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martes, 2 de febrero de 2010

Un poema desde COLOMBIA: "Ojalá y nos invadan"


OJALÁ Y NOS INVADAN

Y ahora qué más da;
Si nos hemos quedado solos,
que nos invadan sería lo mejor.

Sería una bendición para nuestra tierra
que rodeen nuestras fronteras
y que nos invadan nuestros
hermanos latinoamericanos.

Que nos invadan los ecuatorianos,
tal vez así volvamos a tener
de tierno maíz el corazón que perdimos.

¡Que nos invadan los cubanos!
Para que nuestros niños
se eduquen gratuitamente
y no mueran en las puertas
de los hospitales privados.

Que venga lo mejor de nuestra América.
Que venga un contingente
de garotas brasileras
que nos hagan el amor hasta
perder la leve fuerza que se necesita
para apretar un gatillo.

Sería lo mejor para Colombia
una invasión brasilera a gran escala;
De pronto así, algún día,
ganemos un mundial de fútbol.

Necesitamos urgentemente
una invasión venezolana,
para volver a decir
las cosas con claridad,
con franqueza, sin santanderismos,
con elocuencia bolivariana.

Se requiere con urgencia
Una invasión boliviana,
que nos quite esa vergüenza
de ser indios; esa vergüenza,
que nos condena eternamente
al peor de los subdesarrollos.

Reclamo con ansias la invasión
de tropas de piqueteros argentinos,
de madres y abuelas de plaza,
que nos cuenten historias
en donde podamos reconocer
en nuestras propias historias.

Que vengan tropas españolas y chilenas,
a contarnos como se pudre el corazón
de una patria fascista.

Que Vengan los uruguayos
con sus mates amargos
a contarnos la milonga dulzona
y triste de sus desaparecidos.

Que vengan todos los hermanos
del mundo a esta tierra olvidada
a hacernos entender que nuestro
país no es el mejor país del mundo,
porque es una patria injusta.

Que Colombia es pasión...
y muerte.

Ojala nos invadan la batucada festiva
que acabe con nuestro luto,
que acabe con este silencio que aturde.

Estamos solos, a la derecha del mapa.

Sólo nos acompaña nuestro buen amigo
el que invadió el país de las mil y una noches.

Lizardi Carvajal, poeta neogranadino (Colombia)

jueves, 15 de enero de 2009

DONA el escritor colombiano Oscar Collazos guayabera a colección espirituana


Carlo Figueroa
carlo700@gmail.com

Sancti Spíritus. - El escritor colombiano Oscar Collazos (Bahía
Solano, Colombia, 1942) donó a esta ciudad cubana una de sus
guayaberas para la colección que promueve el Proyecto Cultural de
igual nombre y que reúne ya una treintena de piezas similares
pertenecientes a destacadas personalidades de la política, la cultura
y la sociedad.

Collazos se convierte así en el primer extranjero en aceptar entregar
a Sancti Spíritus una guayabera utilizada por él en múltiples
ocasiones. La camisa, blanca y de mangas largas y con elementos que la
acercan a su país se entregará al Museo Provincial este sábado 17 de
enero a las 10:00 am.

Esta previsto que con la donación del autor de El verano también moja
las espaldas
(1966), Esta mañana del mundo (1969), A golpes (1974), o
Adiós Europa, adiós (1990), Las trampas del exilio (1992), La ballena
varada
(1997), El exilio y la culpa (2002) y Batallas en el monte de
Venus
(2004), entre otras obras, quede abierta al público una sala
dedicada a la popular prenda de vestir que nació en estas tierras del
centro de Cuba, se propagó por todo el continente en múltiples
variantes y estilos, y hoy se considera identitaria de la cultura
latina.




(La guayabera, una prenda cubanísima y elegante, que hace muchos años ha traspasado las fronteras de Cuba)


En Sancti Spíritus se promueve la fundación de la Casa de la Guayabera
como un centro dedicado al estudio y rehabilitación del patrimonio
local. Entre sus acciones más notables se encuentra la creación de una
colección de guayaberas única en el mundo y en la que ya se incluyen
dos del General de Ejército Raúl Castro, Presidente de los Consejos de
Estado y de Ministros, Ricardo Alarcón de Quesada, Presidente de la
Asamblea Nacional del Poder Popular, así como de un considerable
número de personalidades locales y de la vida social, política y
cultural cubana.

