martes, 11 de marzo de 2008

María Cristina: DIÁLOGO CON UNA FOTO

(El milagroso rescate de la fotografía de María Fernández García de inicios del siglo veinte, la enérgica mujer que inspiró una guaracha universal)

La singular historia de la mujer que inspiró la célebre pieza musical María Cristina, de Ñico Saquito

REINALDO CEDEÑO PINEDA

San Luis no era la cáscara de nuez que recordaba de mi infancia; pero allí estaba el comienzo de la hebra e iba decidido a seguir la pista. Sólo sabía que María Cristina, la inspiradora de la inmortal guaracha no era ficción. Como su autor, Ñico Saquito, se llamaba en realidad Antonio Benito Fernández Ortiz, volví a San Luis de las Enramadas, a destejer el tiempo, a seguir la huella de los Fernández…
Mientras más preguntaba menos sabía. Nadie parecía conocer al señor Manuel Fernández, tío de Ñico:
–¿Qué edad tiene?, ¿cómo es?, ¿por qué calle le dijeron?...
Nada podía responder. Era una flecha lanzada a la memoria y andaba esta sobrevolando el aire. No por apasionante, la historia se nos abrió a la primera evocación. Apreté mi mano contra el viejo báculo, en el hombro que siempre he podido apoyarme, mi propio padre. Conocía su terruño natal como la palma de su mano, y la búsqueda comenzó otra vez.
Recurrió a sus conocidos de antaño, volvimos a las explicaciones. Aparecieron Fernández de todos los colores, de todas las edades, mas ninguno tenía relación con Ñico, ni con María Cristina.
Azuzado su orgullo, no dio tiempo al desánimo:
–Un momento… no sé, ahora recuerdo a un señor de apellido Fernández, que sacaba una conga hace años atrás.
En suspenso llegamos a la puerta de Corona 59, bajando la terminal vieja de ferrocarriles.

“MI MAMÁ SALÍA CON UN REVOLVER”

Cuando mencioné el nombre de María Cristina, cuando traspasé el umbral, un señor muy viejo se removió en su balance. Como si un resorte se hubiese disparado, me contestó:
“¿!María Fernández!?... María Fernández, mi mamá, era “templá”. Había que respetarla. Vendía comida en la calle, en un tren de cantina, y a veces salía con un revolver, un revolvito chiquito de esos, por si algún fresco se metía con ella. Ñico Saquito siempre nos buscaba. Le sacó esa canción un día en que mi mamá le peleaba a mi papá, porque no quería bañarse.
“Despachaba en las tiendas que tenía mi papá Manuel en Santiago. Cuando había algún problema y mi papá quería meterse ella le decía: “Déjame a mí, déjame a mí, yo lo resuelvo”. Mi mamá estaba siempre mandando, pero se querían mucho, es la verdad.
“Recuerdo un día en que ella estaba cosiendo y me manda a buscar un tabaco. Ella fumaba tabaco y yo, un muchacho, se lo ponía en la boca y se lo volvía a poner, así, jugando. Y ella me dijo: vamos, vaya por ahí, déjese de tanta cosa.
“Tuvo muchos hijos, diez o doce, creo que uno murió chiquito. Cuando mi mamá murió a los treinta y ocho años, mi papá no cuajó más, no se casó más”.
Lo que ahora aparece condensado, ha tenido que ser “arrancado” en más de una visita, poco a poco, con ayuda de su numerosa familia. Este hombre, Amado Eulogio Fernández Fernández, tiene noventa y seis años, y es el hijo de Manuel y de la mítica “María Cristina”.

Amado es un personaje popular en San Luis. Por casi siete décadas ininterrumpidamente sacó a la calle su propia comparsa durante los carnavales y con ella ganó muchas veces. Sirva este reportaje como homenaje a su fidelidad. Es el único testigo vivo de la génesis de uno de los temas más conocidos de la música cubana.
Ñico Saquito había llegado a San Luis, como aprendiz de mecánico de fundición. Tenía unos diecisiete años al trabajar en la fundición de los hermanos Madrigal, que servía al central Santa Ana de Auza (actualmente Chile). En realidad, duraría poco allí. Las ocho horas de trabajo que él reclamaba no eran prioridad para los dueños, y el joven decidió partir.
Como era de esperar, durante su estancia en San Luis, había parado en casa de su tío Manuel Fernández. Fue allí que conoció a la enérgica esposa de aquel, María Fernández García. Y ya sabe, el talento no toca nada –aunque sea pequeño–, sin engrandecerlo.
Habrá que imaginar el impacto que pudo causar en él. Se trataba de un artista en ciernes, capaz de aprehender un carácter que no admitía sumisión alguna, en momentos en que la cocina y el matrimonio, constituían las realizaciones asignadas a la mujer. La historia se le quedó grabada para siempre.
Desde muy niño a Ñico le había brotado el arte musical. A los doce o trece años, su casa no paraba, y las comparsas santiagueras le pedían números para sus evoluciones en los carnavales.
Y la historia de amor se va construyendo desde otros testimonios, los de Yolanda Fernández, nieta de María y Manuel:
“Mi abuelo se quedaba frente al cuadro de María, a darse balance, y decía: ¡Ay María, ay!, como diciendo: ¿por qué estas ahí, María?, ¿por qué te fuiste?. Siempre me decía que ella fue el amor de su vida.
“Recuerdo que muchas veces cuando salíamos al cine o a otro lugar a darnos diversión, encontrábamos a mi abuelo Manuel a la vuelta, frente a la fotografía. Se levantaba de noche para contemplarla. Y yo le decía: Pero, abuelo. ¿qué hace usted levantado a esta hora? Y él me respondía: “Contemplando a María, contemplándola”… y es verdad que lo hacía. A veces, hablaba con ella”.
Manuel sobreviviría a su esposa, hasta 1948, fecha en que murió ya octogenario. Desde el Oriente cubano parecía hablar Francisco de Quevedo: “Polvo serás, mas polvo enamorado”.
El camino del arte fue separando cada vez más a Ñico de su realidad juvenil. Convertido en artista exclusivo de la RHC Cadena Azul (aquella casa radial de Amado Trinidad), saca al aire por primera vez la guaracha María Cristina, con Los guaracheros de Oriente, a mediados de los años cuarenta.
¿Qué resorte trajo a la memoria lo que había pasado tres décadas atrás?
Antonio Fernández Arbelo, hijo de Saquito tiene la respuesta, aunque me ha pedido guardar los detalles de esta muchacha, Violeta de nombre:
“Ya mi padre está en el mundo de la música. Vive en el hotel Las Villas de La Habana.. y tiene un amorcito que lo quería gobernar: Ñico no hagas esto, Ñico no hagas lo otro, Ñico no te des un trago… Todo esto le hace recordar ala Tía María de sus años mozos. Para que no le pasara igual que a María Cristina, un día le dijo que iba a buscar cigarros, y volvió… a los diez años”.
Así, un carácter evocó al otro, y el arte trazó el puente. La canción va calando en la popularidad de la gente para siempre:

