viernes, 14 de diciembre de 2007

"LA GUANTANAMERA" en la TIERRA DEL DIABLO

Reinaldo Cedeño Pineda

¿Quién puede escapar al sabor cubanísimo de La Guantanamera? ¿Quién ignora que la pieza se ha convertido en embajadora de la cultura cubana?

Lo que todos no saben que La Guantanamera tiene una historia bien complicada... más allá de Joseíto Fernández.

Ell danzonete tuvo su auge entre finales de la década del veinte y principios del treinta del siglo XX. Entonces, Joseíto cantaba acompañado de sextetos como el de Raimundo Pía y Los Dioses del Amor, hasta formar el suyo propio.

Así, popularizó La Guantanamera, para cerrar el espacio radial, en lugar de la acostumbrada rumba…

Esta guajira-son, al decir del propio Joseíto:

“Es una melodía que admite versos de cualquier tipo; compuestos en cuartetas o décimas, y lo mismo felicitábamos a la muchacha de Villa Clara, que pedíamos clemencia para un trabajador cesante, por la CMCO” [1]

La popularidad conseguida fue aprovechada por anunciantes comerciales en la CMQ (luego Radio Liberación) que lo vincularon a sucesos de la crónica roja y también al consumismo.

Era una especie de “gaceta cantada” que el juglar siguió en el programa El suceso del día, y que traspasó el 1959. La Guantanamera se incorporó, entonces, a reseñar hechos del acontecer nacional, desde las nuevas realidades de la Revolución.

Luego, el norteamericano Pete Seeger –que sólo conoció a Joseíto en persona en 1971– la estrena en 1963 en el famoso Carnegie Hall, con las cuartetas de los Versos Sencillos de José Martí, de perfecta adaptación a la copla de ocho compases.

Se sabe que Seeger había tomado La Guantanamera del cubano Héctor Angulo, estudiante de composición en los Estados Unidos; si bien la idea inicial de incluirle los versos martianos fue del también compositor criollo Julián Orbón, quien lo hacía informalmente en las descargas de su casa norteña.

La Guantanamera fue inscrita tan sólo en 1942 por Joseíto Fernández en el Registro de Propiedad de Cuba… cuando ya llevaba muchos años cantándola.

Grabaciones de la misma melodía, con diferentes títulos y versos, aparecen en los discos RCA Victor de los años 1941, 1942, 1945 y 1950.

Hasta aquí las coincidencias predominan…. Pero se abre paso otra historia

LA BÚSQUEDA DE LA FECHA DEFINITIVA

Un trabajo realizado a dúo por la galardonada periodista Marta Reyes Noa y por Santiago Moreaux Jardines (entonces presidente de la Asociación Musical de Compositores y Autores Musicales, en Guantánamo) habló de una “fisura histórica”.

Se trataba del programa El reclamo del Diablo (1993), de la emisora guantanamera CMKS.

El espacio radiofónico apostaba a la versión de que los primeros cuatro compases de la inmortal pieza pertenecen a Herminio García Wilson, apodado “El Diablo Wilson” por su habilidad con el tres.

En El reclamo del Diablo se develaron una serie de contradicciones en cuanto a la fecha de surgimiento de La Guantanamera.

Salieron a la luz valoraciones de importantes musicólogos y otros detalles. Incluso, se llegó a un proceso judicial.[2]

El programa resultó premiado con el segundo lugar en el Festival Nacional de la Radio en 1993, tomando en cuenta sus “altos valores históricos y artísticos”.

Por si poco fuera, a ello se sumó la versión de Herminio Wilson, y la de otros testigos, ya desaparecidos.

Todo ello fue recogido en el periódico Venceremos de la ciudad de Guantánamo por el autor de este trabajo, el 10 de julio de 1993 [3] e igualmente en la revista cultural Ámbito[4] de Holguín en febrero de 1994. Ambos, una década antes del aparecido en el diario Juventud Rebelde (2004).[5]

La investigación que llevamos a cabo, fue ampliada para el libro El diablo y la luz, Editorial El Mar y la Montaña, Guantánamo, 2004.

La Guantanamera aparece vinculada a Joseíto Fernández (1908-1979), habanero nacido en Los Sitios; pero existe otra historia relacionada con la célebre pieza.

Antes, relacionemos las fechas:

“La Guajira Guantanamera surgió cuando estaba en un sexteto. Eso fue por al año 1928. En aquella época estaba muy de moda la formación de sextetos […] fue entonces que compuse la melodía de esta guajira para decimar, que era como se le decía inicialmente”[6]

También declara fecha similar a Erena Hernández en la revista Revolución y Cultura:

“Decido fundar mi propia orquesta con Alejandro Riveiro […] Teníamos un programa en la CMCO y se me ocurrió usar como tema musical la “Guajira guantanamera” que había usado en 1928.”[7]

La polémica parece desatarse, tomando otra vez a Joseíto como referencia:

Francisco Pita Rodríguez quien atendía la sección “Correspondencia” en la revista Bohemia afirma que había entrevistado a Joseíto en abril de 1978 y que este le comentaba:

“[…] compuse la “Guajira Guantanamera”. Y el éxito nos sorprendió a todos […] Esto ocurría por al año 1934” [8]

El 9 de mayo de 1934 y en la propia sección de la citada revista, Odilio Urfé, asesor musical del Ministerio de Cultura, deja estampado que La Guantanamera se creaba hacia el año 1930.

Por su parte, Alberto Muguercia, entonces miembro del Centro de Investigación Histórico Cultural de la Biblioteca Nacional José Martí, declara en Bohemia el 3 de febrero de 1985 que Joseíto creó La Guantanamera en la década del 30.

Otra fecha se infiere de La radio en Cuba de Oscar Luis López:

“Dicha tonada la compuso el autor en 1928, cuando él se dedicaba a cantar sones montunos. En 1936, estando de solista en la orquesta Riveiro, la estrenó por la radio en la CMCO.”[9]

La cuestión de la determinación de la fecha definitiva de la Guantanamera es crucial, porque existe un lapso significativo entre la creación de la obra y su estreno, entre su estreno y la inscripción oficial. Seguramente es ese uno de los factores que azuza la polémica.

Sin embargo, un guantanamero, Herminio García Wilson (1904-1998) tiene una sola historia.

LA GUANTANAMERA SEGÚN EL DIABLO

Trabajador de panadería, Herminio se aficiona a la guitarra y al tres desde niño. En 1919, toca por vez primera con un grupo organizado: una “estudiantina” guantanamera que tenía a Graciano Secre como director.

Su labor continua con la agrupación de Enrique “Quico” Salas y en 1924 crea una agrupación de este tipo con José Hechavarría Portuondo, Cayuco. Se consolida como tresero y toma el mote de “El Diablo”.

Wilson era buscado constantemente por los demás grupos; dirige los sextetos El Puelmerón y La rosa roja, en su ciudad natal. Logra acompañar (si bien ocasionalmente) a figuras de la talla de Panchito Riset, “El Niño” Rivera, e incluso, Antonio Machín.

Se mantuvo tocando hasta 1985 con la Estudiantina “El regreso de la sorpresa” y es autor de boleros, sones, guarachas, danzones, y también valses y changüí.

Lo recuerdo. Subí el escalón de una vivienda modesta, con un bombillo mortecino en medio de la salita. Ya estaba en el ocaso de su vida; pero aún tenía la mente clara. Desde su balance, me hizo la historia, paso a paso, la que había contado a algunos, la que contó después.

Lo hizo, primero con rabia; luego fue saliendo la convicción de las cosas auténticas; y finalmente con la serenidad de los años.

No quería restar méritos a Joseíto; nadie podrá hacerlo. Nunca lo conoció personalmente, aunque afirma haberlo procurado. Sólo buscaba que se le reconociese ese aporte de sus compases iniciales.

La idea de La Guantanamera lo martillaba. Al menos, su ciudad acabó reconociéndolo, esa contribución que el país fue remiso en aceptar….

En declaración jurada a la abogada María Eugenia Arranz Oliva, tomada el 12 de mayo de 1933, y a la que tuve acceso, declara textualmente:

“Desde muy jovencitos andábamos juntos en fiestas, a las cuales nos invitaban a tocar a Neno, Chito Latamblé, José Hechavarría (Cayuco), Cheito Cambrón, Felipe Corona (Pipi), Joaquín Ramírez, Enrique Dibusnay, Elpidio Vera, desiderio Lobato; este grupito andábamos siempre juntos […] también andaba con nosotros Luis Odio Rancol.
[…] allá por al año 1929, el padre de Irma Bosch me invitó a tocar en una fiestecita de su hija, y por supuesto, busqué a los músicos arriba mencionados […] la fiestecita era en Carlos Manuel número 664, entre Paseo y Narciso López, en donde había una tienda que le llamaban La Castellana, a las ocho y veinte de la noche, ya estábamos todos, me puse a calentar los dedos en el tres, y en esos precisos momentos, pasa una muchacha y Joaquín Ramírez le dice algo como un piropo, aunque en aquellos años no era muy usual decirle eso a las mujeres en la calle […], ella respondió con palabras groseras y él le dijo: “Y qué se habrá creído la guajira guantanamera esta”. Precisamente de esa forma nació la famosa Guajira Guantanamera, y fue Pipi Corona el primero en cantarla allí mismo en la esquina y luego entramos en la fiesterita en casa de Toto Bosch, en donde fue interpretada por su hija al piano (Zoila) […] Esa es la verdadera historia de la Guajira Guantanamera”

A continuación en el mismo expediente se rectifica que el piropo fue dicho en realidad por Pipi Corona.

Todo coincide con un documento inédito que me facilitara el investigador Augusto Lemus, tomado a “El Diablo” en 1980:

“[…] estaba tocando el tres en acorde de sol mayor, y dije: Guantanamera, Guajira guantanamera y se repitió varias veces hasta que partimos para la casa dónde íbamos a tocar”.