En la curaduría de ese sui-géneris fondo patrimonial intervienen el
periodista Ciro Bianchi Ross y su esposa Sylvia Mayra Gómez, quienes
han logrado traer a esta ciudad distante unos 300 kilómetros de La
Habana piezas de un alto valor como son las guayaberas utilizadas por
las Heroínas Vilma Espín, Melba Hernández y la prima ballerina
assoluta Alicia Alonso.

La única pieza que difiere del resto es un reboso de Haydeé
Santamaría, fundadora de Casa de las Américas, y que fue donado por su
hija Celia María, días antes de fallecer en un lamentable accidente de
tránsito.

Oscar Collazos, quien se considera "un escritor con conciencia de
época", aceptó donar a Sancti Spíritus una de sus guayaberas a partir
de los nexos que guarda con la isla donde vivió durante un largo
exilio que también lo llevó a residir en diferentes países.

En la gestión para traerla hasta Cuba fue crucial el empeño de Alberto
Abello Vives, Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y
Administrativas de la Universidad Tecnológica de Bolívar en Cartagena
de Indias, Colombia, donde reside el escritor.

La novela más reciente de Collazos se titula Rencor, la trama
transcurre en Cartagena y trata de una niña de 16 años, mulata, pobre,
bonita, desplazada, violada a los 11, prostituida a los 14, según ha
descrito el diario El Tiempo, donde mantiene una columna de opinión.


lunes, 11 de agosto de 2008

FLASH Beijing 2008: PLATA el pesista colombiano Diego Salazar



Reinaldo Cedeño Pineda


Una actuación impecable en cada uno de sus levantamientos llevó al colombiano Diego Salazar hasta el subcampeonato olímpico en la división de los 62 kilogramos, correspondiente al torneo olímpico de pesas.

Salazar totalizó 305 kilogramos en el biatlón, sólo después del chino Zhan Xiangxiang que totalizó 312 kilogramos.

Las imágenes revelaron momentos de felicidad para atleta y preparador.

El cubano Lázaro Maykel Ruiz se ubicó sexto con 294 de total.

Otra medalla para Latinomérica que suma 0.1-1 de Cuba y otra de bronce para al Argentina.

Colombia se había anotado además un buen desempeño con el sexto lugar de Víctor Hugo Ortega y Juan Guillermo Urán en la plataforma sincronizada de diez metros, por encima de los cubanos José Antonio Guerra y Eric Fornaris (séptimos). Fue otra victoria para China.

El país sede sigue liderando ampliamente el medallero cuando aún no ha concluido la tercera jornada oficial de las Olimpiadas Beijing 2008.

sábado, 13 de octubre de 2007

El secuestro de GARCÍA MÁRQUEZ


Reinaldo Cedeño Pineda

Repté por entre las piernas de un centenar de personas, empujé con desesperación, hasta que pude alzarme en el estrecho cerco que mis colegas, y los admiradores insospechados, salidos de todas partes, le habían tendido a Gabriel García Márquez.

El Festival del Caribe había concluido su gala inaugural.

Me había dedicado -el oficio manda- a buscar cuanta entrevista hubiese, a hurgar en su etapa periodística, a reinventarme la simbología de varias de sus obras. Recordé la ferviente exposición de una de esas profesoras inolvidables, cuando hablaba del señor de Aracataca… y volví sobre las hojas de Cien años…, El general…, El amor en los tiempos del cólera.

En mi agenda se agolpaban las preguntas sobre cine latinoamericano, el lenguaje y sus “escandalosas” propuestas… y ahora el Nobel estaba frente a mí…

Era el redactor de la sección cultural del periódico Sierra Maestra de Santiago de Cuba, entonces. Había decidido que la entrevista con el Gabo, tomaría toda la página, si era preciso…. No faltaba más.

El Teatro Heredia ardía este 3 de julio de 1996.

