(Tomado del periódico Venceremos, Guantánamo)
jueves, 26 de diciembre de 2019
LA MAESTRA ESTHER
Reinaldo
Cedeño Pineda
Dicen que Esther soñaba bailando, que bailando iba por las calles de su
Santiago natal. Loma arriba, calle abajo. Su familia, un poco en broma, un poco
en serio, le buscaba semejanzas con Alicia Alonso, por aquello de la apostura,
de las poses. Los pirouettes iban y venían. El nivel elemental dio paso al
nivel medio. Fue un salto. Camagüey la recibió en su Escuela de Ballet, en la
tierra de Agramonte.
Fernando Alonso fue su profesor, uno de ellos. Todos los días uno no tiene
delante a una leyenda. Visité aquella casona mitológica, la tengo clavada en
mis ojos de niño. Y los salones, los espejos, el sudor en los rostros, aquella
sensación extraña de tocar unas zapatillas de punta. Todo es trabajo arduo,
casi cruel, antes de ser etéreo. Y Esther fue un cisne, fue una willi, fue ella
misma en las llanuras infinitas.
Otra vez debió cruzar el puente, debió crecer, y sobrevino su primer día
como profesional, como profesora en la Escuela Vocacional de Arte Regino E.
Boti. Era 1979. Desde el principio demostró su calibre, su rigor. Anda con
buena memoria de aquellos tiempos hermosos, románticos, aferrados, difíciles.
Guantánamo la fue robando poco a poco, le puso nombres al amor, la exigió
entera.
Guantánamo fue su desafío, su tour de force.
Sin embargo, su split, su Grand jeté, su paso definitivo, sobrevino en los
noventa. Salió de un paréntesis para seguir escribiendo su historia con el
movimiento y la escena. El maestro Ladislao Navarro, la llamó para un nuevo
proyecto, Danza Fragmentada. Allá se fue la madre de Magda y Esteban, allá se
fue Esther, como ella sabe: sin rencores, con la pasión intacta, con la
paciencia estoica.
¿A cuántos ha insuflado el espíritu inmarcesible de la danza? ¿A cuántos
lustró las ansias, abrillantó el gesto, templó los músculos? ¿Cuántos de sus
alumnos cosechan aplausos en las geografías de este mundo? ¿Y cuántos niños,
cuántos adolescentes abren ahora mismo su corola en los talleres que ella
fundara, como un hilo de continuidad, como un regalo a la ciudad?
En 2017, el Consejo de las Artes Escénicas de Guantánamo reparó en ella. Le
otorgó a la profesora, a la regisseur, a Esther Alexis Domínguez Pineda, el
premio Elfriede Mahler por la obra de la vida. Fue un tributo de doble sentido.
A la bailarina y pedagoga norteamericana que da nombre al galardón, a la marca
silenciosa y tenaz de la galardonada.
Siempre me impresionó su disciplina, su sobriedad, su agusta reserva. Sin
importar si en las tablas del Guaso o en un barrio de Caracas. Y aquel hacer
las cosas bien, desasida de sí misma, sin llamar al mundo. Al modo martiano.
Ella fue mi primer lazo con la aldea. Fue mi tabla de salvación durante mis
años guantanameros. No negaré que somos ramas de un mismo tronco, que es sangre
de mi sangre. Esta joven que soñaba bailando por su Santiago natal, loma
arriba, calle abajo; que un día llegó a esta ciudad de “calles rectas y
parquedad catalana’”. Un día y para siempre. La maestra Esther.
(Tomado del periódico Venceremos, Guantánamo)
(Tomado del periódico Venceremos, Guantánamo)
martes, 19 de noviembre de 2019
Estrenan en Santiago de Cuba el documental sonoro “¿ESCONDIDA…. DE QUIÉN?”… una estremecedora historia de amor
Reinaldo Cedeño Pineda
“¿ESCONDIDA…. DE QUIÉN?”… nace del encuentro con Isel Calzadilla y su grupo Las Isabelas, un colectivo de mujeres que defienden su derecho de amar, sin importar la orientación sexual que se tenga. Algunas de ellas fueron invitadas a PIEL ADENTRO , un espacio por la inclusión, que llevamos a cabo en el Café Teatro Macubá . El tema era “Cuando una mujer besa a otra mujer” (inspirado en la canción de Carlos Varela)… y allí el público conoció parte de la historia de Yeni y Mercedes, con quién ya habíamos tenido los primeros contactos.