María Cristina me quiere gobernar
y yo le sigo, le sigo la corriente,
porque no quiero que diga la gente
que María Cristina me quiere gobernar
……………………………………………
Métete en el agua
¿En el agua?... No, no, no, no
María Cristina, que no, que no
………………………………

Aunque ya teníamos los testigos, debimos cotejar fechas. Comprobamos la muerte de María Fernández en el libro de enterramientos del cementerio de Santa Ifigenia. Y allí, nos apareció el nombre y las señas de María Fernández. No había lugar para las dudas.
La fortuna no suele sonreír, si no somos insistentes. Y como no teníamos la imagen de la gobernadora, toda la familia se puso en tensión… hasta que los caminos nos condujeron hasta Contramaestre. Llegamos a la casa de Elsa Osoria Fernández, con un rezo.
Tras la explicación, nuestra anfitriona descolgó el viejo marco ovalado de su abuela, quitó el polvo del cristal y nos enseñó a una mujer joven, con el pelo anudado a la manera de principios de siglo, de ojos claros. Todos nos sobrecogimos. Había una fuerza indefinible en aquella mirada.
Habíamos encontrado a la mujer que inspiró la célebre pieza María Cristina. Y aquí la muestro, con un no sé que de estremecimiento.

MARÍA CRISTINA TIENE UNA SEGUNDA PARTE

Ni su compositor ni la gente se pudieron desprender de aquel tema. En el menor momento, María Cristina asomaba en la vida de Ñico. A nadie resultó extraño que, en consecuencia, inflamado aún por aquel recuerdo, surgiera la segunda parte: Báñate, Manuel.
Cuando Ñico visita Nueva York en 1950, con el trío Oriental de Bimbi (Maximiliano Sánchez), graba la pieza. Si en la primera parte, María Cristina había logrado que su esposo Manuel hiciera de todo, menos meterse en el agua; en esta continuación había usado sus mañas para lograrlo:

Pero que cuento Manuel traía
que no, que no con el no, no, no;
si dice María Cristina
que ya ese cuento se le acabó;
porque ella es la que gobierna,
porque por fin a Manuel bañó
así que el no, no, no , no
ya María Cristina se lo acabó:
Espero que se durmiera
y a la cama lo amarró
y antes que se despertara
para la ducha se lo llevó.

Antonio Benito Fernández Ortiz, había ganado su sobrenombre debido a su destreza en la pelota. Se desplazaba con facilidad en los jardines, y ante sus buenas atrapadas, la gente decía: “cayó en el saquito, cayó en el saquito”. Eran los tiempos de la Liga Azucarera de Béisbol.
Su labor como fundidor le sirvió para sobrevivir en Venezuela, a donde debió partir a finales de los cincuenta por la difícil situación en Cuba. A inicios de los sesenta regresa a su Isla, con la ropa que tenía puesta, con nuevas energías. Y se convierte en toda una sensación en la universalmente conocida Bodeguita del Medio. Le gustaba tomarse un trago, y, compositor al fin, a eso le llamaba "besar a la mulata".
Es menester apuntar la confusión de su fecha de nacimiento, según el testimonio de su hijo.
“Mi padre consideró que había nacido el 17 de enero de 1902, y todavía en algunos libros está esa fecha. Cuando él se va a casar con mi madre, busca su inscripción de nacimiento y no la encuentra. Entonces va con su hermana Luisa y le pregunta cuando había nacido, a lo que ella responde que el 17 de enero. Buscó dos testigos y se inscribió en esa fecha.
“Sufría al pensar que su papá no lo había inscripto, pero un tío mío, al buscar su inscripción de nacimiento, encuentra la de mi padre: hijo de Benito Fernández Junio y Caridad Ortiz Acosta. Le llevaron el papel inmediatamente a Ñico a La Habana. Él se puso contento, fue uno de los días más grandes de su vida. Sólo entonces se supo que había nacido el 13 de febrero de 1901, en la calle Santa Rosa número 58 esquina a Mejorana, Santiago de Cuba”.
A Ñico se le conocía como El reportero musical de Cuba y El Guarachero Mayor. Era un incansable promotor y descubridor de talentos. De sus manos llegaron a Radio Cadena Suaritos, Celina González y Celia Cruz. Dicen que aquella negrita, aún un diamante en bruto, hizo temblar la emisora.
Su último disco lo grabó junto a Eliades Ochoa en los estudios Siboney de Santiago de Cuba, poco antes de morir, el 4 de agosto de 1982; pero su música sigue tan viva como entonces.
Los reportes enviados por la Sociedad General de Autores de España (SGAE) nos permite comprobar la vigencia de María Cristina (incluso en versión techno) y de otras composiciones suyas como Cuidadito Compay Gallo, Camina como Chencha la gambá, Jaleo, Me tenían amarrao con P, Al vaivén de mi carreta y Atízame el bastidor. Se escuchan lo mismo en España y Estados Unidos que en Venezuela, Corea o Polonia, por sólo citar puntos distantes de la geografía.
María Cristina es un símbolo de la mujer enérgica y dominadora: Es sobre todo, un emblema de la música cubana, y anda siempre de manos con Ñico Saquito. En el mundo saben que si se trata de gozar, hay un nombre.

(El presenta trabajo ganó para su autor el PREMIO NACIONAL DE PERIODISMO CULTURAL en el 2001, convocado por la UNEAC y la UPEC, organizaciones que representan a la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, y la Unión de Periodistas de Cuba).

domingo, 9 de marzo de 2008

Cuba !QUINTA! en Mundial de Atletismo bajo techo Valencia 2008

(David Giralt, subcampeón del mundo en triple, sala techada)

Reinaldo Cedeño Pineda

La delegación de Cuba clasificó en el quinto puesto entre la cifra récord de 159 naciones en el Mundial de Atletismo bajo techo que concluyó este domingo nueve en Valencia, España.

