sábado, 23 de mayo de 2020

ESTAMPAS COVID (Trilogía) de Reinaldo Cedeño / LAS MANOS EN LA MASA / CAÑANDONGA PLUS / INGENUIDAD




֎  LAS MANOS EN LA MASA / Reinaldo Cedeño Pineda

Bajaba yo por Aguilera ―la calle, en Santiago digo―, mirando arriba abajo izquierda derecha, rezando bajito, invocando… cuando de repente, se apareció ella.

Aun no sabía, no se me había revelado; pero algo era. Una masa amorfa, semi oculta en su jabita de nylon. Recordé a Carlos Ruiz de la Tejera en su oda a la jaba que lo mismo hace de curita que de papalote.

―¿Qué es?, pregunté directa y cándidamente.

(Dos palabras pueden cambiarte el día)

―Masa de croqueta

Hice un mohín de disgusto… y seguí.

Ni media cuadra había avanzado, cuando "mi otro yo" me tomó del cuello, y con eso y el nasobuco, casi me ahogo…

“Oye, pero quién te crees que eres”, me gritó.

(Fue un reprimenda severa)

Di una media vuelta tan perfecta, que mis instructores del concentrado militar me hubieran felicitado. Y me lancé rumbo a la masa, justo cuando una señora también lo hacía.

Casi llegamos al mismo tiempo, pero gané en photo finish. Allan Wells sobre Silvio Leonard en Moscú 80. Y puse mi mano sobre la masa.

La señora no se conformó ante una victoria arrancada sobre la misma meta, esfumada en un segundo. Hizo suyo aquel refrán: del que no llora… puso rostro de Gina Cabrera seducida y abandonada, de María Estuardo justo antes del hacha, y me soltó… “soy una vieja”.

Cuando una dama admite eso... se está gastando la última bala, quiere darte un ippón, está intentando una canasta de tres puntos justo antes de que suene la chicharra,

Todas las articulaciones se me aflojaron. La contemplé con atención. Yo pasé la media rueda, casi tengo 52. Tal vez tendría dos o tres años más, todavía se le adivinaban ciertas curvas. La pregonada "vejentud" no asomaba por ninguna parte.

(Era la última masa, la última jaba, sin más apelaciones)

Y, como el humor salva, como el cubano es como es, Arredondo se me puso al tiro, me prestó una de sus morcillas, y le solté aquello:

―Yo también soy viejo… pero me mantengo.

Vaya… Ahí mismo el mundo se desarmó, bajó la guardia, se acabó el abuso… digo el agravio. La dependienta expandió una sonora carcajada, la derrotada hizo lo mismo… y yo salí triunfante con las manos en la masa.




֎ CAÑANDONGA PLUS... / Reinaldo Cedeño Pineda

Está en el pináculo de su fama. Ha ascendido meteóricamente. Se cotiza al alza. La humilde, humildísima planta, se ha convertido de pronto en estrella, ha pasado de corista a vedette. Una Fornés de la flora antillana.

De apestada a coronada. ¿Quién se lo iba a decir?!

Cuando otras se han ausentado, ella está ahí, imbatible, enhiesta, al pie de la batalla. A veces de partenaire con el mango, bailando un pas de deux. A veces en solitario. Pero renuente a dejar el escenario.

Sí, esa misma, "la vaina cilíndrica de media vara de largo" según la descripción (cuasi fálica) de Roig, del ilustre Juan Tomás.

He sorprendido a una amiga quitando las semilas, echando su masa dulce en la batidora . Casi la veo ruborizada. Ella que decía... que no, que no quería, que no.... pues ha rectificado y donde dijo NO, hoy dice CAÑANDONGA.

(Vamos, sinceridades, que hay otros olores fuertes... y nos encantan...)

Los que no la conocéis, apuraos, corred. Los que la miraban de soslayo, desde arriba, a la distancia, ya no podrán escamotearle un reconocimiento a su voluntad.

