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miércoles, 24 de febrero de 2010

Dos crónicas: NADIA, la que escribe con la voz / ALMEIDA es un canto



Dos acontecimientos han movido a este cronista en los últimos días. Aquí les dejo mis impresiones...


NADIA, la que escribe con la voz

Reinaldo Cedeño Pineda

¿Dónde conocía a Nadia Losada Jeréz? ¿Algún amigo común ejerció de puente? ¿Sería Lilian Cala, la teatrera, que hoy anda lejos, que sé voy a encontrarme un día al doblar la esquina? ¿Acaso coincidimos bajo el sol santiaguero? ¿Tal vez a la salida de un concierto de Elena?

Fue un encuentro dichoso en cualquier caso. Nadia es embajadora de la energía positiva. Cree en ello y te la transmite. Te la inyecta.

La ves y se evaporan las angustias.

Este martes 23 de febrero en el patio de la UNEAC, cerca del lugar donde nació Heredia, Nadia Losada estuvo en “Caserón te invita”.Y allí desgranó sus contadas y sus anécdotas.

Las preguntas del anfitrión José Orpí la hicieron confesar:

—No creo en la mala o la buena suerte. Creo en los desafíos.

Dice que reencarnaría en un pez.

Ella transcribió de su puño y letra, para que no se le fuera, cierto libro: Juan Salvador Gaviota de Richard Bach.

Contó de un hombre que se fue a las cuatro esquinas con una caña de pescar y unas viejas sandalias. Le llamaron loco… hasta que el amor descubrió que era un poeta.

Una luz de picardía, de ternura le ponen ese brillo. Y el mar, el mar en una gota, el mar del Tivolí.

(Silvina López le regaló en el patio, a capella, a ella y a todos, Alfonsina y el mar.)

Nadia no escribe libros en papel. Ella los descubre, los reinventa, los hace flamear.

Ella cree en las palabras, en las pequeñas cosas.

Nadia, la que escribe con la voz. //

ALMEIDA es un canto


(A propósito de la gala homenaje en la sala Dolores)


Reinaldo Cedeño Pineda

Dicen que sobre las olas del Mar Caribe, una canción fue luz en noche cerrada; que un nombre de mujer y emperatriz despidió a los que serían libres o mártires; que un tema de amor puede ser la semilla de una generación.

Y ahora que me alejo para el deber cumplir, que mi tierra me llama a vencer o morir…


Hay canciones tan grandes como una batalla. Hay batallas que son como canciones.

Hay julios que parecen eneros. Hay muros que no pueden con pechos verdeolivos.

Hay voces en que va un pueblo: “¡Aquí no se rinde nadie…!”.

Me aprieto a la butaca. Reconozco a Santiago y a sus calles, sus parques, su bahía. El autor ha depositado en los animadores santiagueros (en sus maños bisoñas), el estreno de un tema para niños: Marinero quiero ser.

El autor es un héroe. El héroe es un niño.

¿Dónde le nació el poema y le nació la música? Al lado de la pólvora y la yerba. Al lado del amor.

Quisiera enamorarme, hoy, que la primavera es abril para mí…

La ciudad de Heredia y de Maceo, de Matamoros y Guillermón fue suya. Para los santiagueros, siempre fue Almeida. Sólo Almeida. Siete letras. No hacía falta más.

Santiago nunca despidió sus restos. Los amigos siempre quedan.

Mi Santiago, tu Santiago, nuestro Santiago, un pedacito de Cuba es…

Sus manos tocaron dos pilares de nuestra cultura: los Estudios Siboney de la EGREM (Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales) y Tele Rebelde en Santiago de Cuba, un sueño para la visualidad oriental.

Sus manos de artista y comandante tocaron muchos sueños.

Casi no se le adivina en temas como el son Dame un traguito; pero el héroe era un cubano, cubano como el que más.

Almeida es como las montañas de Oriente. Como las montañas que conoció de memoria, que nos protegen, que nos identifican, que nos inspiran.

Almeida es un canto. //

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Crónicas íntimas
http://laislaylaespina.blogspot.com/2008/10/crnicas-ntimas-la-seorita-alina.html


viernes, 26 de diciembre de 2008

2008: Un año para desnudarme...


