jueves, 17 de agosto de 2017

ANNIA PORTUONDO: Una medalla partida en dos








Reinaldo Cedeño Pineda
escribanode@gmail.com


La tengo frente a mí, ahora mismo. Su traje de lunares parecía tan simple y su mirada tan serena, que dejé mis ojos en ella. La sigo mientras toma impulso, se apoya en el caballo y gira. Hago de juez desde las gradas: la caída es perfecta. Vuelve en manos libres: concierto en el tapiz. El público estalla.

   Cuando anuncian su edad, temo un error y aguardo. Diez años, repiten. ¡Diez años y es ya la mejor gimnasta de Cuba!

   Su nombre reunía curiosamente a dos de mis cantantes favoritas. Annia Linares y Omara Portuondo. Tal vez por eso lo fijé inmediatamente: Annia Portuondo. Ella alcanzará el título de Cuba en siete oportunidades.

   No me asombró cuando dos años después, en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de México en 1990, la muchacha ganó cinco medallas de oro y  una de bronce, incluido el all around o máxima acumuladora.

   En el periódico Granma del 26 de noviembre de 1990, el titular fue “Annia ya dejó su nombre grabado en la gimnástica”, mientras en la revista Bohemia del día 30, se hablaba de “Annia y su magia”. Leía cuanto publicaban sobre ella. Me convertí en su fan.

   Era muy seria en sus ejecuciones. Algún comentarista le señaló la falta de una sonrisa, de una expresión más dulce… pero la concentración era una de sus claves.

   De vuelta a los Centro-Caribe (Ponce, 1993), la cubana arrasó: seis títulos de seis posibles. Incluso, en uno de ellos ¡mereció la calificación de 10 puntos! 

   En los Panamericanos de Mar del Plata 1995, Estados Unidos acudió con una armada encabezada por la campeona mundial Shannon Miller. Sólo así  pudo vencer a la cubanita que se las arregló para ganar, no obstante, tres medallas en la final por aparatos, ocasión en la que también se abrió espacio su compañera Leyanet González.


   1996 fue el año de su consagración… y su retiro. En el Campeonato Mundial por Especialidades que tuvo lugar en Puerto Rico, el público ya la conocía y la adoptó como suya. El apoyo fue delirante.

   Según afirma más de un experto, fue la mejor en el caballo de salto, pero los jueces decidieron adelantar unas décimas a las rumanas Gina Gogean (9,800) y Simona Amanar (9,787), por sobre la Portuondo (9,756). Que una chica caribeña le arrebatase el oro a las seguidoras de la Comaneci, tal vez les pareció un sacrilegio.

   Annia Portuondo se convirtió con ese disputado metal bronceado, en el primer gimnasta cubano  ―sin distinción de sexo ―, que conquistaba una medalla en una cita del mundo. Antes que la plata de Eric López en barras paralelas en el Mundial de Gante, Bélgica en 2001. Yerran varias páginas cuando le dan la distinción a este último.

   Aunque había logrado el mérito, no fue incluida previamente en la nómina de la delegación cubana para los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996. Las autoridades deportivas de entonces, pifiaron. Los resultados en tierra boricua, fueron un campanazo que cayó sobre sus cabezas. Según la prensa, hubo gestiones para incluirla a última hora… pero ya todo era inútil.

   Annia decidió retirarse a los 18 años. Y la perdí de vista…

   Cuál no sería mi sorpresa cuando la vi aparecer en la cuna del olimpismo, en Atenas 2004. Era toda una mujer, pero conservaba intacta su prestancia. El matrimonio con el preparador Alan Hatch, no sólo le dio un nuevo apellido, sino que la sacó del retiro. De nuevo había mirado a  Cuba, a su antigua compañera Leyanet González ―longeva en ese deporte―, quien seguía cosechando lauros después de ser madre.

   Debió imponerse a trabas, a  lesiones. Tenía que demostrar su valía en su país de residencia. Representando a los Estados Unidos, logró el sueño. Sumó dos preseas de plata durante la cita griega  en la final de caballo de salto y en la competencia por equipos.