La Mayor de las Antillas alcanzó tres medallas, una de cada color y sólo cedió ante los grandes animadores: Rusia, Estados Unidos y Etiopía, además de Gran Bretaña que logró un oro en la jornada final por medio del nigeriano nacionalizado británico Phillips Idowu, con un gran triple de 17,75.

La victoria más espectacular la consiguió Yargelis Savigne en el triple salto, cuando en su última oportunidad con 15,05 metros desbancó a la griega Devetzi, que con sus 15 metros exactos, ya se sentía ganadora.

En esa misma especialidad, el joven David Giralt (hijo de otro estelar saltador de largo) se mostró guapo y alcanzó la plata con un notable 17,47 que le permitió superar incluso al campeón del mundo al aire libre, el portugués Nelson Évora.

La vallista Anay Tejeda se creció para ganar su semifinal (7.94) y adjudicarse el bronce en la final (7.98), en una carrera donde vino de atrás de manera impresionante.

Ella había batido en la gira por Europa el anejo récord nacional de Aliuska López.

Otra buena labor la brindó la balista Misleydis González, cuarta con sus 18,75, marca personal que la clasificaban tercera hasta la última ronda, en que la representante china sobrepasó los 19 metros.


La discusión del título, como en los últimos tiempos, entre la neozelandesa Vili y la ucraniana Ostapchuk. La trinitaria Cleopatra Borel-Brown también resultó finalista.

Víctor Moya fue quinto en salto de altura con 2,27, una prueba ganada en último momento por el hombre de goma sueco, Stephan Holm

Osniel Tosca fue sexto en triple (17, 13) y el veterano Yoel Hernández, octavo en 60 metros con vallas (7,91), el mismo puesto de Wilfredo Martínez en longitud, que siempre buscó en grande, pero tuvo varios fallos.

Virgen Benavides y Henry Vizcaíno quedaron en semifinales de los 60 metros planos.

LA GRAN DECEPCIÓN fue la de Dayron Robles (60 metros con vallas) que este año había ganado en retiración en Europa, incluso con un 7.33, cercano al récord del mundo, y que no pudo pasar de la primera ronda, al quedar parado tras haberse confundido con la señal de arrancada.

El chino Xiang Liu, que no había competido en el año, se adjudicó el oro con 7.46, perfectamente asequible para el cubano.

¿Dayron Robles sabrá ganar la buena?

En la transmisión televisiva (un audio accidentado y las imprecisiones ya habituales del comentarista Julio César Bayard… hasta cuando!!!) se pudo apreciar la preparación de grandes atletas... pero también la ausencia de muchos otros.

Brasil sacó la plata de Maureen Maggie en salto largo (6,89) y el bronce de Fabiana Murer en la pértiga (4.75), y República Dominicana un buen bronce en el relevo de 4 x 400 metros con Arismendi Peguero y Carlos Santa de líderes.

Tahesia Harrigan de Islas Vírgenes Británicas se hizo de un notable bronce en 60 metros (7.09) planos, y Kim Kollins de Saint Kitts y Nevis, sigue siendo noticia con su plata en igual especialidad entre varones, una especialidad que dominó el nigeriano Olusuji Fasuba.

El Caribe sigue demostrando su nivel mundial en la velocidad, aunque esta vez Jamaica decidió no acudir con sus estrellas.

Bahamas no se fue sin preseas, cuando Chris Brown fue bronce en 400 metros planos, prueba en la que el costarrincense Nery Brenes (46.65), fue cuarto rompiendo varias veces sus récords y los de su país.

España, la sede, ganó una sola medalla de bronce (Higuero en 1500) cuando dos de sus esperanzas Ruth Beitía (altura) y Mayté Martínez en 800 metros, quedaban en cuartas, y el ecuatoriano-español Quiñónez, séptimo en 60 con vallas. Todavía recuerdo aquel levantón de Mayté en el MUndial de Osaka para ganar el bronce. Ahora la Mutola, con su bronce (novena medalla en estas citas), la dejó fuera del podio.

La rusa Yelena Sobolieva implantó el único récord del mundo de la cita, en 1 500 metros (3.47.71) y se adjudicó un cheque de 50 mil dólares de premio. !!Quien como ella!!
En Valencia, pude ver en la ceremonia de la victoria a Niurka Montalvo, saltadora cubana nacionalizada española, ahora en la secretaría autonómica de deporte valenciano, y a la triplista Yamilé Aldama (a quien vi falta de fuerzas a pesar de quedar quinta en la final), quien representa hace un buen tiempo a Sudán.

También he leído sobre el discóbolo Jennifer Frank Casañas que podría eventualmente representar a España durante los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 y que anda de maravillas… ¡Diga usted!

FINALISTAS DE LAS PRUEBAS EN QUE GANARON MEDALLAS LOS CUBANOS:

Triple salto hombres, FINAL.1. Phillips Idowu (GBR) 17,75.2. Arnie David Giralt (CUB) 17,47.3. Nelson Evora (POR) 17,27.4. Fabrizio Donato (ITA) 17,27.5. Dmitrij Valukevic (SVK) 17,14.6. Osniel Tosca (CUB) 17,13
FINAL TRIPLE.1. Yargelis Savigne (CUB) 15,05.2. Hrisopiyi Devetzki (GRE) 15,00.3. Marija Sestak (SLO) 14,68.4. Olga Rypakova (KAZ)14,58.5. Yamilé Aldama (SUD)14,47 6. Olha Salahuda (UKR) 14,32

