jueves, 26 de julio de 2012

POETA INVITADO: Leandro Báez Blanco



LONG DAY

Para Lina
una casa que existe 
en mi

Como una casa que existe
despierto
entre misceláneas 6:00 am
Si la ojeada fuera
perversa o común
en sus ansias cotidianas
no hallaré salidas
puertas afueras
en el largo día
de quien va a morir
esta misma noche.

- ¿Qué hora es?

Despierto con el mundo y el mundo rehace cuentas como si fuera un ábaco gigante. Puede ser la nota principal para mi aseo. Lo hago bien; lo hago experto en quitar todo. Estoy reordenando cosas de ayer y cosas de hoy que surgieron ayer, y sin dudas las cosas de hoy que hubiese podido dejar para las horas pasadas. No por mucho madrugar se amanece, y es la frase del padre de mi madre, cuando abre un ojo, después el otro con un ectropión, a punto de cirugía.

- Buenos días

Me exigen restauración de asuntos, los de ayer pendientes en devenir. 7:02 minutos. Al Frente y atrás, rutinas de movimientos matutinos al baño, al comedor,

- Buenos días, pan y leche y café.

- ¿Trajeron la prensa?
- Te ha llegado una carta...

- ¿una postal?

- Un email

- (Brother, revísame estos textos)

- ¿Qué hora es?

Me dan ganas de ir
al parque
O  abajo, donde sé que no vale la pena caer
y sigo leyendo
otros textos de mi amigo (me dice hermano en inglés)

- ¿Irías abajo, o al parque, conmigo?

Un anciano, el mío, mi abuelo
me acompaña con la prensa en sus manos
al parque
entre poesía     y noticias     que morirán ahora.

- Dicen que se murió ese hombre... el de ayer por la tarde.

- No leas... dobla tu prensa bajo el brazo...

- En las escaleras no...  esa es lectura, prohibida para ti.

Aquella es
una casa que existe, la mía
desde arriba
la sostenemos
mi madre     mi abuelo    yo

- Nos sentamos allí, con las vecinas, ellas comentan entre sí

En sus casas, que no existen hasta la noche
no hay modo de hacer los alimentos
no sabrían leer poéticas de mis amigos
- (Brother, haz todo los apuntes en el dorso 
del cuaderno; los que quieras)

- Este pretende el David; lo entiendo

- ¿Qué hora es?    

Vamos de regreso a casa
Vamos por la avenida de los arces...  ¿lo son?
Una casa es mi emporio de esencias
no la subasto
no la vendo
no la doy prestada a cambio de pan
una casa, la mía que existe en un buzón    

- Lee los pronósticos del día, lee informaciones, lee más

- Llegamos... abajo el parque, las escaleras, vecinas  olvidadas para mí.

- Tienes 3  cartas

- ¿Acaso son emails de esta mañana?

- Son 3 vía postal

Una casa
mi casa
existe con una mujer de palabras cortas
con un anciano de larguras en la mirada

- pon  la radio, escuchemos la expresión social

- ¿Qué hora es?... te insisto... por favor, ¿dime qué hora es?

La peor gestión es la que no haces, te explicaré como si fuera vía postal o vía de ficticios por email. 11:59. Yo quisiera despertar sin reinicio de la conciencia, sin conexiones de ayer.

- Me voy al cuarto, leeré poesías de mi amigo, escucharé la radio,

- ¿más tarde me alimento?
Dosis de resplandor en un ojo y otro, me permiten ordenar la sintaxis del cuarto: aspas empolvadas, una lámpara beige de esbeltez década 50, mis pies, dos almohadas para un sola cervical, puede ser demasiado. El calendario esnob de la feria hace dos años, muestra en sus papales de injerto la fecha contemporánea. Brisas adelantadas según la hora lo quieren arrancar como si pudieran ser gone with the wind. A izquierda y derecha bolsos de tela y cartulina, manchas de un poema que estuvo y se cayó hace tiempo. 3:45 de la tarde. A estas alturas ya es tardanza lo que transcurre en mi  hogar.

- (Brother, apunta sin temores, léelo todo bien... lee con fe)

-¿una taza de café?

Aún me exigen retomar asuntos de una planificación yesterday. Es la música de mi vecina en el balcón antes de limpiar con mucha fe su sanitario. Largo día al parecer con la radio, charlas de semiología, análisis pre-operatorio de mi abuelo, para decirlo ilógico.

 - Sintonizo  otra vez  la radio, en mi cuarto, en mi casa

- ¿molesto?

- Buenas tardes, más alto por favor

- Musicales

- Por favor... molestas... apágala ya

Una casa
Existe en el recorrido de los años de mi abuelo
En la ruta al cuarto de mi madre y al baño, otra vez.
A la magnifica entrega, en mi  intimidad sanitaria.

- ¿Terminaste la prensa?

- Sólo los poemas del amigo... (me ha dicho brother)   la prensa no, todavía

- Un volante debajo de la puerta... te invitan

- ¿Vas a ir?

Si mi casa no existiera
sería  la memoria de un verso
un reportaje en las ondas
un anuncio de fiesta nacional

- Dime si vas... dime ahora, si vas a llegar tarde.

- Vengo a las doce

- ¿Qué hora es?

- llamó un amigo... llama otro día

- llamó una amiga... viene después

Horarios de una casa que existe
esquemas de silencio,
los ecos revertidos cuando se acerca el instante de morir.
Antes enumero mis vivezas
poemas de otro amigo,
cartas vía postal,  o por email

- Te han dejado otro recado

- (Brother, estoy en  casa, no vengas mañana, todo está al revés...)

- Buenas noches

- ¿ya vas a dormir?

Una casa
mi casa real a punto de morir
la abandono por fuerza o por descuido   como un poeta descomunal
No me resguarda de las sombras
No me protege del  terror
Ahora asusta el final de las horas

-No dormiré...   tengo mensajes pendientes. Buenas noches

- Hago un poema

- Escribo una  carta

- ¿Qué hora es?

- long day

Escribo hoy los apuntes de un día después. Motivos reiterados para entender mi vida son gestos de sobra en la incomprensión más evidente. Experimentación y experiencia, mañana, tarde y noche. Juegos de alabanza o de silencio en el paso de horarios, no es  mi coloquio el matiz para decir los acontecimientos.  Verbo crudo, en el principio y en el fin, como un teorema de verdades.

- Presiento que no lo van a admitir...  mañana

- Ahora duermen mi abuelo       mi madre

Parece que  esta noche,
definitivamente,
ya no voy a morir.




LEANDRO BÁEZ BLANCO

(Santiago de Cuba, 1978) Poeta, comunicador social, profesor de Semiótica y guionista. Ha publicado en las revistas AMNIOS, SIC, Caserón, La Noria, Desliz y Alma Mater. Aparece en la antología Cuatro rostros de la palabra y en el Diccionario de Escritores Santiagueros. Entre sus premios: Premio de la Ciudad (2003). Premio Medalla del Soneto Clásico (2009), Primer Premio Luisa Pérez de Zambrana (2004). 

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