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lunes, 3 de diciembre de 2007

THE FACES OF ANOTHER WORLD or A BALLED UP TO NEW ZEALAND



By Reinaldo Cedeño Pineda


The world is a hallucination.


It seems to some that it is there, to only a click; but out of Europe and New York, the world also has faces, unknown faces.


The sport and the culture appear as the new "discoverers". Discoveries like Christopher Colon, who "discovered" a continent populated by millions; but more nobles.


The new caravels are the screens, of computers or television channels.


In the world juniors one of athletics there was confusion between the whole press. Everything it is a way of saying, clear. The medal and the initials CAY....


What country was that one?


They say that some of them looked at the Himalayas, others towards Oceania … but the initials belonged to the Cayman Islands …


Ah! the Cayman Islands? The Caribbean?


Some of them continue thinking that the Caribbean is musical, palms and sex.


The jumping Kareen Street-Thompson discovered the Cayman islands (259 square kilometers) for the universal sport.


Then they remembered of 1976, when the whole legion of the caribbean won the races in the Olympic Games of Montreal.


The Hasley Crawford (Trinidad Tobago) was the most rapid man. The jamaican Donald Quarrie, came firstly in the double hectometer. And the cuban Alberto Juantorena won in 400 and 800 flat meters.


Kim collins (Saint Kitts and Nevis) will be proclaimed a champion of the world in hundred flat meters, many years later.


It was an exotismo, almost.


An exploit was; though many people benefit from scholarships in the United States. And of step be of benefit to the universities that receive them.


An exploit, when four corredoras of the Bahamas constituted the women's fastest relief of the world.


Furthermore scandalous was that boxer superweighed in the Olympic Games of Atlanta 96.


Nobody is exempt. The cuban "we" end up by "discovering" with the fists Tonga, when that enormous and obese sportsman, eliminated one of ours.


And there half a world went away, to the map, to the internet, to discover in the middle of the Pacific Ocean to the whole kingdom in an island of 748 square kilometres.


Tonga entered to the olympic medals list with a historical medal of silver.


The sport and the culture, they are better ambassadors that the tie and the speeches.


In Sweden they re-discovered Saint Lucia. Not to the holy one, but to a country.


The fact happened in 1992, when Derek Walcott gained the Nobel Prize on literature.


The poet, dramatist and teacher put the name of his country in all the news of the planet.


Saint Kitts and Nevis, Saint Lucia, Tonga and the Cayman Islands do not seem to stay to a click.


When, the australian Katty Freeman prepared to run in the return to the oval, I ran with her for Sydney's tracks 2000.


Her physicist was "strange"; her salient and stout jaw; deep her look. For her legs were running decades of discrimination and resistance.


On the Olympic gold having be hung, she opened a flag of her culture. She raised the flag for all of them and for all of us.


Some of them do not remember that in Australia, there are aborigines. They do not go out on the screens.


Geography brings the most recent recollection: world of athletics of Osaka, 2007. End of the drive of the bullet.
In the last attempt, a stout new zealander came up to 20 meters and 54 centimeters. Nobody more than she.


Valerie Vili is new zealand; but she does not descend from britishers: she is maorí, from the culture and the original race of these islands. And she walks proud to it be.


New Zealand was only a distant country until Jane Campion showed me the waves of the end of the world, and the excellence, with the film “The piano”. It is my favorite movie.


The people maorí was for me, a curiosity, the dances haka… until I saw “Rider of whales”.


The movie was basing on a book of the maorí Whiti Ihimaera. The grandfather Paka, chief of the village, worries for supporting the tradition and finds a leader whom man….


Nevertheless, will be his granddaughter who extracts the amulet of the sea and realizes the prophetic cavalcade on the whale. An enormous piragua thrown to the sea, it represents the bow between past and future ….


All that took to me up to the amazing history of Janet Frame, the writer that they were on the verge of practicing a difficult cerebral operation (lobotomy).


From Cuba up to New Zealand there is immensity. For Cuba, New Zealand is the limit.


