lunes, 3 de diciembre de 2007

ALICIA ALONSO: UNA LEYENDA UNIVERSAL DE LA DANZA


Reinaldo Cedeño Pineda

Ya no baila; pero batió todos los récords de permanencia de una bailarina clásica. Tal vez bailó más de lo aconsejable; la pasión, el espíritu, la demoraban.

Todavía en 1995 fue capaz de actuar diariamente en una gira del Ballet Nacional de Cuba por Italia.


Dos años después, en el Metropolitan de Nueva York realizó una actuación especial. Se cumplía medio siglo del estreno del célebre ballet Tema y variaciones, de George Balanchine.


Fueron sus últimas presentaciones. Alicia Alonso pasaba largamente de los setenta años.


Tema y variaciones, afirman, fue toda una batalla entre la entonces joven bailarina del American Ballet Theatre y el reconocido coreógrafo.

Balanchine complicaba los pasos y los giros, retando a la Alonso; mas esta aceptaba el reto una y otra vez, con la misma disposición. La conjunción de maestrías convirtió a la obra en parte de la historia de la danza..


Ya no baila, aunque no sé. La he visto sentada, bailando con los ojos. Conmueve cuando danza con las manos.


Alicia Alonso nunca fue una mujer hermosa. A lo largo de su vida los caricaturistas han remarcado su boca alargada y su nariz. Sin embargo, bastaba que pisara las tablas para verle las alas.


Tuvo ejecuciones brillantes, mas lo singular en ella, fue su interpretación. Ahí quedan, insuperables, la gitana en el ruedo de Carmen, o la transida locura de Giselle.


Bailaba de la mente a los pies, y su estilo romántico detenía el tiempo.


La crítica intentó traducir esas sensaciones con palabras:


Mario Pasi: Es la última divina de nuestro tiempo.


Maurice Béjart: Ella es un ser eterno.


Arnold Haskell: ¿Cómo puedes interpretar a Giselle, si Giselle eres tú?


Había comenzado a lo grande, en 1938, en Nueva York. Recorrió el mundo como prima ballerina con el American Ballet Theatre, y en 1948, con el esfuerzo de unos pocos, fundó un ballet con su nombre, que a la larga sería el Ballet Nacional de Cuba.

Nunca se rindió. No lo hizo ante su operación visual o el escaso apoyo oficial de los inicios; ni ante los prejuicios culturales o sexuales que le salieron al camino, a ella y a su compañía.

Bailó en las montañas, en los centrales y en los teatros. Sus coreografías de los clásicos, forman parte del repertorio activo de varias compañías del orbe.

Embajadora de Buena Voluntad de la UNESCO, entre sus reconocimientos se hallan la Orden El Águila Azteca, el Premio Benois de la Danza, la Orden José Martí y el Premio Irine Lidova a la obra de la vida.

Y, ahora, la tengo frente a mí. Una octogenaria, una leyenda. Apenas tengo unos minutos para conversar con la última divina.

En el mundo se habla de Escuela Cubana de Ballet… se refieren a un “modo particular” de asumir la danza clásica en un país caribeño. ¿Dónde hallar realmente estas singularidades?

“Las escuelas de ballet en el mundo tiene las mismas demandas técnicas; pero en la forma en que se enseña, dadas las experiencias diferentes que se han heredado, en la metodología, ahí están las variantes, las riquezas…

“Lo otro, lo que ya se comprende como Escuela es el efecto que demuestra la compañía, el Ballet Nacional de Cuba que es un producto ya hecho, lo que ven todos.

“Usted ve una compañía rusa, una francesa, y usted nota diferencias. Por eso la crítica enseguida afirma cuando nos ve bailar: “esa es la escuela cubana. Es que hay una personalidad, una forma de moverse, una forma de decir diferentes.

“La escuela está en la forma en que hemos asumido los grandes clásicos. En la concepción artística y general; más particularmente en la forma de los bailarines de decir esa concepción: en la versión teatral, la técnica.

“Eso está en cada bailarín. El cubano cuando se mueve tiene un gusto de bailar, de acentuar su baile.

“Técnicamente, les pedía siempre a los alumnos que estuvieran con el ritmo en los pies; pero con el cuerpo, de la cintura para arriba, bailando con la melodía, que ahí está el sentir, el “habla” del bailarín.

“La personalidad del bailarín se expresa donde hace algo más despacio, donde pone el acento. Ahí está la individualidad, y si es hombre, en como le da la mano a la bailarina o como la mira.

“Y el punto final: hay una sensualidad en el hombre y la mujer cubanos que no existe en ningún otro bailarín. Es ese sentirse hombre y mujer, una forma muy particular que no se pueda agarrar; pero se puede sentir: Esa es la Escuela Cubana de Ballet.