Algunos ya andan innovando el tocado de Carmen Miranda, con CAÑANDONGA y mapén en la cabeza. Ya quisieran muchos recibirla en la casa, y no por su belleza precisamente. Tropicana ya tiene su próxima idea, tropical, autóctona, cubanísima.

(Sería un poco más dificil para la Baker, la Josephine, bailar con CAÑANDONGAS alrededor de su cintura)

Como Antonio Machado, el poeta, "quiero anotar en mi carpeta", la gracia de tu estirpe, CAÑANDONGA



֎  INGENUIDAD

La ingenuidad es una sensación difícil de aprehender. Es un vuelco, una libélula. Tiene un surrealismo, una zona mágica que te desarma. Ella te aguarda en cualquier sitio para darte su toque dulce, su leve estocada.

Tras muchos días de encierro (digo de aislamiento social, ah y de teletrabajo), tuve que salir a unas gestiones inaplazables y decidí probar suerte en una tienda. Y cual no sería mi sorpresa, cuando llegué... ohh… todo vacío… Empujé la puerta con aire triunfal. Me sentí elegido, lo tengo que reconocer. Ese tal vez fue mi pecado.

Extendí mis manos en la palangana de la entrada (roja palangana, hermosa palangana, ay Teresita), ante la amable compañera que te higieniza las manos. Como suelen hacerlo tan rápido y al ver que no accionaba , ¡caramba que raro!, alcé mi voz, lo que pude detrás del nasobuco y completé con un movimiento de manos. El lenguaje de señas nunca falla...

Abrió ella los ojos, giró la cabeza despacio, dueña de la situación…

―Oiga, pida el último… la cola es allá… y seguí el viaje de su brazo en el espacio…

―Ah, disculpe, disculpe… Me sentí apenado, francamente. Y empujé la puerta en reversa.

Allá era al doblar, fuera de mi línea visual, allaaaaaá. Eché una ojeada. Enseguida supe, me lo indicaron mis sensores emocionales y biológicos, que era la hora de regresar a casa.

Y aquí estoy, “absente colis”, contándoles del día en que la ingenuidad me dio su toque dulce, su leve estocada.

lunes, 13 de enero de 2020

EXCLUSIVA / Puerto Rico: El temblor que todos sintieron


Por: MSc. Yarimar Marrero Rodríguez 




(Imagen tomada de Telemundo Puerto Rico)


La pregunta ¿lo sentiste? se ha convertido en el saludo común de todos los puertorriqueños que desde el pasado 28 de diciembre han estado experimentando cientos de temblores, el más fuerte de ellos ocurrido en la madrugada del 7 de enero con una magnitud de 6.4 en la escala Ricther.


   Todos recordarán la madrugada del día después de la tradicional Fiesta de Reyes y por razones realmente devastadoras.  El País dormía: no se me ocurre una peor forma de levantarse que con la sensación de un edificio que se mece, cuando vives en un octavo piso. A esa hora uno no está como para acordase de las lecciones de la escuela que nos aconsejaban cómo actuar ante un terremoto, “hay que mantener la calma”, decían los maestros, pero esos eran simulacros, esto era real.




(En la imagen, colapsa la Escuela Agripina Seda en Guánica. Tomada de Telemundo Puerto Rico)


Debajo de la cama junto a mi esposo, mientras nos cubríamos la cabeza, en lo que fueron quizá unos treinta segundos que se sintieron eternos, mi mente y mi cuerpo estaban en modo de supervivencia y en ese modo nos hemos mantenido los boricuas que hemos seguido experimentando réplicas, o lo que los geólogos llaman “secuencias sísmicas”, durante más de dos semanas sin cesar.


