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jueves, 16 de febrero de 2012

Mi vecino, GUZMÁN CABRALES (In memoriam)


(Un instante detenido: Reinaldo Cedeño junto al maestro de la locución, José Armando Guzmán Cabrales)

Reinaldo Cedeño Pineda

♠ En la noche del 14 de febrero, falleció en Santiago de Cuba a los 76 años, José Armando Guzmán Cabrales, locutor insigne de la radio cubana

Era una curiosidad, un habitante inesperado, un mito. Nos sobrecogía con sus labios demasiado gruesos, con su tono perfecto, con su carácter.

Llegó al barrio al final de mi niñez. Crecí pronunciando su nombre, Guzmán Cabrales, como quien dice algo grande.

El ómnibus se detenía en mitad de la loma para dejarlo frente a casa. La gente le extendía papeles a su paso, le saludaban. Se rendían al poder de su voz.

Había algo sobrenatural al escuchar un nombre, el de todos los días, dicho de la manera que él sabía.

Había algo sobrenatural cuando narraba cualquier época.

Mis estudios y su historia se cruzaron un día. Poco a poco, el saludo formal dio paso al diálogo. Y sin saberlo, Guzmán Cabrales, mi vecino de enfrente, se transformó en mi amigo.

Un día me pidió algo para Domingo a las once. Era un programa mítico de poemas y canciones de la emisora provincial, CMKC. Me resistí al honor, mis pobres versos; pero los vi flamear en su garganta.

Un día le pedí su testimonio sobre La Lupe. La presentó, cuando no era más que una joven en ciernes en las nocturnidades de Santiago de Cuba.

Cuando le otorgaron el Premio Nacional de la Radio, corrí a su casa. Atravesé la calle. Temo que fue algo común, que balbuceé, que no le dije lo que su altura merecía.

Cuando se fue del barrio, nuestros encuentros fueron más espaciados, pero más intensos. La nostalgia se le iba en la mirada. Yo me le aparecía como una vuelta de lo que había dejado atrás.

Se fue al inicio de mi madurez. Guzmán Cabrales. Sigo pronunciando su nombre, como quien dice algo grande.


jueves, 9 de febrero de 2012

De nuestra música cubana: LA CONGA




Francis Castillo y Alex Ferrer del Valle

Las comparsas son mucho más que una marcha rítmica colectiva, son “ballets ambulantes”. Así definió el novelista y musicólogo Alejo Carpentier ese fenómeno sociocultural y espontáneo que ocurría en el paso de miles de bailadores en fiestas tradicionales como Las charangas de Bejucal, Las parrandas de Remedios, entre otras.

La Conga es un género de nuestra música cubana que no ha tenido el privilegio de otros estilos musicales como el Son, el Danzón, la Rumba y el Bolero por sólo mencionar algunos. Aunque han escrito de ella, investigadores y musicólogos, aún no la han jerarquizado en el lugar que le corresponde, a pesar de sus valiosos aportes a la identidad nacional.

Esa conga que arrastra, cuando la escuchamos con su contagiosa y penetrante polirritmia, tuvo su origen en las fiestas que celebraban los esclavos africanos en tiempos de la Colonia. En las festividades del Corpus, los domingos y especialmente el 6 de enero, Día de Reyes. Este era un suceso musical y social que llenaba de alegría a las ciudades cubanas, tal y como sucede en la actualidad. Conga es también un nombre que se le da a un tambor afrocubano.

La conga tuvo, desde sus inicios, características muy peculiares debido a su carácter masivo. Producía un gran jolgorio que traía con él un desborde de cantos, toques de tambor y las fabulosas coreografías, que en un proceso paulatino, fueron incorporándose a las principales ciudades de la isla: Santiago de Cuba, Camagüey y la Habana. La conga es un fenómeno sociocultural que se ha generado en las principales ciudades de Cuba.

Los instrumentos que utiliza la conga son de un rico arsenal sonoro. Mientras el son hacía uso del bongó como elemento percutivo fundamental, las Charangas o Típicas a la francesa basaban su ritmo en el timbal o la paila criolla junto a una combinación instrumental de origen europeo. La conga basó su fuerza rítmica en las tumbadoras, quintos, cencerros, rejas de arado, sartenes, campanas, bombo y cuantas cosas sirvieran para percutir.

En Santiago de Cuba, este bombo por ser más achatado recibió el nombre de galleta, gracias al ingenio popular. Los tambores bocú también difieren en su uso y forma de las tumbadoras que se utilizan en el resto del país, así como los hierros que se percuten exclusivos de la región oriental y que le dotan de más personalidad.



Las congas santiagueras incorporaron una variante del cornetín conocida como corneta china. En el occidente de la Isla, suelen usarse las trompetas y los trombones en busca de mayor sonoridad. En la región del Camagüey particularmente en las celebraciones y fiestas tradicionales de San Juan, surgieron las congas sui géneris que también recorrían las calles. La riqueza y peculiaridad del bombo le añadían un estilo diferente.

Nuestras congas recibieron las influencias provenientes desde Haití, tales como la Tumba Francesa o la Tahona. Por otra parte, La Conga Cubana logró su consagración internacional a partir del año 1928 cuando Eliseo Grenet la introdujo en París y de inmediato causó furor en compañía del Son, desplazando a otros géneros tan famosos como el Jazz y el Tango.

Debido al estremecimiento que causó este género musical y bailable, muchos compositores incluyendo los llamados de música culta, sintieron la necesidad de sumarse a esta corriente. Dos ejemplos mayores que alcanzaron categoría universal son sin duda, Amadeo Roldán y Alejandro García Caturla.