Enseguida, mi colega periodista Katiuska Ramos y yo, supimos que esa historia no podía quedarse allí. Nos fuimos San Luis adentro (Santiago de Cuba), a la finca donde viven y trabajan. Nos encontramos varias veces y grabamos in situ, sus voces y su paisaje sonoro. Luego vino un analítico proceso de post producción para que en solo ocho minutos y con los recursos de la radio, estuviera contada la esencia . Fue un camino fértil de aprendizaje. Y de allí nació esta historia de autenticidad.
Este documental sonoro inauguró el primer foro radial “Así suena la vida” desarrollado en Santiago de Cuba del 11 al 13 de noviembre y recibió aplausos cerrados para los realizadores y para las testimoniantes.
ESCUCHAR ¿Quién dijo que la imagen solo entra por los ojos? … Compruébelo… EN
https://www.noticiasdesantiagodecuba.com/escondida-de-quien-una-estremecedora-historia-de-amor
/////////////////////////////////////////////////
¿ESCONDIDA… DE QUIÉN?
Sinopsis: La historia de Yeni y Mercedes, dos chicas que se aman Cuba adentro….
Créditos/ Guión y dirección: Reinaldo Cedeño y Katiuska Ramos /
Grabación y edición: Georkis Cedeno / Locutora: LIsandra Pérez
Un producto del grupo creativo PIEL ADENTRO y la emisora Radio Mambí (
Santiago de Cuba)
miércoles, 30 de octubre de 2019
ZULEICA ROMAY: "“En las frases despectivas hacia los orientales, se combinan la arrogancia cultural y la ignorancia”
●
Entrevista a la investigadora y escritora, Zuleica Romay Guerra
Reinaldo
Cedeño Pineda
Su mirada escrutadora, sus conexiones entre la historia y la actualidad, su
capacidad de análisis y su horizonte, la sitúan en la vanguardia del
pensamiento emancipador cubano. Desde su propio tiempo ha construido una
atalaya para poder divisar con claridad, para dar un paso más.
Nacida en el municipio habanero del Cerro, Zuleica Romay
Guerra fue presidenta del Instituto Cubano del Libro. Su labor intelectual ha
dejado textos como Elogio de la altea o
las paradojas de la racialidad (Premio
Extraordinario de Estudios sobre la presencia negra en las Américas y el Caribe
contemporáneos, Premio
Literario Casa de las Américas, 2012), Cepos
de la memoria (Ediciones Matanzas, 2015) y ¿Avispas o Leones? Avatares identitarios de los orientales
en La Habana” (Premio de Ensayo, Temas, 2018).
La discriminación es un tósigo,
cualquiera sea el resquicio (más o menos velado, más o menos explícito) por donde
se infiltra. Por eso, acudimos a una voz autorizada para tocar algunos
estereotipos al uso sobre los orientales en el imaginario socio-sicológico y
mediático cubano, para calibrar sus consecuencias.
El origen territorial va al centro de la exégesis.
La imprescindible apuesta por la unidad de la
nación, los factores educativos y sociales que deja entrever, y los
múltiples desafíos a enfrentar, aconsejan el abordaje del asunto de manera
inexcusable. Son razones para esta conversación.
(Zuleika Romay y Reinaldo Cedeño en la sede de la UNEAC santiaguera. Un diálogo intenso y franco)
¿HABANEROS VERSUS ORIENTALES?
¿HABANEROS VERSUS ORIENTALES?
“A mí como habanera ―precisa Zuleica―, siempre me ha
llamado la atención las tensiones y los diálogos, a veces crispados,
que se producen entre orientales y habaneros, y la manera en que nos vemos
mutuamente. Hay una contradicción flagrante entre el papel que ha tenido la
región oriental del país en la historia de Cuba y en la construcción de la
cultura nacional, y la manera en que los habitantes de ese territorio son
percibidos por muchos capitalinos.
“Está mucho más alto el listón de las reales contribuciones de
Oriente a la cultura y a la historia cubanas, que la percepción que se tiene de
esta región. A mí hace tiempo me interesaba investigar esta aparente
incongruencia. Me pregunto cómo han sido construidas estas representaciones que
datan de muchos años, y sobre todo, para qué. Una representación social se
mantiene solo si demuestra ser funcional: uno se interroga sobre qué
efectividad tuvieron en el siglo XIX y qué efectividad tienen ahora
mismo, en el siglo XXI.
“Esas representaciones, muchas veces negativas, se
construyen sobre todo en La Habana, que no es el Occidente. Es menester
decirlo, porque hay una especie de imagen difusa cuando se dice Oriente y
Occidente. En nuestro léxico, cuando decimos Occidente frecuentemente aludimos
a la capital, no a Pinar del Río y Matanzas, o a Mayabeque y Artemisa,
provincias jóvenes que fueron parte de La Habana durante cientos de años. En
esa alusión presuntamente cartográfica, pero que resulta sobre todo cultural,
el resto de los territorios de Occidente son prácticamente anulados”.