    Las consecuencias inmediatas fueron: más de 250 mil personas que se quedaron sin suministro eléctrico como resultado de un sistema de energía eléctrica que hace dos años colapsó y que a duras penas restablecieron con un modus operandi de parches y remiendos que no consistió en una verdadera reestructuración y reconstrucción de las plantas generadoras de energía en Puerto Rico. El epicentro del terremoto se registró al sur de la Isla afectando principalmente a los pueblos de Guánica, Guallanilla, Peñuelas y Yauco, y dejando a su paso un centenar de estructuras que colapsaron o se agrietaron, entre ellas casas, edificios, escuelas, iglesias y puentes.


     El miedo, la desesperanza, los cientos de refugiados, las familias que han preferido abandonar sus casas y optan por pernoctar en plazas públicas ante la inseguridad de un desastre natural tan impredecible como lo es un terremoto, inevitablemente reabre una herida reciente, una herida que para la mayoría de los puertorriqueños no ha sanado, los estragos que dejó a su paso el huracán María en septiembre de 2017.


    Ante este panorama, expertos de la Red Sísmica de Puerto Rico mencionan que no saben exactamente cuando va a parar y afirman que no es no es usual que en menos de dos semanas se hayan registrado 1.800 sismos. Por su parte el geomorfólogo José Molinelli Freytes rememoró que en el caso del terremoto “San Fermín”,que sacudió la isla en 1918 con una magnitud de 7.5 estuvo temblando por un año luego de este evento. A su vez, Molinelli Freytes dijo en entrevista que su mayor preocupación es la estabilidad de las escuelas del País ya que el 95% de ellas no cumplen con el código de construcción vigente y recomienda “cerrar la mayor parte de las escuelas que se construyeron antes de 1987”.




    (Refugiados en el pueblo de Sabana Grande. Foto Tomada de Metro.pr)


Ante la ineficiencia del gobierno, quien ha aprovechado en año de elecciones para utilizar la estrategia de campaña política al ponerle su nombre y el símbolo de su partido a cada caja con ayuda que le dan a algún damnificado ―en un acto de verdadera bajeza humana, casi como diciendo “recuerda quién te ayudó más a la hora de votar”―, se ha evidenciado una verdadera organización de grupos ciudadanos que han preferido entregar la ayuda en mano y visitar los pueblos más afectados, para asegurarse de que los suministros de primera necesidad lleguen a las personas más afectadas.


   Luego de estos eventos puedo asegurar que no hay ningún puertorriqueño que no tenga su bulto con ropa, algo de comida y documentos personales frente a la puerta “por si hay que salir corriendo”. Qué se puede esperar de ahora en adelante, nadie puede decirlo con certeza, lo que sí sé es que nos queda la esperanza de que pudimos y podremos porque ser puertorriqueños es sinónimo de resistencia.



OTRAS DE YARIMAR MARRERO:

● Exclusiva / Puerto Rico: el país de nomeacuerdo


● A LOS NIÑOS QUE FUIMOS, SOMOS Y SEREMOS ∕ PREMIO del CAPÍTULO NTERNACIONAL del IV Concurso Caridad Pineda In Memoriam de Promoción de la Lectura. Santiago de Cuba 2015


lunes, 6 de enero de 2020

POETA INVITADO: JORGE ALBEAR







Sinergia

Es muy simple
piedra y voz en el vacío
inyección que se adentra en el espacio
sumar otras ideas
aunque a Pedro no le sirve nuevas pieles
Resulta extraño vencer lo disparejo
en un mundo
que solemos arropar lo uniforme
Ya es octubre
y todo se atraviesa en la garganta / todo.



Offside

Prefiero no mirar los escenarios
donde las luces se adhieren a los cantos de sirena
mejor estar al margen
no saber su nivel de complejidad / sus ataduras
el fango distribuye mis horas
ahogo cualquier similitud con los semáforos.








Desde los 11 pasos                                   
                                                               
 (A Leo Messi Copa América 2016)
                                                                                                                            
La barba simula un alarido pertinaz
hace un año el fuego levantó las misma rocas
borraron el sudor  los apellidos
la suerte fue disipada en el golpeo
él estuvo tragando las espinas
pensaba que un país con ojos blancos
le apuntaba fríamente a la cabeza.