La Conga continuó un proceso lógico de desarrollo para dar paso al ritmo Mozambique, creado por el percusionista y popular autor Pedro Izquierdo más conocido por Pello El Afrokán. Este ritmo fue concebido sobre la estructura musical y danzaría de la conga, mezclado con formas de raíz yoruba con elementos de la Samba brasileña, forma sonora con estrecha relación con la rumba.



Santiago de Cuba, es tierra ferviente de congueros y de congas. Ahí están las representaciones de San Agustín, El Guayabito, Alto Pino, Paso Franco, Los Muñequitos, San Pedrito y la legendaria Los Hoyos, con sus pasacalles por las céntricas avenidas del paseo Martí y la Avenida Victoriano Garzón durante las fiestas carnavalescas, siempre en el mes de julio.

Hoy en día, la conga ha sido asimilada en el repertorio musical de variadas agrupaciones que forman parte del patrimonio de nuestra cultura, entre las que sobresalen La Ritmo Oriental, La Monumental, Orquesta Yacaré, Irakere y Original de Manzanillo; mientras en Santiago de Cuba destacan Los Tambores del maestro Enrique Bonne y el trabajo sostenido que ha realizado el maestro Ricardo Leyva con Sur Caribe.



Sur Caribe ha fusionado y asimilado dentro de su repertorio este género, con el tema Añoranza por la conga. Su autor, Ricardo Leyva, trabajó los coros, el ritmo y los pasajes de los trombones, la cadencia al estilo conguero, refrescado con ciertos aires sinfónicos en el tratamiento de las cuerdas, y en el ritmo de base el inconfundible toque de la conga de los Hoyos.

La conga como género ocupa un lugar importante dentro de nuestro proceso histórico musical. Hoy, mucha de la música y los bailes en nuestro ámbito popular proceden de la conga que es, a su vez, uno de los bailes cubanos que más y mejor expresa la identidad de nosotros... los cubanos.

sábado, 28 de enero de 2012

Los 60 de ELVIRA OROZCO



Reinaldo Cedeño Pineda

Cuando llegué al periodismo, ella estaba. Hoy que he andado camino, reverencio su fe, su persistencia.

Cuatro décadas haciendo la novela de la vida, día por día, la cinta y el papel, el pensamiento rápido, la voz…

Mi colega Elvira Orozco celebra 60 años. Y Micaela baila. “Es una edad que se cumple solo una vez”, me dice Virginia, la otra hermana. Nunca había reparado en tal aserto, será que aún estoy lejos, aunque el tiempo cabalga…

Mi colega Elvira Orozco cumple 60 años. Su segundo apellido es Vital. Le ha hecho honor largamente, aunque ya se resienta la rodilla.

Llego a su casa humilde a compartir un pedazo de dulce, a poner mi mano en su hombro.

Ana María Rodríguez, la otra colega de la radio, toca a la puerta. Sigue tan loca como siempre, con su locura de vivir. Se ha jubilado. “No es fácil pasar de intelectual a doméstica”, me dice. Puedo imaginarla frente a la cocina, sin muchas ganas de reír.

El diálogo, el recuento, la sonrisa, las fotos de ocasión. Yo pido un poco más en el platillo. Es malcriadez de hijo.

¿Cuántas veces no habré comido en esta casa, en el corre-corre detrás de una información, de una entrevista?

¿Cuántos apuros salvados? ¿Cuántas tertulias sobre temas terribles, hermosos?

¿Cuántas veces no habremos coincidido, debatido, compartido frente al micrófono, y zanjado al final, con una palabra, las diferencias?

En su computadora, en su sitio de Facebook veo un saludo de su hija Sady desde Venezuela. Yo le envío un abrazo que saltará las aguas, de Santiago a Barinas. Ella es médica y el mejor reportaje de mi colega Elvira.

Desde de su balcón en Enramadas veo a una ciudad subir y bajar, soñando y esperando tiempos mejores, sin detenerse. En un instante se inunda el pensamiento. Y vuelvo adentro, cuento mi anécdota:

–Fue retador asumir su trabajo por unos meses en la cobertura cultural de la ciudad. La llamé más de una vez al curso que pasaba. La redacción de la emisora CMKC me tironeaba. Elvira, la infatigable, la ubicua, la espontánea… no era fácil de sustituir.

Mi colega Elvira Orozco cumplió 60 años este 25 de enero. Yo estoy aquí, por los que faltan.


Si digo ELENA...


(Elena Yanes Enriquez interpreta un clásico cubano, Week-end en Bahía)

Reinaldo Cedeño Pineda


Vengo a buscar a una muchacha nacida frente al mar, donde más fuerte canta el gallo. Vengo a buscar a una muchacha con nombre de reina, de mito; a una muchacha de cabellos de sol.

Leo su nombre en los programas, atisbo su rostro; pero se me escapa como vendedora de lazos, como relacionera, como señora de los siglos.

¿Será aquella del ágora de Atenas? ¿Aquella que levanta su voz en la Asamblea de las mujeres? ¿O la Eloísa de Pogolotti? ¿O Doña Ana? ¿O Doña Inés en el balcón?

Se me escapa para irse a las aulas a fundar, a refundar el teatro en Santiago de Cuba.

Se me escapa hasta la isla vecina, hasta Santiago de los Caballeros, con su dicción inconfundible; a la tierra del Libertador y de Rubén Darío. La aplaudo en la patria del Istmo, en la nación de Rulfo y el Río Bravo.