“Esa formación artística nuestra la hemos compartido, y luego, las Cuatro Joyas. [i] Y los que han llegado después, van a ir heredando, aprendiendo unos de otros”.

Pero, el ballet de sus inicios… no se parece al de estos tiempos…

“Sí, creo que se les ha puesto muy difícil a los bailarines de hoy. El ballet es como todo en la vida, cada vez se pone más difícil.

“Cuando yo empecé a bailar, y ahora me refiero al hombre, aquel que pudiera hacer dos vueltas y pararse en cuarta más o menos… si agarraba a una muchacha y podía sentársela en al hombro, ya estaba dentro de la compañía…

“En la mujer, la que pudiese hacer un pirouette, un piqué en arabesque con un compañero, poner la pierna de cierto modo, y que tuviera una gracia más o menos… ya estaba dentro. ¿Fuoutté? Si hacías seis, te ponían una medalla. Así era cuando yo empecé.

“Luego, las cosas se fueron complicando. Parte de esa complicación técnica la tuve yo, que me enamoré de la danza y estaba siempre buscando lo más difícil. El Ballet Nacional de Cuba ha heredado eso.

“En general, en el mundo se ha heredado lo difícil de la demanda técnica y ahora la sufren, pero la gozan. Lo maravilloso es como lo van venciendo, poderse empeñar y saber que camino escoger. Nosotros tuvimos que hacer ese camino”.

¿Ballet: Técnica o arte?

“El cuerpo del bailarín, naturalmente forma parte de lo que están bailando, no pueden ser bailarines automáticos, hay que expresar ese arte que sienten, decir la historia.

“La técnica es tan fuerte que a veces uno se enamora; pero hay que tener cuidado y enamorarse de los dos: la técnica y el arte”.


¿Qué lugar ocupa la preparación física?


“Todo tiene que bailarse que parezca natural, que el público no tome conciencia de ese esfuerzo físico, de lo duro que es.


“Esa experiencia la tuvimos con unos levantadores de pesas del equipo nacional. Cuando veían a los bailarines levantando a las muchachas, haciendo las cargadas, decían: mira que fácil es…

“Y yo les digo, ¿sí?... a ver. Y aquello fue tremendo cuando intentaron hacerlo Y yo les pedí: ahora cárgala y sonríe al mismo tiempo… No, no es tan fácil. Lo entendieron…”.

¿Realmente, le faltó algo por bailar?


“Sí, continuar bailando. Nunca uno se queda satisfecho.


“Todavía yo bailo dentro, todavía mis músculos se contraen, inmediatamente reaccionan. Siento la música y hay un reflejo condicionado que lo llevo dentro todo el tiempo”.

“Todavía no lo he bailado todo. Cuanto más tiempo pasa, más deseo de bailar me da. Nunca se acaba”.


[i] Cuatro Joyas . Calificativo reservado por el critico Arnold Haskell a la promoción de bailarinas cubanas formada por Loipa Araújo, Aurora Bosch y las ya desaparecidas Mirta Plá y Josefina Méndez).

THE FACES OF ANOTHER WORLD or A BALLED UP TO NEW ZEALAND



By Reinaldo Cedeño Pineda


The world is a hallucination.


It seems to some that it is there, to only a click; but out of Europe and New York, the world also has faces, unknown faces.


The sport and the culture appear as the new "discoverers". Discoveries like Christopher Colon, who "discovered" a continent populated by millions; but more nobles.


The new caravels are the screens, of computers or television channels.


In the world juniors one of athletics there was confusion between the whole press. Everything it is a way of saying, clear. The medal and the initials CAY....


What country was that one?


They say that some of them looked at the Himalayas, others towards Oceania … but the initials belonged to the Cayman Islands …


Ah! the Cayman Islands? The Caribbean?


Some of them continue thinking that the Caribbean is musical, palms and sex.


The jumping Kareen Street-Thompson discovered the Cayman islands (259 square kilometers) for the universal sport.


Then they remembered of 1976, when the whole legion of the caribbean won the races in the Olympic Games of Montreal.


The Hasley Crawford (Trinidad Tobago) was the most rapid man. The jamaican Donald Quarrie, came firstly in the double hectometer. And the cuban Alberto Juantorena won in 400 and 800 flat meters.


Kim collins (Saint Kitts and Nevis) will be proclaimed a champion of the world in hundred flat meters, many years later.


It was an exotismo, almost.


An exploit was; though many people benefit from scholarships in the United States. And of step be of benefit to the universities that receive them.


An exploit, when four corredoras of the Bahamas constituted the women's fastest relief of the world.


Furthermore scandalous was that boxer superweighed in the Olympic Games of Atlanta 96.