Negro

La rutina es una especie de tiniebla
una llaga en el centro del pecho
esa horrible sensación fluye en las camisas
y luego se extiende el sudor.
Algunos golpes de la vida y el mosaico
vienen guarnecidos por la historia.






DEL AUTOR


Jorge Carlos Albear Brito (1990) Santiago de Cuba. Poeta y Periodista.
Ganador del Concurso Luisa Pérez de Zambrana en el 2011, fue 2do Premio en el Taller Municipal de Literatura en la categoría de Décima. Ha participado en lecturas en el Festival del Caribe, la Feria del Libro y en espacios literarios de la ciudad. Prepara su primer cuaderno “Ciudad Ajena”. Graduado de Licenciatura en Periodismo en la Universidad de Oriente. Trabaja en la Dirección de Comunicación Institucional de la Universidad de Oriente. Colabora con emisoras radiales y otras instituciones de la cultura.


OTROS NARRADORES y POETAS INVITADOS

J. R. Fragela

Luis Yussef

---Racso Morejón


--Alexei Amarán Bogachov


---María Antonia Castro


---León Estrada (Cuba)


--Ana Bárbara Sagué Canmps (Cuba)


---Elmys García Rodríguez (Cuba)


---Odette Alonso (Cuba-México)


---Rogelio Ramos Domínguez (Cuba)


--Javier L. Mora (CUBA, Premio David 2012)


--Carose Dradeu Linares (El Salvador)


---Demián Rabilero del Castillo (CUBA)


---Federico Gabriel Rudolph (Argentina)


---Leandro Báez Blanco (Cuba)


---Juanita Pochet Cala (Cuba /Argentina)


---Gabriel Soler Oriz (Cuba)


---Yoricel Andino Castillo


---Miguel Cándido Francisco Reynaldo


--Amparo Parra Cuello (Cuba / España)


--Yasser Alberto Cortina Martínez  (Cuba / Chile)


---Daniel Lienz Fariñas (Cuba)


---Darío Cisneros

----Gertrudis Labaceno
 http://laislaylaespina.blogspot.com/2017/05/poeta-invitada-gertrudis-labaceno.html


jueves, 26 de diciembre de 2019

LA MAESTRA ESTHER






Reinaldo Cedeño  Pineda


Dicen que Esther soñaba bailando, que bailando iba por las calles de su Santiago natal. Loma arriba, calle abajo. Su familia, un poco en broma, un poco en serio, le buscaba semejanzas con Alicia Alonso, por aquello de la apostura, de las poses. Los pirouettes iban y venían. El nivel elemental dio paso al nivel medio. Fue un salto. Camagüey la recibió en su Escuela de Ballet, en la tierra de Agramonte.

Fernando Alonso fue su profesor, uno de ellos. Todos los días uno no tiene delante a una leyenda. Visité aquella casona mitológica, la tengo clavada en mis ojos de niño. Y los salones, los espejos, el sudor en los rostros, aquella sensación extraña de tocar unas zapatillas de punta. Todo es trabajo arduo, casi cruel, antes de ser etéreo. Y Esther fue un cisne, fue una willi, fue ella misma en las llanuras infinitas.

Otra vez debió cruzar el puente, debió crecer, y sobrevino su primer día como profesional, como profesora en la Escuela Vocacional de Arte Regino E. Boti. Era 1979. Desde el principio demostró su calibre, su rigor. Anda con buena memoria de aquellos tiempos hermosos, románticos, aferrados, difíciles. Guantánamo la fue robando poco a poco, le puso nombres al amor, la exigió entera.
Guantánamo fue su desafío, su tour de force.

Sin embargo, su split, su Grand jeté, su paso definitivo, sobrevino en los noventa. Salió de un paréntesis para seguir escribiendo su historia con el movimiento y la escena. El maestro Ladislao Navarro, la llamó para un nuevo proyecto, Danza Fragmentada. Allá se fue la madre de Magda y Esteban, allá se fue Esther, como ella sabe: sin rencores, con la pasión intacta, con la paciencia estoica.