En algunos espacios de nuestra sociedad,
pese a todas las transformaciones que han tenido lugar, subsisten imágenes preconcebidas
y extravíos a la hora de asumir los “modos de ser cubano” de una manera plural,
sin recetas dominantes. ¿Hasta dónde sus investigaciones le acercan o alejan de
estas ideas?
“A mí me parece que hay dos agentes que se están quedando
muy cortos en esto. Una, es la escuela y otro, son los medios. El discurso de
la escuela es demasiado plano. Se habla de la historia política del oriente del
país, de la contribución de esa región a la independencia, a la creación de la
República... pero, ¿y dónde queda la historia cultural que es tan
rica y tan fundamental para entender a Cuba? ¿Dónde queda la historia social
que tanto ha aportado a la manera de entendernos hoy?
“Recuerdo una conversación con el historiador,
profesor y diplomático colombiano Alfonso Múnera. Me hizo una historia muy
jocosa de un lugar en Centro Habana donde se sentó a jugar dominó, se quitó la
camisa y la gente pensó que era oriental. Hay momento de la conversación donde
yo noto que él se ufana de conocer Cuba y me dice que ha estado en La Habana
diecisiete veces. Y yo le dije: ‘Alfonso… ¿y en Santiago de Cuba,
cuántas veces has estado?’… ‘No, nunca’, me dijo… Ah, le respondí: ‘entonces no
me digas que conoces Cuba’…
“Por eso, cuando en la escuela solo te hablan de los orientales
que combatieron, de los orientales que fueron extraordinarios soldados,
vanguardia y prestigiosa oficialidad del Ejército Libertador… y no
te hablan de que hoy las variantes del son que bailamos y cantamos en Cuba
vienen de esta parte; cuando no te hablan de todo el aporte cultural que hizo y
hace el oriente a la literatura, las artes plásticas, las artes escénicas, la
radio y la televisión, las artes culinarias y muchas cosas más, no entiendes el
papel de Oriente en la cultura cubana. Me parece que la escuela
tiene que ampliar su espectro”.
ESTEREOTIPOS
“Los medios no están contribuyendo lo
suficiente a derruir los estereotipos, sino a
fomentarlos. Hay un tipo de persona con unos determinados hábitos,
con una determinada forma de hablar, con unas determinadas expectativas
sociales…que los habaneros identificamos como ‘el
oriental’. Por ejemplo, la variante lingüística más común en la zona
sur de oriente es objeto de caricaturizaciones perversas porque ni todos los
santiagueros y guantanameros hablan así, y mucho menos todos los orientales.
Uno de los últimos ‘chistes’ de este tipo, lo vi en un capítulo de
la gustada seria Tras la huella, que transmitieron durante el
verano.
“También nos pasa que hay dos generaciones de cubanos que
arribaron a la edad laboral en los años noventa, o nacieron a partir de esa
fecha, y que han tenido pocas posibilidades de recorrer el país. Tengo la
impresión de que muchos habaneros desconocemos cómo es y cómo funciona el resto
del país porque no hemos podido estar allí.
“Sí de algo me siento feliz, es de haber tenido unos empleos,
unas responsabilidades, que me han permitido recorrer Cuba completa y conocerla
bien. Por ejemplo, algunos habaneros conocen a una persona de la región oriental
y le dicen: ‘¿y qué, vas para el campo?’ Esa pregunta (que
puede ser incluso cariñosa, no peyorativa), desconoce que en la región
oriental, el 77 por ciento de la población vive en ciudades, que tienen el
mismo estilo de vida, los mismos hábitos y la misma manera de relacionarnos con
el medio que los habaneros porque son habitantes de una ciudad. La cultura
citadina es una, independientemente del lugar en que se ejercite.
“No tenemos conciencia de que la región más diversa
de Cuba es el oriente. Diversa desde su topografía, sus recursos naturales, sus
actividades económicas, sus prácticas culturales, la fisonomía de
sus habitantes… Es una diversidad mayúscula cuando tú la comparas con el resto
de Cuba”.
¿Entonces, es hora de asumir que existe acaso
una cuota de ignorancia a la hora de la representación de “lo oriental”?