Nobody is exempt. The cuban "we" end up by "discovering" with the fists Tonga, when that enormous and obese sportsman, eliminated one of ours.


And there half a world went away, to the map, to the internet, to discover in the middle of the Pacific Ocean to the whole kingdom in an island of 748 square kilometres.


Tonga entered to the olympic medals list with a historical medal of silver.


The sport and the culture, they are better ambassadors that the tie and the speeches.


In Sweden they re-discovered Saint Lucia. Not to the holy one, but to a country.


The fact happened in 1992, when Derek Walcott gained the Nobel Prize on literature.


The poet, dramatist and teacher put the name of his country in all the news of the planet.


Saint Kitts and Nevis, Saint Lucia, Tonga and the Cayman Islands do not seem to stay to a click.


When, the australian Katty Freeman prepared to run in the return to the oval, I ran with her for Sydney's tracks 2000.


Her physicist was "strange"; her salient and stout jaw; deep her look. For her legs were running decades of discrimination and resistance.


On the Olympic gold having be hung, she opened a flag of her culture. She raised the flag for all of them and for all of us.


Some of them do not remember that in Australia, there are aborigines. They do not go out on the screens.


Geography brings the most recent recollection: world of athletics of Osaka, 2007. End of the drive of the bullet.
In the last attempt, a stout new zealander came up to 20 meters and 54 centimeters. Nobody more than she.


Valerie Vili is new zealand; but she does not descend from britishers: she is maorí, from the culture and the original race of these islands. And she walks proud to it be.


New Zealand was only a distant country until Jane Campion showed me the waves of the end of the world, and the excellence, with the film “The piano”. It is my favorite movie.


The people maorí was for me, a curiosity, the dances haka… until I saw “Rider of whales”.


The movie was basing on a book of the maorí Whiti Ihimaera. The grandfather Paka, chief of the village, worries for supporting the tradition and finds a leader whom man….


Nevertheless, will be his granddaughter who extracts the amulet of the sea and realizes the prophetic cavalcade on the whale. An enormous piragua thrown to the sea, it represents the bow between past and future ….


All that took to me up to the amazing history of Janet Frame, the writer that they were on the verge of practicing a difficult cerebral operation (lobotomy).


From Cuba up to New Zealand there is immensity. For Cuba, New Zealand is the limit.


Astonish, but even there were the cuban teachers with the program of literacy “Yo si puedo” (I yes can), praised by the UNESCO. They went away up to the peoples maoríes. I had wanted to be …


The people of islands have many coincidences; though the geography and the language separate them.


Already it was said by the Cuban poet Dulce Maria Loynaz: " An island is a geographical drama ". The drama of the water and of the distance.


In Valerie Vili's bullet I traveled up to Wellington and Auckland.


The world is a hallucination.

DONDE LOS CORAZONES SON MÁS ABIERTOS: Dulce María Loynaz en Santiago de Cuba



Reinaldo Cedeño Pineda

Al tacto, contenido el aliento para no salir de la pequeña página, en su sillón secular… los trazos de una mano anciana. En el corazón del Vedado capitalino, Dulce María Loynaz le escribe a un santiaguero:



A Reinaldo Cedeño que viene de la tierra donde las palmas son más altas y los corazones más abiertos.



Era el 19 de septiembre de 1994.

Aunque alguien lo ha dicho –y tal vez no le falte razón– que una dedicatoria resulta la frase más difícil del mundo, soy testigo de que a la Premio Cervantes pareció brotarle instantáneamente.

A un carácter como el suyo, ajeno a la lisonja vana, nada le obligaba a semejante declaración. Hubiera sido presuntuoso considerarla la cortesía hacia un desconocido.

De Martí bebió seguramente su frase lapidaria sobre las palmas más altas, pero… ¿dónde hallar la génesis de los “corazones más abiertos”?

Tendría que viajar casi mil kilómetros y media centuria atrás….

1942


Dulce María era entonces viajera detenida para nombrar las cosas, aunque también el mundo solía ir a su encuentro, o al de su familia, como lo harían Lorca y Juan Ramón Jiménez. Ya había visitado Estados Unidos; ya había escrito en Luxor, tras el asombro y las arenas su "Carta de Amor a Tut-Ank-Amen".

Incluso, Santiago de Cuba había tocado su puerta en la persona de Lourdes Bertrand y su exquisita reseña “Cartas a Marisabel”, publicada en el periódico de circulación oriental Diario de Cuba del 25 de mayo de 1938. Mucha congruencia habrá en tan temprana fecha con un ambiente y una energía que acompañaron a la poetisa hasta el final:



Supongamos por unos minutos que has estado conmigo en casa de la señora de Quesada, como es conocida socialmente Mercedes Loynaz, nombre verdadero, jurídico de la poetisa Dulce María Loynaz […]

Hemos llegado a la casa a través de una alameda de bambúes […] Se expande en los contornos un sustancioso olor a aroma vegetal […] En el umbral de un salón dorado y verde, la voz íntima de la poetisa.


