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jueves, 24 de junio de 2010

Mediodía en TV: Árbol sin ramas



Reinaldo Cedeño Pineda
escribanode@gmail.com

La comunicación es un campo móvil. Estatismo y televisión son antónimos… pero la transformación de un proyecto una vez en pantalla, ha de perseguir un sentido y una dirección ascendente. Apuntar la flecha de otro modo, suele esquivar el blanco.

Sobre el espacio Mediodía en TV (Cubavisión) he escrito más de una vez, sobre todo en su primera temporada: "manzana de dos sabores". El respeto por la profesión del locutor, la devaluación de una especialidad tan exigente como la entrevista, la falta de rigor de la asesoría y la imposibilidad de menospreciar la influencia del producto televisivo en el mundo de hoy, fueron algunas de las motivaciones.

Mediodía en TV, valga apuntarlo, no es cualquier programa. Porta la información inmediata y cotidiana del medio de recreación más asequible para el cubano: la televisión, se transmite en horario estelar y es ventana a nuestra actualidad cultural, al incluir entre sus invitados a protagonistas de los sucesos artísticos; ingredientes todos que asientan su popularidad.

En realidad, no tenía plan alguno de volver sobre esta media hora de nuestra pantalla, dirigida hace ya algún tiempo por Odalys Torres. Es la inquietante pregunta de una amiga, la que me ha devuelto a la tecla: ¿Qué vendaval pasó por Mediodía en TV?

Se refiere, entiéndase, a la radical transformación del programa, que pasó de cuatro locutores que identificaban a cada canal de alcance nacional (apuesta original y distintiva), a la presencia de una sola voz. Y es que, la estructura del espacio y su proyección, lo habían convertido en más que cuatro voces, más que un conductor central, más que una cartelera de televisión...

La presencia de excelentes comunicadores en el devenir del espacio como Yumié Rodríguez, Niro de la Rua o Laritza Camacho fue una suerte, pues no se vive precisamente un instante de esplendor en materia de locución en la TV cubana. A ellos buscaron incorporarse otros de reciente promoción; pero no siempre con la misma fortuna: el carisma, el poder de comunicación y el buen decir, no se encuentran por la libre.


Si bien señalamos que esa “cuerda emulativa” tuvo momentos más felices que otros, no hay que negar que establecía un guiño con el espectador y que arrancó más de una sonrisa cómplice. Como pizca de sal, era capaz de coronar el mediodía. Eso, sin descontar la riqueza que aportaba la variedad de estilos comunicativos y de improntas personales.



De pronto, tal atmósfera se esfumó; también, el intercambio y finalmente, la representación de los canales a través de un locutor identificativo.

En las últimas semanas, la joven Bárbara Sánchez Novoa —¿voz e imagen de moda en la pantalla nacional?―, entrega en solitario, la programación de todos los canales. Uno tras otro.

En verdad, se les extraña.



En consecuencia, el espacio se ha resentido: aparece vacío y monocorde. Es más, cierta tensión pervive en el aire, pese al esfuerzo de la novel locutora y de un conductor como Marino Luzardo, cuyo estilo sobrio, siempre desde una sólida preparación cultural, supo encontrar en esa línea, el justo puente comunicativo entre invitados, locutor(es) y televidentes.

El diseño actual ( tercera temporada??? ) nos lleva a la simplicidad de una televisión sobrepasada, a una propuesta francamente menor. Semeja más un paliativo que una solución. La dramaturgia inicial de Mediodía en TV se ha desmoronado, como árbol que perdió sus ramas.

Las prácticas habituales de los programas de radio y televisión constituyen su sello y modelan estándares en sus públicos, imposibles de borrar de un plumazo. Ignorarlo es, cuando menos, una insensatez.

Francamente no podré responder la pregunta que me hizo mi amiga: no dispongo de detalle alguno alrededor de estos cambios, no conozco si fue, acaso, una necesidad impostergable, o, quizás, una opción planificada. Sería irresponsable cualquier especulación.

