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lunes, 16 de febrero de 2009

TERCER FESTIVAL de RADIO JOVEN "UNDOSO 2009"



(Un encuentro para el talento radial más joven en la hermosa ciudad de Sagua La Grande, en el centro de Cuba)


Con el objetivo de contribuir al desarrollo artístico de los jóvenes que laboran en la radio y estimular la calidad en las obras que se transmiten para los jóvenes en el centro de Cuba, la Asociación Hermanos Saíz en Villa Clara convoca al III Festival Territorial de Radio Joven “Undoso 2009” a celebrarse del 16 al 21 de Junio de 2009. Las bases son las siguientes:

• Podrán participar los creadores y creadoras menores de 35 años pertenezcan o no a la AHS y laboren o no en la radio perteneciente a las provincias de Camagüey, Cienfuegos, Santi Spiritus, Ciego de Ávila y Villa Clara.
• Podrán concursar las obras transmitidas entre el 1ro. de Mayo del 2008 y el 1 de Mayo del 2009, fecha de cierre de la presente convocatoria.
• Los concursantes que aspiran al Premio en guiones o libretos deberán presentar los mismos en las obras que se hayan transmitido.
• El Ejecutivo de la Asociación Hermanos Saíz en Villa Clara designará los jurados que intervendrán en el evento, cuyas decisiones serán irrevocables.
• El jurado, integrado por destacados realizadores de todo el país está facultado para declarar desierto el premio en cualquier categoría y su decisión es inapelable.
• Diferentes Organismos e Instituciones entregarán además premios colaterales según sus criterios e intereses, los cuales también son inapelables.
• Los integrantes del jurado no podrán competir en ninguna de las especialidades en concurso.
• Las obras premiadas se darán a conocer durante la celebración del III Festival Territorial de Radio Joven “Undoso 2009”
• Las obras premiadas serán entregadas automáticamente al comité organizador del Festival Nacional de Radio Joven “Antonio Lloga”.
• Cada obra deberá estar acompañada de una ficha técnica con todos los datos de los integrantes del colectivo y un resumen de la misma.
• En el caso de Concursar en ponencias, las mismas deben llegar impresas con letra arial 12 a dos espacios y se deberán entregar Original y una copia.
• Las ponencias serán evaluadas igualmente por el jurado y el mismo determinará las que serán debatidas durante el desarrollo del evento.
• Las ponencias deberán proporcionar un análisis del presente y el futuro de la Radio en nuestro país y cuál es el espacio que tienen en ella las nuevas generaciones de realizadores y de radio-oyentes.
• El Jurado entregará un premio en cada categoría en concurso y tantas menciones como entienda.
• En las obras se podrán utilizar todos los elementos técnico-artísticos que sean necesarios.
• Cada realizador podrá presentar una obra en cada categoría en competencia.

CATEGORÍAS EN COMPETENCIA:
• Programa variado con destinatario juvenil……………………..….. $ 600
• Programa informativo que mejor refleje el quehacer del joven…...$ 600
• Ponencias……………………………………………………………….$ 600
• Gran premio del evento…………………...………………………….$ 1000
INDIVIDUALIDADES:
• Dirección…………………………………………………………………$ 200
• Guión………..……………………………………………………………$ 200
• Locución…….……………………………………………………………$ 200
• Realización de Sonido……….…………………………………………$ 200
Todas las obras serán enviadas a:
CMES “Radio Sagua”.
Calle Carmen Ribalta 160 esq. Libertadores. Sagua la Grande. Villa Clara.
CP: 52310.
Teléfonos: 664374

También se pueden presentar en la sede de la AHS de cada provincia.

