en el apartado de música tradicional. Con ello, Cedeño
repitió un premio que ya había ganado en el año 2011 con las notas hechas para
el fonograma Veneración, también de Bis Music.
Como
distinción a nuestros lectores, le ofrecemos las notas ahora premiadas:
SI DE SON SE TRATA...
SI DE SON SE TRATA...
Reinaldo
Cedeño Pineda
Las goletas se agolpaban en el puerto
santiaguero. Un núcleo de franceses y francohaitianos, llegados del éxodo de
De
ese entorno bebió Miguel Matamoros (1894-1971), figura señera de la música
cubana, para componer algunos de sus títulos memorables. El trío y los formatos
posteriores que encabezó junto a Rafael Cueto y Siro Rodríguez, pasaron de un
continente a otro; aunque deberíamos afirmarlo en presente: su música sigue
sonando por medio mundo.
Ecos del Tivolí apuesta
a esa grandeza.
Creado
el 20 de marzo de 1992, porta la bandera de la tradición, la hace flamear. Son
veinte años de hacer música. El acople exacto y la cadencia singular, el tono
vibrante de Iván Batista Aja como voz líder, el punteo de las cuerdas y el bajo
de Antonio Barbarú, crean un sustrato que remite, inevitablemente, al influjo
matamorino. Ni casualidad ni coincidencia. Cobijados bajo la fronda de Don
Miguel, no hay por ningún lado unción de museo, sino una activa asimilación.
La
investigación sostenida en añejos archivos, las referencias sonoras obtenidas
por diversas vías, el viaje hacia la armonía tradicional, les dota de una
sólida argumentación a la hora de abordar esos temas en el siglo veintiuno. Si
bien puede hablarse de rescate, tal vez sea más propio referirse al
redimensionamiento logrado a partir de piezas menos conocidas —pero igual de
valederas—, fruto del talento inagotable del autor de Son de la Loma.
Son marcas indelebles en las ejecuciones de Ecos del Tivolí.
El grupo estrena en este, el cuarto fonograma de su
carrera, su condición de septeto. Después de cosechar aplausos como quinteto y
sexteto en Europa, Sudamérica y el Caribe, aparecieron las tumbadoras de manos
de Arturo Aguilera. El nuevo formato constituye todo un sello en la historia
musical de la Mayor
de las Antillas, y el sonido se revela cubano, vital.
La
ductilidad interpretativa de sus músicos, bajo la dirección de Jorge Cambet,
les permite pasearse con soltura por una amplia gama: el lirismo del bolero (Luz que no alumbra, La noche
triunfal), la combinación del bolero-son
Cuando
al fin te vayas, el son pregón Baila mi pregón, el son guaguancó Llora como lloré o un clásico como Alegre conga, cierre brillante de la propuesta fonográfica.
El septeto acierta con La gata de Wenceslao ―otra vez
Matamoros— que es decir el toque hilarante, la trompeta en eclosión de Eulices
Galbán, el valor de la improvisación sonera. Asimismo, construye un verdadero regalo desde
cada nota en No te vayas mulata del
boricua Rafael Hernández, mito de la música latinoamericana.
El disco se permite más de un lujo. La voz
prístina de María Victoria Rodríguez (Realidades) es uno de ellos.
Pancho Amat, desgranando virtuosismo con el tres en una inspiración de Juan
Carmenaty (Con Caridad no vuelvo más), es otro. Escúchelo,
disfrútelo.
El bolero surgió en la bohemia, al compás de las
guitarras y el beso robado en la ventana. El son es un complejo
cantable-bailable, emergido de la interinfluencia de África y Europa, de
cuerdas y tambores, del campo y la
ciudad. Ambos constituyen parte de la creación espiritual más entrañable de la
nación cubana Inscrito en ese caudal
imperecedero, este disco resulta un privilegio.
Ni
frase de ocasión, ni elogio vano. Si de son se trata… Ecos del Tivolí.
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(Tomado de Redacción digital de Radio Siboney)

FELICIDADESSSSS......!!!!! A Ecos del Tivolí, y en especial a la pluma de Don Reinal Cedeño
ResponderEliminarFelicidades....!!!! a Ecos del Tivolí, y en especial a la pluma especial de Don Reinaldo Cedeño....
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