El escritor aplaudía la gala inaugural que había incluido al coro Orfeón Santiago con temas de la isla de Mompos. En otras jornadas sabríamos de la autenticidad de una hija de esta ínsula: Toto La Momposina… pero ahora García Márquez por contestar:

-Me siento en Santiago de forma estupenda, con música y palabras familiares. Tenía ya unos días sin venir a Santiago, unos días como unos nueve años…

Clandestino en Santiago

Ser periodista es un asombro. Ya les dije, alcé la pequeña grabadora como pude, pero la competencia de aquel enjambre de buscadores de autógrafos en libros, papeles… y servilletas, hacía de la pregunta un imposible. Apenas se escuchaba.

Di el estirón de mi vida para poder recoger su testimonio, toqué su hombro, casi lo derribo...

Gabriel García Márquez pudiera pasar inadvertido como cualquier mortal, si no fuera quien es. El retrato no salía de lo común: labios carnosos, lentes acomodados sobre un rostro con no sé que de ausencia, la veta de los años quizá. Y un cierto aire, mitad reflexivo, mitad asustadizo.

Todo el mundo preguntaba a la vez, mientras el Premio Nobel giraba la cabeza, desconcertado. Afloraba una risa sosa, displicente… insulsa si se me apura; arma tal vez contra aquel “ataque” que le recibirá por doquiera que vaya.

Luego de lamentables interrogantes, contestadas a medias, por pura cortesía… sobrevino la pregunta sobre Colombia, que al fin y al cabo era el país al que se dedicaba la cita:

-Colombia es Colombia. Nos preciamos de tener playas y mares, tierras en los dos Océanos; pero yo personalmente estoy en el Caribe, y quiero creer que Colombia está en el Caribe, aunque todos los colombianos no lo sientan igual.

La caótica conferencia de prensa parecía tomar el cauce indicado, cuando saltó la pregunta de qué significaba Cuba para el continente, y sobrevino la respuesta medular:

-Cuba... ahora, en estos momentos: la barrera que ha impedido que los Estados Unidos estén en la Patagonia

La empatía se iba haciendo, la línea caribeña iba entremezclándose y aquello empezaba a tornase la conversación con un viejo amigo. Repasé otras preguntas en mi mente, pero…

En un abrir y cerrar de ojos, alguien abrió una brecha en el gentío, tomó de brazos al escritor, lo empujó –lo juro-, abrió rápidamente la puerta de cristal. Lo introdujo en un coche negro que salió despedido… ¿hacia dónde? Alguien masculló que no quería entrevistas, que después… ¿Después de qué?...

García Márquez había sido secuestrado en nuestras narices.

De nada valieron el estupor y las protestas, cuando el auto maldito y aquel improvisado “guardaespalda”, de cuyo nombre no quiero acordarme, partieron.

Quiero pensar que fue exceso de celos al cuidarlo… pero he maldecido mil veces al señor salido de Macondo. Aquella escena se me quedó clavada cual una foto fija, imposible de retocar, absurda. Mi página completa, se volvió apenas… una crónica de nueve párrafos, mientras los reportes radiales no sobrepasaron el minuto.

Dicen que en la noche, la noche siempre, se paseó de “incógnito” por el centro de la ciudad, que visitó la Casa de la Trova -¿cómo no hacerlo?-… y que nadie pudo arrancarle una entrevista en regla.

Dicen tantas cosas.

Sin embargo, un colega -cuando la nave del rapto lo hubo devuelto- hiló frases dichas por el Nobel al pasar por las calles santiagueras. Dios me perdone, siempre he creído que acabó aplicando la receta a su mismísimo creador, aquel consejo garcíamarquiano de que el secreto del periodismo está… en fabular. Y publicó un reporte… sui géneris.

Santiago de Cuba es la ciudad de las sorpresas y las visitas relámpago, como las de Federico García Lorca en 1930 -tenazmente negada-, o la del ex Beatle, Paul McCartney, en los inicios de este milenio.

Espero que la ciudad le haya asomado a García Márquez, no sus lances macondianos, sino sus luces... ¿será?

Fermina Daza y Florentino Ariza, tejiendo un amor octogenario; el patriarca deshojando su otoño, la Mamá Grande, el laberinto, Aracataca y las tristes putas… todos son parte de nuestra memoria. Y eso, no hay secuestro, no hay abdución que me lo quite.