Muchacha de las tablas, muchacha siempre hermosa. Mujer de Osaín y Perla Maya.

El viento hace buñuelos en tu pelo. Muchacha de mil nombres. Antígona, Angélica, Belisa, Petra… Mujer de pueblo, mujer araña, mujer del diablo.

No te me escondas. Puedo entrever tu mano en el Cabildo, que es como subir la larga escalinata hacia la gloria, que es como decir Meneses, Pomares, como decir Ramiro, para siempre entre nosotros.


Si digo Gestus, tendrás que salir al escenario.

¿Y si menciono Andoba? ¿Si llegan los camiones? ¿Si tienes que llorar o que gritar? ¿Si digo Mamacita? ¿Si digo Elena?

Elena entre las angustias y los vuelos, íntima como una margarita. Elena profesora, habitada, sonámbula.

Si digo Elena Yanes, digo teatro, digo ciudad. Recibo una mirada de agua y fuego. Digo Bahía y Week-end. Digo telón y artista donde todos me puedan escuchar. Digo GRACIAS.


lunes, 9 de enero de 2012

Una escalera para subir al mundo




Janis Ametller

Ya les saludo y les comento que muchos años de probado reconocimiento cultural tiene el proyecto LA ESCALERA del promotor, excelente librero y único Eddy Tamayo bajo la impronta de ser un proyecto de peculiar sello en nuestra querida ciudad.

Pues bien, la escalera, que no conoce otro piso que la sagacidad de un hombre culto, sin rival y demasiado osado cumplirá 20 años de profundo accionar este 2012; ubicada en el mismo corazón citadino, allí, Roger Durañona, que muchos recordarán de los predios de cultura provincial se las arregla para ofrecer una programación divina con los sellos musicales JJ Son y Cubaney que posicionados, vuelvo y repito, en la escalera que no conlleva a otro mundo que el de los sueños y el de la cultura, hacen gala de la buena música tradicional cubana y de las múltiples ofertas del nombrado proyecto que comenzó siendo auspiciado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) en su sede provincial y con el ojo en acecho de no pocos aguafiestas que no apuestan por el riesgo de convertir cada pedacito de la ciudad en una arteria que irradie luz vida y poesía como éste de Eddy.

Hoy día, a partir de las 9 de la mañana, usted puede arrimarse a la céntrica calle Heredia y encontrar “de todo como en botica”, desde un libro añoso de los que quiere llevarse a la casa, hasta un disco de acetato de la década del 50 que nunca tuvo a mano, un daguerrotipo peculiar de algún personaje de nuestro Santiago o bien una tarjeta postal de esas que hacen famoso a cualquier lugar del mundo. Lo cierto e irrepetible es que rinconcito así donde se transpire tanta cultura no hay ninguno, tampoco librero de raza ni inefable conversador como su anfitrión.

Por eso si pasa por allí no deje de visitar LA ESCALERA, conocida creo yo, más en el extranjero que en Cuba pero nuestra al fin, sé que tiene un sitio en los personajes que nos han visitado y que se han llevado algún recuerdo para su casa en Japón, Singapur, Bombay o Barcelona. Más no pocos obstáculos tuvo que atravesar LA ESCALERA para erigirse portentoso sitio cultural ante la dogmática posición de ciertas autoridades locales de la cultura que como casi siempre piensan que el arte es un molde y están tan encasillados y aferrados a una misma cosa que todo lo quieren igual, hizo falta la fuerza de voluntad sin límites de Eddy Tamayo, su carisma, su apego a lo que consideraba importante y también el apoyo de otros funcionarios de la cultura, abiertos, exploradores sin límites del universo artístico, apostadores del mango y la guayaba juntas como mismo se hace la cultura, amasijo de todas las argamasas posibles y como casi siempre los hay, ellos y Eddy materializaron un sueño posible que con el tiempo ha demostrado su viabilidad, importancia y resonancia.

Felicidades a LA ESCALERA “el salón de los pequeños” como él mismo hoy bautiza jocosamente su proyecto, delicada burla al rimbombante intitulado “salón de los grandes” en los altos de la Casa de la Trova. Como mismo en la puerta de la entrada se muestra a un Fidel sonriente anunciante y feliz, dentro habitan múltiples seres de otros lares, de Cuba, estampados en una tarjeta de presentación, en una vieja foto o en un afiche para que sean vistos o comprados, en fin, y arde la música en los pies de la gente y se respira la poesía de los bardos de esta ciudad sin fronteras y vive el mural junto a los sueños de Eddy Tamayo, un hombre instruido, sagaz y audaz.

Pero mientras tanto esto es solo un comentario cultural a cargo de quien les habla Janis Ametller.

(COMENTARIO CULTURAL A CARGO DE JANIS AMETLLER. Radiado el miércoles 4 de enero de 2012. PROGRAMA REVISTA IMAGEN emisora CMKC, Santiago de Cuba. Cortesía de la autora)

jueves, 22 de diciembre de 2011

LIBERTAD DEARRIBA: Los versos de una virgen suicida




Reinaldo Cedeño Pineda

Pudiera estar sentada frente a mí, debería estar aquí. Tendría cincuenta y ocho años. Y al final de estas palabras, recibiría un abrazo suyo. De un abrazo nació el mundo. Con sus propios labios diría, imagino: “Si pudiéramos guardar los árboles secos aquí / en el cuello”. O quizás estos versos: “Pronto llegará a germinar / en las espaldas de un horno que me consume”.

