Mostrando entradas con la etiqueta biblioteca. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta biblioteca. Mostrar todas las entradas

domingo, 22 de enero de 2012

PEÑA LETRAS COMPARTIDAS: Tercera cita, historia y poesía


(El historiador e investigador Rafael Duharte Jiménez, invitado especial al encuentro Letras Compartidas en la Biblioteca Elvira Cape de Santiago de Cuba)


TEXTO: Reinaldo Cedeño Pineda / FOTOS: Tony Iglesias


Dicen que a la tercera va la vencida. Los refranes son evangelios chicos. El espacio para la Peña Letras Compartidas de la Biblioteca Elvira Cape, se va quedando pequeño. Este viernes 20 de enero dedicamos nuestro tercer encuentro a la historia y la poesía.


(Instantánea que captura parte de un público de lujo. De izquierda a derecha, los poetas Yolanda Franco y el premiado Marino Wilson Jay, al lado de las periodistas Marta Cabrales de la Agencia Prensa Latina y Elvira Orozco de la emisora santiaguera CMKC)


Conversamos con el historiador e investigador Rafael Duharte Jiménez, caballero de la historia que dedicó unos minutos a recorrer las memorias de Santiago de Cuba. Él es uno de los que dedica esfuerzos a recuperar el orgullo de ser santiaguero. Sus libros, sus estudios y su participación en el programa televisivo LA HISTORIA y SUS PROTAGONISTAS, merece todo nuestro reconocimiento.


(Nadia Ocaña incluida en la Antología Latinoamericana que precedió a la Breve Antología de Poesía del Mundo)


Uno de los acontecimientos fue la presentación de la BREVE ANTOLOGÍA POESÍA DEL MUNDO (tres y cuatro) editada en Guatemala por Enrique Godoy Durán y que inserta en sus páginas la lírica de dieciséis cubanos. Algunos de los poetas incluidos leyeron sus versos.

VER "Poetas cubanos en Antología Mundial publicada en Guatemala" (Por Marta Cabrales, Prensa Latina

http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&id=471109&Itemid=1


El coordinador por la Mayor de la Antología Latinoamericana y de Poesía del Mundo fue el inagotable Jesús García Clavijo



El bolero en su voz te toca irremediablemente. Joel Leyva es un estilo. Un amigo que nos salvó del apuro. Un doble aplauso su excelencia.



Y que decir de Nadia Losada. El amigo Reynaldo García Blanco escribió que Nadie como Nadia para contar. Dije una vez, Nadia, la que escribe con la voz. Nadia y sus mil gestos. Aquel relato suyo del amante que regalaba a su esposa piedrecitas azules, es increíble. Las amigas le decían que le pidiera productos de marca, sin saber que aquel hombre estaba poniéndole en sus manos el cielo… a pedacitos.



Nereyda Barceló sigue soñando. Los años no importan. No se rinde esta colega periodista y nos regaló una joya: Las amigas del Parque Céspedes

“Sin formalismos, ni cuotas mensuales, ni exigencias, ellas van a contarse sus alegrías y tristezas, las novedades familiares, sus sueños y esperanzas, incluso, se ayudan mutuamente y si alguna necesita de momento una medicina que no ha encontrado, la mano de la amiga del parque se extiende hacia ella y… VER ARTÍCULO COMPLETO en http://laislaylaespina.blogspot.com/2012/01/las-amigas-del-parque-cespedes.html



El Gaby, Gabriel Soler, que anda guardando demasiados poemas en las gavetas, nos hizo el honor de decir aquella décima que tipifica la ciudad y que Luis Carbonell, El Acuarelista de la Poesía Antillana, le grabara en el premiado disco VENERACIÓN. También fue tarde de estrenos como este…

AVISO BOHEMIO

De aquel lenguaje misterioso

solo naufragaron dos estampas

la tenue verdad de un candil

y el sonrojo de Longina

por su canción desesperada.



La bibliotecaria Maritza Téllez reseñó un suceso de la vida de Doña Elvira Cape ―donde mejor que en la biblioteca que lleva su nombre― su continuación de las obras de Emilio Bacardí, su esposo y sus creencias espiritistas.

Ambos merecen ser más conocidos, por benefactores y por patriotas.



Las especialistas de la sala de Literatura, Marta Hernández y Teresa Balón, me custodiaron seguro, organizaron la muestra de libros y fueron protagonistas de las preguntas de participación que incluyó frases de Martí, Jack Kerouac, Abraham Lincoln y la Madre Teresa de Calcuta.

Gracias a Tony Iglesias, por las imágenes y la fidelidad. Quien tiene un amigo…

Fueron casi dos horas, pero bien empleadas para la cultura cubana.

Letras Compartidas. Siempre el tercer viernes de cada mes en al Biblioteca Elvira Cape. La próxima, el 17 de febrero con el poeta José Orpí como invitado especial. Acompáñenos.


ARTÍCULOS RELACIONADOS

---Poetas cubanos en Antología Mundial publicada en Guatemala (Por Marta Cabrales, Prensa Latina)

http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&id=471109&Itemid=1

---Nace una Peña Cultural: Letras compartidas

http://laislaylaespina.blogspot.com/2011/11/nace-una-pena-cultural-letras.html

---Regresa la Peña Letras Compartidas ( en periódico Juventud Rebelde)

http://www.juventudrebelde.cu/cultura/2011-12-14/regresa-la-pena-letras-compartidas-en-santiago-de-cuba

---Peña Letras Compartidas. Una segunda edición dedicada al Bola

http://laislaylaespina.blogspot.com/2011/12/pena-letras-compartidas-una-segunda.html

sábado, 17 de diciembre de 2011

BOLA DE NIEVE: Si pudiéramos quererte...