Sólo me queda remarcar lo que tengo a mano: el resultado, y que, en cualquier caso, ha sido magro.

Sólo me queda desear que, hechas las críticas y ajustes pertinentes, sea esta una etapa transitoria. Tal vez, Mediodía en TV esté viviendo su epílogo..

Hay espejos en los que no vale mirarse.

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---TV y radio cubanas: los puntos sobre las íes (TODOS LOS COMENTARIOS)
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viernes, 2 de abril de 2010

AMAURY Pérez Vidal... Si yo pudiera



Jesús García Clavijo
irenec@medired.scu.sld.cu

Comenzaba marzo y Amaury apareció en una entrevista por la TV cubana informando de su nuevo programa que saldrá próximamente y se llama Con dos que se quieran.

Ya me gusta, sin ver ningún capítulo. Amaury es genial, y no voy a decir que lo quiero porque presentirán que lo hago para que me entreviste en su programa (será con personalidades que él y a él lo quieren), pero yo lo quiero nada más, no cumplo el otro requisito, sobre todo por Acuérdate de abril, Encuentros y Hacerte venir, tres de sus canciones de siempre.

Amaury y yo nos parecemos, no en el físico, si no en las críticas que hemos recibido.

Es verdad que contra él han aparecido críticas... desde su rostro, hasta que tiene antena parabólica... razón que explica ampliamente que Amaury Pérez Vidal, es un gran tipo y de excelencia. A los mediocres nunca los critican, aunque tengan antenas parabólicas.

Pero no es del programa de Amaury que les quería hablar, si no de unas palabras que él dijo y al parecer las copió de mí, pero como el que sale por TV es él, debimos pensarlas juntos, cito aproximadamente: Con las críticas buenas o malas, me peino. No me interesan. (Apretaste Amaury, pero compadre, las positivas nos vienen bien y algunas malas ayudan).

Imagino que en ese mismo instante, le cayeron a críticas los críticos y los que no.

Fue muy fino él con estas palabras de que se peina con las críticas, en buen cubano se dijera que con las criticas me limpio el… cuero cabelludo.

El caso es que en eso nos parecemos. A mi me da lo mismo y me han dado lo mismo las críticas, como siempre han sido malas, hasta ahora (hace semanas que están llegando algunas buenas), pero a mi nivel, eso no tiene mucha trascendencia, aunque las agradezco.

Entonces, Amaury, yo te quiero aunque ni te acuerdes de mi y no me llames para tu programa, sigue así y yo seguiré contigo admirando tu arte, tu sencillez y tu valentía. Además, hermano, tu patriotismo reconocido, dentro y fuera de Cuba.

Influye en mi admiración, que vivimos juntos muchos años en La Habana y nos vimos (bueno te vi) por la Rampa, por Radiocentro, en aquel entonces, o en algún programa de Consuelito, que compartimos ambos como madre, porque ella fue la madre de muchos niños cubanos y no tan niños entre los que me cuento.

Así que sin darme cuenta, ya soy tu hermano Amaury.

Amigo y sus amiguitos (programa infantil de la TV cubana) era una joya para los niños que fuimos y somos, contrario a lo que pasa actualmente (y hace algunos años la TV en el horario infantil) con sobradas muestras de violencia y bastante poca imaginación, para que Irenita sea la niña normal que todo padre desea y no encuentre un preservativo en la jabita de la Caperucita roja cuando va a llevarle las cositas a su abuelita.

Es terrible, le leemos el cuento por el libro y luego pasan eso por la TV. Uno nunca deja de ser niño y eso del preservativo en la jabita de la caperuza, es un atentado hasta a mi infancia.

Realmente ya estaba apagando la PC y me vino al recuerdo, todo eso anterior y una amiga argentina que tratamos de ayudar en sus enfermedades, con dos nombres, llamada Laura María, ella escribe para niños y le gustan las canciones de Amaury. (Estos no son los nombres reales de las protagonistas de estas historias, por sobradas razones éticas).