¿A cuántos ha insuflado el espíritu inmarcesible de la danza? ¿A cuántos lustró las ansias, abrillantó el gesto, templó los músculos? ¿Cuántos de sus alumnos cosechan aplausos en las geografías de este mundo? ¿Y cuántos niños, cuántos adolescentes abren ahora mismo su corola en los talleres que ella fundara, como un hilo de continuidad, como un regalo a la ciudad?

En 2017, el Consejo de las Artes Escénicas de Guantánamo reparó en ella. Le otorgó a la profesora, a la regisseur, a Esther Alexis Domínguez Pineda, el premio Elfriede Mahler por la obra de la vida. Fue un tributo de doble sentido. A la bailarina y pedagoga norteamericana que da nombre al galardón, a la marca silenciosa y tenaz de la galardonada.

Siempre me impresionó su disciplina, su sobriedad, su agusta reserva. Sin importar si en las tablas del Guaso o en un barrio de Caracas. Y aquel hacer las cosas bien, desasida de sí misma, sin llamar al mundo. Al modo martiano.

Ella fue mi primer lazo con la aldea. Fue mi tabla de salvación durante mis años guantanameros. No negaré que somos ramas de un mismo tronco, que es sangre de mi sangre. Esta joven que soñaba bailando por su Santiago natal, loma arriba, calle abajo; que un día llegó a esta ciudad de “calles rectas y parquedad catalana’”. Un día y para siempre. La maestra Esther.

(Tomado del periódico Venceremos, Guantánamo)



martes, 19 de noviembre de 2019

Estrenan en Santiago de Cuba el documental sonoro “¿ESCONDIDA…. DE QUIÉN?”… una estremecedora historia de amor


  
Reinaldo  Cedeño Pineda

“¿ESCONDIDA…. DE QUIÉN?”…  nace del encuentro con Isel Calzadilla y su grupo Las Isabelas, un colectivo de mujeres  que defienden su derecho de amar, sin importar la orientación sexual que se tenga.  Algunas de ellas fueron invitadas a PIEL ADENTRO , un espacio por la inclusión, que  llevamos a cabo en el Café Teatro Macubá . El tema era “Cuando una mujer besa a otra mujer” (inspirado en la canción de Carlos Varela)…  y allí el público conoció parte de la historia  de Yeni y Mercedes, con quién ya habíamos tenido los primeros contactos.

Enseguida,  mi colega periodista Katiuska Ramos y yo,  supimos que esa historia no podía quedarse allí.  Nos fuimos San Luis adentro (Santiago de Cuba), a la finca donde viven y trabajan. Nos encontramos varias veces y grabamos in situ, sus voces y su paisaje sonoro.  Luego vino un analítico proceso de post producción para que en solo ocho minutos y con los recursos de la radio,  estuviera  contada la esencia .  Fue un camino fértil de aprendizaje.  Y de allí nació esta historia de autenticidad.

Este documental sonoro inauguró el primer foro radial “Así suena la vida” desarrollado en Santiago de Cuba del 11 al 13 de noviembre y recibió aplausos cerrados  para los realizadores y para las testimoniantes.

ESCUCHAR   ¿Quién dijo que la imagen solo entra por los ojos? … Compruébelo… EN


https://www.noticiasdesantiagodecuba.com/escondida-de-quien-una-estremecedora-historia-de-amor
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¿ESCONDIDA… DE QUIÉN?

Sinopsis: La historia de Yeni y Mercedes, dos chicas que se aman Cuba adentro….