Reinaldo Cedeño Pineda
escribanode@gmail.com

Ha sido un año para desnudarme, para despojarme de ciertos remilgos que aún cargo. Así lo quiero guardar, así lo quiero sacudir ( y lo que falta).
Un amigo me preguntó cómo me imaginaba a mi mismo dentro de cuatro o cinco años…

Le dije que nunca me hago semejantes preguntas. El futuro es un lugar ignoto al que no interrogo. No creo en planes a larga distancia. Me gustan más los pasos que los saltos.

Mis aspiraciones tienen más que ver con cosas íntimas, sencillas. La amistad, por ejemplo. La difícil, inasible y esencial amistad.

Si algo me dio este 2008, fue nuevos amigos. Al menos, nuevas manos tendidas. Sé agradecer cada una de las que me sale al camino, aunque la palabra siempre la he borrado de mi diccionario.

(El 2008 fue el año de nuestra asociación de blogueros: el CUBA BLOGS CLUB que ha resultado una bonita experiencia de intercambio. Tengo la certeza de que en este nuevo año, sumaremos otras iniciativas).

LA ISLA y LA ESPINA recibió este año, más de 60 mil visitas desde ciento once países. Al maenos, viajan mis ideas más allá de la Isla y "su maldita circunstancia del agua por todas partes".

Tuve suerte este año de asomarme a otros pedazos de mi país:

Pisé las calles de Manzanillo y Sagua La Grande, me asomé al Guacanayabo y al Undoso, bebí de sus historias de puentes y glorietas. Volví al San Luis de mi niñez, y levanté del polvo, la nostalgia. Recorrí con cierto sobrecogimiento las llanuras habaneras hasta Güira de Melena y Bejucal. En Guantánamo, volví a redescubrir la ciudad, puertas adentro. En Las Golondrinas, Contramaestre, frente a las montañas de la Sierra, al lado de un río encantado, tuve unos días de sanación.

Recuerdo, eso sí, más los rostros que los muros…

En este 2008, continué la dirección de la revista CASERÓN de la UNEAC en Santiago de Cuba. Se trata de una resucitación, de un reto formidable. Un equipo pequeño y experimentado respalda esta aventura. Cada número es un alumbramiento… que nadie me diga que un hombre no sabe lo que es un parto.

A principios de abril fui delegado al 7. Congreso de la UNEAC. Lo llevo como orgullo, haber participado en una reunión que miró a los cimientos de la sociedad cubana. No fue una más.

En el Palacio de las Convenciones, hablé de los temas que acordamos: la necesidad de rescatar el carácter nacional de la radio y la televisión cubanas, sin confundir la capital con el país; y la urgencia de revisar el papel de la asesoría en los medios, tantas veces anodino, cómplice, sobrante.

No sé como, en medio de tantas cosas, pude recopilar de aquí y de allá, entrevistas, artículos y ensayos para conformar un libro con mi experiencia periodística. Ojalá tenga buenas noticias que dar pronto.

Guardo del 2008, alegrías muy íntimas que no podré contar. También algunas tristezas que prefiero pasar. Y la desolación de un parque, los árboles cercenados por la estupidez en Santiago de Cuba, ciudad que parece levantar una oda al cemento.

Guardo las imágenes de muchos cubanos sin casa… y los récords de Beijing, una olimpiada con demasiadas trampas y truculencias. ((Los paralímpicos rescataron su dignidad).

Para mí, este fue un año puente, un año de movimiento. Un año de ideas, de letras y polémicas. Un año pleno de energías.

Y he despedido el año con mi familia, con mis padres. No pido más.

Cuando miro atrás, a los 40 años que cumplí este 2008 (edad redonda, edad definitiva) sólo me quedan los deseos, unos enormes deseos, de seguir adelante.

Y cada vez me resultan más cercanas las palabras de la Madre Teresa de Calcuta:

La vida es una oportunidad, aprovéchala
………………………………………...
La vida es un himno, cántalo.
La vida es un combate, acéptalo.
La vida es una aventura, arróstrala.