_Bienvenidos en nombre de la Poesía.

Detesta la publicidad y conseguir de ella una composición inédita es como ganarle una pulgada al mar […] pero conmigo fue gentilísima en dedicarme algunos ejemplares autografiados y darme otra para el DIARIO…

Todo allí, jardín, animales y cosas parecen raramente influenciados por la sensación de recogimiento, sigilo, trasluz y de sutileza que emana de ella; pero bajo esa piel suya pálida como ninguna, seda de un matiz impar […] bajo esa piel de feminismo lánguido se advierte el claustro de las más íntimas pasiones.

[…] Y allí, bajo la lluvia de las enredaderas rabiosamente pálida junto a la verja, la dejamos con una cadena entra las manos.
[1]




Esas impresiones son tomadas desde la distancia, cuando Dulce apenas comenzaba, aunque vengan ya envueltas en un halo de inmaterialidad, de misterio.

En su isla, acariciaba las piedras de Trinidad, la que “está en el limbo […] con un miedo oscuro, inconfesable de que […] se desvanezca, de que se dispone sus casas en niebla y sus calles en humo”.[2] A Bayamo, le encontró razones en medio de un aguacero para llamarle “ciudad de sombras y de agua”.[3]

Desde ese último lugar, llegaron a Santiago de Cuba, Dulce María y su pequeña comitiva, para despertar del silencio en una ciudad sonora por excelencia.

Por supuesto, Carlos Manuel –en la lucidez de su esquizofrenia– iría la volante que era su cetro, y las distancias constituían una cuestión de honor, un reto a vencer, cuanto más rápido mejor.

“La máquina bajo su dominio parecía un ser vivo, un grande y dócil animal amaestrado […] Fue así como nos conocimos la Isla palmo a palmo, pues estas excursiones ni siquiera parecían fatigarle”.[4]

Estaban muy lejos entonces, aquellos años de amurallamiento y olvido, en los que sólo el cariño de Pinar del Río sabría devolverles la patria…

Ahora es apenas, 1942.

Su amiga Angélica Busquet, toda una belleza de la época, “la de voz perfecta para bordar versos”[5], será depositaria de sus confesiones en una carta. El sol le sale al camino. La primera vista parece esquiva: “[…] aquí estoy en Santiago de Cuba. Hace calor y polvo, el mar se esconde”.[6]

Repuesta de la canícula, habrá cubierto su cabeza meticulosamente, con devoción, cuando parte rumbo a El Cobre, hasta el santuario de la Virgen de la Caridad. Ante ella se hinca. Se estremece.

Un sobrecogimiento de tal magnitud no pasa inadvertido; pero no se nubla una sinceridad a toda costa como la que ella practicaba. Al contrario, la cubanía se le desborda, con la agudeza de los escogidos. Allí está la huella de sus múltiples viajes y de sus ojos cansados de otras arquitecturas.

No ha lugar la irreverencia. La poeta, la patriota y la devora, se unen en un solo haz:



Han hecho una iglesia maciza y fría en todo semejante a los santuarios que abundan en Europa. Yo la hubiera hecho de la misma piedra de la montaña, le hubiera arrancado al monte las lajas verdosas estriadas de plata y la iglesia hubiera brillado al sol. Como una joya. En vez de la decoración de pámpanos y espigas, hubiera puesto en el altar, piñas labradas en el mármol y frutas tropicales. [7]



El cementerio Santa Ifigenia aparece como otro sitio imprescindible en la estancia santiaguera de la Loynaz. Ante los restos del Apóstol, llega solemne, con el tributo de su silencio. La mirada queda en la bandera, luego va a la piedra.

No existía aún el actual mausoleo –inaugurado en 1951–, sino apenas “un recuadro de mampostería rematado por una cubierta inclinada […] un pequeño templete de filiación clásica, con pilastras adosadas en sus esquinas […] Su frente lucía un frontón decorado con una estrella de cinco puntas en alto relieve.”[8]

Además pudo ver el pequeño busto martiano, obra del artista italiano Ugo Luisi. Lo primero pertenecía al 1907, mientras la escultura fue colocada en 1913…

El tiempo había hecho lo suyo.

A este lugar se asoma Dulce María, para dejar el testimonio de su clarividencia:



Hoy fui a la tumba de Martí. Tenía su ramo de flores y su bandera. Tenía también cuatro rosales de rosas blancas que crecen bien y se cubren de flores. Realmente no hace falta más nada. Allí por lo menos.