Astonish, but even there were the cuban teachers with the program of literacy “Yo si puedo” (I yes can), praised by the UNESCO. They went away up to the peoples maoríes. I had wanted to be …


The people of islands have many coincidences; though the geography and the language separate them.


Already it was said by the Cuban poet Dulce Maria Loynaz: " An island is a geographical drama ". The drama of the water and of the distance.


In Valerie Vili's bullet I traveled up to Wellington and Auckland.


The world is a hallucination.

domingo, 2 de diciembre de 2007

LOS ROSTROS DEL OTRO MUNDO

(Valerie Vili, una maorí de Nueva Zelanda, campeona mundial de impulsión de la bala)

Reinaldo Cedeño Pineda

El mundo es una alucinación.

A algunos les parece que está allí, a solo un clic; pero fuera de Europa y Nueva York, el mundo también tiene rostros, rostros desconocidos.

El deporte y la cultura aparecen como los nuevos “descubridores”. Descubrimientos a la manera de Cristóbal Colón, que “descubrió” un continente poblado por millones; pero más nobles.

Las nuevas carabelas son las pantallas, de ordenadores o cadenas de televisión.

En un mundial juvenil de atletismo hubo desconcierto entre toda la prensa. Toda es un modo de decir, claro. La medalla y las siglas CAY....

¿Qué país era aquel?

Dicen que algunos miraron hacia El Himalaya, otros hacia Oceanía… pero las siglas pertenecían a las Islas Caimán…

¿Ah? ¿Las Islas Caimán? ¿El Caribe?

Algunos siguen pensando que El Caribe es música, palmeras y sexo.

Y el saltador Kareen Street-Thompson descubrió las Islas Caimán –con sus apenas 259 kilómetros cuadrados – para el deporte universal. Y más allá.

Entonces se acordaron de 1976, cuando toda una legión del Caribe copó las carreras en la Olimpiada de Montreal.

El trinitario Hasley Crawford fue el hombre más rápido. El jamaicano Donald Quarrie, llegó primero en el doble hectómetro. Y el cubano Alberto Juantorena hizo aquel increíble doblón dorado en 400 y 800 metros planos.

Muchos años después, Kim Collins, de Saint Kitts y Nevis –antigua San Cristóbal y Nieve– se proclamará campeón del mundo en los cien metros planos.

Era un exotismo, casi.

Una hazaña era; aunque muchos se beneficien de becas en los Estados Unidos. Y de paso beneficien a las Universidades que los acogen.

Una hazaña, cuando cuatro corredoras de Bahamas constituyeron el relevo de mujeres más veloz del mundo. Todavía alguna corre, como Chandra Sturrup.

Aún más escandaloso fue aquel boxeador superpesado en los Juegos Olímpicos de Atlanta 96.

Nadie está exento. Los propios cubanos acabamos “descubriendo” con los puños a Tonga, cuando aquel deportista enorme y obeso, eliminó a uno de los nuestros.

Y allá se fue medio mundo, al mapa, a la Internet, para descubrir en medio del Pacífico a un todo un reino en una isla de 748 kilómetros cuadrados.

Tonga entró al medallero olímpico con una histórica medalla de plata.

El deporte y la cultura, son mejores embajadores que la corbata y los discursos.

En Suecia redescubrieron a Santa Lucía. No a una santa, sino a un país.

El hecho ocurrió en 1992, cuando Derek Walcott ganó el Premio Nobel de Literatura.

El poeta, dramaturgo y profesor puso el nombre de su país en todos los despachos del planeta.

Saint Kitts y Nevis, Santa Lucía, Tonga y las Islas Caimán no parecen quedar a un clic.

Cuando, la australiana Katty Freeman se dispuso a correr en la vuelta al óvalo, corrí con ella por las pistas de Sydney 2000.

Su físico era “extraño”; su mandíbula saliente y recia; profunda su mirada. Por sus piernas corrían décadas de discriminación y resistencia.

Al colgarse el oro olímpico, desplegó una bandera de su cultura. Levantó la bandera por todos ellos. Y por todos nosotros.