60 metros con vallas1. Lolo Jones (USA) 7.80.2. Candice Davis (USA) 7.93.3. Anay Tejeda (CUB) 7.98.4. Lacena Golding-Clarke (JAM) 8.01.5. Aleksandra Antonova (RUS) 8.02 6.Snihur (UKR)8.12
.MEDALLERO FINAL 1.- Estados Unidos 5 5 3 13 / .2.- Rusia 5 4 3 12 / .3.- Etiopía 3 1 2 6/ 4.- Gran Bretaña 1 4 0 5 /.5.- Cuba 1 1 1 3 /// 6.- Suráfrica 1 1 0 2 / .-.- Suecia 1 1 0 2 /.8.- Australia 1 0 1 2 /.-.- Portugal 1 0 1 2 /.-.- China 1 0 1 2 11.- Bélgica 1 0 0 1 / --.- Canadá 1 0 0 1 / --.- Croacia 1 0 0 1 /--.- Nueva Zelandia 1 0 0 1 /--.- Nigeria 1 0 0 1 /--.- Sudán 1 0 0 1 /17.- Belarús 0 3 0 3 /18.- Kenya 0 2 0 2 / 19.- Brasil 0 1 1 2 /--.- Ucrania 0 1 1 2 /21.- Grecia 0 1 0 1 /--.- Jamaica 0 1 0 1 /--.- San Kitts-Nevis 0 1 0 1 / 24.- Polonia 0 0 2 2 /25.- Bahamas 0 0 1 1 /--.- Bahrein 0 0 1 1 /--.- Is. Vírgenes Británicas 0 0 1 1 / --.- Chipre 0 0 1 1 /--.- República Dominicana 0 0 1 1 /--.- Kazajstán 0 0 1 1 /--.- Letonia 0 0 1 1 /--.- Marruecos 0 0 1 1 /--.- Mozambique 0 0 1 1 /--.- Arabia Saudí 0 0 1 1 /--.- Eslovenia 0 0 1 1 / --.- España 0 0 1 1

Imagen: http://news.bbc.co.uk

sábado, 8 de marzo de 2008

Diabluras en rojo: LAS ESTATUAS HUMANAS

(El público miraba alelado a las estatuas humanas)

(Un aire hierático y de misterio...)



Reinaldo Cedeño Pineda

Desconcierto, estupefacción, seguimiento, encantamiento... todo eso causaron las estatuas humanas.

Integrantes del proyecto "Diabluras en rojo", que causaron conmoción durante su aparición en la Feria del Libro de Santiago de Cuba.

Vi jóvenes que le seguían embelesados, sin creer lo que veían; niños aterrados, persona sponerse las manos a la cabeza, en el rostro.
Absolutamente a nadie dejan indiferentes estas diabluras.

LA TEMIBLE PREGUNTA DE ANTÓN ARRUFAT*

(El autor del blog junto al prestigioso autor de Los siete contra Tebas)


Reinaldo Cedeño Pineda

Soy un fanático de los títulos. Tanto, que me empeñé en mi tesis de maestría en buscar un método para hacerlos mejor. Sé que es un trabajo arduo; pero no cejo: en el interín ando posando los ojos y la mente en cuanto título me sale al camino. Ya me resulta algo familiar, instintivo.

¿Qué harás después de mí?, es de esos que inmediatamente te da un latigazo, un alumbramiento súbito… pero antes de abrir sus páginas, a fuer de sincero, debo decir que Antón Arrufat fue para mí, durante mucho tiempo, una larga sombra, un misterio.

Sus obras me llegaban sólo por referencias de terceros, incluso en mi etapa universitaria ¿Mala suerte?, ¿silencios?... Las librerías permanecían esquivas, hasta que un día un amigo puso ante mí Los siete contra Tebas, emergida al fin del cerco de los ígnaros o los malévolos, o de ambos.

El azar quiso que este santiaguero, en fechas recientes, pudiera asistir en La Habana, al estreno de la obra por Mefisto Teatro… cuarenta años después de escrita.

Me sobrecogí ante la certeza de una declaración escuchada en el teatro Mella: “Pudo ser este un homenaje póstumo”…

Aplaudí, más que una puesta todavía por debajo del original literario, la fidelidad de Antón Arrufat, allí presente, aquí presente.

Y es que no concibo acercarme a la obra de un autor sin haber bebido un trozo de su vida.

Así, cerrado el camino de los desencuentros, asumo este como un momento excepcional, donde vengo más a escuchar que a decir, aunque las reglas de las presentaciones me exijan algunos criterios.

¿Qué harás después de mí? (Editorial Letras Cubanas, 2007), es un libro rescatado de veinte años atrás, que no será nada en la metáfora gardeliana, pero la vida anda siempre enmendándole.

Es un muestrario de cuentos que se escriben en diferente época, ocho cuentos donde el autor desgrana personajes profundamente reflexivos, en ambientes cerrados por las costumbres y los límites geográficos; en un tono sereno, cáustico a las veces; menos experimental que obras posteriores, pero igual de auténtico.

Así, he tomado un pequeño cuchillo para rasgar la tapia y descubrir las grandes raíces de la ceiba levantando la casa…

He decidido tomar distancia de aquella mujer que me mira desde la ventana no vaya a ser que pretenda cambiar mi traje por su vestido azul…

He salido de la casa solariega, de las tejas, las goteras y el patio, del abrazo de la madre hasta un bungalow de Nueva Gerona, hasta el río Las Casas, para vivir el drama de la toronja y de la isla, de Eloísa escapando con Gerardo…

Hay muchos “Gerardos” y “Eloísas” en este mundo. Y sobre todo, muchas islas mentales.

Hay una vieja discusión entre lo real y lo imaginado: si acaso los límites de la imaginación se acaban en lo imaginado, o si lo palpable pone siempre cola a la fantasía… Sea de una forma o de otra, cada autor a manera de un Dios crea sus casas y sus moradores.

A partir de ahora, si alguien te pregunta ¿Qué harás después de mí?.... Ten mucho cuidado.

(Palabras de presentación al volumen ¿Qué harás después de mi? de Antón Arrufat en la Feria Internacional del Libro. Santiago de Cuba, 8 de febrero de 2008)

"La literatura en Cuba tiene una preponderancia insopechada" (Antón Arrufat)

Este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, se presentaron en el santiaguero teatro Heredia, varios libros de Arrufat y de una de las analistas más notables de la cultura cubana, la doctora Graciela Pogolotti.

Entre ellos, el anteriormente citado y “Polémicas culturales de los 60” de la Pogolotti.

A ambos se les dedica la Feria, que concluirá este domingo precisamente en Santiago de Cuba, tras haber recorrido 42 sitios de toda la Isla.

El ensayista, poeta y dramaturgo -que nació en esta ciudad en 1935 y aún adolescente se traslada con su familia a la capital- intercambió con un nutrido público reunido:

“El acto de escribir es solitario. El escritor está solo, a veces, abruptamente solo… pero hablo de esa especie de soledad creadora. No estoy haciendo un elogio de la soledad al modo de los existencialistas, pero si estoy analizando esa soledad.