Te digo esto porque he oído criticar con ira esta tumba por pobre y desteñida. Son indudables las dos cosas, pero no sé por qué, me parece que a él le hubiera gustado.

Ya sé que nos toca a nosotros honrar a Martí, pero hay tantas maneras de hacerlo… Sólo que tal vez la más fácil sea poner en el presupuesto un masacote de mármol.
[9]


Si algo hubiese que agregar, apúntese que, Dulce, cubana de ley, hija de un general de la independencia que ha conocido a Martí en la guerra y en la ternura, no podrá dejar de entrever el estado de relegación en que la obra del Maestro ha caído.

Era la época del Martí deificado e inasible, mientras su pensamiento era acuchillado. Sólo los intelectuales de vanguardia intentaban rescatarle, estoicamente.

Una flor en el pelo

A la historia y el misticismo, Dulce María une una satisfacción más íntima, menos insondable, y seguramente menos explícita. También escribirá a su amiga Angélica desde Santiago de Cuba:

“Creo que estaré aquí unos días más, no sé cuantos; quisiera que fueran muchos. Me vestiría de muselina blanca y me pondría una flor en el pelo, pero tal vez ya no tenga tiempo […] Que cosa tan terrible. El Tiempo siempre, ya ves, el Enemigo.”[10]

He desandado muchas páginas de la prensa santiaguera de 1942. Fue un año pródigo en informaciones sobre la Segunda Guerra Mundial y la visita del mejor pianista del mundo entonces, Arthur Rubinstein; pero ni un letra sobre la Loynaz.

Tampoco hay rastros en archivos que he visto por obra de milagro, y otras fuentes posibles, parecen haber desaparecido para siempre.

Extraño es. No era Dulce todavía la afamada escritora del Premio Cervantes, mas ya había publicado su primer poemario: Versos; aparecía junto a aquella casta de seres singularísimos que eran sus hermanos en La poesía cubana en 1936, antología de Juan Ramón Jiménez.

Por si fuera poco, era la hija de quien era, Enrique Loynaz del Castillo, el autor del Himno Invasor. Era una mujer ya casada, con su primo Enrique de Quesada Loynaz, de quien se elogiaba su broncínea belleza.

Fue su esposo, el San Miguel Arcángel de los versos de Dulce, pero también su Otelo. La escritora sentía sus impulsos coartados, sus alas estrechas “mientras ordenaba las vituallas en la despensa […] o repasaba los calcetines de mi esposo.”[11]

Aquel matrimonio se desatará en 1943, al año siguiente del recorrido por el oriente cubano.

Las pistas de aquella visita han de comprenderse en el pacto de los Loynaz con el silencio. En todo caso, los cronistas sociales, tan conspicuos entonces, se perdieron su agosto.

Tal vez a estas alturas, lo medular no esté en hallar las cuentas de la historia una a una; sino en encontrar el hilo resistente que las sostiene.

Lo más importante es su propio juicio, de puño y letra, dedicada a una amiga, en ese ambiente tan diferente del destino público, donde la conveniencia o el comedimiento suele sopesar cada línea.

Una interrogante queda en el aire, más de una:

¿Cuándo se transmutó el Santiago de calor y polvo, en el deseo expresado de quedarse por muchos días?

¿Qué fineza, qué sacudimiento se le apareció a Dulce María Loynaz que le hace despojarse de su naturaleza severa, ríspida… y mostrarse casi la borde de la euforia?

¿Cómo aquilatar aquella vehemencia de muselina y flor al pelo, cuando la autora ya frisaba los cuarenta años?

¿Sería apenas la metáfora emocionada hacia un lugar caro en el sentimiento; aunque lejano en la geografía?

Santiago de Cuba dejó en Dulce María Loynaz una huella sensible y no serían suficientes para borrarla, la media centuria de una visita, ni el estrecho círculo de los nonagenarios en que ya vivía.

El 19 de septiembre de 1994, en la austeridad de su hogar, aún le alcanzaban las manos para la ternura.

En el libro que le extendía un santiaguero, dejaba un mensaje de amor para este pedazo de la isla, para Santiago de Cuba: la tierra donde las palmas son más altas y los corazones más abiertos.

