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sábado, 27 de junio de 2009

MICHAEL JACKSON tres veces en mi casa




Reinaldo Cedeño Pineda
escribanode@gmail.com

Cuando escuché LA NOTICIA, pensé enseguida en Einstein Illas Alayo, mi compañero de aula en mis años de Pre Universitario y en las escuelas al campo, mi amigo…

¿Dónde estará ahora… en qué lugar de este mundo? ¿Poniendo flores o velas en las calles de Los Ángeles? ¿Escuchando su música, calladamente? ¿O, acaso, explicando a sus hijos que significó para él Michael Jackson cuando tenía su edad?

Illas era un negro delgado, desinhibido. Me alegraba encontrarlo cada día. Parecía un bailarín en toda su estatura. Su largueza de extremidades facilitaba las cosas cuando nos hacía la demostración del último pasillo de Michael Jackson, a la hora del receso.…

Un día dobló las rodillas, y se detuvo aquel instante mágico en la punta de sus pies.

¡Michael Jackson estaba en nuestra aula!


Sólo tenía un rival… los aviones. Illas soñaba con ser piloto, mas al pasar la prueba, le salió una inesperada afección ocular que le devolvió a la tierra. Y ya no hubo sombra para el rey.

Recuerdo cierta revista cuya portada era Michael Jackson y Lisa María Presley. “Observen como la mano de Michael es más blanca que la de la Presley”, decía... pero ni así pude sacar al fan de sus casillas.

Mi amigo nunca le miró su piel. (Dios sabe cuantos si lo hicieron) Su Michael estaba por encima de todo. Era un genio… ¿es que no lo podían ver? Y te miraba largamente…

Ninguna crítica podía tocar a su ídolo. Lo defendía a capa y espada. Recuerdo haberle comentado otro artículo que le asaetada. Michel estaba lejos de ser perfecto, pero Illas siempre tenía una respuesta para todo:

―Es la envidia de los que nunca podrán ser como él. No lo perdonan…

Un día, mi compañero se aventuró al transporte y llegó a mi casa. Mi cuñado Santiago me robó su atención. Ambos se enrolaron en una conversación sustanciosa sobre el menor de los Jackson…

Fue la primera vez que Michael estuvo en casa.

Michael era el hombre que se levantaba de la arena en plena sala faraónica, el que pisaba con rabia mientras los árboles regresaban de la tala y los elefantes se sacudían el polvo de la muerte.

Michael era un monstruo. Giraba y aparecían los mil rostros.

Michael había dicho: "Nosotros somos el mundo".

En silencio, sin que nadie me viera, intenté captar aquel pasillo en que caminaba hacia atrás… me empeñé…. pero yo no era Illas.

En venganza me aprendí la canción de Los 46. We are the World.

Michael Jackson siguió en la cresta de la ola. Mi amigo buscó el mundo, tal vez el que le había señalado su ídolo… pero mi sobrino Esteban, que ha hecho del baile su razón de ser, encontró en Michael fuente de inspiración.

Las sesiones de baile de Esteban Jackson ocupaban parte de las reuniones familiares, y de los nuevos amigos. El sombrero se inclinaba, el giro violento, la mano hacia abajo, halaba…

Siempre había un nuevo elemento que observar. Y el público no escatimaba aplausos.

A su sombra, creció Marcos, hijo de mi sobrina. No tenía la misma habilidad de Esteban, pero la gracia era idéntica. Ahí lo tengo grabado, en el portal, con una chancleta volando en una de sus contorsiones… para cuando crezca.

Es la tercera generación de los adoradores de Michael.

No fui exactamente un fan de Michael Jackson: no me gustan los brillos, los deslumbres; no me agradó su afán de afinar la nariz... pero nunca compartí como lo perseguían.

Crecí con su música y su fantasía. Lo llevo en mi memoria visual y auditiva más de lo que pensaba, como una marca indeleble, como algo natural que también me pertenece.

Esperaba cada estreno de sus videos, porque sabía que se trataba de algo espectacular.

¿Cuántas presiones debió soportar? ¿Cuántos oportunistas le salieron al camino? ¿Cuántos pudieron alcanzar al ser humano, una vez que se apagaban los reflectores? ¿Cuánto habrá que despejar entre mito y realidad, entre tristezas y desatinos?

¡Se han publicado tantas cosas sobre Michael Jackson!. Ahora seguramente vendrán otras.

Elizabeth Taylor declaró: "Aún no puedo creerlo. No quiero creerlo. No puede ser verdad"...

Liza Minelli ha dicho que Michael Jackson “revolucionó el mundo del espectáculo. Es uno de los más grandes artistas que hay existido”.

Y afirmó que le “faltará cada día de su vida”.

No sólo a ella.