martes, 11 de diciembre de 2007

NO SOMOS DIOS: Hitos del arte gay en Cuba


Reinaldo Cedeño Pineda

El arte cubano ha tocado el tema gay en más de una ocasión, desde múltiples manifestaciones artísticas. Desde la estética, mostrando la pluralidad sexual, el eros otro, la profundidad trágica y la humanidad, en fin, el derecho de ser.

Entre los ejemplos ilustrativos vale el de la novela Paradiso de José Lezama Lima (1910-1976), narrador, periodista, ensayista y poeta.

Publicada en 1966, Paradiso, es –según Cintio Vitier– “la historia imaginaria de la formación de un poeta que quiere alcanzar o merecer la sabiduría”[1], aunque el verdadero protagonista de la obra, a la larga, resulta el idioma.

Paradiso cargó con el estigma de su “Capítulo VIII”, “la iniciación sexual de la adolescencia […] Esta iniciación, sin embargo, no consiste en ninguna participación personal o experiencia personal de José Cemí, sino en cuentos convertidos en leyendas eróticas del colegio […] El protagonista de esos hiperbólicos cuentos es Farraluque […]”.[2]

La novela de Lezama se convirtió en rara avis para las generaciones sucesivas. Sólo veinticinco años después ve la luz una reedición cubana, después de una similar de la UNESCO.

La obra vivió en una especie de limbo: muchos hablaban de ella, mas pocos la habían leído.

De ese capítulo octavo, escogimos algunos fragmentos:

CAPÍTULO VIII (fragmentos)
“Cuidaba el patio un alumno de la clase de preparatoria […] un tal Farraluque, cruzado de vasco semititánico y lánguida habanera […] con un cara triste y ojerosa, pero dotado de un enorme verga.
…………………………………………………………………………………….
El órgano sexual de Farraluque reproducía su cuerpo. Su glande incluso se parecía a su rostro. La extensión del frenillo se semejaba a su nariz […]
………………………………………………………………………………….
Un garzón miquito, hermano de la llamada cocinera mamey, penetró por el patio del colegio en busca de Farraluque. Le dijo que en la casa de enfrente, la señora quería que le ayudara a pintar la casa […] El priápico sintió el orgullo de que su nombre se extendiera de la gloriola del patio a la fama más anchurosa de la vecinería. […] Así, antes de desnudarse, hizo asomar por los brazos todo el escándalo de las progresiones elásticas de su lombriz sonrosada. Sin abandonar el fingimiento de su somnolencia, la mujer empezó a alzar los brazos […] Sus labios secos, al comienzo, después levemente humedecidos, comenzaron a deslizarse por la filigrana del tejido poroso del glande […] Era el llamado mordisqueo de los bordes […] Farraluque sintió algo semejante a la raíz de un caballo encandilado mordido por un tigre recién nacido […] Con una altiva desnudez, ya sabía lo que le esperaba, penetró en el otro cuarto. Allí estaba el miquito, el hermano de la cocinera del director. Acostado de espaldas con las piernas alegremente abiertas, mostraba el mismo color mamey de la carne de la hermana […] Al empezar el encuentro, Adolfito rotaba con increíble sagacidad, pues cuando Farraluque buscaba apuntalarlo, hurtaba la gruta de la serpiente, y cuando con su aguijón se empeñaba en sacar el del otro de su escondite, rotaba de nuevo, prometiéndole más remansada bahía a su espolón. Pero el placer en el miquito parece que consistía en esconderse […] No podía siquiera lograr lo que los contemporáneos de Petronio habían puesto de moda, la cópula inter fémora, el encuentro donde los muslos de las dos piernas provoca el chorro. La búsqueda de una bahía enloquecía a Farraluque, hasta que al fin el licor, en la parábola de su hombría, saltó sobre el pecho del miquito deleitoso, rotando este al instante, como un bailarín prodigioso, y mostrando, al final del combate, su espalda y sus piernas de nuevo diabólicamente abiertas, mientras, rotando de nuevo, friccionaba con las sábanas su pecho inundado de una savia sin finalidad.
…………………………………………………………………………………………..
[…] el miquito le sonreía pensando en su fiesta sexual pues Farraluque estaba en ese momento en que la cópula era igualmente placentera para él si la ejercía con una albina dotada de la enorme protuberancia de un fibroma como en un tronco de palma […] Igualmente, la presencia activa o pasiva de la cópula, dependía de la ajena demanda.”
[3]
Más cercano en el tiempo, desde el verso, el poeta y dramaturgo Norge Espinosa regala a la lírica cubana su célebre poema “Vestido de novia”.