La paternidad de La Guantanamera no fue un reclamo póstumo a la muerte de Joseíto, y El Diablo Wilson me comentaba su intención de que aquellos compases iniciales se le reconocieran:

“Recuerdo que en mi nombre, en la década del 30, fueron a ver a Rafael Incierte y a Luis Morlote, mis amigos Nino Picurnay e Hilario Torres para poder legalizarlos; pero no fue posible, como mínimo debía tener 16 compases. También le conté la historia al investigador Alberto Muguercia, en 1972, luego de una extensa entrevista; pero después me dijo que ya estaba tan difundida la autoría de Joseíto que era muy difícil echarla atrás” [10]

Siguiéndolos hilos de aquella historia, atenazados por la curiosidad nos fuimos en busca de otros testigos. Y estos, aparecieron.

Luis Odio Rancol, un conocido tresero: “Pasó una muchacha con aspecto de guajira, pero muy bonita, y uno de los del grupo le dijo: “Vamos a ponerle un azabachito para que la proteja”, y la muchacha, ofendida, contestó con una grosería. Y ahí mismo le respondieron: “Que se habrá creído la guajira guantanamera esta”, y ahí mismo El Diablo Wilson sacó La Guantanamera en su tres, en cuatro compases de sol mayor”[11]

María Eugenia Leguén Larrázabal, vecina del lugar: “Teníamos a los músicos en el propio barrio Ese día, como era costumbre, los jóvenes fuimos hasta la esquina y pasó una muchacha de buen cuerpo, le dijeron algo y ella se viró molesta. Le contestaron que qué se figuraba la guajira guantanamera esa. Allí, sin esperar, Herminio se inspiró”.[12]

¿Quién se atreve a negar el suceso a tantos testigos?

LLEVADA A LA CAPITAL POR AUTÉNTICOS CANTADORES

El Premio Cervantes (1977), Alejo Carpentier, musicólogo, novelista y crítico de arte, señaló en La música en Cuba:

“Hace poco una estación de La Habana, obtuvo un gran éxito de popularidad, con una canción de buen corte campesino, titulada La Guantanamera, que había sido traída a la capital por auténticos cantadores”[13]

¿Haría Alejo Carpentier una afirmación gratuita, sin el sustento de una información?

Si volvemos al programa El reclamo del Diablo, podremos transcribir la entrevista realizada al musicólogo Helio Orovio, autor del Diccionario de la música cubana, biográfico y técnico:

“La Guantanamera lega a la Habana, la escucha Cheo Marquetti y la convierte en guajira-son, primera parte guajira, , y segunda, el montuno de son creado por Herminio García Wilson […] Esta guajira comienza a cantarse por Joseíto Fernández en la radio; él le hace incorporaciones en el aspecto melódico, en la inflexión vocal, en la estructura melódico-rítmica le hace algunas aportaciones[…]”

¿Cómo llegaron a La Habana esos “auténticos cantadores”?

Herminio García Wilson cree tener la respuesta y así lo explicaba a la radio:

“En la propia década del treinta, un cuarteto formado por Pipi Corona, Joaquín García, Juan Limonta y Rigoberto Hechavarria, hizo una gira por Santiago, Palma Soriano, Bayamo y también La Habana, y según me ha contado Pipi, incluyeron La Guantanamera”.

Siempre me ha resultado llamativo el canto emocionado de un habanero a una tierra donde no había nacido, que no lo adoptó y de la que geográficamente lo separaban un millar de kilómetros....

Sin embargo, la interrogante parece quedar aclarada:

“La Guajira Guantanamera se formó antes del Suceso Radial con La Guantanamera, en la CMQ […] Yo trabajaba en una plantica de radio, cantaba y cantaba esa tonada con cualquier nombre: Guajira camagüeyana, Guajira vueltabajera. Había una guantanamera que estaba enamorada de mí, pero era muy celosa. Ella me traía flanes, cositas de comer […] Ese día me sorprendió hablando con otra y se fue indignada y, lo peor, se llevó el pan con bisté que me traía […] Entonces yo agarré el micrófono y canté como nunca: Guantanamera, guajira guantanamera…” [14]

Por otro lado, poco se habla del aporte que le hizo a la pieza el mítico creador Pepecito Reyes:

“Cuando llegué, la pieza era nada más que un guajira con acompañamiento, como si fuera un rayado de guitarra, pensé que eso estaba muy frío así. Fue entonces que inventé la introducción.

“La cosa era que yo hacía primero un floreo con el piano. Joseíto me decía: “Dile algo a los muchachos del pueblo”, y cosas así. De ahí, yo ponía la introducción, y al final, con el coro, venía el tumbao. Todo eso se me ocurrió a mí. Esa es La Guantanamera que se escucha hoy.
……………………………………………………………………

“Cuando llegué, ya Joseíto la tenía registrada, así que si hay algo por el medio, yo no lo sé. Conozco lo que se dice, pero no me quiero meter en honduras” [15]

Para unos, el tema de la autoría de La Guantanamera quedó sellado; para otros vivirá envuelta en una polémica, tal vez infinita.

Santiago Moreaux, representante de Wilson al entablar demanda contra Joseíto, y entrevistado por Karina Rodríguez, resume todo así:

“Si me preguntan la verdad, la verdad... Joseíto era y es una figura internacional, no se le quiso destruir, pero esa canción es colectiva. Para mí lo más justo es reconocer al Diablo como autor inicial, Joseíto con aportaciones y popularizándola nacionalmente y Pete Seeger, universalizándola y contemporaneizándola con los versos de Martí que incluyó Julián Orbón.

“No creo que esto le quite gloria a Joseíto, pero el autor de los cuatro primeros compases —lo más importante, al fin y al cabo, porque hay muchas formas de cantar La Guantanamera— es el Diablo Wilson”.[16]

Yo acabaré, sin embargo, con el fragmento de unas décimas mecanografiadas, escritas por el matancero Juan Pablo Santana:

Cuando Guantánamo era / una colonia viciosa / nació en sus predios la hermosa
Guajira Guantanamera […]
Este rincón del Caribe / por modestia no reclama; / pero por este programa /
sabrá el pueblo espectador /que su verdadero autor / Herminio Wilson se llama”.


NOTAS

[1] Orlando Quiroga: “El sonido de la semana”, en Bohemia, octubre 27, 1972, p.17
[2]En el juicio de demanda de los derechos de autor (1993) se falló a favor de Joseíto Fernández y esa condición fue ratificada por las máximas autoridades judiciales del país.
[3] Reinaldo Cedeño Pineda: “El diablo y la luz”, en periódico Venceremos, Guantánamo, 10 de julio de 1993, páginas centrales.
[4] “Sobre el origen de La Guantanamera: El diablo y la luz”, revista Ámbito, Holguín, febrero de 1994, p. 54-62.
[5] Karina Rodríguez: “La guantanamera: ¿historia conclusa?”, en Juventud Rebelde, 10 julio 2004.
[6] Pedro Abreu: “La Guantanamera” en El Mundo, 10 de abril de 1967, apud en Víctor Pérez Galdós: Joseíto Fernández y su guajira guantanamera, Editora Política, La Habana, 1999, p. 18.
[7] Erena Hernández: “Mi biografía es la Guajira Guantanamera”, en Revolución y Cultura 82/79, La Habana, p.58.
[8] Francisco Pita Rodríguez en Bohemia, La Habana, 30 de noviembre de 1979.
[9] Oscar Luis López: La radio en Cuba, Editorial Letras Cubanas, 1998, p. 142.
[10] Aseveraciones grabadas inicialmente por este autor, y recogidas luego en el volumen El diablo y la luz, Ediciones El mar y la montaña, Guantánamo, 2004. En el capítulo “El diablo y la luz: la otra historia de La Guajira Guantanamera”, p. 45-53.
[11] Ibid, p. 50
[12] Ibid.
[13] Alejo Carpentier: La música en Cuba, Fondo de Cultura Económica, México, 1946, p.31
[14] Orlando Quiroga: “El sonido de la semana”, en Bohemia, octubre 27, 1972, p.17
[15] Reinaldo Cedeño y Michel Damián Suárez: Son de la Loma, Editora Musical-Mercie Editores, la habana, 2002, p. 191 y 192
[16] Karina Rodríguez: Op.cit.

PÁGINAS DEL INFIERNO



Reinaldo Cedeño Pineda

Esto que leeréis aquí no son palabras, son desgarraduras. Lo narra un ser humano que ha estado ¡31 años preso!

Me bebí sus páginas en una noche, en la intimidad de mi cuarto. A solas, lloré

No puedo saber desde aquí lo que sucedió exactamente, sólo puedo leer; y sentir como me duelen las manos contra los barrotes.

Por eso, quiero transmitir, de cualquier modo, las ideas de este libro.

En el prefacio de Escritos desde la Cárcel de Leonard Peltier, el ex fiscal general de los Estados Unidos, Ramzey Clark, aclara el momento de la prisión de este líder indígena, y las circunstancias de su juicio:

“Pienso que más allá de toda duda fundada que Lonard Peltier no ha cometido delito alguno […] ni un solo testigo creíble dijo haber visto a Leonard Peltier apuntar a alguien en aquel trágico día de junio de 1975 en Oglala, en la reserva de Pine Ridge, en Dakota del Sur. No hubo prueba alguna de que matara a alguien. Salvo pruebas inventadas y puramente circunstanciales”.[i]

Se vivían momentos de gran violencia contra los pobladores originarios, y el Movimiento Indígena Americano (AIM):

“Con complicidad oficial, se brindó armas, entrenamiento y motivación a un grupo paramilitar de delincuentes que orgullosamente se dio el nombre de GOON (Guardianes de la Nación Oglala), a fin de crear una ola de violencia, que todavía se recuerda como “reinado del terror” contra los indios tradicionales […]”[ii]

“Durante el juicio a Leonard Peltier celebrado en Fargo, Dakota del Norte, en 1977, se excluyó gran parte de las pruebas esenciales sobre los antecedentes del caso. La mayor exclusión fue la de toda esa violencia instigada oficialmente, que había dado origen a la tragedia y conducido a la muerte de sus propios agentes”[iii]

Todo comienza cuando el consejo de ancianos del rancho Jumping Bull, cerca del pueblo de Oglala, le había pidió protección al AIM, del cual Peltier era miembro. Y allá instalaron un campamento.