   A los  26 años, cuando ya muchas han abandonado,  Annia se convirtió en la primera gimnasta de origen latinoamericano en ganar  una medalla olímpica.

   Por la televisión aplaudí sus saltos, aplaudí su excelencia; aunque el resultado no fuese para Cuba. Y cuando tomó la carrera de impulso, en algún lugar, adiviné a la niña guantanamera de traje de lunares y mirada serena que no se rindió jamás.  



lunes, 31 de julio de 2017

La identidad cubana: la forja perpetua (V) Félix Varela, del verbo precursor al exilio heroico



Escrito por Reinaldo Cedeño Pineda

Se aprieta a los pequeños espejuelos. La energía se le adivina por encima del atuendo sacerdotal, que le cuelga más del espíritu que de la anatomía. Llegó más lejos que ninguno en la reforma de la enseñanza. Dominaba el latín a la perfección, pero decidió impartir sus clases en español. Dicen que los seminaristas se agolpaban para escuchar su prédica.


Hijo de un militar español radicado en La Habana, su niñez la pasó en San Agustín de la Florida (entonces territorio español). Tomó los hábitos muy joven y se acreditó por oposición las cátedras de Latinidad y Retórica, y la de Filosofía, en el Seminario de San Carlos en La Habana. El obispo Espada, de larga recordación en la historia y la cultura cubana, fue siempre su benefactor.


"Sus primeros pasos se encaminaron a la liberación del pensamiento, de las ataduras escolásticas y de la dependencia de los sistemas foráneos. En la medida en que se abría paso la emancipación del pensamiento fue fundamentando la emancipación política" (1)


Félix Varela y Morales (1788-1853) es el primer intelectual cubano que señaló el camino inequívoco de la independencia. Tuvo el destino de los precursores: la vida no le alcanzó para ver cómo los cubanos se lanzaban a conquistar su patria… pero sobre sus ideas se tendió la libertad.


En 1820 se restablece en España la constitución de 1812. Es diputado a las Cortes Españolas, donde aboga por un gobierno económico y político para las provincias de ultramar. Al volver al poder Fernando VII, las tinieblas se levantan sobre las ideas liberales. Varela es condenado a muerte. El cubano llega a los Estados Unidos en el estertor de 1823… y nunca más volverá a Cuba.


¿De dónde sacó un hombre de semejante nobleza, el heroísmo para enfrentarse a un gobierno empecinado y déspota? ¿Cómo soportó las cuchilladas del exilio?¿Cuántas veces ardería el padre Varela, cubanísimo, solo, como una vela en la oscuridad?


"Hablar cuando otros callan"


En los Estados Unidos desarrolla una labor política sin precedentes y publica el primer periódico revolucionario cubano: El Habanero (Filadelfia 1824-1825; Nueva York 1825-1826), que entraba a Cuba clandestinamente. Allí apareció uno de sus más célebres artículos, "Tranquilidad de la Isla de Cuba" en el cual retrata la aparente calma y cuya resonancia traspasa geografías, reta al tiempo. Así lo dejó escrito:


"(…) no es el menor sacrificio que puedo hacer por ella, el hablar cuando otros callan, unos por temor, y otros porque creen que el silencio puede, sino curar los males, por lo menos, disimularlos y quieren recrearse con la apariencia de un bienestar de que ellos mismos no aciertan a persuadirse (…)"


"Todo pacto social no es más que la renuncia de un parte de la libertad individual para sacar mayores ventajas de la protección del cuerpo social, y el gobierno es un medio de conseguirlas. Ningún gobierno tiene derechos. Los tiene sí el pueblo, para variarlo cuando él se convierta en medio de ruina, en vez de serlo de prosperidad (…) Hasta ahora el pecado político casi universal en aquella Isla, ha sido el de la indiferencia: todos han creído que con pensar en sus intereses y familia han hecho cuanto deben (…)"


