martes, 25 de septiembre de 2007

Mediodía en TV: Una manzana de dos sabores


Reinaldo Cedeño Pineda

Al programa Mediodía en TV de la televisión cubana (canal CubaVisión) es hora de darle un campanazo, por lo que pudiera ser, y por lo que es, una manzana de dos sabores que escamotea su lado jugoso, mostrando su parte magra.

Tal vez en otras geografías extrañe dedicar todo un análisis a un programa-cartelera; pero en Cuba no lo es de ningún modo, sobre todo porque la pantalla chica queda a los cubanos como una de las vías de entretenimiento al alcance.

Mediodía… ha buscado ser portavoz de la realidad cultural más allá del Vedado habanero, moviéndose en toda la Isla, un loable propósito que muchos deberían seguir en bien de la representatividad de la cultura cubana; pero donde está la virtud, se hallan los lunares…

Mientras más se desconoce un lugar, más se necesita tocar la médula de las cosas, de manera que los minutos de imagen sobrepasen la epidermis y sean fértiles. Lamentablemente, a Mediodía…, aún le queda un trecho, un largo trecho por andar.

Todo gira en torno a su conductor principal, el joven Abel Álvarez. Su simpatía puede haberle sacado de algún aprieto, pero su preparación se resiente con demasiada frecuencia. En ocasiones, la dosis de improvisación es tal, que saltan a la luz apremios y descuidos en el trabajo de mesa, graves en un espacio que por su frecuencia diaria, se presenta bien exigente.

¿Por qué insistir entonces en el guión y la conducción en manos de la misma persona?

Harina de otro costal es el desdoblamiento del conductor en entrevistador, mucho más si es en vivo y en la televisión.

Improvisar, ya se sabe, no es inventar, sino recrear lo ya sabido. Una entrevista es un intercambio de saberes y no una festinada interrogante de último momento. Son verdades de Perogrullo que parecen haberse extraviado ante las cámaras, cuando el programa se dio el lujo durante el verano (julio-agosto) de invitar a figuras de nuestra cultura.

El conductor dejó escapar oportunidades increíbles para la confesión o el diálogo. Las grandezas resbalaron entre las trivialidades. Se abrió paso a preguntas irrelevantes, ocurrencias ad libitum, y… por qué no decirlo, tonterías en las que se suplanta lo medular y se le pregunta al invitado sobre si ha ido a este o aquel lugar, en el mejor de los casos...

En ocasiones, el entrevistado se presentó como un descubridor obnubilado ante referentes no capitalinos, ausentes de nuestra pantalla “nacional”.

El programa en el cual invitó a Rosita Fornés, es ya tristemente célebre. El citado conductor declaró con mucha soltura que José Martí, nuestro héroe nacional, y la vedette eran del mismo signo zodiacal, cual si tratase de todo un descubrimiento.

Un ejemplo reciente: sus programas alrededor del Concurso de Radio Antonio Lloga, en Santiago de Cuba, son un muestrario de todo lo que no se debe hacer: preguntas que escapan del conocimiento del entrevistado, desconocimiento del tema, expectativas sobre documentos que no ocuparon luego los planos adecuados en el lente, y largos puntos suspensivos…

La idea de que cada locutor identifique y defienda a cada canal, es una de las singularidades del programa. Niro de la Rúa, Yumié Rodríguez y Laritza Camacho son artistas de experiencia que se han desempeñado con soltura; no así Daimí Crespo, sobreactuada en ocasiones, fuera de una cuerda desenfadada que no parece ser la suya.

Sin embargo, la espontaneidad y el intercambio establecido entre ellos que pudo ser un sello, se ha transformado, a fuerza de abuso, en un vicio. Se utilizan códigos cerrados que sobrepasan el marco referencial del televidente (más propios para hablarse por interno); se empantanan en consideraciones triviales que se desenredan por obra de milagro, el elogio al último peinado… y se han agregado, poco a poco, regalos y ciertos saludos remarcados en pantalla, de aquí y allá, que más parecen un guiño a ventajas o favores que otra cosa.

Ténganse en cuenta que en Cuba no se usan Sponsors ni hay programas jaboneros.Mediodía en TV no es un programa aburrido, tiene además la audiencia garantizada de todo espacio de su tipo; pero le falta una mano directriz capaz de reencontrar su punto de equilibrio, y una asesoría seria.

Mediodía en TV ha de tener los oídos atentos y debe cerrarse a estéticas de folletín.

La popularidad devenida del rigor merece las palmas. El populismo devenido de las concesiones, es una pedrada.

ARTÍCULOS RELACIONADOS (después):

---Mediodía en TV: Manzana de dos sabores:
http://laislaylaespina.blogspot.com/2007/09/medioda-en-tv-una-manzana-de-dos.html

---Mediodía en TV: Otra vuelta de tuerca
http://laislaylaespina.blogspot.com/2008/04/medioda-en-tv-otra-vuelta-de-tuerca.html

---Mediodía en TV: La polémica completa:
http://laislaylaespina.blogspot.com/2008/05/medioda-en-tv-la-polmica-completa.html

--Mediodía en TV revisitado (octubre 2008)
http://laislaylaespina.blogspot.com/2008/10/tv-cubana-iii-medioda-en-tv-revisitado.html

1 comentario:

Israel dijo...

Al fin alguien sensato del gremio que habla a mil voces, muy bien Rey, diste en el punto, descubrí el comentario ahora pero fíjate que va más en picada cada día, ahora con Arletti "Rompefuente", y deseando poder cantar algún día por el bien de la TVC, "al ánimo, al ánimo, la Fuente se rompió", te sigo y de acuerdo contigo. IH