Para más información localizar a Presidente del Comité Organizador: Yoel Rivero Marín.
Teléfono- 664884. Correo:
yoel@svision.icrt.cu



jueves, 2 de octubre de 2008

LA RADIO: puedo ser Dios, un mortal, quizás nadie…



Enrique Pérez Fumero
Estud de Periodismo/guionista radial

La adolescencia curiosa y apurada no ofrecía alternativas para admirar las bellezas de la vida. El grupo social y el estatus, prácticamente impuesto, convertían hasta los más estudiosos en seres insensibles. ¡Qué difícil es lograr lo que uno quiere! Parece que se acaba el tiempo. El ego y la virilidad, te reciben de una manera erecta, se adelantan, caen chubascos de placer y sólo sudor y cansancio son testigos. ¿Qué hacemos ahora?

Parecía que nada tenía sentido, sin lo anteriormente expuesto: poesía, pintura, música, literatura eran actividades insípidas. ¡Qué error! Así eran aquellos días, donde ni siquiera sabíamos quiénes eramos y aunque tampoco importaba, permanecíamos en una constante e itinerante búsqueda.

Un amigo me hizo caminar del oído al corazón. La primera vez que escuché no podía creerlo. ¿Esto es real o es una fantasía? ¿En verdad pueden oírme? Al principio funcionaba como un juego exquisito: inventábamos preguntas, nos hacíamos pasar por otros… ¡Qué rico es ser tonto sin saberlo!

El tiempo transcurría y lo que antes era una diversión, tomó carácter serio y profesional. ¡Hay que decidirse! ¿Y si aún no estoy listo? Demasiadas preguntas para uno solo y a veces nadie espera tanto. En verdad, cuando se necesita de más apoyo y dedicación no lo tienes, pero en ese preciso momento la vida puede cambiar si estamos dispuestos a que así sea.

Y así sucedió. El descubrimiento de nuevos sonidos y nuevas maneras de crear fueron como una bocanada de aire fresco para incentivar las relaciones. Ya no había necesidad de apurarse, pero sí de tomar un camino seguro y correcto. Equivocarse es de las personas y con los errores se aprende que somos humanos y que al igual que ellos, no somos perfectos. ¡Gracias a esas experiencias es posible abrir los ojos y percatarse de lo que realmente nos falta!

Los años pasaron y lo que antes era un hobby, ahora se convirtió en una profesión. ¿Cómo aconsejar a la gente si aún tengo muchas dudas? ¿Cómo resolver problemas reales, si ni siquiera he vivido dos décadas? ¿Cómo me voy a comparar con grandes escritores si todavía tengo deudas con Cervantes o Víctor Hugo?

Algunos me ayudaron, otros no me dijeron nada; pero aprendí a formar un pensamiento profundo y analizar las cosas desde varios puntos de vista. La entrada a la Universidad me acercó a una etapa de conocimiento científico y su necesidad.

Hoy sigo buscando alternativas para ser yo mismo entre tanta gente. ¿De qué voy a escribir si ya todo está escrito?

No quiero pasearme por cursilerías u obras kitsch. La vida no se hace a través de un guión radial. Y aunque lo he mantenido todo el tiempo en suspenso, la posibilidad de ser un escritor de ese medio me ha dado la oportunidad de tener otras vidas. Puedo ser Dios, un mortal, quizás nadie… pero estoy seguro que en cualquier mazmorra, centro de reclutamiento o trabajo, hogar de la ama de casa… la gente sintoniza la radio y vuelve a suspirar o llorar como lo logró con su novela El derecho de nacer, el sanluisero Félix B. Caignet.


Aunque mi fama sólo dure los segundos que tiene la voz humana para decir un crédito, en ese preciso momento, soy el hombre más feliz que ha pisado la tierra del señor.