“Esa soledad se quiebra, se anula, con la participación del lector, con la cercanía física de lector; o sea, con la comprobación de que están comprando un libro de uno, que tal vez lo lean, y sobre todo con la relación que se establece de conversación.

“Hablo de esa conversación que hacen los lectores cuando no son escritores también. Es un comentario corto, pero que a uno le interesa mucho”.

El Premio Nacional de Literatura 2000, abundó sobre la comunicación con los lectores, con anécdotas, bromas y reflexiones:

“Cuando un lector le dice a uno: leí su libro… lo boté en la basura, lo cual es muy estimulante para un autor sin duda…. Por lo menos a mi me interesa que me digan algo malo de mis libros, que ya eso no me lo dicen, porque en fin, la fama pesa mucho en el juicio de los demás. Siempre es bueno, un grano de sal en los juicios sobre tu obra…”

El escritor narró una anécdota de una lectora que le abordó en la noche, cerca de la casa donde ha estado en estos, sus días santiagueros:

“Que alguien tenga la ilusión de acercarse en estos momentos a un escritor, momentos en que la literatura en el mundo declina; que alguien como esta muchacha que debe tener 15 ó 16 años corra a través de un reparto, detrás de uno para pedirle que le firme un libro…

“Eso solamente puede ocurrir en el siglo diecinueve, no en Cuba, en Europa donde la literatura tenía una preponderancia, y en estos momentos en Cuba, la literatura tiene una preponderancia completamente insospechada”.

Su humor, sus ademanes de caballero, y su autoridad literaria, llenaron una tarde memorable.
La versión cinematográfica de Los siete contra Tebas (bajo la dirección de Enrique Álvarez, cuya estética densa nunca me ha convencido) será uno de los acontecimientos en el cierre de la Feria, en Santiago de Cuba.

viernes, 7 de marzo de 2008

DE como presenté el libro de la Feria: LA ENCICLOPEDIA DE LA MÚSICA EN CUBA

Reinaldo Cedeño Pineda

Me entusiasmé cuando vi mi nombre en la bibliografía de algunas entradas de la Enciclopedia de la música en Cuba, volumen en cuatro tomos del musicólogo Radamés Giro.

Me entusiasmé, porque se trata de un trabajo riguroso, de vida; de una investigación de 38 años. Y muchas voces autorizadas en Cuba están recogidas allí.

Pero no estoy escribiendo esta reseña por vanidad, sino porque he presentado esa obra en la Feria del Libro en su etapa santiaguera… por una de esas casualidades de la vida, ¡dichosa casualidad!.

Ya lo comenté. En La Habana, en San Carlos de La Cabaña, hice una cola inmensa para adquirir esta joya tras una presentación, donde al autor confesaba que "no sabía aún lo que había hecho".

Entonces tuve que correr, de la sala a la plaza.

Sabido el valor de la obra, insistí en llevarlo a la emisora Radio Siboney, muy cerca del teatro Heredia, sede principal de esta fiesta del libro.

Y allá, los oyentes de la casa radial donde trabajo –en el programa Música y algo más que dirige la exigente realizadora Zulima Nicolau– , tuvieron el lujo de escuchar de primera mano al autor.

La Enciclopedia de la Música en Cuba, tiene casi 2 300 entradas y abarca una historia de siglos.

No sólo los datos de vida y obra de los músicos cubanos, sino análisis musicológicos de personalidades como Leo Brouwer y Sindo Garay, por sólo citar algunos.

“Todos están de acuerdo en que Sindo Garay, uno de los grandes de la trova cubana, es un genio; pero eso hay que demostrarlo, Y yo lo hago, trato de hacerlo”, declaró.

También aparecen aquí las huellas en Cuba de figuras de la talla de Paderewski, Jascha Heifez, Herbert Von Karajan y Arthur Rubinstein, entre otros.

El autor confesó que faltan, por ejemplo, la tonadilla y la conga, porque decidió no incluir aquellos aspectos sobre los cuales no hubiese reunido suficiente material.

Radamés, por cierto, es Premio Nacional de Edición 1999 y en esa labor, editó el conocido Diccionario de la Música Cubana (biográfico y técnico) de Helio Orovio.

La presente obra de la Editorial Letras Cubanas, fue concluida en el año 2006, y había merecido el Premio Anual de Investigación 2002.

El autor supo agradecer a mucha gente que le ayudó en la recopilación de materiales, como el músico Walfrido Guevara:

“Como él estaba constantemente moviéndose por todo el país, le encargué que me recopilara algunos datos, a partir de una guía de investigación”.

El caso es que tras los micrófonos –y por supuesto, una imagen con los realizadores de mi emisora: la propia directora, la locutora Kenia María González, mi colega Eric Caraballoso y María Elena Pineda, grabadora y escritora de un programa de música: “Cubanísimos” – y de vuelta al teatro, me llaman al pasillo…

-¿Reinaldo, te atreves a presentar la Enciclopedia de la música de Radamés?

La petición me la hacía Reynaldo García Blanco, poeta y uno de los organizadores de la Feria.

El director designaba un bateador emergente.

He estado siempre en estas citas, de una y otra manera. Conozco, en consecuencias los avatares: los libros que se esperan hasta el último minuto, los libros recién terminados, calientes aún; las presentaciones de urgencia…

Ahora me tocaba muy de cerca.

Me espanté en primera instancia. Una presentación de esa categoría requiere, cuando menos, una reflexión escrita… pero acepté. Era un honor que me llegaba, y no podía rechazarlo.

Así me vi, al filo de las cuatro de la tarde, en la sala José Soler Puig.

Radamés Giro había sido el editor de nuestro libro Son de la Loma (Andante-Mercie Editores en el 2001), escrito junto a mi colega de entonces, Michel Damián Suárez, hoy residente en España.

Ahora la vida me daba la oportunidad de agradecerle.

Y lo hice, sobre todo por haber puesto esta obra en manos de estudiosos y neófitos, un hermoso pretexto para haber llegado a su tierra natal tras 20 años de ausencia.

Lo hice de la mejor manera que pude, ante pedido tan apremiante. Escribir es escoger, y hablar es dejar correr; pero lo hice.