El 26 de junio de 1975, dos agentes del FBI, Jack Coler y Ron Williamsen, se dirigieron al lugar… se afirma que en búsqueda de Jimmy Eagle, un joven que se había robado un par de botas vaqueras:

“Una balacera comenzó entre los agentes del FBI y estos individuos, atrapando a una familia en el fuego cruzado. Varias madres huyeron del área con sus hijos mientras otras personas dispararon en defensa propia. Miembros del SWAT [iv]del FBI, policías de la Oficina de Asuntos Indios, y paramilitares rodearon a unos 30 hombres, mujeres y niños de AIM y abrieron fuego. Leonard Peltier ayudó a un grupo de jóvenes a escapar entre la lluvia de balas.

“Al final encontraron a Joseph Killsright Stuntz, integrante de AIM, muerto de un disparo en la cabeza. Su muerte nunca ha sido investigada.

“Coler y Williamsen fueron heridos durante la balacera y después asesinados de un disparo a quemarropa […]

“Según documentos del FBI, más de cuarenta indígenas participaron en la balacera, pero solo cuatro fueron acusados del asesinato de los agentes: tres líderes de AIM –– Dino Butler, Bob Robideau, y Leonard Peltier–– y Jimmy Eagle[…][v]

Peltier, ayudado por su gente, escapa a Canadá:

“No me sentí más culpable al escapar de mis opresores que lo que un judío en la Alemania nazi se hubiera sentido al escapar de la GESTAPO” [vi]

Un año después, será extraditado, bajo las pruebas de una “testigo ocular”. Para Leonard Peltier había comenzado el calvario:

ESCRITOS DESDE LA CÁRCEL

“Desde el día de mi captura por la Real Policía Montada Canadiense, mi vida se ha convertido en un interminable desfile borroso de cárceles y prisiones […] [vii]

“El 1 de junio de 1977, a las 9.00 a.m., recibí mis dos cadenas perpetuas en la sala del tribunal de Fargo y fui sacado de inmediato por la puerta, fuertemente custodiado […] Un par de horas después aterricé en el Aeropuerto Internacional de Kanzas y me llevaron en carro a la Penintenciaría de Leavenworth […]

“Un escalofrío me recorrió por la nuca cuando pasamos el largo muro de dieciocho pies de alto […] El tamaño abrumador del lugar era aterrador y lo hacían incluso más estrafalario su cúpula central pintada de plateado, que recordaba con sorna el capitolio de Washington D.C. […]

“Subí con mis grilletes y hierros los peldaños frontales de la primera de una serie al parecer infinita de puertas de acero. Creí escuchar gritos distantes procedentes de algún lugar del edificio. O tal vez fuera solo que el viento aullara en el alambre de púas colocado sobre los muros […]”
[viii]

“Cuando volví la cabeza hacia uno de los alguaciles que me conducían […] no vi un rostro, sino un máscara cara de odio […] Sonrió con la sonrisa de un diablo y dijo en voz casi jovial: “estás muerto, jodido indio degenerado. No saldrás vivo de este lugar” […]
[ix]

“Cuando uno es huésped del infierno, aprende que el diablo tiene muchas mansiones y uno va y viene de una a otra sin razón conocida”
[x]
………………………………………………………………….

“En mi audiencia de 1986 para un nuevo juicio, el Tribunal de Apelaciones del Octavo Circuito reconoció que había habido invención de pruebas, retención de pruebas exculpatorias exculpatorias, coerción de testigos y conducta impropia del FBI. ¿Por qué entonces no se me liberó […]?
[xi]

“Más tarde en 1992, se falló que aunque no había un atisbo de pruebas creíbles que demostrar mi culpa, seguía siendo culpable de “complicidad” en la muerte de los agentes sencillamente por haber estado en Jumping Bull aquel día, y que por tanto, seguiría sirviendo las condenas consecutivas de cadena perpetua […]
[xii]
…………………………………………………………………..
“Llevo cayendo así, en caída libre de ningún lugar a ningún lugar, casi un cuarto de siglo […]
[xiii]
……………………………………………………………

“Un día me transfirieron inexplicablemente y sin aviso previo, de la cárcel de máxima seguridad de Marion, Illinois –uno de los verdaderos infiernos de esta tierra […] donde pasé casi todo el tiempo aislado– a la instalación carcelaria de baja seguridad compartida de Lompoc, en […] California […] ¿Qué estaba ocurriendo? ¿se habían ablandado de repente? […]

“El hombre que se suponía originalmente me asesinara, un preso indio de Marion –y un ser humano enormemente valiente– llamado Robert Standing Deer Wilson […] me había alertado sobre el plan. […]

“En retrospectiva, pienso que eso es exactamente lo que deseara que hiciera… hacerme temer por mi vida para que intentara escapar y poderme matar por fuga. […]
[xiv] Mis días en Lompoc estaban sin dudas contados. […] de todos modos, en retrospectiva, lemanto profundamente haberlo intentado. Fue un montaje y caí en la trampa. […]

“Aquí no lo matan a uno una sola vez: lo matan todos los días. Y cada día renacemos, gústenos o no a la vida… y morimos… una vez más.

“Cuando me descubrieron a unas cuantas millas de distancia, no intenté oponer resistencia, sino que me entregué pacíficamente. Dada toda la publicidad sobre mi fuga, hubiera sido incómodo dispararme a sangre fría […]
[xv]

“Me esposaron y devolvieron a la cárcel de Lompoc […] y luego […] me volaron en un chárter privado a aquel infierno de máxima seguridad donde había comenzado todo el plan de asesinato: la penitenciaría federal de Marion, Illinois. Celebraron un juicio uy añadieron siete años más a mis dos cadenas perpetuas […]”
[xvi]
.................................................................................................................

“Nunca he perdido la esperanza o una fe absoluta en la rectificación de mi causa, que es la supervivencia de mi pueblo […] Sitting Bull dijo: “Del mismo modo que es posible partir con facilidad los dedos de la mano, todos juntos podemos hacer un puño poderoso” […]
[xvii]

“Nosotros, los indios, debíamos haber desaparecido hace mucho. Pero estamos aquí. Cada uno de nuestros hijos es un milagro”
[xviii]

Ramzey Clark, ex fiscal general de los Estados Unidos afirma:

“El presidente de los Estados Unidos, en nombre de la justicia, puede conmutar esa condena en el momento que lo desee […] Hasta que eso se produzca, cada día es un nuevo crimen, cada amanecer es un nuevo crimen […]”[xix]

Me había leído, un tiempo atrás Entierren mi corazón en Wounded Knee (Dee Brown), la tenebrosa historia de la conquista del Oeste de los Estados Unidos, contadas siempre al revés desde la pantalla grande, desde la cinematografía norteamericana.

La historia es cíclica, es un adelanto del futuro:

Oscar Wilde, apresado por sodomía en el siglo diecinueve en una Inglaterra estirada e hipócrita; Nelson Mandela, líder del Congreso Nacional Africano en una cárcel del infamante apartheid sudafricano; el cubano Orlando Cardoso Villavicencio, sometido a privaciones elementales en las cárceles somalíes durante una década que le robó su juventud…

Ahora mismo cinco cubanos en Estados Unidos –tres de ellos sentenciados a cadena perpetua- , batallan por su libertad. Lucharon contra el terrorismo. Sus nombres: Antonio Guerrero Rodríguez, Fernando González Llort, René Gonzaléz Schwerert, Gerardo Hernández Nordelo y Ramón Labañino Salazar.

Por los prisioneros sometidos a injustas penas en las cárceles de este mundo, por los juicios amañados, NO hagamos silencio.
NOTAS

Imagen tomada de http://cajamadrid.cronicasocial.com

[i] Ramzey Clark: Prefacio a la edición cubana de Escritos desde la Cárcel, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2004 / Traducción: María Teresa Ortega/ , p. 5-6.
[ii] Op.cit, p. 6
[iii] Op.cit., p. 7
[iv] SWAT: Special Weapons and Tacties Team (Grupo de ASrmas y Tácticas Especiales) grupo especial de intervención creado en los años setenta en Los Ángeles.
[v] Leonard Peltier: El silencio grita, de Carolina S., Wednesday Sept. 12, 2007 at 11.40 A,M. en http//es.wikipedia,org/wiki/Leonard Peltier
[vi] Escritos desde la cárcel, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2004. Traducción: María Teresa Ortega, p. 82. En lo adelante sólo se indicará la página
[vii] Op. cit., p. 108.
[viii] Op. cit, p. 114.
[ix] Op.cit., p. 115.
[x] Op.cit., p. 116.
[xi] Op.cit., p. 118.
[xii] Op.cit., p. 119.
[xiii] Op.cit, p.127. En este momento Leonard ya tiene más de tres décadas en prisión.
[xiv] Op.cit., p. 120.
[xv] Ibid.
[xvi] Op.cit., p. 122.
[xvii] Op.cit., p. 144
[xviii] Op.cit., p.146.
[xix] : Prefacio a la edición cubana de Escritos desde la Cárcel, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2004 / Traducción: María Teresa Ortega/ p. 10.

martes, 11 de diciembre de 2007

NO SOMOS DIOS: Hitos del arte gay en Cuba


Reinaldo Cedeño Pineda

El arte cubano ha tocado el tema gay en más de una ocasión, desde múltiples manifestaciones artísticas. Desde la estética, mostrando la pluralidad sexual, el eros otro, la profundidad trágica y la humanidad, en fin, el derecho de ser.

