sábado, 19 de marzo de 2016

LOS TRANSGRESORES DISCURSOS DE YORICEL ANDINO




Reinaldo Cedeño Pineda 

He tenido el privilegio de asistir a la génesis, al embrión de algún que otro trabajo contenido en este libro: DISCURSOS TRANSGRESORES: Rupturas en el canon musical cubano (Ediciones Santiago 2015). Imagino que por eso, por nuestras cercanías poéticas y espirituales, Yoricel me ha confiado la misión de presentar su libro. ¡Su primer libro!. Debo confesar que lo esperé, que lo intuí;  pero todos esos preámbulos, esos supuestos, no lograron prepararme. Yoricel Andino acabó sorprendiéndome.

   No lo diré yo. Abro espacio a la prologuista, la doctora Marta Cordiés Jackson: “Mérito incuestionable de este libro es la transdisciplinariedad de que hace gala la autora, pues combina con acierto, disciplinas y metodologías para logra su objetivo de dar un mensaje claro, transparente y lineal que permitirá a sus lectores  adentrarse en cada texto comprendiendo a cabalidad el mensaje que porta”.

   Podría agregarse que Yoricel Andino persigue la diferencia, toma otras sendas, se las reinventa. En ella podemos distinguir  el ojo avizor, escrutador, detallista que suele marcar la mirada femenina en materia investigativa; la capacidad para captar los otros colores de las cosas; así como para asumir  riesgos en la desacralización de los temas. Ese es el trazo que une, música aparte, los cuatro ensayos de este volumen.

   El primero, aborda nada menos que a los Independientes de Color. Asistimos a un período que  antes de ser aquilatado en toda su dimensión y circunstancias  al cumplirse en 2012 el centenario de su alzamiento  resultó por largo tiempo relegado por la historia, extraviado en la confusión. Su acercamiento, sin embargo, se establece a partir del discurso texto-musical.   Nos bebemos, con asombro, las representaciones de Ivonet y Estenoz desde la prensa y los estribillos musicales, el racismo profundo cuasi institucionalizado, y los intentos reivindicativos  que tocan incluso la contemporaneidad.  (Véase tema citado por la autora: Una gran estatua de José Miguel, que si la ve Pedro Ivonet, ay /No entiendo que hace ese tipo ahí  después de una Revolución que…)

   “Las rosa negras de Manuel Corona”, el segundo trabajo, pude leerlo en la revista Clave. Lo celebré. Se trata esta vez de  edición revisada y aumentada. La Andino discurre por la obra de un clásico de nuestra trova Y aunque se trata de un creador auténtico, la investigadora se introduce en la urdimbre de los contextos y la tradición; en la imagen de las féminas ideales: “primorosas, bondadosas, piadosas… e incluso diosas”.

   Extrae de cada frase una señal, remarca la idealización física y moral de temas como Longina (1918), canción que el bardo, pobre y negro, escribiera por encargo y curiosamente  está dedicada a la mulata Longina O'Farrill:

   “En las sensuales  líneas de tu cuerpo hermoso / las curvas que se admiran despiertan ilusión /  Es la cadencia de tu voz tan cristalina / Tan suave y argentada… / tus ojos soñadores y tu rostro angelical… / Por esa boca de concha nacarada.

   Ese ideal y ese blanqueamiento tomará otro giro con la no menos inmortal Santa Cecilia (1923). “su segunda gran musa de ébano”. Aquí encontramos  ya un “simpático rostro de africana”, un contracanto,  “un nuevo modelo femenino que, aunque legítimo de su realidad  de forma violenta fue excluido de la idea de belleza instituida por las expresiones artísticas como valederas por la sociedad”.

  Sigue la mujer presente en la trova en el tercer estudio. Pisan fuerte las “transgresoras”, las que ya no aparecen  tan angelicales ni tan primorosas. Que son  “coquetas” y toman “como víctima el sujeto masculino”.
   La autora recuerda y hace la exégesis de las Meretrices de Sindo Garay, las flores junto al pantano, la Aurora de Corona (”Ay, Aurora, me has echado al abandono… Has tratado de engañar el alma mía / Castígala gran Dios con mano fiera  / Que sufra mucho pero que no muera”)  y La mujer perjura de Companioni (“Si quieres conocer mujer perjura / los tormentos que tu infamia me causó…”) 

   Los detalles descriptivos desaparecen, pero un alto lirismo narra la historia de estas mujeres transgresoras. Yoricel repara en ello, explica:  “en su lugar aparecen las descripciones  referentes a rasgos o contravalores de la conducta”. Hablan aquí la musicóloga y la poeta, caminos que en  ella, a veces parecen reñir; pero que siempre se presuponen.

     Los discursos transgresores llegan especialmente al último capítulo del libro.
“¿Gato por liebre? Representación homoerótica en textos de reguetón cubano”. El reguetón, que algunos han calificado como “el terrorismo de la música” y que la autora considera, que es un “activo ciudadano musical”, por cuanto porta en su “lirica texto-.musical los intersticios socioculturales que nos embargan en la actualidad”. En letra corrida: dicen, a su manera; pero dicen lo que en muchos ámbitos se calla.

  El debate en torno a la diversidad sexual sin la hipocresía o la invisibilidad de años atrás  ha ocupado, ocupa un espacio en el contexto cubano. La música no es ajena, el reguetón, tampoco. Yoricel se introduce en sus propuestas en un barrido que aborda el lesbianismo, el sujeto gay, travestido y bisexual. La heternormatividad, el machismo, los prejuicios, la mofa, la ocurrencia, la homofobia, la aparente concesión. En los ejemplos que cita Yoriocel Andino hay para todos:

 ---“Recuerda que soy tu primo, /aunque dejé de ser varón / Escríbeme al correo que dejo a continuación / www.marimari.com
.-- “Tú lo ves en la calle tildándose de pillos / Les gusta que Yaser les pase el pestillo”
---“Déjenla que viva pero cuál es el dolor / Si son dos gaticas que se aman / que bonito es el amor”
--- “Recuerda que te vi con Juana / y ahora te veo con Tomás / Tú lo mismo descargas pa'lante que pa trá”

   No hay que olvidar, sostiene, que los usuarios de las lenguas forman parte de la compleja red de relaciones de poder y solidaridad, de dominación y resistencia  la perspectiva sociocultural, a partir de la función que cumple el texto como vocero de un contexto determinado”. Ella nos demuestra que, naturalmente,  las canciones no son solo canciones, no solo verso y nota; que arrastran con ellas la heredad, las aspiraciones, el contexto…

  Con DISCURSOS TRANSGRESORES: Rupturas en el canon musical cubano, el primer libro de la Andino, ha emergido una óptica otra, un propósito de valorar el eco de lo aparentemente subalterno  una voluntad de interpretación distintiva de esa gran marca de la cultura nacional que es la música.

   Celebro su debut, evoco desde ya las energías para el próximo intento y recomiendo el poco más de un centenar de páginas que Ediciones Santiago ha puesto a nuestro alcance. Reitero, les advierto: Yoricel Andino acabará sorprendiéndoles.


(Presentación en el Festival de la Trova Pepe Sánchez . UNEAC Santiago de Cuba. 18 de marzo de 2016)