Algunos no se acuerdan que en Australia, hay aborígenes. Ellos no salen en las pantallas.

La geografía cercana trae el recuerdo más reciente: Mundial de Atletismo de Osaka, 2007. Final de la impulsión de la bala.

En el último intento, una fornida neozelandesa llegó hasta los 20 metros y 54 centímetros. Nadie más que ella.

Valerie Vili es neozelandesa; pero no desciende de británicos: es maorí. De la cultura y de la raza originaria de esas islas. Y anda orgullosa de serlo. .

Nueva Zelanda era sólo un país lejano hasta que escuché la increíble voz de Kiri Te Kanawa. Hasta que Jane Campion me enseñó las olas del fin del mundo, y la excelencia, con El Piano. Es mi película favorita.

A partir de allí ando escribiendo lo que he dado en llamar Poemas del lente.

El pueblo maorí era para mí, una curiosidad, las danzas haka vista en algún documental hasta que apareció, Jinete de ballenas.

El filme se basaba en un libro del maorí Whiti Ihimaera. El abuelo Paka, jefe del pueblo, se preocupa por mantener la tradición y hallar un líder al que presupone hombre…

Sin embargo, será su nieta quien extraiga el amuleto del mar y realice la profética cabalgata sobre la ballena. Una enorme piragua tallada echada al mar, representa el lazo entre pasado y futuro….

Y todo eso me llevó hasta la historia alucinante de Janet Frame, la escritora a la que estuvieron a punto de practicarle una lobotomía

Desde Cuba hasta Nueva Zelanda hay una inmensidad. Para Cuba, Nueva Zelanda es el límite.

Asómbrese, pero hasta allá fueron los profesores cubanos con el programa de alfabetización Yo sí puedo, elogiado por la UNESCO. Se fueron hasta los pueblos maoríes. Hubiese querido estar…

La gente de islas tiene muchas coincidencias; aunque la geografía y el idioma los separen.

Ya lo dijo la cubana Dulce María Loynaz: “Una isla es un drama geográfico”. El drama del agua y de la lejanía. Y no rendirse nunca.

En la bala de Valerie Vili viajé hasta Wellington y Auckland.

El mundo es una alucinación.

miércoles, 14 de noviembre de 2007

LAS MEDALLAS DEL DIABLO (El doping en la ex RDA)

(De Heidi a señor Andreas...)
Reinaldo Cedeño Pineda


Me asomo consternado a mis recuerdos.

