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sábado, 27 de febrero de 2010

SANTIAGO DE CUBA: Nace una galería a cielo abierto


La invasión del escultor y pintor Alberto Lescay Merencio, frente al Hospital Provincial Saturnino Lora. Alegoría pictórica sobre "las invasiones" de las congas por las calles de Santiago de Cuba.

Reinaldo Cedeño Pineda
escribanode@gmail.com

Algunos transeúntes se detienen con admiración, con asombro. A la ciudad le ha nacido una galería en sus mismas calles.

Grandes vallas exhiben parte de lo mejor del arte pictórico santiaguero contemporáneo en el proyecto ARTE CIUDAD. Grandes nombres asaltan con sus obras a lugareños y visitantes.

La idea merece todo género de reconocimiento.


La mano que alimenta. Simbólicos osos polares en el Trópico y entre las cañas, del joven Carlos René Aguilera Tamayo.


Calle Marina baja: un viaje a la historia y al paisaje urbano tradicional santiaguero: Calles empinadas, elevados portales, el mar al fondo, el puntal alto, la techumbre de tejas, el pregón, el lento andar... Obra del maestro José Julián Aguilera Vicente.

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(Un acercamiento)



Puesta de sol: una excelente síntesis interpretativa del cálido Santiago de Cuba y de su arquitectura, por José Loreto Horrutinier Vicente. (Una imagen tomada bajo el sol)

viernes, 26 de diciembre de 2008

EL REGALO DE NAVIDAD más hermoso del mundo


(La lluvia en Padre Pico, pieza emblemática del maestro José Julián Aguilera Vicente)

Reinaldo Cedeño Pineda
escribanode@gmail.com

En alas de una libélula, con ojos de girasol, cabalga un hombre de madera…

José Julián Aguilera Vicente es un maestro de maestros. Uno de los grabadores más ilustres de Cuba.

Un día se fue a la calle Padre Pico bajo la lluvia, a la famosa escalinata santiaguera, se detuvo en un foco de luz, vio pasar las agujas… y realizó una de las piezas más hermosas que he visto nunca: La lluvia en Padre Pico.

La obra recibió el Premio del Salón UNEAC en 1967.

Yo no había nacido.

Aguilera, el viejo, tiene una familia de artistas. Es el tronco. Es un tronco que el destino agujereó… pero él, ahora mismo, se sostiene del hilo de la vida, estoicamente.

Yo quiero sujetarle.

Su hija Josefina, Chefa, me llamó un día petición de su padre. Quería decir unas palabras… quería que fuera yo quien le hiciera la entrevista.

No contaré los avatares de esta conversación realizada en su estudio, en el sótano del edificio Turquino de la Avenida Victoriano Garzón, en el mismo centro de Santiago de Cuba…

En la revista SIC N. 38, de la Editorial Oriente se publicó el artículo bajo el título “La poesía de la madera”*

La última pregunta fue esta: “Aguilera. ¿Cuál es el momento más importante de su vida?”

Y esta la respuesta:

―Este, en que el gato pasa y aún puedo acariciarlo, ver su elegancia. Este en que estoy compartiendo contigo. Este es mi mejor momento, en que todavía estoy vivo.


(El maestro José Julián Aguilera Vicente en su galería-taller)
Ahora Aguilera me ha llamado. Ha puesto en mis manos la xiolografía La lluvia en Padre Pico. Y me ha dicho que es mi regalo de Navidad.

No he dudado un solo instante en colocarlo en mi cuarto frente a mi cama, para dormir y levantarme con esa infinitud de gente que se asoma a la lluvia, que sube la escalinata paso a paso, como se sube la vida…

La vista se me pierde…

Es el regalo de navidad más hermoso del mundo.

(* Reinaldo Cedeño: “Aguilera Vicente, la poesía de la madera”, Revista SIC, N. 38 /2008, pp. 31―36, Editorial Oriente, Santiago de Cuba)