“Hay dos elementos constitutivos que son muy fuertes: uno
es la ignorancia y otro, la arrogancia cultural del capitalino que cree que el
país es la capital; si bien, eso no sucede solo en Cuba, sucede en casi todas
partes. Ahí tenemos las rivalidades históricas entre Quito y Guayaquil, entre
Managua y Granada, o entre Madrid y Barcelona… pero cuando esas peculiaridades
se codifican en frases despectivas y epítetos humillantes, es porque se
combinan la arrogancia cultural y la ignorancia. Y esa
forma de referirse al compatriota nacido a cientos de kilómetros de la capital
del país, sigue reforzando los estereotipos, va construyendo (y
legitimando), representaciones inferiorizantes y peyorativas sobre
los orientales”.
Una investigación no se acaba nunca, sino que se deja;
pero a estas alturas, ¿tiene alguna recomendación sobre cómo atajar esas
representaciones que hacen algunos cubanos sobre otros cubanos?
“Te confieso que yo soy una habanera que entendió lo que
significa ser cubana después que conoció al país y no solo a la capital. Ahora
yo entiendo lo qué significa ser cubana. Pero, creo que hay que trabajar mucho
en las políticas públicas. Creo que a nosotros nos ha perjudicado, en un
sentido, la convicción de que somos una sola etnia, una sola nación.
Es cierto, lo somos, estamos orgullosos de serlo; pero eso no es óbice para que
desconozcamos y les pasemos por arriba a las diferencias culturales
entre los territorios.
“Las políticas públicas tienen que incorporar más el
elemento territorial. Eso queda claro cuando se habla de políticas económicas,
de políticas de desarrollo económico social. Pero, cuando caemos en el campo de
las políticas educativas y culturales, o en el ámbito de la comunicación
social, el elemento territorial no está lo suficientemente incorporado. No
puede confundirse con el regionalismo que nos llevó al Zajón, naturalmente. En
años recientes se ha insistido más sobre ese tema, pero hasta ahora la historia
ha sido contada de manera muy general y las particularidades regionales se han
quedado atrás”.
Su ensayo “¿Avispas o Leones? Avatares
identitarios de los orientales en La Habana”
propone una mirada sobre el tema a partir de nuestro deporte nacional.
¿Cuáles son los elementos troncales de ese acercamiento? ¿Cómo dialogar con los
presupuestos vertidos?
“A mí me pareció que las rivalidades beisboleras, que
pueden ser muy fuertes, algo violentas incluso, me podían servir como metáfora
para exponer este problema sin generar demasiadas susceptibilidades. Porque a
esos que en el Latino se les grita ‘palestinos’, se les aplaude y se les venera
cuando ponen en alto el nombre de Cuba en una competencia internacional.
“Traté de analizar lo ocurrido después de 1607, en que
mediante Cédula Real se divide la Isla en dos departamentos y se designa a La
Habana como ciudad capital. Las ventajas derivadas de la ubicación geográfica
de La Habana, de su condición de sede del poder colonial, la puso en ventaja,
desde el principio, respecto al resto del país y luego las administraciones
coloniales y neocoloniales que sufrimos hasta mediados del siglo XX no hicieron
más que entronizar la asimetría de desarrollo y de poder que caracteriza a las
sociedades latinoamericanas.
“Traer esta historia hasta el siglo XXI, 60 años después de una
Revolución victoriosa, y analizar los significados de las confrontaciones que
tienen lugar en un estadio de pelota, permite justipreciar todo lo que han
logrado la unidad, el respeto mutuo y la sana emulación de los cubanos. Las
ofensas y las tensiones que tienen lugar en un estadio de pelota no son el
problema más grave, aunque, por supuesto, es necesario imponer disciplina. Hay
otros asuntos, de larga data y largo alcance que también merecen ser
atendidos”.
(Tomado de Radio Siboney
digital)
lunes, 5 de agosto de 2019
NELY, romance infinito con una gimnasta
Hoy la vi en Lima, en los Panamericanos, en la pantalla. La vi reír,
rabiar, romper el aire. A Nely Ochoa, la preparadora de la selección nacional
cubana de gimnasia rítmica. A otras las califican con manos de seda; a las
cubanas las miran con el cristal empañado.
Pero tal vez, no vi a la Nely de ahora mismo, sino a la chica que apareció
en la XVIII Copa Intervisión, en La Habana, en 1985. Ella tenía entonces
catorce años, yo, diecisiete. Era la primera vez que un torneazo como
aquel salía de Europa.
Busco en mis viejos cuadernos donde tomaba
apuntes de puño y letra, donde pegaba recortes, donde tal vez hacía periodismo antes de
ser periodista. Gimnastas de Bulgaria y la Unión Soviética (la meca del mundo)
y de la RDA, Hungría, Polonia, Chescoslovaquia y Cuba. Era un torneo paralelo,
de mayores y juveniles. Siempre contra la desmemoria.