Reinaldo Cedeño Pineda

Presentación del libro Deja que te cuente de Bola de Ramón Fajardo

Estrada en la peña Letras Compartidas. Biblioteca Elvira Cape, Santiago de Cuba, 16 de diciembre de 2011.

“[…] No tengo voz; si acaso de vendedor de mangos […] yo digo lo que la canción tiene por dentro […] lo interior, aquello en que uno cree íntegra, radicalmente”. (1) Así declara a la prensa neoyorquina, Ignacio Jacinto Villa Fernández en 1956.

A un ilustre periodista cubano, Ciro Bianchi, dirá el pianista y compositor catorce años después: “La música y yo somos uno. Es lo único que me gusta. El único gran placer que experimento es hacer o sentir música”. (2)

Seleccionadas ambas frases, escrutadas palabra a palabra, Bola de Nieve revela como en espejo biselado, el drama y la pasión de su existencia. Su apego al piano y a su modo de decir, que estarán salvándole cada minuto, compensándoles las desgarraduras que su condición de negro y homosexual, y su belleza esquiva le dejaron a lo largo del camino.

Porque, el libro Deja que te cuente de Bola de Ramón Fajardo Estrada, no es únicamente el paseo por la carrera que llevó a este humorista del piano y su “alegría terrestre” (tal como dijera Pablo Neruda) a buena parte del mundo; no es la mera relación de la leyenda, resulta la exploración de un carácter.

El autor no tiene a menos, referirnos el debut de Ignacito en un cine habanero, a los trece años. Una andanada de huevos y tomates le recibe: “La muchachada exclama a grito pelado: ¡Bola de Nieve, loca! ¡Negro gordo!”… (3) pero el talento es como el agua atrapada, sabe hallar el cauce. Y llegarán los aplausos, ora en Buenos Aires o México, ora en Nueva York, en París, en China, en Moscú. Fajardo nos presenta a un artista completo que va acrisolando su estilo, creciendo como compositor, preguntándose a sí mismo.

Aquel apodo de Bola de Nieve que asaetaba al niño rollizo color azabache, se convierte en su nombre artístico por obra de Rita Montaner. Así lo presenta en el Teatro Politeama de México en 1933. Así se quedó. Fue un bautizo feliz, mas no siempre estuvo de acuerdo el autor de Si me pudieras querer. Se resignó, lo fue aceptando finalmente, cuando la mofa infantil se transformó en reverencia.

En las páginas de Deja que te cuente de Bola nos asomamos al ámbito familiar, a su madre Inés y a la entrañable abuela Mamaquica, a la casona de tertulias y comidas, a su “guanabacoaísmo” ―término de factura propia―; a los encuentros y desencuentros con Rita Montaner ―indomable y polémica―; a sus largas temporadas con el maestro Lecuona; a la influencia del profesor y guitarrista santiaguero Vicente González Rubiera (Guyún), a quien confiaba la revisión técnica de sus partituras. Y, por supuesto, asistimos a sus veladas en el Monseigneur.

Ramón Fajardo Estrada (Bayamo, 1951) es un investigador que nos tiene acostumbrados a la precisión de las fechas, a la riqueza del detalle. Así lo había hecho en su libro sobre María de los Ángeles Santana, y visto el esbozo, habrá que esperarlo también en su anunciada propuesta sobre Ernesto Lecuona.

Fiel a su enjundia, nos sumerge esta vez en el mundo cultural que rodea al Bola y nos entrega, como al paso, los programas de conciertos con figuras debutantes o famosas ―Esther Borja, Pedro Vargas, Toña La Negra o la propia María de los Ángeles ―, los sucesos de la radio y el cine, las críticas de la prensa, las letras de las canciones y un material gráfico inestimable.

Conmueven las últimas páginas de este volumen. El sueño premonitor de su muerte en México y el día terrible: Luis Medina, amigo mexicano del Bola lo aguarda para el desayuno, pero extraña su tardanza. Toca a la habitación con respeto, mas no hay respuesta. Empuja la puerta. Bola parece dormido. Insiste, lo sacude; pero todo es inútil. Es un aciago 2 de octubre de 1971. Al trasladar sus restos días después a La Habana, Miguel Barnet dejó caer sobre su ataúd un papel con su poema Oriki para Bola de Nieve.

La Editorial Oriente en el centenario del natalicio de Ignacio Jacinto Villa Fernández acunó este libro en su nueva edición, de manos de un colectivo encabezado por dos damas: la editora Asela Suárez y la diseñadora Marta Mosquera. Yo sé de sus desvelos.

Deja que te cuente de Bola prologado por Reynaldo González, Premio Nacional de Literatura es un libro para la cultura cubana, tan urgida ahora mismo de discernir sus figuras imprescindibles de los ídolos falsos que van inundando la pantalla y el aire.

¡Ay Bola, si pudiéramos quererte!

NOTAS

(1) Raúl Nass: “El fabuloso Bola de Nieve”, en La Prensa, Nueva York, 9 de septiembre de 1956, apud en Deja que te cuente de bola de Ramón Fajardo Estrada, Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2011, p. 115.

(2) Ciro Bianchi Ross: “Con Bola de Nieve”, en La Gaceta de Cuba, La Habana, diciembre de 1970, apud en Deja que te…, p.31.

(3) Deja que te cuente de bola…, p. 30.