Entre un público selecto estaban Nancy Morejón, Premio Nacional de Literatura; Rodulfo Vaillant, compositor y presidente de la UNEAC en Santiago de Cuba, y José Julián Padilla Sánchez, personalidad de la radio cubana, músico y laureado por sus programas musicales. Entre otros…

Me tomé una licencia, y lo dije en voz alta. Sin desmerecer al resto: tal vez sea este el libro de la Feria.

Noté algunos asentimientos entre los presentes. El autor me miraba desde sus gruesos espejuelos.

Seguramente es una obra que necesitará ajustes posteriores, pero dado el volumen de la obra y ante investigación tan sobrada, no hay que escatimar.

Mi colega Francis Castillo, con unas pilas a punto de expirar, me tomó una imagen que no tendrá todos los requerimientos de luz, que atrapa inequívocamente el cansancio de toda una jornada de trabajo; pero será colgada en mi memoria con todos los honores.

Así fue, como se reunieron las casualidades -o es que estas no existen-, para que, en una increíble osadía, presentara en la Feria del Libro de Santiago de Cuba, la Enciclopedia de la Música en Cuba

miércoles, 5 de marzo de 2008

Senel Paz: REVELACIONES del guionista de FRESA y CHOCOLATE


(Fotograma del lureado filme Fresa y Chocolate)


REINALDO CEDEÑO PINEDA

Senel Paz (Santi Spíritus, Cuba, 1950) no buscó la fama. Esta le ha presentado sus respetos, y ¡de que manera!

Aunque ha corrido mundo, aunque hace mucho vive en la capital cubana, aunque le han agasajado aquí y allá… todavía hay en él algo de timidez, del “muchacho de Cabaiguán”, poblado del centro de Cuba.

Tal vez hace honor a su apellido, sin olvidar que los demonios de un escritor, de alguna manera, van siempre con él.

Durante su intercambio con jóvenes universitarios en la “Peña del Alibi” (Asociación Hermanos Saíz, centro cultural David) y bajo la conducción del joven poeta Oscar Cruz, ha declarado que en Santiago espera “ganar nuevos amigos”.

Incluso, a contrapelo de su costumbre, ha leído uno de sus últimos cuentos: "Sobre la candidez de los muchachos de provincia".

El texto ficciona una de las realidades del país: la emigración hacia la capital, en búsqueda de mejores condiciones, con todo lo que tiene de ironía, estrategias, vicisitudes y comedia del absurdo:

"En los tiempos que corren, la gente nos prefiere a nosotros, los muchachos de provincia a los de la ciudad, es decir, los de la Habana. Es que estos son tan pretenciosos y mal educados, que en una escalera o pasillo no saludan ni se hacen a un lado, si tropiezan con una señora o señor, y mucho menos se ofrecen para llevarles la bolsa del mercado que puedan traer consigo. Nosotros, los de provincia, sí.

"Ellos escriben las paredes, dicen palabrotas y se rascan sus partes sin importarles quien los mire o los oye. Nosotros, los de provincia, no. Nosotros cuidamos le lenguaje, damos los buenos días, y ya con la bolsa del mercado en la mano, comentamos el último capítulo de la telenovela o el próximo juego de pelota, según se trate de señora o señor…"*

(Al final, la narración terminará en un abrazo, en más que un abrazo... y en el muchacho de provincia que se queda en la capital)

Aunque vino aquí a presentar su última novela: En el cielo con diamantes (Editorial Oriente), nadie olvida que su cuento El lobo, el bosque y el hombre nuevo inspiró el laureado filme Fresa y Chocolate

El cuento ganó el Premio Juan Rulfo de Radio Francia Internacional en 1990, y la cinta, varios galardones, entre ellos el Gran Premio Coral en La Habana 1993, Oso de Plata de Berlín 1994, la candidatura al Oscar como mejor cinta extranjera en1994 y el Premio Goya en similar categoría en 1995.

Su estreno a comienzo de los noventa, sacudió a la sociedad cubana y sacó de la “invisibilidad” un tema sensible, largamente postergado y marcado por infinitud de tabúes.

Y más de una pregunta, versó sobre el cuento, sobre el filme, que cuenta la relación humana entre un intelectual homosexual que llega a ser acosado (Diego, corporizado en la pantalla por el actor Jorge Perugorría) y de un joven comunista (David- en la piel de Vladimir Cruz), que acaba en una hermosa amistad, por encima de la intolerancia y las diferencias de la Cuba de los setenta.

“Siempre he creído que los personajes me habitan.

“Para mí, el personaje de Diego era sobre todo un problema de lenguaje, un personaje que tiene una cultura superior a la cultura que yo tenía en ese momento, un tipo más leído que yo diez veces, que se mueve en la cultura, que acude a citas… Y luego resulta que era homosexual, y uno tiene que aceptar a los personajes como son.

“Hay como setenta personas que se han adjudicado ser "el Diego". Incluso cuando la película resulta candidata al Oscar, se presentó alguien en el ICAIC [Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficas] diciendo que era el Diego, que él debía estar en la ceremonia...

“Lo que hice fue darle la bienvenida al personaje. Es un personaje muy parlanchín, hiperquinético, con su manera peculiar de moverse. Lo que más trabajo me costó fue que finalmente todo brotara con espontaneidad.

“Luego uno se hace responsable del conflicto, del problema que trae el personaje y trata de reflexionar sobre el tema que el personaje trae. El problema no sólo es la homosexualidad porque este personaje tiene otra manera de ver la vida en varios aspectos”.

El cuento fue un alivio

Senel apuntó sus consideraciones sobre le tema de la homosexualidad, la sociedad cubana y la literatura.

“Aquel que fuera distinto, que no va en la corriente principal, que tenía conductas diferentes ha sido un problema en nuestra sociedad. Estamos acostumbrados a una unanimidad y de alguna manera construíamos un modelo de hombre que debía ser de ideología marxista, ateo y heterosexual. Y lo que se salía de los parámetros, era negativo, se cerraba el paso a la diversidad…

“No fue el primer relato que trató del tema. Ya lo había hecho en los treinta o cuarenta, Carlos Montenegro con su novela Hombres sin mujer; lo había hecho Lezama, y en La Habana lo venía haciendo Carlos Díaz con el teatro El Público.

“En mi relato, lo específico está en que fue un abordaje tranquilo, sin tónica tendenciosa, buscando un diálogo con la sociedad, en especial para el heterosexual. El homosexual no tiene problemas para hablar de su homosexualidad; al que le cuesta trabajo vencer sus prejuicios y su propio bloqueo, es al heterosexual.