Años después, el autor dirá de su inspiración:

—Hace poco regresé de Santa Clara y cumplí algo que quería hacer: hurgar en mis viejos papeles, acumulados en gran desorden; y rescaté un conjunto de manuscritos y de textos mecanografiados de esa primera etapa. Quería que estuvieran conmigo aquí, en La Habana, porque están ahí todos los que rodearon a aquellos que integraron definitivamentemi primer libro, Las breves tribulaciones, que fueron solo diecinueve poemas entresacados de casi un centenar, de los cuales la mayoría, espero, nunca vea la luz. Pero para mi era importante tener a la mano otra vez esos papeles y volver a esa edad, para repensar la poesía que uno puede escribir o tratar de escribir en un país donde la poesía es un discurso más... pero no un discurso menos. La autobiografía, para mí, es una página todavía por salvar. La mejor autobiografía que puedo escribir está en mi poesía. “Vestido de novia” es la parte más visible de esa zona de mi primera poesía; parte que se hizo visible a pesar mío, cuando el poema empezó a correr de boca en boca, antes de ser publicado. Definitivamente, cuando uno se entrega al oficio de la escritura, tiene que asumir —cosa a veces muy dolorosa—, que los textos, cuando la gente reconoce en ellos alguna verdad, poco a poco comienzan a tener una vida propia de la cual el autor no va a tener ya control, y eso ha pasado con “Vestido de novia”. Si bien para mucha gente ese poema es mi rostro, él ha logrado tener para muchas otras personas un rostro independiente. Eso me ha permitido reaccionar no con angustia o ira al descubrirlo, digamos, en una página web donde no sabía que estaba y de pronto aparece ante mis ojos, o cuando descubro que en una antología publicada Dios sabe dónde, una vez más, ese texto aparece sin mi consentimiento o con las erratas de su primera edición. Él está en una dimensión; yo estoy en otra.[4]

VESTIDO DE NOVIA

Con qué espejos
con qué ojos
va a mirarse este muchacho de manos azules
con qué sombrilla va a atreverse a cruzar el aguacero
y la senda del barco hacia la Luna
cómo va a poder
cómo va a poder /así / vestido de novia
si vacío de senos está su corazón
si no tiene las uñas pintadas/ si tiene sólo
un abanico de libélulas
cómo va a poder abrir la puerta sin afectación
para saludar a la amiga que lo esperó bajo el almendro
sin saber que el almendro raptó a su amiga le dejó solo.
Ay adónde va a ir así este muchacho
que se sienta a llorar entre las niñas que se confunde
adónde podrá ir así /tan rubio y azul/ tan pálido
a contar los pájaros/ a pedir citas en teléfonos descompuestos
si tiene sólo una mitad de sí/ la otra mitad pertenece a la madre
de quién/ a quién habrá robado ese gesto esa veleidad
esos párpados amarillos esa voz que alguna vez
fue de las sirenas
quién
le va a apagar la luz bajo la cama
y le pintará los senos con que sueña
quién le compondrá las alas a este mal ángel
hecho para las burlas
si a sus alas las condenó el viento/ y gimen
quién quién le va a desvestir sobre /qué hierba
o pañuelo
para abofetearle el vientre/ para escupirle las piernas
las piernas
a este muchacho de cabello crecido/ así / vestido
de novia.