Créditos/  Guión y dirección:  Reinaldo Cedeño y Katiuska Ramos /

Grabación y edición: Georkis Cedeno / Locutora: LIsandra Pérez


Un producto del grupo creativo PIEL ADENTRO y la emisora Radio Mambí (
Santiago de Cuba)

miércoles, 30 de octubre de 2019

ZULEICA ROMAY: "“En las frases despectivas hacia los orientales, se combinan la arrogancia cultural y la ignorancia”


● Entrevista a la investigadora y escritora, Zuleica Romay Guerra

Reinaldo Cedeño Pineda  
                                                                                 

(Zuleica Romay en la sede de la UNEAC santiaguera) 

Su mirada escrutadora, sus conexiones entre la historia y la actualidad, su capacidad de análisis y su horizonte, la sitúan en la vanguardia del pensamiento emancipador cubano. Desde su propio tiempo ha construido una atalaya para poder divisar con claridad, para dar un paso más.


   Nacida en el municipio habanero del Cerro, Zuleica Romay Guerra fue presidenta del Instituto Cubano del Libro. Su labor intelectual ha dejado textos como Elogio de la altea o las paradojas de la racialidad (Premio Extraordinario de Estudios sobre la presencia negra en las Américas y el Caribe contemporáneos, Premio Literario Casa de las Américas, 2012), Cepos de la memoria (Ediciones Matanzas, 2015)  y ¿Avispas o Leones? Avatares identitarios de los orientales en La Habana” (Premio de Ensayo, Temas, 2018).


      La discriminación es un tósigo, cualquiera sea el resquicio (más o menos velado, más o menos explícito) por donde se infiltra. Por eso, acudimos a una voz autorizada para tocar algunos estereotipos al uso sobre los orientales en el imaginario socio-sicológico y mediático cubano, para calibrar sus consecuencias.


   El origen territorial va al centro de la exégesis.


   La imprescindible apuesta por la unidad de la nación,  los factores educativos y sociales que deja entrever, y los múltiples desafíos a enfrentar, aconsejan el abordaje del asunto de manera inexcusable. Son razones para esta conversación.



(Zuleika Romay y Reinaldo Cedeño en la sede de la UNEAC santiaguera. Un diálogo intenso y franco) 

¿HABANEROS VERSUS ORIENTALES?


   “A mí como habanera ―precisa Zuleica―, siempre me ha llamado la atención  las tensiones y los diálogos, a veces crispados, que se producen entre orientales y habaneros, y la manera en que nos vemos mutuamente. Hay una contradicción flagrante entre el papel que ha tenido la región oriental del país en la historia de Cuba y en la construcción de la cultura nacional, y la manera en que los habitantes de ese territorio son percibidos por muchos capitalinos.


  “Está mucho más alto el listón de las reales contribuciones de Oriente a la cultura y a la historia cubanas, que la percepción que se tiene de esta región. A mí hace tiempo me interesaba investigar esta aparente incongruencia. Me pregunto cómo han sido construidas estas representaciones que datan de muchos años, y sobre todo, para qué. Una representación social se mantiene solo si demuestra ser funcional: uno se interroga sobre qué efectividad tuvieron en el siglo XIX  y qué efectividad tienen ahora mismo, en el siglo XXI.


  “Esas representaciones, muchas veces negativas,  se construyen sobre todo en La Habana, que no es el Occidente. Es menester decirlo, porque hay una especie de imagen difusa cuando se dice Oriente y Occidente. En nuestro léxico, cuando decimos Occidente frecuentemente aludimos a la capital, no a Pinar del Río y Matanzas, o a Mayabeque y Artemisa, provincias jóvenes que fueron parte de La Habana durante cientos de años. En esa alusión presuntamente cartográfica, pero que resulta sobre todo cultural, el resto de los territorios de Occidente son prácticamente anulados”.


    En  algunos espacios de nuestra sociedad, pese a todas las transformaciones que han tenido lugar, subsisten imágenes preconcebidas y extravíos a la hora de asumir los “modos de ser cubano” de una manera plural, sin recetas dominantes. ¿Hasta dónde sus investigaciones le acercan o alejan de estas ideas?


