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martes, 2 de febrero de 2010

TV Cubana: Un micrófono no es una pasarela


Lorena María, de la sección cultural de la Revista Buenos Días. Una presentadora con mucho por mejorar.

Reinaldo Cedeño Pineda
escribanode@gmail.com


Una conductora de larga experiencia me dijo que un locutor es aquel que convierte en verdad las palabras escritas en un papel, aquel que las hace despegar y les insufla vida. Incluso, un locutor ha de ser capaz de “escribir en el aire", aquellas frases que no están estampadas en ningún guión.

Respeto largamente la profesión del locutor. He tenido el privilegio de estar muy cerca de algunos y de escucharles ante el micrófono y fuera de él.

Me alegra profundamente que un muy mejorado Hurón Azul, programa de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), abordara el tema de la locución y sus deformaciones. Tomar un micrófono entraña responsabilidad. No sólo para el locutor, en cualquiera de sus facetas, sino para el hablante: periodista, colaborador, animador de una sección…

Cualquiera no puede hablar por radio o televisión. Miles (y hasta millones) de ojos, ven y de oídos, escuchan.

En Cuba, por suerte, hay ejemplos notables de brillantez en el sector. De antes y de ahora… PERO desafortunadamente existe un relajamiento en el acceso y evaluación de los hablantes en nuestra televisión. No se puede pensar otra cosa cuando uno ve, por ejemplo, a la presentadora de la sección cultural de la revista Buenos Días.

La cultura no es un adorno, no es algo ligero ni algo “para refrescar”. La cultura artística y literaria es una heredad. Es el espíritu de una individualidad y de una nación. En consecuencia, es algo muy serio que requiere asimismo una presentadora de altura. Lorena María no lo es.

Se presenta con un tono raro, snob, más cercano al habla portuguesa que a la española (por ejemplo, la palabra suceso acaba convertida en algo así como un "chuchecho", nos informa en "noch informa" y detalles precisos en "detaches prechichos"). Anda extraviada en su vestuario (más propio de una salida nocturna de cabaret que de un programa de televisión de las mañanas y recargada de adornos) y lo peor, su mensaje resbala sin tocarla un ápice. Cero interpretación de lo que dice. Sus breves entrevistas son puro relleno.

El vedetttismo en el arte, suele ser un riesgo. Osdalgia, una conocida intérprete de los ritmos cubanos acaba de debutar como conductora en la televisión en el espacio Tu música en mí. Confieso que no está en mi lista de favoritas; pero en su cuerda, puede moverse con soltura.

En su conducción, en cambio, aflora la pose fatua, la frivolidad más ramplona, el déficit cultural, la incoherencia y la franca tontería.

Para saber mañana es una excelente idea para comunicar a los más pequeños las efemérides y los personajes de la historia cubana y universal. Los conductores son niños. Es un esfuerzo loable, pero tal condición no justifica los problemas que hemos visto .

Para mi asombro, en fechas recientes, el programa Entre tú y yo, entrevistó a una de las niñas con problemas serios de dicción. Cuesta trabajo entender lo que dice ( ella y otros). La pequeña contó en cambio, como fue seleccionada y hasta invitada…

¿Por quién?

¿Sobre qué criterios se basó semejante selección?

¿Dónde están los círculos de interés de televisión que formaron a tanta gente valiosa?

Los paternalismos se convierten en un boomerang que acaba afectando al mismo apadrinado, y al resto.

Lo más triste es que en cada uno de esos espacios tiene un director y un asesor. Y por encima de ellos, un jefe de la redacción….

Cabrían muchas preguntas.

Harina de otro costal es el periodista Orestes G. Casanova, corresponsal de la televisión cubana en Bolivia. Desde hace meses entrega sus reportes, fundamentados y bien fotografiados; pero… su tono monocorde y apagado, no sólo es desesperante e inadecuado, sino un error técnico que desafortunadamente lastra sus trabajos.

Se lo habrán comentado alguna vez?

A la televisión cubana le urge retomar los caminos de la exigencia.

Un micrófono no es una pasarela.

REPERCUSIÓN
Locución en radio y tv cubana: De imitadores, intrusos y regañones
ESPECIAL por Alexander Jiménez
Periodista y realizador radial
CMHW Villa Clara

De Radio y Televisión, béisbol y meteorología, en Cuba, todos se creen
con derecho a opinar.

Pero también muchos se creen con derecho a decidir.

Ahí es cuando “se introduce el delicado”, pues la locución, como parte
de los medios, no está exenta de meteduras de pata. Oyentes y
televidentes se ven obligados a sufrir verdaderos anti-locutores y
anti-comunicadores.