Con qué espejos
con qué ojos
va a retocarse las pupilas este muchacho que
alguna vez quiso llamarse Alicia
que se justifica y echa la culpa a las estrellas
con qué estrellas/ con qué astros podrá mañana
adornarse los muslos
con qué alfileres se los va a sostener
con qué pluma va a escribir su confesión/ ay /este muchacho
vestido de novia en la oscuridad/ es amargo y no
quiere salir/ no se atreve
no sabe a cuál de sus muslos escapó la confianza
no sabe quién le acariciará desde algún otro parque
quién le va a dar un nombre
con el que pueda venir y acallar a las palomas
matarlas/ así /que paguen sus insultos
con qué espejos/ ay /con qué ojos
va a poder asustarse de sí mismo este muchacho
que no ha querido aprender ni un solo silbido
para las estudiantes
las estudiantes que ríen/ él no puede matarlas
así vestido de novia/ amordazado por los grillos
siempre del otro lado del puente/ siempre del otro
lado del aguacero
siempre en un teléfono equivocado/ no sabe el número
tampoco él se sabe/ está perdido en un encaje y
no tiene tijeras
así/ vestido de novia/ como en un pacto hacia el amanecer
con qué espejos
con qué ojos.
[5]

El cantautor cubano Pablo Milanés, fundador del movimiento de la Nueva Trova (junto a Silvio Rodríguez, Noel Nicola, Augusto Blanca, Sara González, Vicente Feliú…) es una de las voces emblemáticas de la Nueva Canción Latinoamericana.

Después de muchos discos y de cantar a tantas cosas, graba El Pecado Original, tema de gran hondura, que afirman dedica a su amigo y ayudante, Lázaro Gómez.

La pieza aparece en su disco Orígenes de 1994 y estremece una sociedad machista, en un discernimiento radical entre prejuicios y oportunismos.

El Pecado Original, es una puerta abierta a la pluralidad y al derecho. Y logró una notable aceptación, desde la radio y la discografía.

EL PECADO ORIGINAL

(Pablo Milanés)

Dos almas
dos cuerpos
dos hombres que se aman
van a ser expulsados del paraíso que les tocó vivir.
Ninguno de los dos es un guerrero
que premió sus victorias con mancebos.
Ninguno de los dos tiene riquezas
para calmar la ira de los jueces.
Ninguno de los dos es presidente.
Ninguno de los dos es un ministro.
Ninguno de los dos es un censor
de sus propios anhelos mutilados...

Y sienten que pueden en cada mañana
ver su árbol, su parque, su sol,
como tú y como yo...
que pueden desgarrarse sus entrañas
en la más dulce intimidad con amor
así como por siempre hundo mi carne
desesperadamente en tu vientre
con amor también.

No somos Dios.
No nos equivoquemos otra vez.[6]

FRESA Y CHOCOLATE

Seguramente, una de las cumbres del arte gay en Cuba, por su repercusión internacional y por todo el ambiente de apertura que generó, es Fresa y chocolate (1993), el premiado filme de Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío.

Presentada como una producción de Cuba- México y España, lanzó la filmografía cubana a nivel internacional.

Entre sus galardones se encuentran el Premio Goya a la mejor película extranjera (1995), el Oso de Plata en el Festival de Berlín (1994) y el Gran Premio Coral a película de ficción en el XV Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana (1993).

Fue candidata al Oscar en la categoría de mejor filme extranjero de habla no inglesa en 1994 y mereció varios lauros más en los festivales de Gramado, Brasil; Nueva York y Paraguay.

Sus actores principales, Jorge Perugorría (el crítico de arte, Diego), Vladimir Cruz (el estudiante y militante, David) y Mirta Ibarra (la sensual e inestable Nancy), también merecieron importantes galardones internacionales. La corporización de cada uno, es de lujo.

Pero, ¿qué tenía este filme que el mundo se rendía ante él? Excelencia por los cuatro costados: estética y simbólica.

Basado en el cuento El lobo, el bosque y el hombre nuevo de Senel Paz (colaboró con Titón en el guión cinematográfico), hurgó en la génesis de la intolerancia y la comprensión, sobrepasando con mucho, las diferencias sexuales.
La música del maestro José María Vitier es un paseo exquisito por la conformación sonora de nuestra identidad.

El chocolate representa la condición heterosexual, la hombría; y la fresa, su antítesis. Es además, inequívoca referencia a la heladería Coppelia de La Habana, lugar doblemente simbólico, y escenario en el comienzo y el final de la película.

Los personajes del filme buscan un espacio en la Cuba de los setenta, en medio de un rechazo homofóbico al rojo vivo. David estudia Ciencias Sociales en la Universidad de La Habana; Diego es un homosexual que vive para la cultura cubana.