Entre los ejemplos ilustrativos vale el de la novela Paradiso de José Lezama Lima (1910-1976), narrador, periodista, ensayista y poeta.

Publicada en 1966, Paradiso, es –según Cintio Vitier– “la historia imaginaria de la formación de un poeta que quiere alcanzar o merecer la sabiduría”[1], aunque el verdadero protagonista de la obra, a la larga, resulta el idioma.

Paradiso cargó con el estigma de su “Capítulo VIII”, “la iniciación sexual de la adolescencia […] Esta iniciación, sin embargo, no consiste en ninguna participación personal o experiencia personal de José Cemí, sino en cuentos convertidos en leyendas eróticas del colegio […] El protagonista de esos hiperbólicos cuentos es Farraluque […]”.[2]

La novela de Lezama se convirtió en rara avis para las generaciones sucesivas. Sólo veinticinco años después ve la luz una reedición cubana, después de una similar de la UNESCO.

La obra vivió en una especie de limbo: muchos hablaban de ella, mas pocos la habían leído.

De ese capítulo octavo, escogimos algunos fragmentos:

CAPÍTULO VIII (fragmentos)
“Cuidaba el patio un alumno de la clase de preparatoria […] un tal Farraluque, cruzado de vasco semititánico y lánguida habanera […] con un cara triste y ojerosa, pero dotado de un enorme verga.
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El órgano sexual de Farraluque reproducía su cuerpo. Su glande incluso se parecía a su rostro. La extensión del frenillo se semejaba a su nariz […]
………………………………………………………………………………….
Un garzón miquito, hermano de la llamada cocinera mamey, penetró por el patio del colegio en busca de Farraluque. Le dijo que en la casa de enfrente, la señora quería que le ayudara a pintar la casa […] El priápico sintió el orgullo de que su nombre se extendiera de la gloriola del patio a la fama más anchurosa de la vecinería. […] Así, antes de desnudarse, hizo asomar por los brazos todo el escándalo de las progresiones elásticas de su lombriz sonrosada. Sin abandonar el fingimiento de su somnolencia, la mujer empezó a alzar los brazos […] Sus labios secos, al comienzo, después levemente humedecidos, comenzaron a deslizarse por la filigrana del tejido poroso del glande […] Era el llamado mordisqueo de los bordes […] Farraluque sintió algo semejante a la raíz de un caballo encandilado mordido por un tigre recién nacido […] Con una altiva desnudez, ya sabía lo que le esperaba, penetró en el otro cuarto. Allí estaba el miquito, el hermano de la cocinera del director. Acostado de espaldas con las piernas alegremente abiertas, mostraba el mismo color mamey de la carne de la hermana […] Al empezar el encuentro, Adolfito rotaba con increíble sagacidad, pues cuando Farraluque buscaba apuntalarlo, hurtaba la gruta de la serpiente, y cuando con su aguijón se empeñaba en sacar el del otro de su escondite, rotaba de nuevo, prometiéndole más remansada bahía a su espolón. Pero el placer en el miquito parece que consistía en esconderse […] No podía siquiera lograr lo que los contemporáneos de Petronio habían puesto de moda, la cópula inter fémora, el encuentro donde los muslos de las dos piernas provoca el chorro. La búsqueda de una bahía enloquecía a Farraluque, hasta que al fin el licor, en la parábola de su hombría, saltó sobre el pecho del miquito deleitoso, rotando este al instante, como un bailarín prodigioso, y mostrando, al final del combate, su espalda y sus piernas de nuevo diabólicamente abiertas, mientras, rotando de nuevo, friccionaba con las sábanas su pecho inundado de una savia sin finalidad.
…………………………………………………………………………………………..
[…] el miquito le sonreía pensando en su fiesta sexual pues Farraluque estaba en ese momento en que la cópula era igualmente placentera para él si la ejercía con una albina dotada de la enorme protuberancia de un fibroma como en un tronco de palma […] Igualmente, la presencia activa o pasiva de la cópula, dependía de la ajena demanda.”
[3]
Más cercano en el tiempo, desde el verso, el poeta y dramaturgo Norge Espinosa regala a la lírica cubana su célebre poema “Vestido de novia”.


Años después, el autor dirá de su inspiración:

—Hace poco regresé de Santa Clara y cumplí algo que quería hacer: hurgar en mis viejos papeles, acumulados en gran desorden; y rescaté un conjunto de manuscritos y de textos mecanografiados de esa primera etapa. Quería que estuvieran conmigo aquí, en La Habana, porque están ahí todos los que rodearon a aquellos que integraron definitivamentemi primer libro, Las breves tribulaciones, que fueron solo diecinueve poemas entresacados de casi un centenar, de los cuales la mayoría, espero, nunca vea la luz. Pero para mi era importante tener a la mano otra vez esos papeles y volver a esa edad, para repensar la poesía que uno puede escribir o tratar de escribir en un país donde la poesía es un discurso más... pero no un discurso menos. La autobiografía, para mí, es una página todavía por salvar. La mejor autobiografía que puedo escribir está en mi poesía. “Vestido de novia” es la parte más visible de esa zona de mi primera poesía; parte que se hizo visible a pesar mío, cuando el poema empezó a correr de boca en boca, antes de ser publicado. Definitivamente, cuando uno se entrega al oficio de la escritura, tiene que asumir —cosa a veces muy dolorosa—, que los textos, cuando la gente reconoce en ellos alguna verdad, poco a poco comienzan a tener una vida propia de la cual el autor no va a tener ya control, y eso ha pasado con “Vestido de novia”. Si bien para mucha gente ese poema es mi rostro, él ha logrado tener para muchas otras personas un rostro independiente. Eso me ha permitido reaccionar no con angustia o ira al descubrirlo, digamos, en una página web donde no sabía que estaba y de pronto aparece ante mis ojos, o cuando descubro que en una antología publicada Dios sabe dónde, una vez más, ese texto aparece sin mi consentimiento o con las erratas de su primera edición. Él está en una dimensión; yo estoy en otra.[4]

VESTIDO DE NOVIA

Con qué espejos
con qué ojos
va a mirarse este muchacho de manos azules
con qué sombrilla va a atreverse a cruzar el aguacero
y la senda del barco hacia la Luna
cómo va a poder
cómo va a poder /así / vestido de novia
si vacío de senos está su corazón
si no tiene las uñas pintadas/ si tiene sólo
un abanico de libélulas
cómo va a poder abrir la puerta sin afectación
para saludar a la amiga que lo esperó bajo el almendro
sin saber que el almendro raptó a su amiga le dejó solo.
Ay adónde va a ir así este muchacho
que se sienta a llorar entre las niñas que se confunde
adónde podrá ir así /tan rubio y azul/ tan pálido
a contar los pájaros/ a pedir citas en teléfonos descompuestos
si tiene sólo una mitad de sí/ la otra mitad pertenece a la madre
de quién/ a quién habrá robado ese gesto esa veleidad
esos párpados amarillos esa voz que alguna vez
fue de las sirenas
quién
le va a apagar la luz bajo la cama
y le pintará los senos con que sueña
quién le compondrá las alas a este mal ángel
hecho para las burlas
si a sus alas las condenó el viento/ y gimen
quién quién le va a desvestir sobre /qué hierba
o pañuelo
para abofetearle el vientre/ para escupirle las piernas
las piernas
a este muchacho de cabello crecido/ así / vestido
de novia.

Con qué espejos
con qué ojos
va a retocarse las pupilas este muchacho que
alguna vez quiso llamarse Alicia
que se justifica y echa la culpa a las estrellas
con qué estrellas/ con qué astros podrá mañana
adornarse los muslos
con qué alfileres se los va a sostener
con qué pluma va a escribir su confesión/ ay /este muchacho
vestido de novia en la oscuridad/ es amargo y no
quiere salir/ no se atreve
no sabe a cuál de sus muslos escapó la confianza
no sabe quién le acariciará desde algún otro parque
quién le va a dar un nombre
con el que pueda venir y acallar a las palomas
matarlas/ así /que paguen sus insultos
con qué espejos/ ay /con qué ojos
va a poder asustarse de sí mismo este muchacho
que no ha querido aprender ni un solo silbido
para las estudiantes
las estudiantes que ríen/ él no puede matarlas
así vestido de novia/ amordazado por los grillos
siempre del otro lado del puente/ siempre del otro
lado del aguacero
siempre en un teléfono equivocado/ no sabe el número
tampoco él se sabe/ está perdido en un encaje y
no tiene tijeras
así/ vestido de novia/ como en un pacto hacia el amanecer
con qué espejos
con qué ojos.
[5]

El cantautor cubano Pablo Milanés, fundador del movimiento de la Nueva Trova (junto a Silvio Rodríguez, Noel Nicola, Augusto Blanca, Sara González, Vicente Feliú…) es una de las voces emblemáticas de la Nueva Canción Latinoamericana.

Después de muchos discos y de cantar a tantas cosas, graba El Pecado Original, tema de gran hondura, que afirman dedica a su amigo y ayudante, Lázaro Gómez.

La pieza aparece en su disco Orígenes de 1994 y estremece una sociedad machista, en un discernimiento radical entre prejuicios y oportunismos.

El Pecado Original, es una puerta abierta a la pluralidad y al derecho. Y logró una notable aceptación, desde la radio y la discografía.