¿Cómo se escucharía su voz? ¿Cuántos libros habría publicado esta muchacha de nombre Libertad? Tengo tantas angustias, tantas preguntas, mas cada interrogante es mensaje lanzado a un mar sin costas.

Una hoz suicida arrancó su espiga cuando aún no había cumplido dieciséis años, el 25 de diciembre de 1968. Un día terrible.

Este libro ha recorrido muchos caminos, ha superado no pocos obstáculos. Tal vez no podría ser de otro modo. La historia más reciente comenzó en una conversación con Marta Mosquera acerca del mito Libertad. Siguió con una osadía. Salté casi mil kilómetros, toqué en una casa de la calle Línea en la capital cubana…

Alguien que la conocía muy de cerca leyó ante mí, tal vez la última carta que enviara la poeta adolescente. Cada letra era un latigazo. La poeta Lina de Feria acabó poniendo en nuestras manos el libro inédito de Libertad. No podía creerlo cuando abrí sus páginas en mi regreso a Santiago de Cuba.

Era “entrañable y precoz”, afirma el editor, León Estrada. Libertad “no ve la vida simple, sino el hueso de la vida”, escribe la prologuista Lina de Feria.

Pero no hay una palabra exacta para calificar una producción poética donde asomaba el genio, pero que se presenta detenida, intocable, trunca. Su metáfora inusitada, su trazo ríspido dejan perplejos al lector.

El pensamiento de Libertad Dearriba no corresponde a su edad, la había sobrepasado con creces. Las lecturas hacen vivir otras vidas. La soledad y el dolor, acrisolan. “Su lectura es una contienda infinita”, advierte el prólogo. No me resisto a dejar de incluir un fragmento de su obra…

Mi madre

es un esqueleto enfermo de esperar

mi padre se oculta en su mirada

porque él no siente aullar el tiempo

abuelo

quiere comprar un colchón de tierra

capaz de soportar su rabia por morir

tan viejo

abuela

viene caminando en la noche

absolutamente apagada

viviendo en el polvo con el epitafio

mi odio está amarillo

y nadie me responde…

(“Poema al cero”. Fragmentos)

Aunque algunos de sus versos se han publicado en una u otra fecha, como señales de una existencia, como ramas desgajadas, es la primera vez que se reúne su obra. Aquí están el libro inédito cuyo título toma de una inspiración dedicada al Che, con sus cuatro partes: “Infancia”, “Adolescencia”, “De los sofistas y su invención” y “Contra los cadalsos”; así como trece poemas sueltos.

Contra los cadalsos y otros poemas es, a primera vista, un manojo de versos; pero en verdad este libro es un grito, una resurrección. El volumen restituye a la lírica cubana una voz núbil, un espíritu sin el cual no estaría completo el cosmos poético santiaguero de los sesenta. Y no hay que escatimar orgullo en acreditárselo a Ediciones Caserón de la UNEAC en Santiago de Cuba, que se gasta el lujo de incluir fragmentos de versos del puño y letra de la autora.

“Cuando noche y día descansen en una sola taza / yo vendré”, escribió en el poema Uniendo el espacio. Esta es la hora, Libertad. La tuya. La hora en que nos bebemos el alba y las tinieblas. La hora de que vuelvas, que estés aquí. La hora de que vueles libre, por fin, libre en tu ciudad. Libre de todos los olvidos.

lunes, 19 de diciembre de 2011

BERTHA ARMIÑÁN: Diva del canto folclórico


Reinaldo Cedeño Pineda


♣ Palabras del audiovisual homenaje recibido por la artista en la sede de la UNEAC, Santiago de Cuba, viernes 16 de diciembre de 2011.

Ácana con ácana con ácana… ¿Qué olas baten en tu garganta? ¿Qué grito, qué selva, qué monte te sostiene? ¿Qué anunciación te sube de la tierra y te posee? ¿Qué pedazo de sol te ilumina? ¿Qué espíritu te sopla en el oído, los secretos, las angustias?

Tú cantas con la voz de los siglos, con las raíces de los muertos. Tú cantas desde la sangre, desde las ramas de los loas. Los tambores son como espejos, tu canción es la fragua. La yerba se despierta, el músculo se tensa…

Tus apellidos suenan como un baobab erguido ante los vientos, tus apellidos son como largas huellas, como campanas. Y Manuel Ángel Márquez es como un tótem, como un faro. Bajo esas luces, Bertha, bajo el turbante, van las mil lenguas del barracón, las alegrías arrancadas al látigo y al cepo, el canto poderoso, indoblegable.

Conjunto Folklórico de Oriente, en el año de enero… El manantial inagotable del vodú, de los vuelos al aire, del Gagá. Entre Cuba y Haití por treinta años, rebuscando en las antiguas tierras, en las memorias, en los olores. Saga Loas. Rebuscando en las tinieblas, en el albor de la esperanza.

Cuba Tumba, Cutumba. 1992. Rama de un mismo tronco. Y sin descanso, Bertha, sin geografías. Los talleres, las tablas, la excelencia…

Dicen que te vieron cantar en Barlovento, en las pequeñas islas del Caribe, en la arenas de Argelia, en tierras de Sandino, en la patria de Lorca y de Carmen Amaya. En la Europa de Dante y Rosalía de Castro, cerca del Mar del Norte, de los Alpes. Y en Santiago, en Santiago de Cuba, en tu ciudad con apellido de nación.