   “A mí me parece que hay dos agentes que se están quedando muy cortos en esto. Una, es la escuela y otro, son los medios. El discurso de la escuela es demasiado plano. Se habla de la historia política del oriente del país, de la contribución de esa región a la independencia, a la creación de la República... pero, ¿y  dónde queda la historia cultural que es tan rica y tan fundamental para entender a Cuba? ¿Dónde queda la historia social que tanto ha aportado a la manera de entendernos hoy?


    “Recuerdo una conversación con el historiador, profesor y diplomático colombiano Alfonso Múnera. Me hizo una historia muy jocosa de un lugar en Centro Habana donde se sentó a jugar dominó, se quitó la camisa y la gente pensó que era oriental. Hay momento de la conversación donde yo noto que él se ufana de conocer Cuba y me dice que ha estado en La Habana diecisiete  veces. Y yo le dije: ‘Alfonso… ¿y en Santiago de Cuba, cuántas veces has estado?’… ‘No, nunca’, me dijo… Ah, le respondí: ‘entonces no me digas que conoces Cuba’… 


  “Por eso, cuando en la escuela solo te hablan de los orientales que combatieron, de los orientales que fueron extraordinarios soldados, vanguardia  y prestigiosa oficialidad del Ejército Libertador… y no te hablan de que hoy las variantes del son que bailamos y cantamos en Cuba vienen de esta parte; cuando no te hablan de todo el aporte cultural que hizo y hace el oriente a la literatura, las artes plásticas, las artes escénicas, la radio y la televisión, las artes culinarias y muchas cosas más, no entiendes el papel de Oriente en la cultura cubana.  Me parece que la escuela tiene que ampliar su espectro”.



ESTEREOTIPOS



Estereotipo: molde, norma, patrón, pauta, cliché. Imagen o idea aceptada comúnmente por un grupo o sociedad con carácter inmutable. ¿Hasta dónde podemos detectar el arraigo de ciertos estereotipos en  nuestros medios de difusión masiva, en relación con este tema?


    “Los medios no están contribuyendo lo suficiente  a derruir los estereotipos, sino a fomentarlos.  Hay un tipo de persona con unos determinados hábitos, con una determinada forma de hablar, con unas determinadas expectativas sociales…que  los habaneros identificamos como  ‘el oriental’.  Por ejemplo, la variante lingüística más común en la zona sur de oriente es objeto de caricaturizaciones perversas porque ni todos los santiagueros y guantanameros hablan así, y mucho menos todos los orientales. Uno de los últimos  ‘chistes’ de este tipo, lo vi en un capítulo de la gustada seria Tras la huella, que transmitieron durante el verano.


  “También nos pasa que hay dos generaciones de cubanos que arribaron a la edad laboral en los años noventa, o nacieron a partir de esa fecha, y que han tenido pocas posibilidades de recorrer el país. Tengo la impresión de que muchos habaneros desconocemos cómo es y cómo funciona el resto del país porque no hemos podido estar allí.


  “Sí de algo me siento feliz, es de haber tenido unos empleos, unas responsabilidades, que me han permitido recorrer Cuba completa y conocerla bien. Por ejemplo, algunos habaneros conocen a una persona de la región oriental y le dicen: ‘¿y qué, vas para el campo?’  Esa pregunta  (que puede ser incluso cariñosa, no peyorativa), desconoce que en la región oriental, el 77 por ciento de la población vive en ciudades, que tienen el mismo estilo de vida, los mismos hábitos y la misma manera de relacionarnos con el medio que los habaneros porque son habitantes de una ciudad. La cultura citadina es una, independientemente del lugar en que se ejercite. 


    “No tenemos conciencia de que la región más diversa de Cuba es el oriente. Diversa desde su topografía, sus recursos naturales, sus actividades económicas, sus prácticas  culturales, la fisonomía de sus habitantes… Es una diversidad mayúscula cuando tú la comparas con el resto de Cuba”.