Nunca olvido a Thalía Fung, su modo único de tomar las clavas y sus dos
bronces conquistados a puro coraje. ¿Dónde estará ahora? Entre las más jóvenes,
Nely solo cedió ante la búlgara Stela Anguelova y se apuntó otras medallas en
pelota, cuerda y mazas.
Ahí mismo, desde entonces, para siempre, me enamoré de Nely Ochoa. Su
nombre era música en mi oído. Habré gastado mis ojos observándola. Me enamoré
de su desafío, de su giro en el aire, de su sonrisa, de…
Un día, una tarde, ya no sé, la tuve frente a mi. Era un campeonato
nacional, o acaso ¿un torneo Mariana Grajales, un prepanamericano? La memoria
me anda jugando una mala pasada. Me le acerqué en la sala deportiva del Maceo,
en el Reparto Sueño ,en Santiago de Cuba. Temblaba.
Ella no ha de recordarlo. Yo tengo el instante atrapado en mi mente.
La llamé por su nombre. La vi avanzar grácil y sorprendida. Toqué su mano
ligeramente al entregarle un papel, doblado y vuelto a doblar. Un papel de
enamorado, con unos versos... Me he perdonado ya aquel poema sin oficio,
aquellas rimas.
En la misma libreta que hoy ojeo, que hoy no creo, que me atreví a
extenderle, la gimnasta puso su nombre en una esquina. Ahí sigue, ahí está.
Entonces no había selfie. Verba volant, scripta manent .
La gimnasia rítmica ha seguido conmigo. A Lourdes Medina la vi triunfar en
los Panamericanos de 1991 en la sala Alejandro Urgellés de Santiago de Cuba. A
Yordania Corrales, en Mar del Plata. Cada vez soy el juez, soy el aire. Estos
deportes de apreciación son terribles.
Nely se me perdió, se me esfumó. Cada uno, a lo suyo. Pero ahora la veo ahí
en Lima, en los Panamericanos, en la pantalla. La veo reír, rabiar, romper el
aire. Y yo, con ella.
FOTO (Tomada de JIt. Nely es la de azul, la sonrisa)
domingo, 4 de agosto de 2019
ASÍ SUENA LA VDA.. dedicado a Reinaldo Cedeño...
De Hueso y Papel es un documental sobre la vida y obra del periodista, poeta y escritor santiaguero Reinaldo Cedeño, realizado por Eduardo Cedeño y Esperanza Castellanos, cuando eran estudiantes de 4to. año de la carrera de Periodismo de la Universidad de Oriente y que produjeron como parte de sus prácticas docentes en la Emisora Radio Siboney
ESCUCHA.... aqui: https://www.spreaker.com/user/juancarlosroque/asi-suena-la-vida-de-hueso-y-papel-27-07-19
domingo, 7 de octubre de 2018
La felicidad no admite recetas
REINALDO
CEDEÑO PINEDA (Tomado de Juventud Rebelde)
Rosa se llamaba igual que su madre, igual que su abuela,
igual. Se ha perdido el hilo de ese nombre en el inicio de los tiempos; mas a
esta Rosa le gustan las espinas. Resulta un amor casi paradójico, pero fiel. Su
pasión son los cactus. Pasa horas entre ellos. Roza las espinas con la yema de
sus dedos, le gusta ese contacto, lo procura. Será que anda preparándose para
las punzadas de la vida.
Saúl, en cambio, ama los pétalos, ama el rocío. Cultiva
rosas a la entrada de la ciudad, la hermosea. Ha logrado tonos inusitados con
sus injertos. Las rosas son mi felicidad, me dijo una mañana en que cortaba
algunas. Entró al rosal despacio, las separó del tallo como si les pidiera
permiso, como si les hablara. Lo acompañé a depositarlas ante la tumba de su
madre. Las rosas conmueven a la muerte.
Sin embargo, el escenario siempre es la vida, sin
importar si se trata de un jardín o de un teatro, de famosos o desconocidos. La
danza también es capaz de conmover hasta las lágrimas. El gesto queda flotando
en la mente cuando el telón cae, cuando el baile acaba. Nunca olvidaré el sortilegio,
las manos, la reverencia de Alicia, la nuestra, también de maravillas. Ella
sigue bailando. Ella no concibe la vida sin bailar.
Isadora Duncan era la danza misma, pero de otra manera.
Nació a la orilla del mar y confesaba que su primera idea del movimiento fueron
las olas. Desnudos los pies, las piernas desnudas asomando por entre telas
vaporosas y el movimiento inusitado, ondulante, antiguo. Así inquietó y
conquistó al mundo.