Sobre tu pecho, Cuba ha impuesto el nombre de Félix Varela y de Juan Marinello, de Ana Betancourt y de Frank País, de Máximo Gómez y Haydée Santamaría; pero tú sigues por las calles, como un grano de montaña, como una canción

Tú te adelantas, tú eres nuestra, Bertha de los caracoles y las semillas, Bertha de los peces, Bertha de los caminos... Bertha Armiñán Linares, señora, reina, diva del canto folklórico cubano.


sábado, 17 de diciembre de 2011

BOLA DE NIEVE: Si pudiéramos quererte...


Reinaldo Cedeño Pineda

♫ Presentación del libro Deja que te cuente de Bola de Ramón Fajardo

Estrada en la peña Letras Compartidas. Biblioteca Elvira Cape, Santiago de Cuba, 16 de diciembre de 2011.

“[…] No tengo voz; si acaso de vendedor de mangos […] yo digo lo que la canción tiene por dentro […] lo interior, aquello en que uno cree íntegra, radicalmente”. (1) Así declara a la prensa neoyorquina, Ignacio Jacinto Villa Fernández en 1956.

A un ilustre periodista cubano, Ciro Bianchi, dirá el pianista y compositor catorce años después: “La música y yo somos uno. Es lo único que me gusta. El único gran placer que experimento es hacer o sentir música”. (2)

Seleccionadas ambas frases, escrutadas palabra a palabra, Bola de Nieve revela como en espejo biselado, el drama y la pasión de su existencia. Su apego al piano y a su modo de decir, que estarán salvándole cada minuto, compensándoles las desgarraduras que su condición de negro y homosexual, y su belleza esquiva le dejaron a lo largo del camino.

Porque, el libro Deja que te cuente de Bola de Ramón Fajardo Estrada, no es únicamente el paseo por la carrera que llevó a este humorista del piano y su “alegría terrestre” (tal como dijera Pablo Neruda) a buena parte del mundo; no es la mera relación de la leyenda, resulta la exploración de un carácter.

El autor no tiene a menos, referirnos el debut de Ignacito en un cine habanero, a los trece años. Una andanada de huevos y tomates le recibe: “La muchachada exclama a grito pelado: ¡Bola de Nieve, loca! ¡Negro gordo!”… (3) pero el talento es como el agua atrapada, sabe hallar el cauce. Y llegarán los aplausos, ora en Buenos Aires o México, ora en Nueva York, en París, en China, en Moscú. Fajardo nos presenta a un artista completo que va acrisolando su estilo, creciendo como compositor, preguntándose a sí mismo.

Aquel apodo de Bola de Nieve que asaetaba al niño rollizo color azabache, se convierte en su nombre artístico por obra de Rita Montaner. Así lo presenta en el Teatro Politeama de México en 1933. Así se quedó. Fue un bautizo feliz, mas no siempre estuvo de acuerdo el autor de Si me pudieras querer. Se resignó, lo fue aceptando finalmente, cuando la mofa infantil se transformó en reverencia.

En las páginas de Deja que te cuente de Bola nos asomamos al ámbito familiar, a su madre Inés y a la entrañable abuela Mamaquica, a la casona de tertulias y comidas, a su “guanabacoaísmo” ―término de factura propia―; a los encuentros y desencuentros con Rita Montaner ―indomable y polémica―; a sus largas temporadas con el maestro Lecuona; a la influencia del profesor y guitarrista santiaguero Vicente González Rubiera (Guyún), a quien confiaba la revisión técnica de sus partituras. Y, por supuesto, asistimos a sus veladas en el Monseigneur.

Ramón Fajardo Estrada (Bayamo, 1951) es un investigador que nos tiene acostumbrados a la precisión de las fechas, a la riqueza del detalle. Así lo había hecho en su libro sobre María de los Ángeles Santana, y visto el esbozo, habrá que esperarlo también en su anunciada propuesta sobre Ernesto Lecuona.

Fiel a su enjundia, nos sumerge esta vez en el mundo cultural que rodea al Bola y nos entrega, como al paso, los programas de conciertos con figuras debutantes o famosas ―Esther Borja, Pedro Vargas, Toña La Negra o la propia María de los Ángeles ―, los sucesos de la radio y el cine, las críticas de la prensa, las letras de las canciones y un material gráfico inestimable.

Conmueven las últimas páginas de este volumen. El sueño premonitor de su muerte en México y el día terrible: Luis Medina, amigo mexicano del Bola lo aguarda para el desayuno, pero extraña su tardanza. Toca a la habitación con respeto, mas no hay respuesta. Empuja la puerta. Bola parece dormido. Insiste, lo sacude; pero todo es inútil. Es un aciago 2 de octubre de 1971. Al trasladar sus restos días después a La Habana, Miguel Barnet dejó caer sobre su ataúd un papel con su poema Oriki para Bola de Nieve.

La Editorial Oriente en el centenario del natalicio de Ignacio Jacinto Villa Fernández acunó este libro en su nueva edición, de manos de un colectivo encabezado por dos damas: la editora Asela Suárez y la diseñadora Marta Mosquera. Yo sé de sus desvelos.

Deja que te cuente de Bola prologado por Reynaldo González, Premio Nacional de Literatura es un libro para la cultura cubana, tan urgida ahora mismo de discernir sus figuras imprescindibles de los ídolos falsos que van inundando la pantalla y el aire.

¡Ay Bola, si pudiéramos quererte!