"¿Pero qué?, dirán algunos, ¿es la revolución de la Isla de Cuba lo que intenta persuadir un hijo de este suelo? ¡La revolución que equivale a la ruina del país (…) ¿Es la sangre de sus compatriotas la que quiere que riegue unos campos donde ahora tranquilos y felices, recogen los frutos (…) ¡Ah! Ese será el lenguaje con que el interés momentáneo procurará callar la voz imperiosa de la razón. Mas ¿qué importa? La verdad siempre ha tenido enemigos y jamás la calumnia ha dejado de atacar a sus defensores (…)"


"Aun los más obstinados en la adhesión a España, creo que si no han perdido el sentido común confesarán que una gran parte de la población (para mí es casi toda) está por su independencia (…) Compatriotas: salvad una patria cuya suerte está en vuestras manos".


Cuando no pudo seguir publicando El Habanero, aparecieron en forma de epístola sus Cartas a Elpidio, un combate contra la impiedad, la superstición, el fanatismo. Fustiga como detestables a los deshonestos. Algunos suponen que "Elpidio" fue uno de sus discípulos (tal vez José de la Luz y Caballero). Otros suponen que es un nombre simbólico.


Varela llegó a ser vicario general de Nueva York en 1937 y murió en la Florida, en su celda monacal. Murió sin pertenencias: todas las había dado a sus feligreses. Fue honrado hasta el final y fue severo consigo mismo. De esa savia está hecho nuestro sentido de libertad y cubanía.


Sus restos descansan en el Aula Magna de la Universidad de La Habana. La máxima distinción de la cultura cubana, con suma justeza, lleva el nombre sagrado de Félix Varela.


Nota:


(1) Eduardo Torres-Cuevas: Historia del Pensamiento Cubano, Tomo I, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2004, p.339.Escrito por Reinaldo Cedeño Pineda


lunes, 10 de julio de 2017

(Con FOTOS y POEMAS) LA ABEJA LIBANDO SAL de Reinaldo Cedeño / UN LIBRO, tres presentaciones




Presentación del libro LA ABEJA LIBANDO SAL de Reinaldo Cedeño, editado por Ángel Velázquez para el sello Ediciones Exodus y presentado por la profesora Lidia Margarita Martínez Bofill  (en Estados Unidos)



(La profesora Lidia Margarita, junto a la trovadora Gladys del Monte y la escritora María Eugenia Caseiro) 




(Saily Rivas, de la Fundación  Caguayo, lee las palabras de agradecimiento del autor)




(El escritor e investigador Manuel Augusto Lemus, un guantanamero ilustre, hiló con sus palabras la presentación del libro y de la revista EKATOMBE. También  se le rindió homenaje al recientemente desaparecido poeta Pedro López Cerviño y al mestro Electo Silva. La cultura cubana sin fronteras)



El libro de Reinaldo Cedeño que hoy sometemos a la consideración de este selecto público es una joya, desde su cuidada edición y cubierta atractiva. El contenido que nos regala el poeta se mueve entre cuerdas que van desde una nostalgia estremecedora, un arraigo medular de lo que ha sido su entorno, hasta  eventos y figuras de la cotidianidad. Lo integran 42 poemas que se distribuyen bajo los epígrafes Monólogo del ebrio y  Danza de los inocentes, y a modo de epílogo, los versos octosílabos que dan nombre al libro, La abeja libando sal...



LA ABEJA LIBANDO SAL de Reinaldo Cedeño / TUTORIAL para presentar un libro de poesía (a cargo de la periodista Dariela Gámez Paz) en la Peña Página Abierta. Biblioteca Pedro Claro Meurice Estiu. 