Si quitáramos de su cuello la chalina fatal, la seda
trágica que ondeaba al viento y que se enredara en las ruedas de aquel auto, no
entenderíamos del todo su personalidad. Su rosa náutica fue la libertad y
navegó en ella hasta el final. No entendía la felicidad de otra manera.
María Sklodowska, María Curie, halló la suya en el
laboratorio, en la investigación. Allí encontró el amor y los Nobel. Echó la
vida por un gramo de radio, pero era más que eso. Era una pasión, un carácter,
una flama. ¿Cómo sería su entrada en La Sorbona, en el estreno del siglo XX, en
un espacio que jamás había visto a una mujer en el estrado?
Curie debió escalar y fundir un muro de discriminaciones,
y sobre ellas hizo un servicio a la humanidad. Cuando la diferencia empieza a
verse como inferioridad, comienzan las dentelladas. La discriminación es el
agujero negro de la felicidad.
La felicidad no tiene un diseño preconcebido. No admite..
ARTÍCULO COMPLETO http://www.juventudrebelde.cu/opinion/2018-10-05/la-felicidad-no-admite-recetas
ARTÍCULO COMPLETO http://www.juventudrebelde.cu/opinion/2018-10-05/la-felicidad-no-admite-recetas
“Hasta que no dejemos de creernos que es nuestra tarea cambiar a la gente para que quepan entre nosotros (…) estamos perdidos (…)”
ᴥ SERMÓN pronunciado por el pastor Eduardo González Hernández, el 16 de septiembre de 2018 en la
Iglesia Bautista "Enmanuel", Ciego de Ávila. Él es además Secretario
General de la Coordinación Obrero Estudiantil Bautista de Cuba)
En estos días en que se discute el Proyecto de
Reforma Constitucional en nuestro país donde hay un punto que favorece el
matrimonio entre personas del mismo sexo ha suscitado la incomodidad de muchas
personas cuyos prejuicios le hacen difícil entender tal cosa, y muchos basan su
inconformidad aludiendo el tratamiento que la Biblia hace del tema. Por tal
motivo este viernes nuestra iglesia convocó a un estudio de aquellos pasajes
que en nuestro Libro Sagrado hace del asunto, estudio que no pretendo repetir en
esta reflexión.
ᴥMuchas veces hablamos y promovemos una iglesia
“por todos y para todos” pero la mayoría de las veces que esto hacemos, estoy
convencido que no tenemos ni idea, de la magnitud y alcance, de nuestros
planteamientos y casi siempre el “traje” de nuestro discurso se queda mucho mas
pequeño que el “cuerpo”, que con el, pretendemos cubrir.
La inclusión o inclusividad es uno de esos temas de
los que nuestras palabras dicen mas, lo que queremos que otros crean que somos
que lo que realmente sentimos o pensamos en lo más profundo de nuestro
ser.
El espíritu conquistador y excluyente que movió a los
cristianos a aquellas sangrientas Cruzadas, con la excusa de “convertir”
a otros al cristianismo, todavía vive en lo más profundo de nuestro ser, donde
no concebimos a nada, o a nadie que sea, piense o actúe diferente a nosotros.
En honor a la verdad también debo decir que me siento
orgulloso de ser parte de esta familia donde hemos aprendido bastante a aceptar
la diversidad de los seres humanos, pero no obstante todavía hay mucho que en
ese campo tenemos que lograr y es con ese ambicioso espíritu, que trataré con
mi reflexión hoy, de empujarlos un poquito mas hacia donde creo que Dios
quiere que vallamos, en lo que podamos alcanzar como familia de fe, que a otros
y otras respecta, aunque en esto también seamos minoría.
Según los especialistas en la materia, la orientación
sexual es, después de la esclavitud, el tema que más ha dividido a la
iglesia universal. Mejor dicho, no es el tema lo que divide las iglesias, sino,
la manera tan diversa también, en que todos, tratamos de entenderlo
y asumirlo.
Así como para la iglesia neotestamentaria, quienes
estaban convencidos que los gentiles solo podían ser Cristianos, si primero se
convertían al Judaísmo (y que conste, que este proceso costo bastante
sufrimiento), hay una parte de la iglesia hoy, quienes piensan, que si nosotros
agrandamos el techo de nuestra “cabaña” para incluir a las personas “gay”
todo en nuestro alrededor se vendrá abajo. Según ellos debemos “evangelizarlos”
es decir: transformarlos a “nuestra imagen” antes de que entren, porque si no,
el techo de la “cabaña” no aguantará.
La historia de Felipe y el Eunuco Etiope, un texto del
que siempre hemos oído utilizado para la “evangelización”, o “la conversión del
Eunuco” como se le conoce.