LAURA

Laura y María, fueron dos amigas de siempre, que tenía en Holguín, una ciudad capital de la provincia del mismo nombre donde trabajé muchos años, quizás no muchos; pero me parecieron millones.


Laura era mi amiga. Negra, profesora, luego directora de una escuela; pero se enamoró de un amigo blanco y lleno de prejuicios.

En Cuba no existe el racismo, pero influye el color de las personas en algunos casos, es algo muy particular, por ello lo trato a veces. Por ejemplo si te salen mal las cosas te dicen: “tienes un chino atrás.” y en variante más actual, cuando todo es muy mal, te dicen: “tienes un negro atravesado en el camino”.

Además recuerden lo de la brujería, la gallina que surte efecto, tiene que ser: Negra.

Lo peor es que hay chinos muy buenos, como el esposo de Yolanda, Juan, amigo mío (y de todos) y negros muy buenos también.

Laura, volviendo al tema, vivía cerca del parque central (Holguín es la ciudad de los parques) Recientemente y cada vez que viajo a Holguín paso por su casa que ya no sé ni quien vive, pero están mis recuerdos colgados de las mismas paredes y ventanas que guardaron nuestros secretos. Me ayudó mucho, y además me contaba los sufrimientos con su esposo, que con tal de no dormir en el parque, se casó de boda con Laura, en contra de mi voluntad; pues el traje blanco no pegaba con el negro de ella, pero fue la boda y fueron felices.

Cerca de la casa de Laura, en la misma cuadra, vivía un viejo que alquilaba un cuarto para amores de tránsito, con una jarra antigua de museo y una palangana. Allí dormí muchas veces, solo una mujer me dio asilo en su hogar en Holguín y esa es otra historia. Pero también estuvo en ese cuarto, al que parece no pasarle los años porque está casi igual a la última vez que cerré sus puertas (por suerte, daban a la calle y no había que entrar por la casa del dueño) Ya él no vive, pregunté hace algunos años y nadie se acuerda de él. Allí había (como reliquia), un radio viejo con una sola emisora que repetía las canciones de Amaury al comenzar la madrugada.

Los amores dejan huellas que sobreviven de cualquier forma.

Laura fue mi amiga, les decía, y amó a su esposo, hasta que una noche me dijo que él la había abandonado por falta de amor, la realidad era que lo habían trasladado a su provincia, cosa que no dije por respeto a sus lágrimas.

Esa noche dormí en el sofá de Laura pues me dio la madrugada tratando de consolarla sin lograrlo, definitivamente, nos despedimos con un desayuno, una canción de Amaury (la boda fue en abril) y sus ojos rojos.

Laura cuando me fui, se dio candela y murió al otro día. Lo sentí infinitamente.

El amor de amigos también resiste al tiempo y sus cambios.

MARÍA

María era una rubita bella, debe serlo todavía, con los ojos verdes más lindos del planeta, la tengo ahora mismo frente a mi con su cuerpo delgado, sus senos bellos, su espalda (son importantes las espaldas en una mujer) y su boca linda de los años que nunca deben pasar, sus manos delgadas y perfectas, su boca y sus espasmos, su voz y su andar saltando los charquitos de la calle por la lluvia y los salideros de las casas.


Disfrutaba mucho verla desnuda de espaldas recorriendo la casa descalza y virarse rápidamente para decirme alguna de sus ideas hermosas, o alguno de sus sueños locos, que aun recuerdo con agrado pues era divertido oírla cantar junto a Amaury en el radio ruso, que a pesar de las mil caídas de la mesa más alta de la tierra, andaba sin problemas.

La música, además, nos lleva a los años ingenuos y tiernos de alguna vez y nos deja allí, esperando sean eternos. Las canciones de Amaury estaban en mi vida y en la de ella.

María fue un amor de esos días, linda, alegre, feliz, que me amó en apuros de adolescentes casi ambos, y que recuerdo con mucho cariño, porque aunque era puro sexo, detrás había algo de ternura y amor que nunca afloró definitivamente, ni yo se lo pregunté.

Uno deja esos detalles importantes para luego y los olvida.