OTROS ARTÍCULOS del AUTOR

---Cine Cubano: Omerta incumple con su reglamento

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-- LA RADIO: Puedo ser Dios, un mortal, quizás nadie

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--AQUILES JORGE, un artista de élite… espiritual

http://laislaylaespina.blogspot.com/2010/10/normal-0-21-false-false-false.html

David Virelles en tono mayor
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La Edad de Oro vive a 120 años
http://laislaylaespina.blogspot.com/2009/09/la-edad-de-oro-vive-120-anos.html

Adelaida Pérez Hung: Sonido que ilumina

http://laislaylaespina.blogspot.com/2009/04/adelaida-perez-hung-sonido-que-ilumina.html

jueves, 27 de septiembre de 2007

Festival de la Radio Cubana: EN EL REVERSO DE LOS PREMIOS

Reinaldo Cedeño Pineda

A la radio cubana no le faltan voces, pero no hay peor sordo que el que no quiere oír. Tal vez, obnubilados por los premios de cada año, el Festival de la Radio se ha resistido a ver el reverso de sus propios galardones. Y lo peor, pretende erigirse en el Top-Ten de la programación radial en el país.

Esa consideración ha viciado el objetivo del Festival y es la causa de tanto desaguisado.

Treinta Festivales son suficientes para el análisis.

Comencemos por las bases. En ellas se establece que los programas a concursos deben haberse transmitido en una fecha determinada, pero ahí está la primera trampa. ¿Quién controla que efectivamente sea así? ¿A quién le interesa apegarse a esas bases? ¿En la práctica, es posible hacerlo en las mil y una categorías convocadas?

Muchos programas ganadores (¿quien lo ignora?), son resultado del “laboratorio”, de largas horas en los estudios buscando la perfección. No han sido transmitidos en el lapso señalado, incluso algunos no han sido transmitidos en absoluto, sino que se les acomoda en una fecha, a discreción.

En un concurso de prensa escrita, por ejemplo, esto no pudiera pasar: la obra quedaría descalificada. Ningún autor podría enmendar lo ya publicado y luego enviarla a concurso. En la radio, evaluados y evaluadores cumplen un pacto de silencio: En las convocatorias a nivel de emisoras, municipio, provincia y nación, todos se hacen de la vista gorda.

¿El Festival se ha olvidado del carácter efímero de una puesta en bocina? Tal vez, sus caminos poco prácticos, son los responsables y generan en sí la burla de sus bases.

Si se admite que la práctica es el criterio de la verdad… ¿Por qué no se cambian sencillamente las bases y se termina con tanta incongruencia? ¿Por qué no se convoca a la participación de programas transmitidos o no?

La propia concepción del Festival propicia la trampa.

¿Habrá que buscar la espada para desatar el nudo?

Y es que el Festival de la Radio pretende formarse un juicio de la programación real transmitida en las emisoras, con los programas presentados a concurso, ignorando que varios de ellos no son los programas que se radiaron, aunque se llamen de la misma manera y en la ficha entregada, en el papel, cumpla “estrictamente” con las bases emitidas. He ahí, a mi entender, un error de procedimiento

Podrán decirme que no son todos, que los espacios dramatizados y algún que otro tipo de programas, han sido tomados de la transmisión efectiva… pero a estas alturas, desafortunadamente, la tendencia es otra: las emisoras liberan a sus realizadores de cualquier compromiso diario en pos de fabricar el posible programa ganador. Pregúntese a conciencia y se sabrá.

Digo más: el gigantismo de las convocatorias, insufla a esta fabricación de programas, en el afán de ganar un premio.

La paradoja toma el batón: a veces, no se convocan tipologías de programas que ya tienen arraigo, y sin embargo, se da espacio a temas especiales que “invitan” a la creación de programas, mas para complacer la convocatoria del Festival, que para responder a la necesidad de la audiencia.

¿Acaso es pecado querer presentar a concurso la mejor obra posible? No, de ninguna manera; mas el pasar gato por liebre, en materia de concurso, hablando en cubano, no tiene otro nombre que engaño (un autoengaño sin sentido, un engaño múltiple), aunque venga “envuelto” en no sé cuantas consideraciones.

Si se entiende un premio de la radio como el reconocimiento a un colectivo de realización, va mi aplauso.