Resulta que lo que ví no fue lo que ví, que las piletas y las pistas, eran un realidad (en algunas modalidades) una farsa.
Tal vez fuera el deslumbramiento: 1980: Moscú, la Olimpiada del osito Misha. ¿Qué le importaba a un niño que unos cuantos no hubieran querido ir, si de todas formas el espectáculo era grandioso?.
Aquella cita fue un dual meet entre la Unión Soviética (80 medallas de oro) y la República Democrática Alemana (47). Recuerdo aquellas piscinas y las ondinas alemanas barriendo el podio: Bárbara Krause, Rica Reinisch, Petra Schneider…. ¡Que marcas, Dios¡ Nadie les podía ganar.
¿Cómo olvidar, por ejemplo, la final de la bala con Ilona Slupianek? Aquella mole alemana lanzó el implemento hasta los 22,41 metros y lo decidió todo.
Con todo, mi favorita era la corredora Marita Koch. Ganó claramente la vuelta al óvalo con aquel paso demoledor, por delante de Jarmila Kratochvilova, a quien luego apodarían “La locomotora checa” .
¿Quién se iba a imaginar que las dos llegarían a las marcas que llegaron?
¿Cómo pudieron hacer, la checa el meteórico, 1.53.28 en 800 metros y la Koch, el galáctico 47.60 en la vuelta al óvalo?
Nadie ha podido rozarlas siquiera en un cuarto de siglo. Son marcas malditas?.
¿Es que ya el mundo no da atletas de esa talla? ... “Parecen hombres”, comentó mi padre. Incómodo, porque osaba criticar a mis ídolos, le espeté desafiante “son estrellas”. Y seguí viviendo aquel sueño... Lo parecía... sólo que era un sueño diabólico.
Ahora resulta que aquellas tres palabras no estaban bien interpretadas. !Que democracia ni que república!. RDA en realidad quería decir República del Doping Alemana.
Tras la caída de Berlín, tras decir Good bye, Lenin... el mundo ha comenzado a saber la verdad. El deporte era un simple mecanismo de propaganda y los deportistas, ejecutantes sometidos a una experimentación a gran escala. Había presiones de todo tipo, al mejor estilo fascista, pero bien disfrazadas.
La alta preparación de los deportistas alemanes... era un fraude. El sistema de manipulación era tan meticuloso, que los deportistas de la RDA nunca dieron positivo en el extranjero.
Cada día, mientras comparo las competencias actuales, con aquellas de un cuarto de siglo atrás, más me convenzo de la trampa. Y la lectura de los artículos sobre el tema, no dejan dudas. Valga sólo una muestra.
En el último mundial atlético, Osaka 2007, la impulsión de la bala lo ganó la neozelandesa Valerie Vili (20,54). Con esa marca, ahora líder apenas hubiera ocupado el sexto puesto en Moscú 80, entecedida de una embajada de la Europa ex socialista: dos alemanas, dos rusas y una búlgara.
¿Quién paga esa estafa? ¿Quién rescata esas marcas?¿Cuántas de las más de cuatrocientas medallas olímpicas de la RDA,entre 1968 y 1988, fueron obtenidas sin ayuda del doping?
Me asomo consternado a mis recuerdos cuando leo que según un estudio de la Universidad Humboldt de Berlín, más de diez mil atletas de la ex RDA fueron sometidos a “doping de estado”.
El caso Krieger
Lo sucedido a la ex balista, Heidi Krieger cabe en cualquier novela de ciencia ficción, pero es dolorosamente real.
Desde los 16 años fue sometida al consumo planificado, creciente y obligatorio de las fatídicas “pastillas azules”, el Oral Turibanol. Era este un esteroide androgénico fabricado en secreto por los laboratorios de la RDA.
¿Por qué se negaría si sus entrenadores le decían que eran vitaminas y minerales, para su recuperación? Cómo decir que no, si todos la tomaban?
Los efectos masculinizantes no se hicieron esperar. «Llegaron a controlar mis menstruaciones y los músculos se me desarrollaron extraordinariamente. Me parecía cada vez más al muñeco de Michelín. Crecieron mis hombros y mis piernas, me salio pelo en la cara y en el pecho y mi voz se hizo cada vez más grave… El doping me hizo cambiar de sexo», declaró al The New York Times.
En 1989 ya era campeona europea juvenil de disco y peso, pero sus dolores agudos en pecho, espalda y caderas eran insoportables. Debió abandonar el deporte activo; pero parecía y sentía como un hombre. Cuando le comentó al doctor sus intenciones de cambiar de sexo, éste pensó que quería hacerse… mujer.
En 1998, Heidi se sometió a la cirugía de reasignación de sexo y hoy se llama Andreas. Existe una medalla con su nombre que se otorga a los atletas que luchan contra el doping.
Puede creerse que es un caso singular, pero resulta apenas un eslabón de la cadena del horror.