A diferencia del esposo de Laura, a pesar de las críticas de la gente, María y yo no nos separamos nunca por prejuicios.

Ella rubia y yo “jabao”, no era buena liga. Las críticas llovían sobre nosotros, y el amor nos hacía sordos y ciegos. O reales y desprejuiciados.

Será imposible que encuentren esta raza, (jabao) no existe, sólo en Cuba. Es alguien que no es ni blanco, ni negro, ni chino, ni mulato, en fin… que "no tiene raza", así soy yo, pero en aquellos años y hasta no hace muchos, el serlo me trajo problemas sociales.

Mi tía-mamá Lola, se disgustó con una vecina, muy amiga de ella, que no quería mi relación con su nieta y para sacarme de la casa me gritaba “jabaaaaao” desde su corredor, lo que Lola escuchó y se formó el problema que duró hasta que la muerte las separó.

María era una mujer de principios. Una tarde me dijo que una amiga le había comentado que del amor solo, no se vivía. Ella le respondió que sin él, tampoco. Realmente, así lo creía y yo lo sentía.

Buena lección para estos tiempos modernos.

Mucha gente, citando a Amaury: Quieren que hagamos su programa y no el que nosotros creamos y originalmente pensamos hacer.

Cada uno escribe su libreto, aunque la vida nos lo cambia siempre con las zancadillas más originales e impensadas del mundo.

Por eso como él, me limpio el cuero cabelludo con las críticas, casi no tengo tiempo ni de oírlas (las buenas si), vivo, trato de hacer feliz a los demás y hacerle el bien a todos para, como dijera Descartes, encontrar el bien mío, que al final, es el nuestro.

Recordar los amores hace bien, da salud, como recordar buenos amigos.

Eso hará Amaury en su programa con sus invitados, que será un buen programa, de paz y bondad. La bondad es una manifestación de poderío, según Ludwig van Beethoven, blanco, no de color, que lo era, sino de críticas también en su tiempo. Finalmente, fue y es un genio.

Ahora, luego de escuchar al hermano Pérez Vidal por la TV volví a poner su CD que vendieron en moneda nacional (en Cuba tenemos dos monedas, rectifico, circulan, eso de tener es un poco más complejo), tarareo las canciones y recuerdo esos tiempos donde una critica nos destruía los mejores proyectos.

Éramos tan jóvenes…

Por eso, canto Encuentros, Acuérdate de abril y sobre todo la que más le gustaba a mis dos amigas y tantas noches cantamos en trío, y era, la preferida de María… si yo pudiera de donde estoy/ hacerte venir…

Si yo pudiera…

/Abril del 2010

LOS RELATOS Y POEMAS de Jesús García Clavijo
http://laislaylaespina.blogspot.com/2010/02/los-poemas-y-relatos-de-jesus-garcia.html

martes, 2 de febrero de 2010

TV Cubana: Un micrófono no es una pasarela


Lorena María, de la sección cultural de la Revista Buenos Días. Una presentadora con mucho por mejorar.

Reinaldo Cedeño Pineda
escribanode@gmail.com


Una conductora de larga experiencia me dijo que un locutor es aquel que convierte en verdad las palabras escritas en un papel, aquel que las hace despegar y les insufla vida. Incluso, un locutor ha de ser capaz de “escribir en el aire", aquellas frases que no están estampadas en ningún guión.

Respeto largamente la profesión del locutor. He tenido el privilegio de estar muy cerca de algunos y de escucharles ante el micrófono y fuera de él.

Me alegra profundamente que un muy mejorado Hurón Azul, programa de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), abordara el tema de la locución y sus deformaciones. Tomar un micrófono entraña responsabilidad. No sólo para el locutor, en cualquiera de sus facetas, sino para el hablante: periodista, colaborador, animador de una sección…

Cualquiera no puede hablar por radio o televisión. Miles (y hasta millones) de ojos, ven y de oídos, escuchan.