Cada premio obtenido honra, y lo hace doblemente, cuando se ha conseguido a base del talento y entrega, a contrapelo de las carencias materiales, con la ayuda de una emisora vecina, pero…tomar los resultados del Festival de la Radio para evaluar, o acaso, aquilatar de una u otra forma la programación habitual es un dislate. Clasificar a toda una emisora o a una provincia, por el valor de los premios es, cuando menos, un exceso.

Es hora de buscar otros mecanismos (¿monitoreos más efectivos, nominaciones por territorio?...) que quiten al Festival ese peso extra que amenaza con hacerle zozobrar, que sacude el deseo de muchos de participar en él. Y lo dejen en la médula, un encuentro de arte radial.

Hay reticencia a admitirlo, pero lamentablemente así sucede.

El Festival se ha vuelto un agobio, una presión para realizadores y directivos. Quizá sea hora de revalorar su frecuencia anual. Se le ha dado tal relevancia que eclipsa al resto, al trabajo diario y consagrado de algunos… que no reciben premios.

Todo no acaba ahí.

El Festival de la Radio no debe confundirse con una gala de premiaciones; debía ser esa fiesta prometida; y sobre todo, un instante ideal de intercambio, de reflexión para mirar la radio por dentro, para mirarse. Mucha falta que hace.

El Festival de la Radio apostó a un bando inequívoco en la larga discusión de la radio esencialmente vista como arte o canal. Sin embargo, algunos han tomado el Festival como un pico, como un fin y no como una consecuencia, una derivación natural de lo que se hace cotidianamente.

No se ha creado ningún espacio que a nivel nacional transmita los programas ganadores (a menos de gestiones personales y eventuales) a pesar del viejo y justísimo reclamo de la gente de la radio y del seguro beneplácito de la audiencia. Eso vale más que un trofeo, un diploma o una cantidad de dinero.

Entonces, el Festival ganaría en coherencia y seguramente, de buena gana, muchos más quisieran estar representados en sus sesiones y concursos.

¿Y qué decir de la memoria? Se repite la necesidad de archivar los mejores programas. Sé que hay pasos, pero aún tímidos y aislados. A mi modo de ver, va faltando más recursos; pero también conciencia.

Es hora de dejar las lamentaciones sobre pérdidas irremediables y establecer pasos concretos para conservar lo mucho de valía que producen las emisoras cubanas. Es una tarea pendiente para todos, desde el nivel municipal hasta el nacional.

¿Habrá que seguir soñando con las radiotecas?

Si para algo debiera servir el Festival de la Radio, es para eso. Para discernir cuales son los espacios modélicos a seleccionar, sin que sean los únicos candidatos al archivo que los salve. Las nuevas tecnologías, seguramente simplificarían este proceso, sin pensar que todo está en la mano.

Vale recordar que aunque los concursos estén muy de moda (mediado más de uno por razones comerciales), la apreciación de una obra de arte tiene un carácter subjetivo; por lo tanto, el jurado somete la obra en cuestión a su arbitrio. Y ha de asumirse cada premio como una consideración, no como una regla.

Por otro lado, un asunto a reconsiderar, son los dictámenes de los programas no ganadores por parte del jurado del Festival Nacional. La mayoría, son personas prestigiosas, avaladas por un sólido trabajo en el medio, pero….¿hasta dónde será efectivo someterlos a estas consideraciones, en medio de largas sesiones de escucha?

Verdad es que se han buscado fórmulas para el festival, mas cada localidad tiene sus características y sus números. Eventualmente, estimular la competición por territorio puede tornarse desleal y hasta absurda. Un festival no es una carrera de cien metros planos.

El Festival de la Radio puede ser una guía; pero no debe imponer la dinámica a la programación radial cubana. En todo caso, ha de devenir de esa programación de manera natural.

Es hora de que el Festival de la Radio Cubana se detenga a observar el reverso de sus premios, so pena de formalismo, de irse desinflando y ser una caricatura de sí mismo