EL PECADO ORIGINAL

(Pablo Milanés)

Dos almas
dos cuerpos
dos hombres que se aman
van a ser expulsados del paraíso que les tocó vivir.
Ninguno de los dos es un guerrero
que premió sus victorias con mancebos.
Ninguno de los dos tiene riquezas
para calmar la ira de los jueces.
Ninguno de los dos es presidente.
Ninguno de los dos es un ministro.
Ninguno de los dos es un censor
de sus propios anhelos mutilados...

Y sienten que pueden en cada mañana
ver su árbol, su parque, su sol,
como tú y como yo...
que pueden desgarrarse sus entrañas
en la más dulce intimidad con amor
así como por siempre hundo mi carne
desesperadamente en tu vientre
con amor también.

No somos Dios.
No nos equivoquemos otra vez.[6]

FRESA Y CHOCOLATE

Seguramente, una de las cumbres del arte gay en Cuba, por su repercusión internacional y por todo el ambiente de apertura que generó, es Fresa y chocolate (1993), el premiado filme de Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío.

Presentada como una producción de Cuba- México y España, lanzó la filmografía cubana a nivel internacional.

Entre sus galardones se encuentran el Premio Goya a la mejor película extranjera (1995), el Oso de Plata en el Festival de Berlín (1994) y el Gran Premio Coral a película de ficción en el XV Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana (1993).

Fue candidata al Oscar en la categoría de mejor filme extranjero de habla no inglesa en 1994 y mereció varios lauros más en los festivales de Gramado, Brasil; Nueva York y Paraguay.

Sus actores principales, Jorge Perugorría (el crítico de arte, Diego), Vladimir Cruz (el estudiante y militante, David) y Mirta Ibarra (la sensual e inestable Nancy), también merecieron importantes galardones internacionales. La corporización de cada uno, es de lujo.

Pero, ¿qué tenía este filme que el mundo se rendía ante él? Excelencia por los cuatro costados: estética y simbólica.

Basado en el cuento El lobo, el bosque y el hombre nuevo de Senel Paz (colaboró con Titón en el guión cinematográfico), hurgó en la génesis de la intolerancia y la comprensión, sobrepasando con mucho, las diferencias sexuales.
La música del maestro José María Vitier es un paseo exquisito por la conformación sonora de nuestra identidad.

El chocolate representa la condición heterosexual, la hombría; y la fresa, su antítesis. Es además, inequívoca referencia a la heladería Coppelia de La Habana, lugar doblemente simbólico, y escenario en el comienzo y el final de la película.

Los personajes del filme buscan un espacio en la Cuba de los setenta, en medio de un rechazo homofóbico al rojo vivo. David estudia Ciencias Sociales en la Universidad de La Habana; Diego es un homosexual que vive para la cultura cubana.

Lo que comienza como un flirt cualquiera, acaba en... una amistad profunda. El sexo lo pondrá la vecina Nancy.
Diego se lleva a David a casa, con el pretexto de unos libros; pero su estratagia ya ha empezado: vierte un poco de líquido en la camisa del invitado, y al exponerla en el balcón para que se seque... cumple la pretendida señal de victoria.
Aquella relación "increíble" entre un ·"rojo" y una "loca" sobrevive a presiones de todo tipo.
Se vive "el quinquenio gris", "el trinquenio amargo" de la cultura cubana: se han establecidos parámetros rígidos, los oportunistas nadan en su caldo de cultivo, la cacería de brujas anda suelta...

Diego, cae en desgracia por su protesta ante la exposición cancelada de un amigo; debe partir al exilio.
David, que ha mirado su grandeza humana y no su preferencia sexual, le abraza. Llora. La injusticia quema.

El abrazo final de Fresa y chocolate es un grito.

El abrazo final de Fresa y chocolate devino un campanazo a la conciencia histórica y contemporánea cubana. Y al tratarse de un asunto universal, no encontró límites.

Fresa y chocalate es una oda a la cultura cubana.
Habrá hasta un almuerzo "lezamiano", un homenaje al maestro Lezama Lima.

Fresa y chocolate devino en el primer cuestionamiento social a gran escala sobre el tratamiento de la homosexualidad en Cuba; lo sacó de la invisibilidad. Y habrá un antes y un después.

Sólo algunos ejemplos, una muestra de como el arte es capaz, desde sus códigos estéticos, de mostrar la pluralidad sexual, el eros otro, la profundidad trágica y la humanidad, en fin, el derecho de ser. La posibilidad de vivir en sociedad, en la armonía de la diferencia.

Vivimos otros tiempos. El camino, se va despejando, poco a poco. A cada uno le toca quitar su piedra.

NOTAS

[1] Cintio Vitier: “Invitación a Paradiso”, en Paradiso, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1991, p.VII
[2] Ibid, p.X
[3] José Lezama Lima: Paradiso (Capítulo VIII), selección de p. 226 -240.
[4] Norge Espinosa en entrevista a Danae C. Dieguez: “Cuando se me revela alguna forma de la belleza”, en El Caimán Barbudo, número 342.
[5] Norge Espinosa: “Vestido de novia”, en Antología de la poesía cósmica cubana, Tomo III, Frente de Afirmación Hispanista, A.C., México 2002, p. 146-147. Las barras horizontales equivalen a espacios largos en el poema original.
[6] Transcripción a partir de la escucha de la canción.

domingo, 9 de diciembre de 2007

CHE, EL SUBVERSIVO




Reinaldo Cedeño Pineda


Siempre me he preguntado cómo pudo ser quien fue. Mientras más tiempo pasa, más penetra la interrogante.


El trovador cubano Silvio Rodríguez habla de él como “un ser de otro mundo… un animal de galaxia”.[1] Lo era.


Ernesto Guevara no sucumbió ante el halo de guerrero victorioso que traía de la Sierra Maestra. No sucumbió ante el poder.


Renunció a puestos muy codiciados en este planeta: Ministro de Industrias, Presidente del Banco, representante internacional. Y se volvió a las selvas y a las montañas.


Los descreídos y renuentes, sus enemigos de tajo, le han tildado de aventurero, loco, idealista incorregible...


Sin embargo, ellos mismos se han preguntado con asombro, de qué material estaba hecho este hombre….


Parecía un caballero salido de un canto épico; pero era real.


¿Cómo hablar de aventuras ni de utopías en un hombre que puso el pecho por delante para defender sus ideas?
Su utopía era una sola: la libertad, la bendita utopía de la libertad. Y por ella entregó la vida.


Tal vez la poesía, gota de condensación suprema, sea capaz de resumir su ejemplo, como lo hizo Mario Benedetti


da vergüenza el confort
y el asma da vergüenza
cuando tú comandante estás cayendo[2]


Seremos como el Che


En mis primeros años de estudiante, repetí el lema que presidía –y sigue haciéndolo– la organización de pioneros cubanos: “Seremos como el Che”.

Lo repetía en cada acto, casi al borde de la rutina, hasta que, con un poco más de años, me pregunté qué era ser como el Che; acaso ¿era posible?


Y comencé a leer su Diario de Bolivia.


En su 39 cumpleaños, Ernesto Guevara no destapó ninguna cerveza ni su hogar fue convite de amigos. Escribió:


"Pasamos el día en la aguada fría, al lado del fuego, esperando noticias... se acerca inexorablemente una edad que da qué pensar sobre mi futuro guerrillero; por ahora estoy entero"[3].


No era de hierro, sino de espíritu. Si seguimos sus páginas de vado a montaña, de río a río, podemos sentir la cuchillada del desespero, que da una vez a su propia yegua.


Sólo las ideas podían sostenerle en aquellos parajes, lo levantaban de aquel cansancio “como si me hubiera caído una peña encima"[4]; o cuando sentía "el asma a todo vapor". [5]


Ser como el Che guerrillero, tal vez no sea posible; pero podemos acercarlo en el hombre que es capaz de volcar en la olla común, su plato de arroz con pollo, para que todos comieran lo mismo.


Cuando el asma le obligó a mudarse a una casa en Tarará, cerca de la playa, explicó en carta pública sus razones.


Quizá tenía algo de asceta, por su desprendimiento material; pero nunca pidió sacrificios que él mismo no fuera capaz de hacer.


Nunca recibió cuotas de alimentos extras, en medio del racionamiento general. Su familia comía lo mismo que los demás.


Su sinceridad, a veces, podía tornarse ríspida; pero su espíritu rechazaba los regalos exclusivos, y todo aquello que oliera a prebenda.


Los privilegios egoístas le quemaban.


Impulsó en Cuba el trabajo voluntario, como una vía para forjar nuevos tipos de hombres, no como un mecanismo para obtener méritos.


No se quedó en la oficina refrigerada, no se excusó con otras responsabilidades: tomó la cuchara de albañil, la mocha para el cañaveral, el timón del tractor.


La demagogia jamás le encontró.


Y apuntó la ética de esa forma desinteresada de aportar:


"[...] que el hombre sienta la necesidad de hacer trabajo voluntario es una cosa interna y que el hombre sienta la necesidad de hacer trabajo voluntario por el ambiente es otra [...] El ambiente debe ayudar a que el hombre sienta la necesidad de hacer trabajo voluntario, pero si es solamente el ambiente, las presiones morales las que obligan al hombre a hacer trabajo voluntario, entonces continúa aquello de la enajenación del hombre, es decir, no se realiza algo que sea una cosa íntima, una cosa nueva hecha en libertad [...] y entonces pierde mucho el trabajo voluntario, y eso nosotros lo vemos, alguna gente lo hace, quieren saber las horas que tienen, si fulano o mengano tantas [...] No hemos sido capaces de darle el contenido que debe tener."[6]


Los que en el mundo de hoy, entregan sus manos, los que sienten ese aporte voluntario como “una cosa interna”, como “una necesidad”, le están rindiendo un homenaje auténtico.