  


Los sentimientos son expresados con las palabras de siempre, las que le escucho en la emisora, en reuniones y pasillos. Por tanto, según esta página web, mi colega y amigo Cedeño no necesita de vocablos rebuscados para referirse a la vida de siempre, ese que conmueve a gente como él y que a gente como a mí me pasa desapercibida a menos que la observe con los ojos prestados del poeta, que es al final todo acto de lectura…


 LA ABEJA COMO METÁFORA DE UN HOMBRE: ACOTACIONES PARA LA LECTURA DE UN LIBRO DE POESÍA (de Reinaldo Cedeño)  por el escritor y promotor Noel Pérez García, en el 37. Festival del Caribe. Cnetro Cultural Loyola, Vista Alegre, Santiago de Cuba.   

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 (El autor, Reinaldo Cedeño, expone y agradece ante un auditorio hermoso)

  



(El presentador, el escritor y promotor Noel Pérez. Observa el autor   Reinaldo Cedeño)




 (El autor  Reinaldo Cedeño lee algunos poemas. Al fondo la coordinadora del Encuentro de Poesía del Festival del Caribe, Teresa Melo y el conductor el poeta Reynaldo García Blanco, Premio Casa de las Americas )



(…) con este poemario crea una gran expectativa entre un público diverso que sigue su enigmática danza de abeja, llena de significados, hasta uno de los escenarios de un Encuentro de Poetas del Caribe y el Mundo.Y todo ello me hace releer, como premonitorios, estos versos: “voy como el maná a caer / seré lluvia en el desierto / voy levantando a ese muerto [la poesía] / que no dobló la cerviz” ...



ᴥ ALGUNOS POEMAS DEL LIBRO LA ABEJA LIBANDO SAL   ( A la venta en AMAZON:   https://www.amazon.com/abeja-libando-sal-Spanish/dp/1545588465  


FÁBULA

Quién sabe que puentes no cruzar
quién asegura si al final
                        está la luz
si has de volver
a
la
estrecha
escalera
si has de subir
con tus alas  de atrezzo
y
sin pies.


EUFEMISMO

Una mujer de la vida / no es una mujer de la vida / sino la mujer de mi vida. Canta Raúl Torres. Esa canción debí escribirla yo. Solo una observación lingüística: mujer de la vida es una frase galante. El trovador pudo decir puta, debió hacerlo. A veces no queda más remedio que decirlo de modo recto, porque una puta no repara en eufemismos. Una puta, si es buena, te devora.  




sábado, 8 de julio de 2017

LA ABEJA COMO METÁFORA DE UN HOMBRE: ACOTACIONES PARA LA LECTURA DE UN LIBRO DE POESÍA (de Reinaldo Cedeño)


Noel Pérez García

1     (…) contemplando las rosas que me han tocado en este mundo [Luis Yuseff]

No deberían volar, pero vuelan. Y bailan: una extraña danza llena de significados, un mapa. De ese ballet y del imposible vuelo, se calcula, depende la tercera parte de nuestros alimentos. Solo eso bastaría para honores y altares. Pero está la miel, que es la propia historia del hombre, con todo y sus dioses. Y entonces la abeja se volvió símbolo. Del trabajo, sobre todas las cosas. Y también de la elocuencia persuasiva. Esa que la miel depositada por abejas en la boca de un lactante Platón, definieron la dulzura de su estilo. Aún hoy, hay quien parece haber sido alimentado estrictamente de miel. Pero, ojo. Nunca olvidar el aguijón y la determinación de usarlo para defender sus posiciones, aun a costa de su vida.



2     La importancia de llamarse [Reinaldo Cedeño, en Santiago de Cuba]

Algunos hablarán de los premios, que no son pocos. Hablarán de peñas, concursos y otros proyectos que convocan, como pocos, a decenas y cientos de personas, en una ciudad que justifica con la (ausencia de) promoción su ostracismo. Y hablarán de su carisma. Y es cierto. Pero yo prefiero hablar del trabajo: de ese andar de proyecto en proyecto, de idea en idea, de acción en acción; como abeja que en su vuelo poliniza la cultura santiaguera, cubana, universal, con sus premios, sus libros, su mundo digital. Hablar del periodista, del promotor cultural, del investigador, del cronista, del narrador. Y hoy, especialmente, del poeta y su más reciente poemario.