NOTAS

(1) Raúl Nass: “El fabuloso Bola de Nieve”, en La Prensa, Nueva York, 9 de septiembre de 1956, apud en Deja que te cuente de bola de Ramón Fajardo Estrada, Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2011, p. 115.

(2) Ciro Bianchi Ross: “Con Bola de Nieve”, en La Gaceta de Cuba, La Habana, diciembre de 1970, apud en Deja que te…, p.31.

(3) Deja que te cuente de bola…, p. 30.


martes, 31 de mayo de 2011

EL SANTIAGO MÁGICO DE MIGUEL RUBIERA

NUBES


FOTOGRAFÍAS: Miguel Rubiera Justiz

Texto: Reinaldo Cedeño Pineda

Miguel Rubiera Justiz es mágico, súbito, celoso, MAESTRO de la LUZ.



(El poeta César López en la Plaza de la Revolución Antonio Maceo)

Cuando toma la cámara, las nubes se levantan. En las calles de Santiago, en Cuba, capta sonrisas para siempre.



(Mangos de Baraguá. De los más hermoso de nuestra historia)


LA ISLA y LA ESPINA se rinde a su excelencia. Nos honra largamente. Y ha decidido incluir un aparte permanente para sus imágenes en la columna derecha.

Fotorreportero de la Agencia de Información Nacional en Santiago de Cuba (AIN), sus imágenes no me dejan hablar.

Con su permiso, voy a nombrar las fotos...



(La entrada ¿o la salida? de Santiago de Cuba /El museo rodante...)



(Amor equino)



(Naturaleza)



Alberto Lescay)




(Gaviotas)



(Muchacho que mira)




(Cumpleaños)


BUSCAR OTRAS IMÁGENES DE MIGUEL RUBIERA JUSTIZ

Los instantes decisivos de Miguel Rubiera

http://laislaylaespina.blogspot.com/2009_07_01_archive.html


Imágenes para despedir y recibir un año

http://laislaylaespina.blogspot.com/2010/12/imagenes-para-despedir-el-ano.html

lunes, 23 de mayo de 2011

XVI Juegos Florales / Ateneo Cultural Antonio Bravo Correoso, Santiago de Cuba: Los PREMIOS y los POEMAS




(Wilfredo Casanova Ortiz (Matanzas) se alzó con el Gran Premio de los XIV Juegos Florales en Santiago de Cuba. Las distinciones de manos de José Orpí Galí, presidente del jurado y Ramón Álvarez Cortés, director del Ateneo Cultural Licenciado Antonio Bravo Correoso)


TEXTO: Reinaldo Cedeño Pineda

FOTOS: Reinaldo Cedeño y Tony Iglesias


Wilfredo Casanova Ortiz, especialista de literatura de la Casa de la Cultura de Los Arabos (Matanzas) se alzó con el Gran Premio de los XVI Juegos Florales convocados por el Ateneo Licenciado Antonio Bravo Correoso de Santiago de Cuba.

El poema Mataron a Lola, original recreación de un mito popular, le acreditó el Gran Premio en una selección que decantó 76 obras enviadas a concurso, según el fallo de un jurado presidido por José Orpí e integrado además por Reinaldo Cedeño, Nadia Ocaña, Reynier Rodríguez y Anabel Lorenzo.

El santiaguero Jesús García Clavijo con el conmovedor Poema para despertar a María Eugenia, inspirado en el trágico destino de la familia de Juan Gelman bajo la dictadura argentina, ganó el accésit, mientras un ejercicio técnico de altura como Glosa por una libertad defendida de Yuricel Moreno Zaldívar, ganó la mención especial del jurado.



(De izquierda a derecha, los tres ganadores principales: el santiaguero Jesús García Clavijo (accésit), el matancero Wilfredo Casanova (gran premio) y la holguinera Yurisel Moreno Zaldívar (mención especial)


El fallo otorgó además cinco menciones para Winlay Morales Orozco (Manos), Yorisel Andino Castillo (De una taquígrafa SOA), Yans González García (Adonde guardo la palabra isla), Miguel Cándido Francisco Reynaldo (Espantajo) y Carlos Javier Álvarez Bravo (Rincones).

El premio especial a la concursante más joven con una obra de nivel cualitativo fue para Sonia Bárbara Grillo Pérez por Síntomas de una muerte anunciada.

Otras distinciones fueron concedidas por instituciones de la cultura santiaguera.

Desarrollado con todo éxito en dos sesiones (20 y 21) de mayo último, en el Centro Cultural Francisco Prat Puig —el inmueble del Ateneo necesita urgente reparación—, un requisito indispensable que singulariza al certamen es la lectura de la obra por el propio autor. Cada concursante recibe como obsequio una flor.

En este encuentro poético participan los ganadores de los Juegos Florales de centros penitenciarios que se realizan previamente, como parte de la labor educativa e inserción social de los internos.

Tomar parte como jurado esta vez fue una distinción que me honra y que agradezco. Poseía es lo que nos salva.