En el 2004, 175 víctimas recibieron casi diez mil euros de compensación. Dos años después tras un largo juicio, 167 deportistas de la ex RDA fueron reconocidos como víctimas e indemnizados con 9.250 euros… pero la salud y la vergüenza para algunos ya no tiene vuelta.
La estelar Bárbara Krausse, ex campeona olímpica y mundial de 100 y 200 metros libres, tiene dos hijos deformes. Su compañera Andrea Pollack tuvo un aborto.
La célebre corredora Katrin Krabbe perdió en 1994, el hijo que esperaba.
Algunos especialistas afirman que la administración de hormonas masculinas ha provocado alteraciones ginecológicas, incluidos encogimientos del útero, con alteraciones al feto.
Otra campeona de Moscú, la ondina Petra Schneider, sufre del hígado y el corazón.
La nadadora Rica Reinisch declaró públicamente que le habían administrado esteroides en forma disimulada y hoy tiene quistes ováricos.
La mismísima Kornelia Ender, ganadora de cinco medallas en los Juegos de Montreal 76, reconoció la posibilidad de haber consumido sustancias prohibidas… pero sin saberlo.
El diario Berliner Zeitung reveló que en un control antidopaje realizado por las autoridades de la RDA en Bonn, en 1989, a Kristin Otto, Daniela Hunger, Dagmar Hase y Heike Friedrich, las reinas alemanas de las piscinas de los mundiales de los ochenta y los Juegos de Seúl 88, “superaron !hasta seis veces! los niveles permitidos de testosterona”, la hormona masculina.
Se afirma incluso que algunas atletas germanas y otras de Europa del Este, llegaron a quedarse embarazadas por inseminación artificial dos meses antes de las competiciones. La secreción de hormonas para favorecer el crecimiento del feto les permitía hacer las mejores marcas en el torneo o campeonato. Un sencillo aborto terapéutico acababa con el proceso...
!Dios mío!
Uno de los escándalos más sonados fue el de las corredoras Katrin Krabbe y sus compañeras Silke Moeller y Grit Breuer. Las muestras de orina de las tres atletas eran… iguales. Se usaba el suministro de un “donante” y esta era la muestra enviada al laboratorio. Podía esconderse en una pera, que era accionada en su momento.
La ex velocista y saltadora Inés Geipel pidió avergonzada a la Federación Alemana de Atletismo que borrara sus marcas.
Marita Koch, a tantos años de su récord, aún sigue dando explicaciones:
"Yo no me dopé adrede ni tomé algo que en aquel entonces hubiera estado en la lista de sustancias prohibidas. Pero en 2000, eché un vistazo a una lista actualizada que, por ejemplo, mencionaba vitaminas. No puedo descartar que las hayamos tomado en algún momento", ha señalado.
El profesor Werner Franke, experto en doping de la ciudad alemana de Heidelberg, piensa de manera categórica: “Marita Koch utilizó el esteroide Oral Turibanol a gran escala entre 1981 y 1984”.
Si bien es cierto que en la actualidad bajar de los 49 segundos en los cuatrocientos metros es casi un milagro, hay que concederle a la Koch las glorias de una carrera que no se hizo sólo con la marca de Canberra 85. Ella no salió de la nada (como la norteña Florence Griffith) y la mejoría de sus marcas fue progresiva, durante años...
Cierto también que el doping no fue exclusivo de la RDA; pero en ningún lugar hay reportes de que fuese tan criminal y sobre todo, tan generalizado...
Los años ochenta fueron “la época dorada” del doping con su cima en el caso de Ben Johnson en Seúl, mas no parece estar cercano el fin.
Las detecciones de uso de sustancias ilegales en ciclistas, peloteros, futbolistas y pesistas en los años actuales (con todo y las técnicas super modernas) así lo demuestran.
La temprana muerte de la velocista norteamericana Florence Griffith-Joyner y sus marcas masculinas (10.49 en 100 metros planos y 21.34 en 200), son altamente sospechosas.
El caso de la martillista rusa Tatiana Lysenko, recordista del mundo, es ahora mismo uno de esos fatídicos ejemplos.

Ni que decir de Marion Jones, la muñeca rota de Sydney, la reina mentirosa de la velocidad… que ha tenido que devolver sus cinco medallas olímpicas.
Para algunos especialistas, las marcas mundiales del atletismo, jamás serán batidas en condiciones normales.
Se ha propuesto la congelación de los topes universales realizados hasta 1988, e incluso declararlos récords del siglo veinte y comenzar de nuevo… pero nadie acaba de ponerle el cascabel al gato.
Son las huellas de un sueño diabólico, de un diseño que sólo pensó en la medalla, nunca en el ser humano.