Ejemplos sobran. Nuestra televisión no debería permitirse que quienes
tienen la alta responsabilidad de dar a conocer notas oficiales de
última hora, decisiones del propio ICRT, informaciones sobre cambios
en la programación, sean esos “cabineros”, verdaderos adefesios,
personas con una excelente voz radiofónica, pero no aptos para las
cámaras. Podrían romperlas.

No exigimos beldades todo el tiempo en pantalla, rostros agraciados,
al estilo Colombia, escogidos en un concurso de belleza. Simplemente
hablamos de cubanos, quizá como usted, con una apariencia apropiada.

Sí, porque de bellos y bellas que tienen el estigma del pavo real está
copada la TV. Cuando abren la boca, pierden el encanto. Si leen
bien, tienen el don de interpretar o son dirigidos con exigencia,
todo perfecto. Pero el problema se forma cuando tienen que improvisar
en vivo. Ahí comienza el dale pa’lante y dale pa’trás, y ¿cómo
cierro la idea?, que nos dejan solo la opción de cambiar el canal.

Ah, también están los imitadores. Como la locutora de un noticiero
del mediodía que no mira nunca a cámara en las primeras palabras de la
noticia o del encajillo (escaleta), como Patricia Janiot, de CNN en
español.

También está la que ha enrumbado su carrera por la arista de la
chusmería y la vulgaridad oficializadas, todos los sábados, ¿dónde si
no?

Y tenemos a aquellos que cada jornada, a la misma hora del mediodía,
en TV, repiten los mismos bocadillos: “Buenas tardes para ti, buenas
tardes para tu invitado, y seguro (a) estoy que hoy sí te vas a quedar
con mi canal, porque tengo atractivas propuestas que
bla-bla-bla-bla-bla. Falta de originalidad y de creatividad.

No podemos dejar de mencionar a los que han hecho carrera con las
equivocaciones en la lectura de cada renglón de su comentario semanal.
No sabemos si se falla tanto porque la temática internacional es muy
compleja o debido a que un noticiero los domingos por el mediodía
estresa al más pinto.

¿Y la cátedra de locución? ¿Y las evaluaciones? ¿Y las comisiones de
calidad? ¿y la UNEAC?

De qué sirve evocar los años gloriosos de Manolo Ortega, Pera,
Dignorah del Real, Consuelo Vidal, Eddy Martin, Cepero Brito, German
Pinelli, Eva y Aida Rodríguez. Ya eso es pasado.

El periodo especial dejó su huella en la locución. El éxodo de
prometedores talentos, seguidores de aquellos maestros (Egaña,Vallego,
Cala, Cavada, Otero) posibilitó la entrada al medio de eternos
aspirantes a locutores, personas que no tenían que pasar de la radio a
la TV, y otros que nunca serán comunicadores. Sí, porque se puede ser
un digno locutor de terminal de ómnibus, pero –por favor- no intentes
hacerlo ante las cámaras.

Y cierro con el fenómeno del siglo; que si los grandes la llegan a
ver, se vuelven a morir: Osdalgia presentadora. ¿por qué ese
sacrilegio con la locución? ¿Por qué poner a conducir a una persona
con dislalia y falta de vocabulario tan evidentes? Ya lo dijo la
biblia: se verán horrores.

Pero tropiezan una y otra vez con la misma piedra, sobre todo cuando
intentan hacer pasar por locutores a cantantes, músicos, actrices y
actores. ¿Ya se olvidaron del fiasco de El Expreso? No todos son
Irela Bravo, Amaury Pérez Vidal y Zenaida Castro Romeu que salen
ilesos y airosos de su “intrusismo”.

La locución en TV está en crisis, aunque Marialina Grau o Teresita
Segarra digan lo contrario. Solo contamos con pocas y honrosas
excepciones.

Por suerte se mantienen las estrellas de siempre: Serrano, Laritza,
Isabelita, Rakel, Acanda. Ellos en La Habana.

Y en el “interior”: Maité Santiesteban, Pepe Mejías, Misladys Zamora,
Sahilí Bermúdez, Leticia Rodríguez…

Y van surgiendo prospectos como Marino Luzardo, Rey Gómez, Barbarita
Sanchez Novoa y…¿?

¿En la radio? Ahora está la onda de los “regañones”:
Muy buenos días, usted es inteligente porque escucha la mejor
revista informativa del mundo, pero recuerde: no fume, no tome, maneje
con cuidado, no suba el radio, lávese las manos, no tosa, póngase el
codo, no se frote los ojos, no tenga sexo sin condón, no cambie de
emisora, bla-bla-bla-bla-bla…

…Pero ese será tema de otro comentario.

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