Notas


[1] Lourdes Bertrand: “Cartas a Marisabel” en Diario de Cuba, Santiago de Cuba, 25 de mayo de 1938, p.2
[2] Dulce María Loynaz: Cartas que no se extraviaron, Valladolid´-Pinar del Río, Fundación Jorge Guillén-Fundación Hermanos Loynaz, 1997, p.65. Trinidad, fue la tercera villa fundada en Cuba bajo el gobierno español, en 1514. La ciudad conserva, casi intactas, plazas antiguas, calles empedradas, casonas de alto puntal y enormes puertas, techumbre de tejas de barro…. con estilos arquitectónicos provenientes de la España colonial, sobre todo, Andalucía y Canarias. Se ubica en la provincia central cubana de Sancti Spiritus.
[3] Ibid., p.79.
[4] Dulce María Loynaz: Fe de vida. La Habana, Editorial Letras Cubanas, 2000, p. 185.
[5] Ibid,.p.187.
[6] Dulce María Loynaz. Cartas que no se extraviaron, p. 78
[7] Ibid.
[8] Omar López y Aida Morales: Piedras imperecederas, Santiago de Cuba, Editorial Oriente, 1999, p.78.
[9] Dulce María Loynaz. Cartas que…, p.78.
[10] Ibid
[11] Dulce María Loynaz: Fe de vida, p.190.

domingo, 2 de diciembre de 2007

LA LINTERNA ROJA

Reinaldo Cedeño Pineda

A Gong Li

El mundo es una linterna que se enciende
en la puerta del hambre
el hambre disfrazada de deseo
el hambre es una nuez

La Hermana Mayor entonará el ritual de bienvenida
como bambú quebrado
mientras el bálsamo resbala por tu piel
La Segunda Señora hinca alfileres en la almohada
La Tercera canta a la luna
agita su garganta de sauce y de jengibre
agita su chaleco
sus cánticos penetran las montañas
pero Dios te besará los pies
vendrán
los baños de jazmín
la flauta
la locura

Ay Cuarta Señora que no sabes
Ay Señora de las Nieves
El mundo para ti es una linterna que se apaga.

(DE Poemas del Lente)

NEAR GUANTANAMO BAY




By Reinaldo Cedeño Pineda

The way is arid up to coming to Caimanera. The rain hides. The thorny tangle are all over. The nake rocks stick to the land while the sea devours them.

Caimanera is a municipality of Guantanamo, the most oriental of the provinces of Cuba.

Caimanera is the salt mine of Cuba. The Sun is reflected in the mountains of salt. They say that up to the dead men they enter here brine … but this they are not Wieliczka's mines.

To come to Caimanera a special permission is needed. Guantanamo is the unique terrestrial border of the Island.

In a piece, in an enormous piece of her bay, the Naval Base of the United States is. They did not choose it at random, it is one of the biggest bays of bag of the world.

More than one hundred of square kilometres started to Cuba in a leonine agreement, with the gunboats on having turned. An agreement imposed in 1902.

Guantanamo is the Vieques, the Okinawa of Cuba. It is still our Canal of Panama, before Torrijos's heart was sailing along it.

Guantanamo is in mouth of all, not neither for the generous salt of the nature, nor for her waters; but for the torture.

I narrow to my seat when I listen and see Gitmo, Erik Gandini y Tarik Saleh's documentary. I have seen others, terrible.

From the Malones´s Hill, of this side of the dividing fence, more here of the band that is known as "land of nobody ", I cannot reach the cells; but from The Base, this way, to droughts, since we say to him the Cuban … another thing has not come that pain.

But they ask him to the family of Ramon Lopez Peña, a soldier murdered in the prime of life, and to different so many people.

In the Malones´s Hill there is a viewing-point towards The Base. A wall of stones saves of the abyss and supports a visor. If you prefer it, there are the prismatic ones.

-That one is the beach, they make clear to us. Beautiful sand that is opened to the Caribbean Sea. Sand forbidden the guantanameros.

-This, the pier of the ships … the buildings, the cemetery of old cars … a patrol who moves.

I moved the lens following the path. My visual line filled with stars. The voice of the welded guide began to come to me like passed by several filters, already distant …

Instinctively I began backward. The mast of the flag fixed me in the chest as a poison. Walker's flag, not that of Whitman, the venerable poet of East River.

I lived in Guantanamo, in the city of Guantanamo, hard times in my professional beginnings. They were difficult times; but … there I stopped friends forever, and unmentionable tendernesses.

As he said to me once the critic of art, Jorge Núñez Motes, Guantanamo guards marvels doors in. I swear that more of once there opened I, that I can name.

I write this chronicle, because Guantanamo, this province of any more than six thousand square kilometres, is not the Naval Base.

That is not so, Guantanamo, a name for the evilness.

Guantanamo is a guajira. “The Guajira Guantanamera” that the world sings, inspired by the beautiful physiognomy of a woman of these homes.

Guantanamo is the cradle of the nake son (cuban´s rhythm), of these original and rural rhythms: the “changuí”, the “nengón” and the “quiribá”.

It is The Fame, the sculpture of the Italian Chini, announcing the good news from the dome of the Palace Salcines.

Guantanamo is the Zoo of Stone that the sculptor Ángel Íñigo extracted between the stone and Yateras's bananas.

