domingo, 16 de diciembre de 2007

Fauna Cubana: ÚNICOS, PEQUEÑOS, INCREÍBLES...




POR Rey Alexander Rodríguez Cureaux*


Siempre me pareció que los pintaban a mano. El brillo de las láminas me confundía, pero la naturaleza me demostró que sabe hacer obras maestras.


Las polimitas son el resumen de la fauna cubana: seres pequeños, únicos e increíbles…


Debo reconocer que soy de esas personas que se resisten a creer en lo que no ven.


Al comenzar a estudiar lo que es hoy mi especialidad: Biología, no era lo que se dice un ferviente admirador de la naturaleza; pero la respetaba, sin comprenderla aún.


Lo que hoy decido compartir con quienes gusten, es el principal motivo de mi realización profesional, y mi orgullo.


Todo empezó con lo que se denomina “práctica de campo”: un método de estudio para demostrar cuanto has aprendido.


El lugar escogido en aquella ocasión, fue la base de campismo Loma Blanca, ubicada en el municipio de Segundo Frente, en las serranías de Santiago de Cuba.


Había atendido cuidadosamente todas las lecciones y estaba convencido de que lograría desmentir más de una de ellas.


Me resultaban difíciles de creer “ciertos datos” sobre “ciertas especies minúsculas”.

Mi primer encuentro fue con una especie de moluscos que nuestra profesora no estaba segura de encontrar: la Polymita picta.


No me limité. Por vez primera olvidé el significado de la palabra cordura. Me resultaba increíble: el color de la concha parecía estudiado, pintado con todo cuidado, las líneas… perfectas.


El amarillo brillante, se interrumpía por líneas blancas y marrón oscuro; y aunque buscamos entre la hojarasca, que es su hábitat (en zonas con humedad relativamente alta), la encontramos sobre el tronco de un árbol. Quedé sin palabras: el espécimen en su medio, sólo se comparaba con un cuadro.


Por mi parte, daba gracias por no haber comentado mi desconfianza, eso hacía que la equivocación fuera menos vergonzosa. Y lamentaba que tanta belleza durara apenas tres años y medio, que es su ciclo de vida.


Los colores de las conchas de las polimitas varían: blancas con línea marrón intenso; pardo rojiza oscura a tonos más claros, con líneas blancas; o azul marino con líneas blancas.


Aunque la concha les sirve de protección a estos animales, son sensibles a los cambios de luminosidad, humedad, temperatura y salinidad del ambiente; por lo que se dificulta su adaptación a otros medios.


La belleza de esta especie le hace centro de atención de muchos artesanos, sin embargo es preciso tener en cuenta los efectos negativos que su extracción indiscriminada, causa en su nivel reproductivo….


Las jornadas siguientes sobrepasaron mis expectativas.


Eleutherodactylus limbatus o la ranita de Cuba


La realidad me llevaba más allá de lo que podían mis ojos, tanto que por varias ocasiones tuve que posponer el encuentro con uno de los anfibios más pequeños del mundo: Eleutherodactylus limbatus.


Dice un popular refrán que “a la tercera va la vencida”. Permítanme agregar una más: cuatro veces estuve cerca de desterrar mi incredulidad con respecto a la “ranita de Cuba”.


Pasaría todas mis pruebas, la mediría, la observaría al microscopio… eso pensaba. No logré hacerlo, el temor a que se me deshiciera en las manos, me detuvo.


La ranita cubana es toda una maquinaria: órganos y sistemas en un diminuto organismo, con la capacidad para sobrevivir en un mundo muchas veces mayor.


Admitiré que en esta ocasión, tampoco controlé mis impulsos y, aunque no sé cómo, logré atrapar una y la observé durante horas: mi atrevimiento había hecho cambiar su color verde por una tonalidad parda: era el mimetismo.


Las líneas amarillas en su dorso parecían trazadas por un dibujante.


Recordaba ahora, entre muchas cosas, mis clases de morfología interna, y sentí una extraña sensación de culpa. Sería por el bien de la ciencia, mas ¿cómo pude hacerle una disección a un ejemplar que sólo mide 1,2 centímetros?


Mellisuga helenae o el zunzuncito


Aunque ya estoy crecidito (y no digo cuanto), atesoro dentro de mí a un infante.


Mi contacto con la especie Mellisuga helenae, se entrelaza con la niñez. En especial con la muy querida y admirada cantautora Teresita Fernández.


Confieso que por mucho tiempo, creí que, el “zunzuncito”, era sólo una canción infantil, fruto de la imaginación, y que aparecería únicamente en una dulce voz.


Aquel pajarito –con una mezcla fantástica de colores en su cuerpo: verde, rojo, azul y negro–, tiene un pico tan largo que le permite libar el néctar de las flores.


Sabía por las clases recibidas que volaba sin cesar y que lo hacía moviendo sus alas ¡75 veces por segundo!, pero se me hacía esquivo a la vista.


Llegaba la hora de la partida y quien regresaba a casa, poco tenía que ver con el escéptico que había salido.
Cuando restaban unos pocos por abordar el transporte, alguien exclamó: ¡miren hacia ese árbol!


Allí estaba, como quien se despide. Y los intrusos quedamos maravillados. No podría decir si eran 6,4 centímetros de largo –el tamaño aproximado de las aves de su tipo–. Tampoco pude precisar el color de sus alas en el constante batir… pero era sorprendente.


El zunzuncito es una de las 28 especies de aves endémicas de Cuba y se considera el ave más pequeña del mundo.


Otros representantes oriundos de la fauna cubana son el Crocodylus rhombifer, el manjuarí y el manatí, estos dos últimos considerados “fósiles vivientes”.


Aquella fue una oportunidad, una reafirmación del sentido de pertenencia, más que parte de un programa educativo.


Encontrarme con el colorido de la Polymita picta, el diminuto salto de Eleutherodactylus limbatus y el vuelo de Mellisuga helenae, me hizo ganar en experiencia y en riqueza espiritual; por eso quise contarlo.


Conocí tanto de la naturaleza que hasta logré vencer viejos miedos; pero esa… esa es otra historia.


*Licenciado en Biología
Email:
reyalex1976@gmail.com


Imagen tomada de: elrincondelmalacologo.iespana.es