3.   Borda una extraña pasión

He escuchado decir que los poetas siempre están escribiendo el mismo libro. En el caso de Cedeño, el tiempo y su obra vendrán a confirmar o no esta afirmación. Por lo pronto, con este libro de poesía, sí me atrevo a asegurar que al poeta lo mueven las mismas  (extrañas) pasiones: la literatura, el cine, la crónica… Textos que bien pudieron conformar aquellos Poemas del lente con el que mereciera el Hermanos Loynaz del 2013; otros que nos hablan de la avidez del lector, de los corderos digeridos. Y todos, sin dudar, impregnados de ese don para captar la anécdota, el latido, la pincelada; el don de estremecer y salvar; que ha llevado a su autor a merecer en cuatro ocasiones el Premio Nacional de la Crónica Miguel Ángel de la Torre.

4.   Oculto en mi propia piel

¿Cuántas pieles tiene el poeta? ¿De cuántas se permite desembarazarse en el verso? Desde esa piel con que vino al mundo siete días antes/ de que los tanques amigos/ entraran en las calles de Praga, hasta aquella de la que arranca la postilla y quita el vendaje; ¿cuántas arrugas ha dejado la vida? La sinceridad, otro ingrediente del que está lleno este libro.

5.   ¿Cómo encontrar mi país?

Otra extraña pasión: Cuba. Ese caimán a mano alzada y también, ese país a la salida. El que tuvimos, y el que tenemos. El de los excomulgados; el de los desexilios; el de la tía Mummy; el de los nigger de las avenidas; el de Sergio, Diego, Virgilio. El de Santiago de Cuba, la más grande pasión; con sus: Doña Guiomar, Carmen Corella, Silvina Fabars; con su Puerto de Boniato y los pretorios suspendidos entre el cielo y la tierra. El de la danza de los inocentes y la del maestro Valera y Catalina. El Santiago de Cuba en el que (el otra vez periodista, promotor cultural,  investigador, cronista, narrador y poeta) ha realizado su obra, nos ha legado su miel. Y por el que, en más de una ocasión, no importan las consecuencias, ha tenido que mostrar su aguijón.


6.   La abeja libando sal

Dicen que ya no se lee poesía. Que eso es solo cosa de poetas. Que la poesía no vende. Que está muerta. Y entonces llega Reinaldo Cedeño Pineda con un poemario publicado en mayo de 2017, por Ediciones Exodus; tras haber merecido mención en el Concurso Nacional de Poesía Paco Mir (Isla de la Juventud, 2015), y en el que se incluyen poemas también premiados en otros concursos dedicados al género. Y con este poemario crea una gran expectativa entre un público diverso que sigue su enigmática danza de abeja, llena de significados, hasta uno de los escenarios de un Encuentro de Poetas del Caribe y el Mundo. Y todo ello me hace releer, como premonitorios, estos versos: voy como el maná a caer/ seré lluvia en el desierto/ voy levantando a ese muerto [la poesía]/ que no dobló la cerviz.

7.   y resbalé en un abismo (bonustrack)

Una última acotación. Ya la obra está hecha. Ahora comienza el azaroso camino de los lectores y la crítica. No se espere de mí, humilde presentador del poemario, otra cosa que alabanzas y buenos deseos en ese recorrido. Eso sí, solo un señalamiento. Espero que Cedeño sepa de cuántas varas es la camisa que se pone, al presentar este libro sin la certeza de que todo el que así desee, pueda llevarse a casa La abeja libando sal.