Lo que comienza como un flirt cualquiera, acaba en... una amistad profunda. El sexo lo pondrá la vecina Nancy.
Diego se lleva a David a casa, con el pretexto de unos libros; pero su estratagia ya ha empezado: vierte un poco de líquido en la camisa del invitado, y al exponerla en el balcón para que se seque... cumple la pretendida señal de victoria.
Aquella relación "increíble" entre un ·"rojo" y una "loca" sobrevive a presiones de todo tipo.
Se vive "el quinquenio gris", "el trinquenio amargo" de la cultura cubana: se han establecidos parámetros rígidos, los oportunistas nadan en su caldo de cultivo, la cacería de brujas anda suelta...

Diego, cae en desgracia por su protesta ante la exposición cancelada de un amigo; debe partir al exilio.
David, que ha mirado su grandeza humana y no su preferencia sexual, le abraza. Llora. La injusticia quema.

El abrazo final de Fresa y chocolate es un grito.

El abrazo final de Fresa y chocolate devino un campanazo a la conciencia histórica y contemporánea cubana. Y al tratarse de un asunto universal, no encontró límites.

Fresa y chocalate es una oda a la cultura cubana.
Habrá hasta un almuerzo "lezamiano", un homenaje al maestro Lezama Lima.

Fresa y chocolate devino en el primer cuestionamiento social a gran escala sobre el tratamiento de la homosexualidad en Cuba; lo sacó de la invisibilidad. Y habrá un antes y un después.

Sólo algunos ejemplos, una muestra de como el arte es capaz, desde sus códigos estéticos, de mostrar la pluralidad sexual, el eros otro, la profundidad trágica y la humanidad, en fin, el derecho de ser. La posibilidad de vivir en sociedad, en la armonía de la diferencia.

Vivimos otros tiempos. El camino, se va despejando, poco a poco. A cada uno le toca quitar su piedra.

NOTAS

[1] Cintio Vitier: “Invitación a Paradiso”, en Paradiso, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1991, p.VII
[2] Ibid, p.X
[3] José Lezama Lima: Paradiso (Capítulo VIII), selección de p. 226 -240.
[4] Norge Espinosa en entrevista a Danae C. Dieguez: “Cuando se me revela alguna forma de la belleza”, en El Caimán Barbudo, número 342.
[5] Norge Espinosa: “Vestido de novia”, en Antología de la poesía cósmica cubana, Tomo III, Frente de Afirmación Hispanista, A.C., México 2002, p. 146-147. Las barras horizontales equivalen a espacios largos en el poema original.
[6] Transcripción a partir de la escucha de la canción.

2 comentarios:

jorge dijo...

jorgegorceAún, sin embargo, las expresiones artísticas
son muy recatadas con la homosexualidad…femenina, quién sabe cuán prevalente en nuestra sociedad. ¿será demasiado pecaminoso?. Algo se ha logrado y creo será más cada vez. No hay quien pueda contra la realidad.

Antonio dijo...

hola cedeño:
arte gay como arte gay, bueno, eso es como decir arte morao, o arte zapote. de seguro que hablas de arte que trata el hecho gay, o que esté hecho por gays.
arte que trate el hecho gay, lo hay desde varias perspectivas: hombres sin mujer, de montenegro, clasifica ahí aunque no está hecha con la perspectiva de ahora. y antes de que anochezca de arenas, también clasifica desde otra perspectiva. ambos ejemplos son muy superiores a la película de los helados, que importa porque marcó un cambio en la política cultural, no porque sea gran cine (como boreback mountain tampoco es gran cine). para mi lo importante es que a ningún artista le saquen la cuenta de lo que hace con su deseo a la hora de evaluar su creación, o de concederle algo. eso es tonto, injusto, dañino, etc. eso es lo mismo que cuando le decían que no podían ser, que sé yo, ministriles de qué se yo porque tenían sangre judía o árabe, o negra. los únicos que benefician de ello y lo impulsan son los mediocres: nadie más.
el arte siempre va a hablar de lo que importe al creador y al receptor, y ya. y si consideramos al arte que trata el hecho gay, no se puede pensar solamente en el que se hace sobre los 111 111 km2 de ardhipiélago: recordemos que cuba se ha multiplicado, ha crecido, se ha extendido por el mundo.
felicidades otra vez por tu blog
tu amigo
antonio desquirón oliva