(EL JURADO: Reynier Rodríguez; Ramón Álvarez Cortés, director del Ateneo e invitado para esta imagen, José Orpí; Anabel Lorenzo, estudiante de onceno grado y ganadora del pasado año; Reinaldo Cedeño y Nadia Ocaña)


TODOS LOS FINALISTAS


1. “Yo voy descalzo a mojarme”, de Fernando Álvarez León

2. “Generation in love”, de Richard Valle Mendoza

3. “La casa de madera”, de Kiuder Yero Torres

4. “El enigma de la jirafa”, de Alexis Pagán Carcassés

5. “Mataron a Lola”, de Wilfredo Casanova Ortiz

6. “Poema para despertar a María Eugenia”, de Jesús García Clavijo

7. “Glosas por una libertad defendida”, de Yuricel Moreno Zaldívar

8. “Rincones”, de Carlos Javier Álvarez Bravo

9. “De una taquígrafa SOA”, de Yorisel Andino Castillo

10. “Espantajo”, de Miguel Cándido Francisco Reynaldo

11. “Adónde guardo la palabra isla”, de Yans González García

12. “Manos”, de Winlay Morales Orozco

13. “Síntomas de una muerte anunciada”, de Sonia Bárbara Grillo Pérez

14. “Soliloquio de un hombre que termina”, de Juan Miguel Cruz Suárez.


15. “Sones en Santiago” (décimas) , Ideltrudys Rodríguez Estrada


Gran Premio

MATARON A LOLA

Wilfredo Casanova Ortiz



Mataron a Lola

y no debí contarlo.

La tarde llegó con la comparsa,

el ruido de las pantomimas,

se colmó de público la muerte.

Aparecieron,

dictaron,

leyeron parlamentos.

Mataron a Lola

sin el odio de los inmigrantes,

sin la flor anacoreta,

ni el bulbo de morfina.

La mataron cuando eran tristes los difuntos,

culpables como el ocio

de un ladrón enfermo.

Aparecieron,

hablaron,

inventaron cenizas.

El sol entró por los portales

De Güira de Macurijes,

desde allá iluminó al cadáver.

Su vuelo la sembró por dentro.

Mataron a Lola

para alimentar un gusano redondo,

un humo de provincia.

Tras la columna y la escena

creció la confesión,

aparecieron,

negaron,

pudrieron el ojo vernáculo

que sí debí contar.

Mataron a Lola

por la izquierda,

por la sonrisa,

como un delirio más.

Murió mientras soñaba

con largos caracoles.

Ignoraron,

mezclaron su sangre con arroz,

comieron

desaparecieron.

La mataron

con un humilde hombre,

a las tres.


ACCÉSIT

Un poema para despertar a María Eugenia

Jesús García Clavijo


Acabo de escuchar a Gelman

y me acordé de ti.

También él vivió su exilio

quizás todos los exilios de la vuelta

pero al menos Gelman,

lo encontró detrás de otros silencios.

Qué buen misterio para pensar un poco

para mirar a Marta en sus decretos

a Jorge pensativo frente a un cuadro.

Gelman, tiernamente emocionado

acariciaba el pelo mojado de su hijita

y los chicos lo dejaban para siempre

en los grafittis escolares de María Eugenia

agarrando en silencio, la poesía de dejarnos.

Esta noche escuchaba a Gelman

parapetado en el filo de sus letras

en el abrazo de Alexis frente al muro

o Agustín mirando el horizonte.

Mientras Gelman sigue hablando con el fuego

Imagino a María Eugenia sin torturas

Tiernamente escolar frente a la vida.

¿Cómo sería ahora?

¿Cómo tendría su rostro, sin las garras que le dieron?


PREMIO ESPECIAL

GLOSA POR UNA LIBERTAD DEFENDIDA

Yuricel Moreno Zaldívar


La libertad defendida

más allá de lo posible

No es más que el imprescindible

oxígeno de la vida

J.O. Ruiz


Llega una brizna de aliento

Al rostro que nos consume.

Llega tan simple y resume

otras páginas al viento.

Las cadenas del intento

tienen la noche dormida,

cuando un barrote, suicida

al caminante ficticio;

sin olvidar el oficio,

la libertad, defendida

Me acosa la transparencia

de una vieja cicatriz

Disfraz teñido de gris

para cumplir mi sentencia.

Ya nadie pide clemencia

de una vida ineludible.

El orgullo perceptible

termina en caricatura

de una vida siempre oscura

más allá de lo posible.

Busco una nueva señal

el mito en la misma piel.

Descubrimos siendo infiel

el veneno del final.

Llegamos por el canal

de un destino inaccesible.

Puede o no ser lo tangible

en el tiempo como alfombra.

Lo que llega y nos asombra

No es más que el imprescindible

Instante de las campanas

en un pasaje silente,

con la palabra inocente

resucitando las ganas.

Al abrir nuevas ventanas

en la borrasca encendida,

la fruta será mordida

como tinta en el anuario,

que devora el necesario

oxígeno de la vida.



MENCIÓN

De una taquígrafa SOA

Yorisel Andino Castillo

A Mercedes de los Ángeles Romero

Madre y espíritu


Se quedó dormida un día

En que jugábamos no sé a que cosas

Retiré la taza de café de entre sus manos

Y comencé a fumar los cabos de su herencia.

Una muchacha desdibujada en el cristal

Mi abuela era taquígrafa

Y guardó con celos sus desafíos

Sin otro apellido que el de su madre

Como todos los viejos

Se llevó algunos secretos a la tumba

Ustedes sus hijas me rodean

Prenden velas y mascullan oraciones

retóricamente inútiles en su afán

yo guardo las tataguas de su madre

en mis uñas amarillas

yo no diré

sino que un hombre tatuó su ombligo

cuatro veces

mientras ella bordaba las insolencias de la radio,

ustedes en la danza de pan y canela

con los rostros invisibles

aun sin nombre porque eran niñas

ahora son viejas claustrofóbicas del tiempo

y la luz

viejas sin mecedor que enternezcan sus dudas

para cuando ya no tengan sueño

y se queden ahí

reinventando la trama

yo no voy a decirles nada

nada que ya no sepan.