Guantanamo is Regino Boti, the poet who loved " her Catalan parsimony and her straight streets ". It is the village that sang between the sea and the mountain".

Guantanamo is the villa of the Guaso river, rebellious river.

Guantanamo is the park Martí, where friends and loves are gained.

Guantanamo is the “French Holy Tomb Catalina De Riccis”, with her kings' suits, with the unmistakable sound of the “catá”, hollow trunk of the tradition.

It is “Tusi”, legendary teacher of choirs and her “Little Voices of Crystal”.

Guantanamo is Mireya Piñeiro, weaving verses in kept silent of her bonfire.

Guantanamo is Ana Luz García's novel.

The Black Bridge and his legends.

She is the Society The Luz, the Cultural club where it entered to Cuban land “The Age of Gold”, Jose Martí's magazine for the children of America.

Guantanamo is Rafael Inciarte's baton and his band.


Guantanamo they are his blacks of Jamaican and Haitian ancestry. And her honest and poor people … people of all the colors.

Guantanamo they are the “monitongos”, caprice of the nature worked in the stone for the wind.

Guantanamo they are her mountains as knives, as women, or as anvils.

It is Playitas, between the sea and the crags, where it landed Martí, with the oar of prow.

And Duaba, where the titan Antonio Maceo anchored the Mother land.

Guantanamo is the general Pedro Agustín Perez.

It is a February 24, 1895 and the rebelion in The Confidence.

Guantanamo is Christopher Colón's cross guarded in the church “Our Lady of Baracoa's Asuncion”.

Guantanamo is “The Lamppost”, enormous viaduct extracted to the mountain.

She is the North American Elfriede Mahler, who fallen in love with the cuban sensuality, gave to the city the company Free Dance.

It is Lilí Martínez with his piano.

And Axel Rodríguez's flute.

Guantanamo is the singing gestual of Fragmented Dance putting in scene the drama of the Aguilera's bridge.

Guantanamo is the force of the river Toa and the “cayucas”, barges woven by men's hands. And the “tibaracón”, band of sand between the river mouth and the sea.

Guantanamo is Félix Savón and his fists.

It is Yumiledis Cumbá, in the very same Athens, stimulating the bullet up to the Olympic glory.

It is the land of Yargelis Savigne and Dayron Robles, first between jumps and fences.

Guantanamo is a world with his names of settlements: Jamaica, Costa Rica, El Salvador, Paraguay … up to Egypt.

Guantanamo is Maisí's Top, where it finishes Cuba and begins Yemayá's empire; from where the coast of Haiti appears, misty and extensive.

It is “The Machine”, settlement extracted of the same West, of earthy appearance and human face.

Guantanamo is a challenge.

The time has passed … but those stars do not resign me near Guantanamo Bay; not even that lizard that passed across, ignoring the fences.

Because all this land, everything these waters of Guantanamo Bay, they will be ours.

Or better …. The bay of Guantanamo, as it is said in Spanish.


(La versión hispana de este artículo se llama "Cerca de Guantánamo Bay" y puede buscarse en este propio blog)


LOS ROSTROS DEL OTRO MUNDO

(Valerie Vili, una maorí de Nueva Zelanda, campeona mundial de impulsión de la bala)

Reinaldo Cedeño Pineda

El mundo es una alucinación.

A algunos les parece que está allí, a solo un clic; pero fuera de Europa y Nueva York, el mundo también tiene rostros, rostros desconocidos.

El deporte y la cultura aparecen como los nuevos “descubridores”. Descubrimientos a la manera de Cristóbal Colón, que “descubrió” un continente poblado por millones; pero más nobles.

Las nuevas carabelas son las pantallas, de ordenadores o cadenas de televisión.

En un mundial juvenil de atletismo hubo desconcierto entre toda la prensa. Toda es un modo de decir, claro. La medalla y las siglas CAY....

¿Qué país era aquel?

Dicen que algunos miraron hacia El Himalaya, otros hacia Oceanía… pero las siglas pertenecían a las Islas Caimán…

¿Ah? ¿Las Islas Caimán? ¿El Caribe?

Algunos siguen pensando que El Caribe es música, palmeras y sexo.

Y el saltador Kareen Street-Thompson descubrió las Islas Caimán –con sus apenas 259 kilómetros cuadrados – para el deporte universal. Y más allá.

Entonces se acordaron de 1976, cuando toda una legión del Caribe copó las carreras en la Olimpiada de Montreal.

El trinitario Hasley Crawford fue el hombre más rápido. El jamaicano Donald Quarrie, llegó primero en el doble hectómetro. Y el cubano Alberto Juantorena hizo aquel increíble doblón dorado en 400 y 800 metros planos.