En Cuba, por suerte, hay ejemplos notables de brillantez en el sector. De antes y de ahora… PERO desafortunadamente existe un relajamiento en el acceso y evaluación de los hablantes en nuestra televisión. No se puede pensar otra cosa cuando uno ve, por ejemplo, a la presentadora de la sección cultural de la revista Buenos Días.

La cultura no es un adorno, no es algo ligero ni algo “para refrescar”. La cultura artística y literaria es una heredad. Es el espíritu de una individualidad y de una nación. En consecuencia, es algo muy serio que requiere asimismo una presentadora de altura. Lorena María no lo es.

Se presenta con un tono raro, snob, más cercano al habla portuguesa que a la española (por ejemplo, la palabra suceso acaba convertida en algo así como un "chuchecho", nos informa en "noch informa" y detalles precisos en "detaches prechichos"). Anda extraviada en su vestuario (más propio de una salida nocturna de cabaret que de un programa de televisión de las mañanas y recargada de adornos) y lo peor, su mensaje resbala sin tocarla un ápice. Cero interpretación de lo que dice. Sus breves entrevistas son puro relleno.

El vedetttismo en el arte, suele ser un riesgo. Osdalgia, una conocida intérprete de los ritmos cubanos acaba de debutar como conductora en la televisión en el espacio Tu música en mí. Confieso que no está en mi lista de favoritas; pero en su cuerda, puede moverse con soltura.

En su conducción, en cambio, aflora la pose fatua, la frivolidad más ramplona, el déficit cultural, la incoherencia y la franca tontería.

Para saber mañana es una excelente idea para comunicar a los más pequeños las efemérides y los personajes de la historia cubana y universal. Los conductores son niños. Es un esfuerzo loable, pero tal condición no justifica los problemas que hemos visto .

Para mi asombro, en fechas recientes, el programa Entre tú y yo, entrevistó a una de las niñas con problemas serios de dicción. Cuesta trabajo entender lo que dice ( ella y otros). La pequeña contó en cambio, como fue seleccionada y hasta invitada…

¿Por quién?

¿Sobre qué criterios se basó semejante selección?

¿Dónde están los círculos de interés de televisión que formaron a tanta gente valiosa?

Los paternalismos se convierten en un boomerang que acaba afectando al mismo apadrinado, y al resto.

Lo más triste es que en cada uno de esos espacios tiene un director y un asesor. Y por encima de ellos, un jefe de la redacción….

Cabrían muchas preguntas.

Harina de otro costal es el periodista Orestes G. Casanova, corresponsal de la televisión cubana en Bolivia. Desde hace meses entrega sus reportes, fundamentados y bien fotografiados; pero… su tono monocorde y apagado, no sólo es desesperante e inadecuado, sino un error técnico que desafortunadamente lastra sus trabajos.

Se lo habrán comentado alguna vez?

A la televisión cubana le urge retomar los caminos de la exigencia.

Un micrófono no es una pasarela.

REPERCUSIÓN
Locución en radio y tv cubana: De imitadores, intrusos y regañones
ESPECIAL por Alexander Jiménez
Periodista y realizador radial
CMHW Villa Clara

De Radio y Televisión, béisbol y meteorología, en Cuba, todos se creen
con derecho a opinar.

Pero también muchos se creen con derecho a decidir.

Ahí es cuando “se introduce el delicado”, pues la locución, como parte
de los medios, no está exenta de meteduras de pata. Oyentes y
televidentes se ven obligados a sufrir verdaderos anti-locutores y
anti-comunicadores.

Ejemplos sobran. Nuestra televisión no debería permitirse que quienes
tienen la alta responsabilidad de dar a conocer notas oficiales de
última hora, decisiones del propio ICRT, informaciones sobre cambios
en la programación, sean esos “cabineros”, verdaderos adefesios,
personas con una excelente voz radiofónica, pero no aptos para las
cámaras. Podrían romperlas.

No exigimos beldades todo el tiempo en pantalla, rostros agraciados,
al estilo Colombia, escogidos en un concurso de belleza. Simplemente
hablamos de cubanos, quizá como usted, con una apariencia apropiada.