Sólo legó a sus hijos, la herencia de su ejemplo:


“Que no dejo a mis hijos y mi mujer nada material y no me apena: me alegra que así sea. Que no pido nada para ellos pues el Estado les dará lo suficiente para vivir y educarse.”[7]


Donde nunca jamás se lo imaginan


Ernesto Guevara pensaba por sí mismo. Vio a Europa del Este y a la URSS con sus propios ojos. Es apenas 1965…


Algo maloliente percibió en la reducción del arte a fórmulas: las del realismo socialista: una realidad prefabricada desde la edulcoración, el heroísmo y la perfección.


“Se busca la simplificación, lo que entiende todo el mundo, que es lo que entienden los funcionarios. Se anula la auténtica investigación artística y se reduce el problema de la cultura general a una apropiación del presente socialista y del pasado muerto […] Así nace el realismo socialista. […] ¿por qué pretender buscar en las formas congeladas del realismo socialista la única receta válida? […] no se pretenda condenar a todos las formas de arte posteriores a la primera mitad del siglo XIX desde el trono pontificio del realismo a ultranza.”[8]
Era el mismo que había advertido que al imperialismo, el del Norte, no se podía ceder "ni un tantico así"; mientras sus manos indicaban ese mínimo espacio.

Un revolucionario no era para el Che una abstracción conceptual, sino una actitud, una práctica íntima y social: dentro y fuera de las puertas de la casa.


En consecuencia, a un intelectual revolucionario, no le era dable callarse, ni cansarse:


"No debemos crear asalariados dóciles al pensamiento oficial, ni “becarios” que vivan al amparo del presupuesto, ejerciendo una libertad entre comillas”. [9]


"La culpabilidad de muchos de nuestros intelectuales reside en el pecado original, no son auténticos revolucionarios […] Las posibilidades de que surjan artistas excepcionales será tanto mayor cuanto más se haya ensanchado el campo de la cultura y la posibilidad de expresión".[10]


El Che nunca entendió de dogmatismos, ni de poner rejas al pensamiento. Hablaba un revolucionario, también el poeta, el narrador y el analista.
Como un hecho excepcional, aquel argentino indomable nacido en Rosario, había sido declarado el 9 de febrero de 1959, ciudadano cubano por nacimiento, por ley. En Cuba sólo existía un precedente, el del dominicano Máximo Gómez.


Impresiona aquella imagen del Che de mirada profunda, pelo suelto y estrella en la boina. Fue tomada por Alberto Díaz (Korda) en La Habana, una fría tarde de marzo de 1960, durante el acto de despedida a las víctimas de la explosión terrorista del vapor La Couvre.


Aquella es, quizás, la fotografía más famosa del mundo.


De otra manera, conmueve la fotografía de su cadáver, tirado, despeinado y duramente muerto en la lavandería del hospital boliviano de Vallegrande.


Es la revelación de su mortalidad; sobre todo, de su desprendimiento.


Por eso, entendí a su hija Aleida Guevara, cuando, treinta años después, llegaron sus restos –y los de sus compañeros de la guerrilla–. No era una metáfora, era una certeza:


“[…] no llegan vencidos. Vienen convertidos en héroes, eternamente jóvenes, valientes, fuertes, audaces. Nadie puede quitarnos eso”[11]


El Che entró hace mucho en el universo intangible del mito.
Aunque sea venerado en las serranías de Bolivia como San Ernesto de la Higuera, no fue un santo. Fue un hombre, activo en toda su humanidad.

Poemas y canciones inspiradas en su obra, nacen todos los días. Para otros es un “héroe postmoderno”, en un mundo urgido de referencias otras.

Sus imágenes son íconos y se repiten en sellos, pegatinas, ropa… pero el Che no es el adorno de un llavero ni una foto en la solapa.

El Che no tiene la finitud del mármol de Santa Clara.


El Che que nos queda, sobre todo, es el del pensamiento y el ejemplo.


El Che sigue siendo un subversivo, porque sus ideas –aún–, son capaces de subvertir, de trastornar, de destruir: a la sociedad que enajena al hombre en su egoísmo; y también a los falsos revolucionarios, a los acomodados; a los que exigen sacrificios, pero no son capaces del más pequeño; a los serviles y a los genuflexos.


El Che está siempre vigilante, aunque el espejo de su ejemplo tenga “aristas filosas”. Está allí, como dijo el poeta cubano Eliseo Diego: “donde nunca jamás se lo imaginan".


Notas


[1] Silvio Rodríguez: Canción del Elegido.
[2] Mario Benedetti: “Consternados, rabiosos”
[3] Nota del 14 de junio de 1967 en Diario del Che en Bolivia, Editora Política, La Habana, 1988, p. 247
[4] Nota del 14 de marzo de 1967 en Diario del Che en Bolivia, p.123.
[5] Nota del 31 de julio de 1967 en Diario del Che en Bolivia, p. 301.
[6] Ernesto Che Guevara: “Reuniones bimensuales del Ministerio de Industrias en la que participaban los directores de empresas, los delegados provinciales y los viceministros”, t.VI, El Che en la Revolución Cubana, Editorial Ministerio del Azúcar, 1966, p. 563 apud en Carlos Tablada Pérez: El pensamiento económico de Ernesto Che Guevara, Ediciones Casa de Las Américas, La Habana, 1987.
[7] “Carta del Comandante Ernesto Che Guevara a Fidel Castro” en 7 documentos de nuestra historia, Ediciones Políticas, La Habana, [s.f.]
[8] Ernesto Che Guevara: El socialismo y el hombre en Cuba, Editora Política, La Habana, 1988, p. 21-22. Originalmente fue un texto publicado en el semanario Marcha de Montevideo, Uruguay, en marzo de 1965.
[9] Ernesto Guevara: El socialismo y el hombre en Cuba, p. 23
[10] Ibid.
[11] Palabras pronunciadas por Aleida Guevara March en el acto solemne de recibimiento a los restos del Che y sus compañeros caídos en Bolivia, el 12 de julio de 1997.

jueves, 6 de diciembre de 2007

El NIÑO que se TRAGÓ a LENIN



Reinaldo Cedeño Pineda

Hay momentos que se escapan, que nadie sabe cómo ocurrieron, si acaso pueden suceder. Y casi sin darnos cuenta, estamos al borde del abismo.

¿Cinco… acaso seis… cuántos años tendría? Sólo sabe que ha pasado el tiempo, mucho tal vez o es que corre este indetenible, y le cuesta imaginarse debajo del naranjo, de pantalones cortos, un pedazo de pan en la mano –masa amasada y vuelta a amasar–; mientras los ojos estaban clavados en la otra, la mano, digo.
Entre el pulgar y el mayor, sostenía un tesoro sólo para él: resplandecía la silueta expuesta al sol, brillaba aquel hombre sobre fondo rojo y una afilada aguja prendida al sello, indicaba el destino del objeto. Para este niño, aquel sello no era un prendedor de solapa, que ni sabía de semejante cosa; sino un talismán, una medalla que había ganado combatiendo solo contra todo un ejército, el pedazo luminiscente de una nave espacial que había aterrizado allí mismo, muy cerca del patio. Y giraba y volvía a girar mientras la luz convertía el metal en un arco iris, un arco iris al alcance. Las manos se intercambian uno de esos momentos y lo que fuera talismán y medalla, arco iris y nave, se volvió de pronto material concreto, un prendedor rectangular con una larga aguja…
En el rostro del niño no cabía tamaño susto, con las palabras atragantadas, atinó a susurrar:
–Abue… me tragué un sello…

Y como la abuela andaba ocupada y con las manos mojadas, no prestó mayor atención a un hecho que se resolvía de una manera tan simple, y dando la espalda, contestó:
–Tómate un vaso de agua
–No, abuela… no es un sello de papel.

No hay quien pueda describir como giró la anciana cuando la estampilla se volvió metal, como perdió el color de un solo golpe, justo cuando los labios del nieto empezaban a tornarse amoratados. Todavía se vivía el relámpago de aturdimiento, tierra de nadie suspendida antes de la reacción, cuando sonó la aldaba de la puerta. Cómo pudo sostenerse camino de la entrada, si aquellas piernas no eran las suyas; cómo pudo extender la mano y girar los dedos –cada uno de ellos– para que el pasador cediera. Sólo dios sabe… si lo sabe. Nada tuvo que preguntar la madre.
Le gustaba mirar aquel rostro abatido por el tiempo, severo, cargado de la augusta serenidad de los años; pero siempre asomaba en él una línea de bondad y una viveza en la mirada que parecía borrar las angustias. Siempre, menos ahora…
Ver la señal en el rostro anciano y lanzarse rumbo a su hijo, fue una sola carrera….