   ¿Entonces, es hora de asumir que  existe acaso una cuota de ignorancia a la hora de la representación de “lo oriental”?


   “Hay dos elementos constitutivos que son muy fuertes: uno es la ignorancia y otro, la arrogancia cultural del capitalino que cree que el país es la capital; si bien, eso no sucede solo en Cuba, sucede en casi todas partes. Ahí tenemos las rivalidades históricas entre Quito y Guayaquil, entre Managua y Granada, o entre Madrid y Barcelona… pero cuando esas peculiaridades se codifican en frases despectivas y epítetos humillantes, es porque se combinan  la arrogancia cultural y la ignorancia. Y esa forma de referirse al compatriota nacido a cientos de kilómetros de la capital del país, sigue reforzando los estereotipos, va construyendo  (y legitimando),  representaciones inferiorizantes y peyorativas sobre los orientales”. 


   Una investigación no se acaba nunca, sino que se deja; pero a estas alturas, ¿tiene alguna recomendación sobre cómo atajar esas representaciones que hacen algunos cubanos sobre otros cubanos?


   “Te confieso que yo soy una habanera que entendió lo que significa ser cubana después que conoció al país y no solo a la capital. Ahora yo entiendo lo qué significa ser cubana. Pero, creo que hay que trabajar mucho en las políticas públicas. Creo que a nosotros nos ha perjudicado, en un sentido,  la convicción de que somos una sola etnia, una sola nación. Es cierto, lo somos, estamos orgullosos de serlo; pero eso no es óbice para que desconozcamos  y les pasemos por arriba a las diferencias culturales entre los territorios.


   “Las políticas públicas tienen que incorporar más el elemento territorial. Eso queda claro cuando se habla de políticas económicas, de políticas de desarrollo económico social. Pero, cuando caemos en el campo de las políticas educativas y culturales, o en el ámbito de la comunicación social, el elemento territorial no está lo suficientemente incorporado. No puede confundirse con el regionalismo que nos llevó al Zajón, naturalmente. En años recientes se ha insistido más sobre ese tema, pero hasta ahora la historia ha sido contada de manera muy general y las particularidades regionales se han quedado atrás”.


   Su ensayo “¿Avispas o Leones? Avatares identitarios de los orientales en La Habana”
propone una mirada sobre el tema a partir de nuestro deporte nacional. ¿Cuáles son los elementos troncales de ese acercamiento? ¿Cómo dialogar con los presupuestos vertidos?


   “A mí me pareció que las rivalidades beisboleras, que pueden ser muy fuertes, algo violentas incluso, me podían servir como metáfora para exponer este problema sin generar demasiadas susceptibilidades. Porque a esos que en el Latino se les grita ‘palestinos’, se les aplaude y se les venera cuando ponen en alto el nombre de Cuba en una competencia internacional.


   “Traté de analizar lo ocurrido después de 1607, en que mediante Cédula Real se divide la Isla en dos departamentos y se designa a La Habana como ciudad capital. Las ventajas derivadas de la ubicación geográfica de La Habana, de su condición de sede del poder colonial, la puso en ventaja, desde el principio, respecto al resto del país y luego las administraciones coloniales y neocoloniales que sufrimos hasta mediados del siglo XX no hicieron más que entronizar la asimetría de desarrollo y de poder que caracteriza a las sociedades latinoamericanas.


  “Traer esta historia hasta el siglo XXI, 60 años después de una Revolución victoriosa, y analizar los significados de las confrontaciones que tienen lugar en un estadio de pelota, permite justipreciar todo lo que han logrado la unidad, el respeto mutuo y la sana emulación de los cubanos. Las ofensas y las tensiones que tienen lugar en un estadio de pelota no son el problema más grave, aunque, por supuesto, es necesario imponer disciplina. Hay otros asuntos, de larga data y largo alcance que también merecen ser atendidos”.

(Tomado de Radio Siboney digital)