Las edades de mi abuela

Cuelgan por toda la casa

Las hermanas pretenden la huida

Ella les sorprende por entre las cortinas

Y la del medio ríe su locura

Mi abuelo no fue un hombre fotogénico

Y empolvó su patriarcado

En unos pocos álbumes de quinceañeras

Y desposados de los 70

Tú eres madre y espíritu por los rincones

Sin santísimas próstatas que valgan

Ángeles traviesos defecan la trinidad

Yo no he dicho que su madre fuera feminista

—aunque bien pudo serlo—

Sólo que nació en 1925

Y fue taquígrafa, sólo eso.



Mención

ESPANTAJO

Miguel Cándido Francisco Reynaldo


No traspases

el lindero antiguo (…)

Proverbios 23:10


Yo soy el guardián de este camino por el que

no pasa nada

y esas huellas en el barro las imprimieron los gitanos

con sus carromatos en los tiempos de tropelías

Con ellos pude canjear algunas de mis monedas de cobre

(con las que solía jugar interesantes monedas de cara o cruz)

por una legítima espada de las fraguas de Toledo

para ahuyentar a la rapiña que amenazaba estrecharme

contra el bosque.

Ellos también me legaron un recetario de pócimas contra la rabia

porque al final de este camino había un pueblo

donde todos los hombres fueron exterminados por ella

(es la rabia enfermedad de los hombres)

Un bardo que siempre regresaba por estos lares

(Amigo de los gitanos y exegeta de libros raros)

me enseñó unos versos en lengua antigua sobre los días de gloria

que repetían las plañideras hermosas con sahumerios colgantes.

Esos versos los repito una y otra vez

porque el lenguaje de los hombres (aunque antiguo)

por los caminos olvidados se convierte en un elixir para los oídos.

Cuando el estado de no hacer nada se apoderó de mis actos

llegué hasta aquí para no comprender mejor el mundo

y sospecho de algún salto en el tiempo

porque me cubre un polvo indeleble por todo mi cuerpo.

Ignoro que pudo haber sido de los gitanos y sus misterios

y si aún se cantan los versos del bardo

en otras tierras lejanas.

No habrá forma de saberlo

Estoy inmóvil

y por aquí sigue sin pasar nada.




(Poetas llegados desde Matanzas, La Atenas de Cuba y distinguidos en los Juegos Florales. De izquierda a derecha, Richard Valle y Yans González)


Mención

“GENERATION IN LOVE”

Para los amigos de la escuela

porque fueron


Richard Valle Mendoza


Nunca más juzgaron al extremo

masturbar alientos desechos

fue la única bandera al aire

en la guerra agónica de mi generación

Todos corrían cobardemente

sobre un suelo mil veces pisado.

Escribir poemas malformados como prematuros fetos del alma,

en mi consecuente forma de fecundar,

ya no pude escapar jamás.

Escarbando utopías pegadas como insípidos chicles al contén,

sobreviven los grandes hombres y mujeres de mis años,

ahora es tiempo de volver a nacer,

masturbando los miles de sueños desechos,

de los grandes pensadores de esta hipotérmica

generación.


Mención

ADONDE GUARDO LA PALABRA ISLA

Yans González García


Adonde guardo la palabra isla

si contemplo la lejanía de los hombres

que trazaron puntos en el mar

las ausencias

que vestimos con el afán de los reproches

sombreando la imagen

los simulacros

en un punto de la geografía que nada oculta.

a nadie le duele tanto el reproche

las excomulgaciones

que pesan sobre la palabra isla rota

isla fundida

en el único barco que hacemos

en el único barco que se trazan los juegos

las memorias

los giros anexados a la sangre

a las manos del hombre empeñado

en levantar la palabra isla de sus cimientos

que crecen con la duda

con los zapatos rotos de un niño

que ríe levemente llevando en su rostro

entre tantos muertos un poquito de infancia

un poquito de vida arrancada a cada miga de pan

que exalta las bondades

las cenizas atrás de un jardín

atrás de una puerta

atrás de los muros que hablan solos

lo he visto

a nadie le duele tanto el reproche

la palabra isla rota isla fundida que hacemos

en un punto de la geografía

distante de aquel reflejado en una bitácora

que arrastra el miedo en su cola

anunciando el hambre colectiva

con sus muertos en la espalda

cargando demasiadas muertes

demasiadas pesadumbres

distantes bien distantes de sus cuchillos

rompiendo el miedo ancestral

que pesa sobre los muertos.

ya nada me consuela

como decir la palabra adentrada en mis huesos

rota refundida

con las manos del hombre

que la salvan del presagio conteniendo

a un hombre en el seno de la palabra isla

rota

refundida

ya con el silencio impregnado en el seno de una palabra

ya con el silencio confinado a seguir la ruta

aquel juego que desborda la inocencia

el andar seguro sobre las calles de una isla

que da fe de otras cartas

que pesan siempre con sus bromas

leves como decir isla rota isla refundida

atrás de los puntos marginales

muertos otra vez

muertos

bien muertos

en cada sarcasmo

de esos viajeros crueles

que lloran las muertes

y la hojarasca en los muros

de un lugar que yo conozco

como decir la palabra isla refundida

isla rota

en el sarcasmo de no ser

el epitafio

la desdicha

que consuela

cargando a sus muertos en la espalda.



Juegos florales, arte y poesía fusionados. Desarrollados en el patio del Centro Cultural Francisco Prat Puig en Santiago de Cuba.