Todo había comenzado una mañana, en que la Maestra vio interrumpida su clase, y una pregunta en suspenso….
-Maestra, maestra… ¿Es verdad que se dice quepo y no cabo ?…
Aunque esa materia no tocaba aún, se aprestaba ya a una respuesta, porque a esas edades no deben quedarse las interrogantes sujetas al aire. Era más difícil de lo que pudiera pensarse, porque explicar la irregularidad de los verbos rompía todas las lógicas, y ella misma pensaba que debía ser cabo y no quepo.
Había que remontarse a razones históricas y léxicas y podía cualquiera perderse en los vericuetos infinitos del idioma y no sabía cuan preparada podía estar la mente infante para semejantes elucubraciones… Iba ensayando la mejor respuesta, cuando un fuerte golpe la devolvió a la realidad, un golpe seco en la puerta.
No habrá que suponer, sino ver como todos dejaron la pizarra y la respuesta, y miraron hacia el lugar de donde provenía el golpe, queriendo traspasar la madera con sus ojos curiosos.
Y La Maestra, preocupada tal vez por una pedrada y por el efecto que hubiera podido causar más allá de una marca en la puerta, salió disparada y los niños detrás de ella, a tropel, que no había nadie que les hubiera podido detener. No había piedra alguna, sino un envoltorio con algo brillante adentro, los gritos para saber qué era, los prendedores que asoman desde su hermoso fondo escarlata, un carmesí más ligero al centro, y sobre la figura de aquel rostro de perfil, unos rayos que emergían...
-¿Quién es, maestra?, preguntaron a coro
-Lenin…
Respondió instintivamente, como si aquel nombre fuera familiar, sin reparar en que quizá nunca lo hubieran oído mencionar, que no había llegado el momento…
Y cuando reaccionaba para enmendarse, ya los niños andaban probando como reaccionaba el sello al sol, haciendo señales en las paredes, dueños del sol de aquí para allá y con una sola expresión
-¡Que bonito...!
Volvería todo a la normalidad, los sellos a su envoltorio, los niños a sus asientos, la maestra a la pizarra, y el quepo y el cabo y Lenin, quedados para otra ocasión… ¿Quién había tirado los sellos? No era ningún misterio, casi podía asegurarse sin margen de error y sin haberlos visto: el regalo vendría de algún vehículo de visitantes moscovitas, o leningradenses, de por allá, de esos que andaban por la Isla tomando el sol que allá se anhela y aquí revienta piedras. Y al ver el enorme cartel de Escuela, quisieron hacer un regalo y entendieron que no había nada mejor que la figura de Lenin, que los pensamientos andan libres por ahí, y allá lanzaron la bolsa, con muchos Lenin estampados y con magnífica puntería.
El prendedor se realizó en lo que era, fue prendido en solapas de camisas, sirvió de regalo en actos y homenajes, y se convirtió en objeto curioso, exótico y hasta en un juguete. Y ya vemos como el hijo de aquella maestra que no se acuerda si tenía cinco o seis años, lo hubo de reconvertir en lo que ya sabemos, debajo del naranjo… ¡qué no puede hacer un niño!


Y como dejamos a La Maestra en una sola carrera, reparemos en que vio a su hijo negruzco, señalando a su garganta. Se tragó el grito, que poco era comparado con lo que había tragado el infante, cargó al hijo sobre sus brazos como había hecho en tantas madrugadas de insomnio años atrás. Y se echó a la calle, sin escuchar lo que decía la abuela, despavorida…
Y entonces, justo en lo mejor del relato, la memoria se extravía y no podrá pedírsele más que la reconstrucción desde ajenos recuerdos, fragmentados, como un rompecabezas al que le faltan piezas. Sólo recuerda y eso a mucho dar, unas luces y unas caras brumosas… antes de perder la conciencia, de dormirse. O acaso, es un recuerdo también reconstruido, armado mucho tiempo después, confundido con tantas historias… y aquel deseo vivo de tomar agua…aquel deseo incontenible… aquel sueño de que tomaba agua… y la madre en la cabecera, pasando el algodón húmedo por los labios… Agua…
Dicen que la abuela rezó, que la madre apretó contra sí la estampa de la Virgen de la Caridad que sólo la madre de Dios podía interceder con su mano divina. Dicen que lo separaron de la muerte, tres milímetros, apenas tres…. cuente, y que la aguja abierta no hincó en la carne interior, que una inmensa pinza extrajo el sello. Y la mano de Dios.
Delante de su cama, hubo un desfile de batas blancas, primero, y cuando se corrió la voz, ya no hubo nada que hacer, mas que tolerar las mismas peguntas. Y hasta entenderlo, que al fin y al cabo aquello, aquello era imposible.
–Que digan lo que quieran, sentenció la abuela. Es un milagro.
El médico no quiso entregar aquel sello extraído camino al esófago. Era su trofeo de caza, o de quirófano. Y lo miraba y lo volvía a mirar, buscando explicaciones, mientras brillaba la aguja intacta, ligeramente abierta. Y lo contó a todos, sosteniendo el prendedor por las dudas, entre el pulgar y el mayor. Los oídos se volvieron lenguas y la historia se convirtió en patrimonio de la comunidad, ganando con el tiempo sus agregados y sus detalles, que de eso no escapa nada, ni nadie.
En el patio, talaron el naranjo inocente. En los años venideros, el mundo cambió tanto que los moscovitas volvieron a su nieve y los leningradenses volvieron al abolengo de su nombre imperial, San Petersburgo... Aquel episodio terrible se tornó profético. Aquella garganta andaba atragantada con la historia.


El niño nunca más ha podido recuperar su nombre, nadie se lo dice. Si lo sabré yo… que soy el niño que se tragó a Lenin.

(Narración basada en hechos absolutamente reales)

BLOGÓSFERA CUBANA: Recién nacido fenómeno en la Red Digital


“El fenómeno de las bitácoras no ha hecho más que empezar. Solo ahora comienza muy tímidamente a ser tomado en serio por los grandes Medios de Comunicación. Sin embargo hay un problema de definiciones: ¿qué es una bitácora? Como en todo fenómeno de crecimiento espontáneo, al poco tiempo empieza a haber una preocupación por definir la propia actividad, por encontrar constantes o directrices que describan y enmarquen el fenómeno. De hecho, en estos momentos los directorios agrupan bitácoras de constitución, intereses, técnicas y objetivos tan distintos como lo pueden ser entre sí un libro, un periódico y una carta, y su único aspecto en común es la herramienta de publicación de esas bitácoras (…)”
José Luis Orihuela Colliva (1)


Por MSc. NORA RODRÍGUEZ CALZADILLA

Aún cuando hablar hoy de Weblogs o bitácoras no es noticia, la cita del Doctor Orihuela (2) mantiene plena vigencia. El incipiente fenómeno de la blogosfera se nos presenta como alternativa de interactividad que se abre caminos en la Red digital, pero habrá que observar su incidencia en los sitios de la prensa en general y en particular, en los de la Radiodifusión cubana. Sobre este último acápite entrevistamos al experto para la investigación científica Del éter al ciberespacio. Un análisis de la interactividad de la Radio cubana en Internet (3):

“Todas las revoluciones mediáticas generan una mitología y se venden socialmente como una promesa, que suele responder al paradigma una solución en busca de un problema. Los weblogs no son la excepción. Un medio con barreras de entrada muy bajas es una buena noticia pues acerca a cualquiera la posibilidad de publicar, y por la misma razón es una mala noticia: se multiplica el ruido y se hace cada vez más difícil encontrar contenidos de calidad. La razón es muy sencilla: usar una máquina de escribir no le convierte a uno en escritor.

“Creo que los weblogs y los medios tradicionales tienen funciones diferentes, son complementarios y forman parte de un renovado paisaje mediático en el que los usuarios de la Red se han convertido en generadores de contenido y en vigilantes de los medios clásicos.

”Los weblogs no son periodismo por ser weblogs, pero cuando se deciden a hacerlo, pueden ser más y mejor periodismo que los medios tradicionales.

”El medio weblog puede ser soporte de periodismo, de literatura o de cualquier otro género, pero no es periodismo o literatura por el hecho de estar publicado en formato weblog. En todo caso, la cuestión clave aquí no es si los weblogs son periodismo, sino qué es el periodismo.

“La redefinición del periodismo y de la función social de los medios es uno de los más importantes efectos de la revolución de los weblogs. La gran tendencia global emergente que llamamos Medios Sociales es posiblemente la revolución mediática más relevante desde el establecimiento de la imprenta de Gutenberg en el siglo XV. Hoy la Red, gracias a los weblogs y otras formas de publicación personal, ha convertido a cada ordenador conectado a Internet en una imprenta. "La imprenta del siglo XXI", al decir de Piscitelli.” (4)

La lógica indica que al disminuir las “barreras de entrada” a este Medio de Comunicación y ceder la palabra masivamente, a través de las bitácoras, se desprenden dos características esenciales: la más acertada es la de permitir a profesionales o ilustrados amateurs, que compartan con el público sus conocimientos y opiniones, incitando la comunicación horizontal.“ En el peor de los casos, ¡obviamente!, contribuyen al exceso de materiales, que subyacen en un mar de hojarascas.

Un vistazo a algunas bitácoras refleja la notable diferencia y evolución entre unas y otras. Es evidente que el nivel de complejidad, diseño y contenidos, guarda relación con el conocimiento, capacidad narrativa, necesidad de interacción, e intencionalidad de sus autores.

En los contenidos de estas Weblogs, como en “botica”, el lector puede hallar desde una nota donde el novio propone matrimonio a su enamorada, hasta materiales de valioso contenido cultural, científico-técnico y didáctico, éstas últimas, cual suerte de bendición del ciberespacio, parafraseando a Pisan (2002): “Dar con un blog atractivo es una bendición, ya que sirve de puerta de acceso a información valiosa (…)”. (5)

Para el periodista e investigador español Quim Gil (2005) las bitácoras caracterizan a la llamada “interactividad colectiva”:

“La colaboración siempre ha sido clave, Internet facilita que ésta sea horizontal, deslocalizada y automatizada allí donde sea humanamente automatizable, optimizando los esfuerzos de colaboración (…) se están valorizando cada vez más los ejercicios de síntesis y documentación de información más estable y duradera, elaborada y procesada de forma abierta, horizontal y colaborativa (…) Yo me muevo en ámbitos donde la actualidad se resuelve a golpe de blogs y planetas de blogs y donde el concepto de podcasting va ganando terreno.” (6)

Mientras que Pisan (2002) esboza un interesante problema de investigación:

“La idea, para cualquier periodista que adopte este modo de pensamiento, es pasar de la relación formal que los medios tradicionales mantienen con sus lectores, a una relación en la cual todos participan de manera más activa. Uno de los problemas es cómo mantener la calidad periodística a la cual han permitido llegar las formas tradicionales. Esto nos lleva a otra pregunta, no menos importante: ¿dónde se puede refugiar el periodismo de calidad en la Web?” (7)

Del puerto de partida que conforma la historia y el corpus referencial

Hasta aquí repasamos junto a especialistas internacionales algunos rasgos que podrían ayudarnos a entender los blogs los cuales según los casos, pueden ser íntimos diarios, registros, bitácoras o una combinación de éstos, publicados de manera instantánea y automática, gracias a programas especiales para estos fines.