Muchos años después, Kim Collins, de Saint Kitts y Nevis –antigua San Cristóbal y Nieve– se proclamará campeón del mundo en los cien metros planos.

Era un exotismo, casi.

Una hazaña era; aunque muchos se beneficien de becas en los Estados Unidos. Y de paso beneficien a las Universidades que los acogen.

Una hazaña, cuando cuatro corredoras de Bahamas constituyeron el relevo de mujeres más veloz del mundo. Todavía alguna corre, como Chandra Sturrup.

Aún más escandaloso fue aquel boxeador superpesado en los Juegos Olímpicos de Atlanta 96.

Nadie está exento. Los propios cubanos acabamos “descubriendo” con los puños a Tonga, cuando aquel deportista enorme y obeso, eliminó a uno de los nuestros.

Y allá se fue medio mundo, al mapa, a la Internet, para descubrir en medio del Pacífico a un todo un reino en una isla de 748 kilómetros cuadrados.

Tonga entró al medallero olímpico con una histórica medalla de plata.

El deporte y la cultura, son mejores embajadores que la corbata y los discursos.

En Suecia redescubrieron a Santa Lucía. No a una santa, sino a un país.

El hecho ocurrió en 1992, cuando Derek Walcott ganó el Premio Nobel de Literatura.

El poeta, dramaturgo y profesor puso el nombre de su país en todos los despachos del planeta.

Saint Kitts y Nevis, Santa Lucía, Tonga y las Islas Caimán no parecen quedar a un clic.

Cuando, la australiana Katty Freeman se dispuso a correr en la vuelta al óvalo, corrí con ella por las pistas de Sydney 2000.

Su físico era “extraño”; su mandíbula saliente y recia; profunda su mirada. Por sus piernas corrían décadas de discriminación y resistencia.

Al colgarse el oro olímpico, desplegó una bandera de su cultura. Levantó la bandera por todos ellos. Y por todos nosotros.

Algunos no se acuerdan que en Australia, hay aborígenes. Ellos no salen en las pantallas.

La geografía cercana trae el recuerdo más reciente: Mundial de Atletismo de Osaka, 2007. Final de la impulsión de la bala.

En el último intento, una fornida neozelandesa llegó hasta los 20 metros y 54 centímetros. Nadie más que ella.

Valerie Vili es neozelandesa; pero no desciende de británicos: es maorí. De la cultura y de la raza originaria de esas islas. Y anda orgullosa de serlo. .

Nueva Zelanda era sólo un país lejano hasta que escuché la increíble voz de Kiri Te Kanawa. Hasta que Jane Campion me enseñó las olas del fin del mundo, y la excelencia, con El Piano. Es mi película favorita.

A partir de allí ando escribiendo lo que he dado en llamar Poemas del lente.

El pueblo maorí era para mí, una curiosidad, las danzas haka vista en algún documental hasta que apareció, Jinete de ballenas.

El filme se basaba en un libro del maorí Whiti Ihimaera. El abuelo Paka, jefe del pueblo, se preocupa por mantener la tradición y hallar un líder al que presupone hombre…

Sin embargo, será su nieta quien extraiga el amuleto del mar y realice la profética cabalgata sobre la ballena. Una enorme piragua tallada echada al mar, representa el lazo entre pasado y futuro….

Y todo eso me llevó hasta la historia alucinante de Janet Frame, la escritora a la que estuvieron a punto de practicarle una lobotomía

Desde Cuba hasta Nueva Zelanda hay una inmensidad. Para Cuba, Nueva Zelanda es el límite.

Asómbrese, pero hasta allá fueron los profesores cubanos con el programa de alfabetización Yo sí puedo, elogiado por la UNESCO. Se fueron hasta los pueblos maoríes. Hubiese querido estar…

La gente de islas tiene muchas coincidencias; aunque la geografía y el idioma los separen.

Ya lo dijo la cubana Dulce María Loynaz: “Una isla es un drama geográfico”. El drama del agua y de la lejanía. Y no rendirse nunca.

En la bala de Valerie Vili viajé hasta Wellington y Auckland.

El mundo es una alucinación.

I AM GOING TO TOUCH THE KEYS OF THIS PIANO


Reinaldo Cedeño Pineda

To Jane Campion

I am going to touch the keys in the end of the world
I am going to hang an arpeggio of the last wave
until the kiwi loses the horizon
until the God-man extracts of the sea Island of the South
and sing the whales

I am going to touch to alarm
I am going to raise the piano to the mountain
so that the wind passes between his ropes.
Make me love
until the crust of the kowhai dresses itself of yellow
New Zealand tremble if you put your hands in mine
I am going to touch the keys in the end of the world
I am going to touch when the fingers pull up me
although I have to die inside the piano.