Siempre se me ha dicho que este texto es la prueba
Bíblica de que debemos hablar de Jesús a todo el que encontremos en nuestro
camino, porque haciendo esto los “salvamos”, tenemos que “convertir” a la
gente, “debemos cambiarlos para que sean como nosotros”.
Pero hoy en día, les confieso que no estoy seguro que
sea esto lo que Dios quiera que hagamos, porque si el Eunuco estaba leyendo
Isaías cuando regresaba de Jerusalén, donde había ido a adorar a Dios,
entonces, sí conocía Isaías, también conocía Deuteronomio 23:1 “Noentrará
en la congregación de Dios el que tenga magullado los testículos o amputado su
miembro viril...”
Esta ley, estrictamente, prohibía a un Eunuco entrar a
la Sinagoga para adorar al Señor, Su “trasgresión” de género, el hecho de
ser Eunuco, quienes eran hombres que habían sido castrados, o en buen cubano:
que les habían cortado sus testículos , los privaba de estar en la “categoría”
correcta, los hacia inmundos por naturaleza, ellos no cabían en “la cabaña” ,
pero a pesar de eso, sin importarle esto, aquel Eunuco había ido a Jerusalén, a
adorar a aquel Dios, Dios para el cual, según, aquella ley y los
religiosos de la época, él, no le era una persona grata, precisamente porque le
faltaban sus órganos sexuales ,pero dando muestras, de que a pesar de no
tenerlos ya en su sitio, aun le sobraban…….las agallas, El Eunuco buscaba y
adoraba al verdadero Dios, por encima de todo y a todo riesgo, como
debiéramos hacer todos los que nos decimos cristianos, aunque eso nos cueste el
desprecio, la incomprensión y rechazo de otros que apuntan con ser mayoría.
Quiero invitarlos a que miremos el pasaje pensando que
cuando el Espíritu guió a Felipe a ese camino en el desierto, lo estaba guiando
a su propia conversión, cuando el se acercaba al carro debió haber estado
pensando: “ah ahora le meteré las Escrituras por la cabeza
hasta que se convierta como yo”, pero cuando Felipe se unió a esta
persona que buscaba de Dios por sobre todas las cosas, a pesar de lo difícil
que esto le resultaba muchas veces, cuando no era admitido en la sinagoga,
quizás fue Felipe quien se convirtió a la verdadera fe de Cristo,
Quizás, ¿quién sabe?, fue una conversión mutua, a lo
mejor en la soledad y el calor del desierto se hicieron mil preguntas como nos
las hemos estados haciendo nosotros durante estas semanas, en que hemos estado
oyendo diferentes comentarios de temas punzantes para nuestra fe.
Pero valga decir que el único imperativo en esta
historia, viene del Espíritu, porque Felipe y el Eunuco solo se hicieron
preguntas, el único mandato u orden, vino de Dios y fue: “acércate y
júntate” , ve y júntate al otro o la otra, no sabemos si el
Espíritu también le dijo al Eunuco que se juntara con Felipe , que se juntara
con aquel Judío que era un representante de aquella ley y de los que no
le dejan entrar en la casa de Dios. Invítalo a sentarse a tu lado, Ve…júntate
con el……estudia las Escrituras… Hazle preguntas, enséñale que tú también eres
un ser humano hecho a imagen y semejanza de Dios.
Tal vez Felipe en este encuentro con este
extranjero, sexualmente extraño, aprendió lo que realmente era buscar de Dios,
en persona que tenía que vencer obstáculos.
Este viernes en el Estudio Bíblico, cuando ya
estábamos al finalizar un joven de nuestra congregación alzó la mano y pidió la
palabra, lo hizo para contarnos como en su búsqueda de un lugar donde cultivar
su fe, donde aprender de ese Dios que es amor llegó aquí con temor y temblor,
con la esperanza que alguien le infundiera de que éramos una iglesia diferente
de las que él conocía y donde las personas como el, de orientación sexual
diferente a la de la mayoría no tenían cabida. Entre lágrimas y sollozos
tuvimos la bendición de escuchar como para él, su experiencia de aceptación y
amor, en esta iglesia había representado una experiencia de conversión al Dios
del amor que no hace distinción de personas, de cómo el amor y la aceptación de
esta iglesia lo habían ayudado a ser mejor persona y sobre todo a entenderse y
aceptarse, aun, cuando hay integrantes de su familia biológica que ni lo
entienden ni lo aceptan.