En estas bitácoras sus productores –devenidos editores- publican a decisión personal y generalmente impresionan sus textos escritos con un estilo personal e informal.

Se afirma que las primeras versiones se remontan al último lustro de la década de los años 1990, cuando Dave Winer, (8) programador y desarrollador de una de las aplicaciones más utilizadas publica su bitácora a partir del 7 de octubre de 1994. También desde octubre, pero de 1999, se halla en línea, e-journal de Dan Gillmor, (9) cronista del San José Mercury News, de la cadena estadounidense, Knigt-Ridder. Gillmor fue el primer periodista en publicar su bitácora en el sitio de su periódico en la Red.

La conformación del corpus referencial de la Blogosfera, que permita sistematizar y definir su actividad, conceptos, e incidencia en los Medios de Comunicación, aún se encuentra en fase de experimentación y prueba. La afirmación de Orihuela –referente internacional y reconocido como el precursor del fenómeno de los weblogs en España-, es pletórica en síntesis y actualidad:

“No existe consenso acerca del alcance del concepto ni acerca de una tipología de géneros. La sistematización de la blogosfera es muy incipiente, la escasa decena de libros disponible se inscribe en planteamientos descriptivos e instrumentales, aunque ya hay proyectos doctorales y congresos académicos que acabarán produciendo el corpus de referencia del que, de momento, carecemos.

“Provisionalmente diría que los weblogs son un sistema de publicación en línea articulado cronológicamente en el que se recogen —a modo de diario— enlaces, noticias y opiniones de autoría mayoritariamente individual con un estilo informal y subjetivo, e inicialmente sin fines de lucro. Caben todas las matizaciones imaginables, pero asumo el riesgo de definir, que es poner límites: cabe, por ejemplo, un blog colectivo a cargo de periodistas profesionales, publicado y financiado por un medio masivo.” (10)

Blogosfera cubana

En las circunstancias de baja disponibilidad de acceso a Internet en Cuba, los periodistas de la Isla constituyen uno de los grupos más importantes desde donde han partido las iniciativas de publicación de Weblogs personales. En el escenario de la conflictividad política que atraviesa los flujos informacionales en torno a la realidad del país, en estas publicaciones se observan las señales de una discursividad que privilegia la afirmación identitaria de lo nacional, desde posiciones reactivas y de defensa.”
Milena Recio Silva (11)

En el artículo Blogs Cuba: Identidad atrinchera, publicado en tres partes en su bitácora Enlaces, Para pensar el periodismo digital la Maestra en Ciencias, Milena Recio Silva, nos ayuda a entender el recién nacido fenómeno de la Blogosfera cubana que se abre pasos en la Red digital, donde las autorías personales destacan en representatividad numérica, a los comunicadores del sector periodístico en el país, entre ellos, profesionales de la Radiodifusión cubana.

El análisis del tema no debe sustraerse del contexto en que se desenvuelve el acceso de Cuba a Internet, su esencial característica -carestía y lentitud por el ancho de banda (de 41 Mbps de salida y 87 Mbps de entrada)- e incidencias del bloqueo económico de los Estados Unidos contra el Archipiélago, según se esboza en Acceso a Internet en Cuba: Una mirada desde nuestra Radio online para explicar –grosso modo- el proceso social del programa cubano de informatización.

En medio de este contexto y de la hostilidad informativa hacia Cuba en el paisaje mediático, un grupo de periodistas cubanos comienza a hacer “pininos” en la blogosfera.

Fue en el año 2003 cuando “se impuso el requisito de salvar el desconocimiento acerca del `manejo´ de la nueva herramienta que les permitía salir y entrar por su propia cuenta, asumiendo roles de editor, en estos nuevos espacios de publicación (…) Entre las especificidades del uso de los blogs desde Cuba, y dadas las características de baja disponibilidad de acceso a Internet, están hoy, precisamente, que la mayoría de los autores responsables de estas nuevas publicaciones son periodistas que utilizan sus conexiones domésticas y durante un tiempo de trabajo no retribuido salarialmente.” (12)

Por iniciativa personal de sus autores, la mayoría de estas bitácoras no se encuentran hosteadas en servidores institucionales cubanos, ni conforman valores agregados dentro de las publicaciones digitales de los medios de prensa del país. Es un rasgo complementario de estos blogs, sus anclajes en plataformas públicas como wordpress, blogspot, blogia y ya.com, entre otros. Los mismos adolecen de un flujo de actualizaciones continúas o diarias y es bajo el grado de aprovechamiento de las herramientas interactivas, fundamentalmente de los lenguajes hipertextual e hipermedial.

Entre los puntos coincidentes se aprecia la presentación autoral, desde el nombre de pila, acompañado de datos profesionales y/o personales. Todos reales. A partir de sus cartas credenciales, no se atribuyen la posibilidad de “intimar”, en la Red digital y ceden espacio al escenario social donde se desarrollan como individualidades.

Del mismo modo, la edición y perfiles temáticos son resultado de la idea y decisión individual de los blogueros cubanos, donde el arraigo hacia la identidad nacional, es denominador común y entendemos junto a Recio que

“(…) uno de las rasgos más característicos revelado de manera implícita en los usos del formato blog por periodistas cubanos es el modo en que está atravesado por una misión autoimpuesta de reafirmación identitaria de lo nacional (…) salta a la vista la sobrepresencia del término “Cuba” o asociados, dentro de los títulos o las URLs de los weblogs que analizamos. En la mayoría de los casos, los atributos de la personalidad de estos blogs no están centrados únicamente en el individuo-autor sino de forma muy evidente en el hecho de que estas publicaciones prometen hablar de Cuba desde Cuba (…) Se trata de autores autoinvestidos de una responsabilidad difusiva respecto a datos, ideas o enfoques que se prevén silenciados, omitidos o intolerados habitualmente desde fuera de Cuba. El hecho de ser cubanos residentes en la Isla se ostenta como un índice de legitimidad”. (13)

La Blogosfera cubana -recién nacido fenómeno que se abre pasos en la Red digital-, puede palparse entre los ejemplos del proceso de socialización del acceso a Internet en Cuba, dentro de éste los blogueros de la Radiodifusión, con mucho por hacer todavía.

LA AUTORA ES: Máster en Ciencias de la Comunicación y Licenciada en Periodismo por la Universidad de La Habana. Periodista y Especialista de la Dirección Nacional de Información de la Radio cubana. Integrante de su Redacción Nacional de Internet. Premiada en notables concursos periodísticos. Miembro de jurados de certámenes de prensa y Festivales de la Radiodifusión en Cuba.

(Tomado de http://www.radiocubana.cu/)


Notas:
(1) Dr. José Luis Orihuela Colliva, "Internet: los caminos del futuro", en Revista Poética Almacén, mayo de 2003, Disponible en http://librodenotas.com/almacen/Archivos/003805.html
(2) El Doctor en Ciencias de la Información José Luis Orihuela Colliva, es profesor en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra; subdirector del Laboratorio de Comunicación Multimedia y autor entre otras bitácoras, de eCuaderno, una de las más populares en el entorno hispano, desde su creación en agosto de 2002. Disponible en http://www.ecuaderno.com
(3) MSc. Nora Rodríguez Calzadilla, “Del éter al ciberespacio. Un análisis sobre la interactividad de la radio cubana en Internet”. Tesis de Maestría en Ciencias de la Comunicación. Tutora: MSc Milena Recio Silva Facultad de Comunicación. Universidad de La Habana, enero 2006
(4) Dr. José Luis Orihuela Colliva, en MSc. Nora Rodríguez Calzadilla, “Del éter al ciberespacio. Un análisis sobre la interactividad de la radio cubana en Internet”. Tesis de Maestría en Ciencias de la Comunicación. Tutora: MSc Milena Recio Silva Facultad de Comunicación. Universidad de La Habana, enero 2006
(5) Francis Pisan, “¿Y ahora qué?, Prólogo de Explorando el ciberperiodismo iberoamericano”, en Sala de Prensa, #44, Junio 2002, Año IV, Vol. 2, Disponible en http://www.saladeprensa.org/art368.htm
(6) Lic. Quim Gil, en MSc. Nora Rodríguez Calzadilla, “Del éter al ciberespacio. Un análisis sobre la interactividad de la radio cubana en Internet”. Tesis de Maestría en Ciencias de la Comunicación. Tutora: MSc Milena Recio Silva Facultad de Comunicación. Universidad de La Habana, enero 2006
(7) Francis Pisan, “¿Y ahora qué?, Prólogo de Explorando el ciberperiodismo iberoamericano”, en Sala de Prensa, #44, Junio 2002, Año IV, Vol. 2, Disponible en http://www.saladeprensa.org/art368.htm
(8) Dave Winer , Disponible en http://davenet.userland.com/
(9) Dan Gillmor, en e-journal, Disponible en http://web.siliconvalley.com/conhttp://davenet.userland.com/tent/sv/opinion/dgillmor/weblog/
(10) Dr. José Luis Orihuela Colliva, "Internet: los caminos del futuro", en Revista Poética Almacén, mayo de 2003, Disponible en http://librodenotas.com/almacen/Archivos/003805.html
(11) MSc. Milena Recio Silva, “Blogs Cuba: Identidad atrincherada” (tres partes), en Enlaces, Para pensar el periodismo digital, Disponible en http://enlaces.wordpress.com/2006/05/13/blogs-cuba-identidad-atrincherada-i/
(12) Ibídem
(13) Ibídem