“En el cuento, tener a un personaje que fuera simpático es la técnica del caballo de Troya: gana la atención del lector, y luego va exponiendo temas más complejos. El relato y luego la película, tuvieron una connotación no sólo literaria y artística, sino también social.

“Era un problema que nuestra sociedad debía dilucidar, debatir, hablar… y no lo había hecho. El cuento ayudó a hacerlo, a sentirlo como legítimo, a hablar de una manera tranquila y sosegada de este tema en público. El cuento fue un respiro, un alivio”.
(Senel Paz, un autor de reconocimiento internacional)

Los setenta: un trapo sucio nunca ventilado

A principios de 2007, sobrevino un fértil debate entre la intelectualidad cubana, a raíz de la aparición por la televisión nacional de algunos personajes de triste recordación (Luis Pavón, Quesada y Papito Seguera), cabezas de una etapa de persecusiones y excesos para la cultura cubana: los setenta.

Ese período fue bautizado como “Quinquenio Gris” por el ensayista Ambrosio Fornet, y más recientemente como “Trinquenio Amargo” por el arquitecto Mario Coyula.

Es precisamente en esos años que se desarrolla el cuento El lobo, el bosque y el hombre nuevo; y por supuesto el filme Fresa y Chocolate.

“Es un trapo sucio nunca ventilado, y eso trae sus consecuencias. La vida nos ha demostrado que no hablar de los problemas, de los errores, de los caminos equivocados no trae ninguna ventaja. Reflexionar sobre el error, puede ser más sustancioso que alabar lo que haces bien.

“Yo me he encontrado hoy en día jóvenes a los que tú le dices sobre la UMAP [siglas que significan Unidad Militar de Apoyo a la Producción] y no saben lo que es, creen que eso no existió en la historia de Cuba. Ese problema nunca fue debatido, como el problema que arrastrábamos con la homosexualidad. Cada problema que se debate, lo eleva y aparecen nuevas aristas.

“La directriz esencial de la política de la revolución está clara: una trayectoria extraordinaria, de vanguardia, de defensa de nuestra nación; pero también tiene sus tensiones y momentos negativos, como los años setenta.

“Si analizamos la historia de Cuba, los conflictos entre lo que comienza y lo que echa para atrás, eso es constante, seguramente como en cualquier país.

“Lo importante es un acercamiento culto, inteligente y responsable sobre los problemas de política cultural. Lo de los años setenta fue negativo y dejó un daño aún no cuantificado para la cultura cubana.

“Yo tenía mi primer libro a los veinte años, y no lo publiqué hasta diez años después. No era que no me lo quisieran publicar, sino que el ambiente creado me inhibió.

“Sin embargo es la propia Revolución quien rectifica esa política y rectifica el rumbo, y se va de los años setenta a los ochenta, a los noventa de manera diferente con los ministros Hart y Abel Prieto al frente... pero avanzar no es lo avanzado. Es un verbo permanente…

“El Congreso de la UNEAC [a realizarse a principios de abril] servirá para fortalecer los pilares de nuestra cultura; sin olvidar que los jóvenes tienen otras necesidades, buscan nuevas salidas, piensan acorde con las circunstancias que están viviendo ahora mismo. Y será útil si tenemos la prudencia y la sabiduría de conducir bien las sesiones.”



(Senel Paz y el autor del blog)


Senel Paz tiene publicados además El niño aquel (cuentos, Premio David 1979) y Un rey en el jardín (Premio de la Critica, 1983). Entre sus guiones, además de Fresa y chocolate, destacan las cintas españolas Malena es un nombre de tango y Cosas que dejé en La Habana, así como las cubanas Una novia para David y Adorables Mentiras.

NOTA (En la Feria de La Habana se presentó un conjunto de ensayos bajo el título: La política cultural del período revolucionario: memoria y reflexión, del Centro Teórico- Cultural Criterios, 2007 que sí aborda de una manera analítica ese período de los setenta en Cuba, ya sobrepasado)

La Feria del Libro en su etapa santiaguera (más de 480 títulos a disposición del público y algunas deficiencias organizativas), vivió, seguramente, el momento más notable de la segunda jornada.

Fotograma de “Fresa y chocolate”: http://trincheradelcine.blogspot.com/

* Transcripción a partir de una grabación. En consecuencia, la puntuación es mía, no la del autor del cuento.

domingo, 2 de marzo de 2008

Elena Burke: EL DÍA QUE BESÉ A UNA REINA



(Hubiera cumplido 80 años el 28 de febrero. Toda Cuba la recordó)
(Una dedicatoria inolvidable)


A Nadia Lozada, Yoandris Núñez y Carlos Fuentes, sus devotos

REINALDO CEDEÑO PINEDA

Nos íbamos de corrillo para tomarle el pulso a las calles, tres o cuatro soñadores, que seríamos… los grandes periodistas. Absorbiendo por los ojos, por los poros, cada estreno teatral y en las colas interminables, cada película y cada recital… La ciudad era nuestra.

Veinte años menos, y estamos en el Claqueta-Bar, a un costado del cine Rialto, al frente de la Catedral de Santiago de Cuba, a unos pasos de su corazón: el parque Céspedes.

Ni un alma cabía ya en el pequeño sitio, no sé por obra de que milagro había escapado aquel muro, aquel escalón donde logré acomodarme. Artistas y público podían tocarse. Justamente allí, la vi cantar en vivo por primera vez

Le decían La Señora Sentimiento. Su nombre completo era Romana Elena Burgues González, claro que del Romana ni su familia se acordaba, y a su apellido le apareció una K por el camino, un sonido más rotundo, más congruente con toda su energía.

Y ahora, qué importa el nombre, si está frente a mí, taladrando la piedra, con ese tono grave y señorial dado por Dios; moviendo el tiempo en sus dedos, paladeando cada sílaba…

Frente a mí, atragantada de dolor y de placer, subiendo despacio los escalones, exultante: -Pido permiso para sentir que no me estoy poniendo vieja...

Elena es Elena, suelta, serena. Y en un ahogo, en un exceso, está pidiendo un trago de ron. Los brazos se extienden, disputándosela…

Elena Burke se adelanta con sus libras, con su gracia. Su voz se detiene el instante justo para tomar mi vaso, apurar un sorbo, en pago darme un beso y retomar la frase con maestría, como si nada: -Pido permiso para amar...