Santiago de Cuba, julio 7, 2017

37. Festival del Caribe


RELACIONADOS:

ᴥ Presentación del libro LA ABEJA LIBANDO SAL por Lidia Margarita Martínez Bofill (Estados Unidos)
ᴥ Presentación en la Peña Página Abierta, a cargo de Dariela Gámez


lunes, 3 de julio de 2017

LA ABEJA LIBANDO SAL de Reinaldo Cedeño / TUTORIAL para presentar un libro de poesía





DARIELA GÁMEZ PAZ

 Hará aproximadamente una semana, mi colega y amigo Reinaldo Cedeño me pidió presentar su libro de poesía La abeja libando sal, publicado por Ediciones Exodus 2017, texto que además había obtenido mención en el Concurso Nacional de Poesía Paco Mir, Isla de la Juventud, 2015.

Yo, que no sé cómo decirle que no a los amigos, me vi enfrentada a un gran problema, porque, confesión uno:  nunca he presentado un libro, y confesión dos y mucho peor: no suelo leer poesía. Pero, ¿cómo se le dice que no a alguien como Cedeño, que sabe insistir tanto, y para colmo, siempre habla como un amigo, incluso cuando te pide favores como este?


(Dariela Gámez presenta el libro de Reinaldo Cedeño en la peña Página Abierta en un salón de la catedral de Santiago de Cuba)

Así que a veinticuatro horas de enfrentarme a un público que lee poesía y es tan amigo de Cedeño como yo, no me quedó otra opción que intentar lo que hace toda mi generación ante cualquier dilema: buscar un tutorial en internet.

Según el sitio tutoriales de poesía.com, hay seis simples pasos para presentar un libro de poesía. El primero es, obviamente, leerse el libro de principio a fin. Misión cumplida en alrededor de una hora.

El segundo paso del tutorial señala que una debe referirse a los fragmentos que hablan de la vida del poeta, versos susceptibles de entenderse como autobiográficos. Enseguida descubrí el primero de los poemas, 1968, en la página 13: “(…) Mi padre también tenía un sueño/ descansar sus hombros/ llenar la cántara de leche/ para traerla a su hijo”. Estaban también La pedrada, en la página 23: “Cuando se fue mi madre/ supe que no tener ni donde caerse muerto/ no era una metáfora”.

El paso tres era interesarse por la existencia de nuevos tropos del lenguaje, y en este caso no hay tal. Los sentimientos son expresados con las palabras de siempre, las que le escucho en la emisora, en reuniones y pasillos. Por tanto, según esta página web, mi colega y amigo Cedeño no necesita de vocablos rebuscados para referirse a la vida de siempre, ese que conmueve a gente como él y que a gente como a mí me pasa desapercibida a menos que la observe con los ojos prestados del poeta, que es al final todo acto de lectura. 

Como cuarto movimiento, se indica en el tutorial para presentar un libro de poesía que debía contrastar el texto presentado hoy, La abeja libando sal, con la obra anterior del autor en cuestión. Aquí me dirigí a la sección de comentarios del sitio web, porque en el caso de Reinaldo es en esencia un periodista que además de libros de su profesión ha presentado textos de investigación y de ficción. Entonces me atreví a recomendarle a los redactores del sitio que mejoraran su tutorial para cuando una debiera enfrentarse a la obra de un hombre de letras que no conoce límites de género, que ha desandado cuanta forma escrita para comunicar esa pasión de vida que lo sofoca y no nos deja sentir otra cosa que admiración ante tanta dedicación al ejercicio de poner por escrito nuestros avatares cotidianos.


Por penúltimo, el útil sitio digital recomendaba alabar al autor e invitar entusiasmadamente a la audiencia a leer el texto en cuestión, La abeja libando sal. Enseguida supe que en ese paso no tendría problemas porque entre amigos no hacía falta “invitar entusiasmadamente”.

 Y finalmente, llegué al sexto y último paso del tutorial, que decía: Si no sabe cómo negarse, ni lee poesía, ruegue porque el autor no la vuelva a elegir para presentar un libro. Solo se exceptuarán los casos en que ese autor sea su amigo.

Peña Página Abierta  / Santiago de Cuba,  30 de junio 2017

VER OTRA PRESENTACIÓN
---Presentación del libro LA ABEJA LIBANDO SAL por Lidia Margarita Martínez Bofill (Estados Unidos)