miércoles, 29 de octubre de 2008

CRÓNICAS ÍNTIMAS: La señorita Alina



Reinaldo Cedeño Pineda
escribanode@gmail.com

1.

Cuando la señorita Alina pidió a los alumnos que subieran a la plataforma, los escalones me parecieron interminables. Habíamos copiado la tarea de geografía del cuaderno de Ángela, y ahora la vergüenza se apretaba a mis pasos como un grillete. Cinco o seis encogidos muchachos nos encontramos… frente a todos los ojos del mundo.

La montaña que se recortaba en la distancia, de pronto, se había despeñado sobre mí.

Cuando en el aula, la pena se volvió más sofocante que el calor, habló la señorita Alina:
―Estoy orgullosa de ustedes, les felicito por haber sido honestos. La verdad aunque es severa, es amiga verdadera…Y se volvió de espaldas.

La escuché con atención, puse más atención que nunca; pero comprenderla me llevaría años.

Pudiera dibujarla ahora mismo frente al pizarrón verde; pudiera describir su manera de sujetar la tiza… o recortarla desde la azotea de la escuela, adonde me escapaba por la escalera de caracol, y la veía avanzar, pequeña, envuelta en el polvo del camino.

Cuando llegaba con sus papeles acunados en los brazos, con su ropa sencilla, toda la escuela hacía silencio.

La señorita Alina podía cambiar el universo con el extremo del puntero. Con sólo un giro íbamos de Tasmania a Groenlandia, de los Montes Urales al desierto de Atacama. Por ella memoricé las capitales de todos los países del mundo. Tiempo después leí en mi expediente escolar, con su letra indeleble: este niño será cartógrafo.

Pero el cartógrafo, entre los juegos, había olvidado sus deberes otra vez. La señorita Alina estampó en una esquina la frase terrible: “No realizó la tarea”… y a seguidas, llené las hojas de borrones, lancé por la ventana la libreta forrada por mi madre, y me gané el castigo.

Al otro día, puso en mis manos una libreta nueva y un libro de fábulas.

2.

Los años se parecen al patio de mi escuela, siempre listo para recibir a unos y despedir a otros… pero algunos son como la tierra.

Cuando la vida me coloca entre la conveniencia de callar y el civismo de romper el silencio, sé que la señorita Alina me está mirando.

OTRAS crónicas íntimas:

---Mamá Yoya y Papá Luis:
http://laislaylaespina.blogspot.com/2008/09/reinaldo-cedeo-pineda-escribanodegmail.html

--- El Tío Perucho

http://laislaylaespina.blogspot.com/2008/09/crnicas-ntimas-el-to-perucho.html

---El hombre que se entendía con los trenes
http://laislaylaespina.blogspot.com/2008/10/crnicas-ntimas-el-hombre-que-se-entenda.html

---El niño y EL TITÁN

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---El juego de damas y el cuarto del terror
http://laislaylaespina.blogspot.com/2008/10/reinaldo-cedeo-pineda-escribanodegmail.html


6 comentarios:

Amparo dijo...

Todos tenemos alguna maestra que nos trae muy buenos recuerdos. Siempre tan tiernos tus relatos de la niñez. Tengo problemas con el correo.

Amparo dijo...

Muy bueno como acostumbras hacerlo, siempre tenemos una maestra que recordamnos con mucho cariño. Tengo problemas con el correo, en mi blog encontrarás otros. Un abrazo

EL POLEMISTA (Reinaldo Cedeño Pineda) dijo...

Gracias Amparo por tu fidelidad y por lo que dices. EStos recuerdos de mi niñez, me tienden las energías y los abvrazos de persoans muy queridas

he estado hace días con problemas de conectividad.
Gracias
Reinaldo

Amparo dijo...

Entra a mi blog para que recojas un premio. Dile a Desquirón que está incluido. Feliz fin de semana. Un abrazo

Anónimo dijo...

Hola Reinaldo,
Saludos desde Holanda,
Disfruto mucho de tu blog 'La Isla y la Espina'. Ya veo que eres un apasionado de la actividad bloguera. Te felicito.
Soy Juan Carlos Roque, periodista y realizador de radio. No sé si me ubicas. Hace 13 años estoy trabajando en Radio Nederland.
Te he incluido entre los blogs que recomiendo.
Mi página es 'El arte de hacer radio'

Un abrazo,

Juan Carlos

Betty Beatón Ruiz dijo...

Rey, eres tan especial que me rindo a tu pluma.