La mirada de asombro, nunca sabré, o el rostro imberbe; nunca sabré si ladeé la cabeza justo en el instante en que la diva acercaba sus labios… Pero los míos y los suyos chocaron.

Nadie podrá quitarme que aquella noche, me besó una reina.

DONDE NO HAY UN BOLERO, NO HAY NADA

La vi muchas veces, la seguí, la sentí devorándonos desde el escenario. Y entre descarga y descarga, el estudiante quedó atrás.

En el vestíbulo del hotel Rancho Club aguardo por ella, junto a la poeta Marisol Mendoza. Y cuando llega y le echo mi brazo al hombro, se resiente:

–Por favor, me duele.

Muy lejos estaba de imaginar que eran señales de la enfermedad que nos la quitaría en el 2002…

Es víspera del Festival Boleros de Oro.

Elena Burke nunca interpretó una canción igual. Parecía dirigirse a uno mismo, a cada uno, y en respuesta, sus admiradores podían pedirle casi cualquier tema. Para guitarristas o pianistas acompañantes, cada presentación suya fue siempre un reto extraordinario.

“Para eso está la música, para recrearse en ella y hacer todos los cambios que quieras, sabiendo hacerlo, claro. A mi me gusta variar mucho, cuando me lo pide el cuerpo, a veces estoy en ese jueguito y me sale bien. El filing, es eso, el mismo bolero, la forma de abordarlo es el sello”.

Su carrera de solista comenzó en 1958, a sus treinta años, después de haber integrado los cuartetos de Facundo Rivero, Orlando de la Rosa, las D´Aida y otros... Era una fanática de la armonía de las voces.

Desde entonces, no hizo más que rendir al público a su excelencia, sin importar si estaba en El Hábito de México, en el Teatro Nacional de La Habana, en Cannes o en Tokio.

“Si te dijese que a quien más debo en mi carrera es a Elena Burke, ¡¿qué vanidosa, dirías?!... pero es la verdad. Le agradezco a Adolfo Guzmán, a Aida Diestro –una directora de verdad, como ella no hay–, a Isolina Carrillo; pero nunca hablo de eso, prefiero no hacerlo, porque otros se ponen bravos”.

El tema Amigas, que cantó junto a Moraima Secada y Omara Potuondo –ex integrantes del cuarteto D´Aida– se mueve entre la jocosidad y la tragedia. Es uno de esos títulos que resume una época, una tesis.

“Alberto Vera, su autor, es una maravilla. Nos conocía muy bien a las tres; por eso creó Amigas con esa calidad y esa solidez que tiene”.

Los compositores la buscaban, los grandes de todas las generaciones: Piloto y Vera, Juan Formell, Pablo Milanés, Marta Valdés, Frank Domínguez, Concha Valdés Vicente Garrido, Portillo de la Luz…

Cuando ponía su garganta en una canción, la bordaba, le extraía su esencia hasta la última gota. Su interpretación salvó más de una canción dificil.

Difícil cantar algo después que ella lo hubiese marcado. Sus silencios y sus subrayados quedaban sostenidos en el aire, y uno se los guardaba como la única, la manera justa de hacer la canción.

“Todo lo que yo canto tiene que ver conmigo, porque me gusta, porque lo hago. Me viene a la mente por ejemplo, Duele (Piloto y Vera), tiene mucho de lo que la gente quiere decir y no lo expresa”.

“El bolero es la vida misma. Donde no hay un bolero no hay nada, destrona todas las músicas, todas las letras. Todo el mundo tiene algo que ver con un bolero; tiene su tragedia, su romance, tú sabes: tiene que ver con todo”.

Su guitarrista acompañante de entonces, Felipe Valdés Agil nos comenta que ella sí ha compuesto varias canciones, aunque ahora mismo acaba de negármelo. Y Elena tercia:

–Hay muy buenos compositores, para qué voy a incursionar en ese campo… ¿mis canciones? Una vez que están rotas las que he escrito, ya no existen ¿verdad?

Las confesiones fueron desgranándose poco a poco. Era la hora de hacer de las suyas. Y suelta aquello, sin más, mirándome a los ojos.

–¿Sabes lo que en realidad hubiese querido?... Pues casarme nueve veces a la vez.

–Lo digo en serio, remarca ante mi perplejidad, como si estuviese por comenzar una de esas canciones que solo ella sabía poner en su lugar. Y me desarma…

“Soy “malísima”, una “maldita”: A veces, nostálgica, pero busco no pensar demasiado, me gusta hacer bromas. Hay que tener alegrías para brindarle a los demás”.

Elena Burke nunca le perdió el respeto al escenario:

“Le tengo miedo a esa primera salida, lo mismo en Cuba que en el extranjero; ya cuando llevo tres o cuatro canciones, entonces, aguántense, no hay quien me pare. Yo me entrego completamente, y cuando estoy frente al público, estoy en otro mundo, fuera de todo”.

Ni siquiera ella pudo escapar:

“Recuerdo una vez en el Teatro Nacional, tenía frente a mí a Marta Valdés, iba a cantar su tema Palabras, que he hecho tanto… pues no me acordé y le dije: bueno, lo siento, se me olvidó. Al otro día, la canté perfectamente. Ya ves, parece que me quedé impresionada, ningún tiempo es suficiente para acostumbrarte”.

Al final, olvidé sus dolores, y la estreché de nuevo:

–Perdón. Y a modo de disculpa, súbitamente, le devolví su beso. Aquel beso.

Mientras marchaba, sus últimas palabras, iban cayendo sobre mí:

“La lealtad es importante, la amistad es importante, aunque amigos verdaderos es algo muy difícil y cuando se consigue uno es como un tesoro; pero sólo la vida es imprescindible.

“Lo fundamental para mí es cantar, siempre cantar, no dejar de cantar por nada”. NOTAS:

NOTA (Las declaraciones de Elena tomadas a partir de una entrevista realizada por el autor a la artista en 1996, y publicadas sólo parcialmente en el periódico Sierra Maestra (Santiago de Cuba), el 22 de julio de 1996, bajo el título No dejar de cantar por nada; y la revista Ámbito N. 105 (Holguín). Septiembre- Octubre 1996 bajo el título Sólo la vida es imprescindible. Ambas, publicaciones cubanas e impresas.