Sí, porque de bellos y bellas que tienen el estigma del pavo real está
copada la TV. Cuando abren la boca, pierden el encanto. Si leen
bien, tienen el don de interpretar o son dirigidos con exigencia,
todo perfecto. Pero el problema se forma cuando tienen que improvisar
en vivo. Ahí comienza el dale pa’lante y dale pa’trás, y ¿cómo
cierro la idea?, que nos dejan solo la opción de cambiar el canal.

Ah, también están los imitadores. Como la locutora de un noticiero
del mediodía que no mira nunca a cámara en las primeras palabras de la
noticia o del encajillo (escaleta), como Patricia Janiot, de CNN en
español.

También está la que ha enrumbado su carrera por la arista de la
chusmería y la vulgaridad oficializadas, todos los sábados, ¿dónde si
no?

Y tenemos a aquellos que cada jornada, a la misma hora del mediodía,
en TV, repiten los mismos bocadillos: “Buenas tardes para ti, buenas
tardes para tu invitado, y seguro (a) estoy que hoy sí te vas a quedar
con mi canal, porque tengo atractivas propuestas que
bla-bla-bla-bla-bla. Falta de originalidad y de creatividad.

No podemos dejar de mencionar a los que han hecho carrera con las
equivocaciones en la lectura de cada renglón de su comentario semanal.
No sabemos si se falla tanto porque la temática internacional es muy
compleja o debido a que un noticiero los domingos por el mediodía
estresa al más pinto.

¿Y la cátedra de locución? ¿Y las evaluaciones? ¿Y las comisiones de
calidad? ¿y la UNEAC?

De qué sirve evocar los años gloriosos de Manolo Ortega, Pera,
Dignorah del Real, Consuelo Vidal, Eddy Martin, Cepero Brito, German
Pinelli, Eva y Aida Rodríguez. Ya eso es pasado.

El periodo especial dejó su huella en la locución. El éxodo de
prometedores talentos, seguidores de aquellos maestros (Egaña,Vallego,
Cala, Cavada, Otero) posibilitó la entrada al medio de eternos
aspirantes a locutores, personas que no tenían que pasar de la radio a
la TV, y otros que nunca serán comunicadores. Sí, porque se puede ser
un digno locutor de terminal de ómnibus, pero –por favor- no intentes
hacerlo ante las cámaras.

Y cierro con el fenómeno del siglo; que si los grandes la llegan a
ver, se vuelven a morir: Osdalgia presentadora. ¿por qué ese
sacrilegio con la locución? ¿Por qué poner a conducir a una persona
con dislalia y falta de vocabulario tan evidentes? Ya lo dijo la
biblia: se verán horrores.

Pero tropiezan una y otra vez con la misma piedra, sobre todo cuando
intentan hacer pasar por locutores a cantantes, músicos, actrices y
actores. ¿Ya se olvidaron del fiasco de El Expreso? No todos son
Irela Bravo, Amaury Pérez Vidal y Zenaida Castro Romeu que salen
ilesos y airosos de su “intrusismo”.

La locución en TV está en crisis, aunque Marialina Grau o Teresita
Segarra digan lo contrario. Solo contamos con pocas y honrosas
excepciones.

Por suerte se mantienen las estrellas de siempre: Serrano, Laritza,
Isabelita, Rakel, Acanda. Ellos en La Habana.

Y en el “interior”: Maité Santiesteban, Pepe Mejías, Misladys Zamora,
Sahilí Bermúdez, Leticia Rodríguez…

Y van surgiendo prospectos como Marino Luzardo, Rey Gómez, Barbarita
Sanchez Novoa y…¿?

¿En la radio? Ahora está la onda de los “regañones”:
Muy buenos días, usted es inteligente porque escucha la mejor
revista informativa del mundo, pero recuerde: no fume, no tome, maneje
con cuidado, no suba el radio, lávese las manos, no tosa, póngase el
codo, no se frote los ojos, no tenga sexo sin condón, no cambie de
emisora, bla-bla-bla-bla-bla…

…Pero ese será tema de otro comentario.

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