A cuantos de ustedes, u otras personas que ustedes
conocen, alguien, alguna vez, no les han dicho que tienen que cambiar para ser
parte de alguna institución, o de una iglesia, porque de lo contrario no puedes
entrar en la “cabaña”. “Cambia tu orientación sexual”, “cambia
tu…..... Amaneramiento”,
tu personalidad, tu inseguridad, “deja tus vicios”, “cambia tu historia”, “tu
fragilidad”, y si no puedes, al menos esfuérzate delante de la gentes”, pero
sin embargo, a pesar de esta actitud excluyente, aquí o allí hay todavía,
`personas como estas, convirtiéndonos con su persistencia y constancia en la
búsqueda de Dios una vez más a esta fe del Dios que es amor.
¿Qué mejor manera de aprender de seguir a Cristo
de alguien que ha vencido todo tipo de obstáculo para hacerlo?
Es por eso que creo que tenemos una deuda con
esos hermanos y hermanas, no solo en iglesias, sino también en escuelas,
centros de trabajo donde han tenido que oír de sus semejantes: “no
te queremos aquí, al menos que cambies en lo que nosotros pensamos o creemos
que debes ser”, y no me refiero solo a personas homosexuales, sino
también a aquellas que tienen algún trastorno de personalidad, o tienen alguna
discapacidad física o mental o una orientación política diferente, que les
imposibilita tener un espacio en determinada “ cabaña”.
Quizás cuando pensamos en inclusividad, creemos que es
a otros, los que Dios quiere que alcancemos pero quizás sea que Dios quiere que
aprendamos de otros y otras que es seguirle y amarle. La realidad es que
necesitamos nuestros “eunucos etíopes” para que nos ayuden a entender:
que es la fe.
Hermanos y hermanas continuamente necesitamos al
extraño, al foráneo, al “otro” o la “otra” para que nos enseñen donde esta “el
agua” en “el desierto” de nuestras vidas.
Necesitamos oír “aquí hay agua, que me impide a
mi, que soy eunuco, ser bautizado”, o a mí que soy homosexual, bisexual o
travesti, o a mi que soy analfabeto, o a mi que no creo como tu crees,
Pero hasta que no nos encontremos con la dificultad de
esa interrogante y como Felipe, no encontremos ninguna respuesta, hasta que no
dejemos de mirar la “cabaña” como un espacio limitado.
Hasta que no dejemos de creernos que es nuestra tarea
cambiar a la gente para que quepan entre nosotros o aumentar “el techo de la
cabaña” para que otros quepan, estamos perdidos, porque no es nuestra “cabaña”,
no es nuestro techo, ¡es la cabaña de Dios!.
La diversidad y la amplitud de la “cabaña” solo debe
importarnos por el mero hecho que ilustra la gracia y el amor de Dios, que es
para todos y todas, sin distinción, ese gran techo donde todos y todas somos
bienvenidos, como hijos e hijas .
Lo amplio y diverso en la “cabaña” solo debe tenerse
en cuenta para ver la gran misericordia de ese Dios, que fue capaz de hacerse
“carne” para entrar en nuestro mundo.
Porque hemos entendido la grandeza de Dios en esta
iglesia es que somos una comunidad abierta a todo ser humano, aquí estamos para
amar y ser esa comunidad donde Dios añade “cada día los que han de ser salvo”.
No estamos aquí para salvar o cambiar a nadie, estamos aquí para amar, abrazar
y recibir, solo Dios es quien salva y cambia lo que entiende deba ser cambiado
en nosotros.
Es Dios, quien ha rasgado el velo en el templo, para
que no seamos mas, ni judíos, ni gentiles;” ni esclavos, ni libres; ni hombre,
ni mujer”; ni homosexual ni heterosexual; ni liberal ni conservador, sino uno
solo en Cristo.
Quizás sea en esta historia de conversión de Felipe y
el Eunuco, donde encontremos hoy, una nueva esperanza para la iglesia y porque
no, también para nuestro país en estos controversiales tiempos.
Hermanos y hermanas:
Que en la inmensa cabaña de Dios, -podamos hacer
preguntas difíciles, aunque no encontremos respuestas, o no estamos de
acuerdo -que podamos invitar a otros y otras a que se sienten a
nuestro lado, -que podamos leer juntos las Escrituras, para ser convertidos una
vez mas, por lo extraño o los extraños.-que en el desierto de nuestras vidas,
podamos ver donde hay agua y entrar completamente en la aguas del inclusivo
amor de Dios, junto a aquellos que nos son “raros” o “que no son” como
nosotros. Y que podamos así, también, después, seguir nuestro camino, con el
gozo de habernos convertido los unos a los otros, a esta maravillosa,
peligrosa y explosiva fe. Son mis oraciones. AMÉN
(NOTA Publicado con la autorización expresa de su autor. Agradecimiento
al periodista José Aurelio Paz)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)














