Mostrando entradas con la etiqueta Asociación Hermanos Saíz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Asociación Hermanos Saíz. Mostrar todas las entradas

jueves, 27 de noviembre de 2008

ORÍGENES/Contramaestre... POESÍA en la MONTAÑA


(Los insomnes de la cabaña 42 en "Las Golondrinas". Frente a la corriente del río Mogote, en las serranías de Contramaestre . De izquierda a derecha, el poeta Alexey Amarán Bogachov ("Aliosha"), el narrador y realizador radial Yovanis Acuña y el periodista Reinaldo Cedeño. Por supuesto, al centro, una dama: la narradora e investigadora Miriaimy Breff )

REINALDO CEDEÑO PINEDA
Escuchar poesía, intercambiar ideas y ganar amigos: son tres razones para creer en la nobleza humana. Y si todo eso ocurre en un lugar donde la naturaleza es protagonista, es ya una fiesta. Eso fue ORÍGENES, evento literario en su edición primigenia. /Convocado por la Asociación Hermanos Saíz en Contramaestre (Santiago de Cuba), ORÍGENES nació bien, porque nació bajo estas luces, y con la dirección de Eduard Encina, a estas alturas ya, una voz notable en la más joven promoción de la lírica cubana.


(La naturaleza alivia. El agua se apacenta en lagunatos naturales antes de despeñarse. De los entresijos de las piedras, de las entrañas de la tierra emergen los manantiales )



(Un enorme lecho de piedras redondeadas conocidas como"chinas pelonas". Imagen que muestra el poder de las crecidas en fechas recientes)


(Un breve intercambio de los escritores con los niños en la escuela Juan Vitalio Acuña. Lee, Nayra Simonó. Con la carpeta, el artífice de este encuentro literario Orígenes: el poeta Eduard Encina)
Ante eso…. poco importaron algunas ausencias, el prólogo de un trámite torcido, la guagua que nos dejó a medio camino: en el prólogo… y también en el epílogo, las camas rígidas.

El nombre del evento no es gratuito. Aquí me entero ―en las palabras de bienvenida que Orlando Concepción nos entrega― que algunas de las ediciones de la revista Orígenes (1944-1956) tuvieron su arca financiera justo en el antiguo central América ubicado en este territorio, y que su administrador era Federico Fernández ("Fico") tío político de José Rodríguez Feo, editor y sostén de la revista.

(El colectivo teatral La Guerrilla del Golem recibe un reconocimiento en el parque del pequeño poblado de Los Negros. Alcides González Díaz, "Tití", actor, miembro del grupo y presidente de la AHS en Santiago de Cuba, tiene razones para sonreír. También las tiene Guille, productor del evento, el hombre de las cien manos)


(Luis Felipe Veranes, FELIPÓN se presenta junto a su grupo en Los Negros. Músico consolidado que une a una sólida propuesta sonora, una letra plena de arraigo y poesía)
Bajo esa advocación, escritores de la generación más joven se reunieron para un intercambio necesario y feraz en la localidad de Los Negros y en la base de campismo Las Golondrinas, del 25 al 27 de noviembre.



(Leen sus propuestas, dos narradores en ciernes: Ramón Muñiz y Gizeh Portuondo. Sala de video de Los Negros, lugar que toma el nombre por su historia de apalencados, según la tradición oral)

Me asomé aquí al esbozo de libros que serán, de poemas recién hechos, de la hebra que busca un estilo, de la rueca de las letras echada a andar…

Me asomo al talento en ciernes, a la metáfora filosa de Daniel Liens, el eros profundo, provocador de Rainer Martínez; la imaginación encabalgada de Nayra Simonó, la palabra redonda de Rodolfo Tamayo...

Por mi parte, agradezco muy mucho que me hayan invitado a presentar el número 3 de la revista Caserón de la UNEAC. Y por supuesto, a conversar de un tema que me apasiona: la obra, la cubanía medular y los muros de la Premio Cervantes, Dulce María Loynaz.

La vista quiere quedarse en la belleza del río Mogote, en las montañas… aunque el frío desanima al baño. Me arriesgo por breve tiempo.

Largas tertulias se extienden más allá de los programas oficiales. La cabaña 42 hierve de anécdotas, de risas.

Mi amigo Yovanis Acuña y este cronista de LA ISLA y LA ESPINA tomamos estas instantáneas que ahora compartimos.

En Las Golondrinas, la poesía está en el aire, en las aguas, en las montañas... Y en los abrazos que se me quedaron...
¨
---MÁS IMÁGENES de un PAISAJE EXCEPCIONAL:

miércoles, 5 de marzo de 2008

Senel Paz: REVELACIONES del guionista de FRESA y CHOCOLATE


(Fotograma del lureado filme Fresa y Chocolate)


REINALDO CEDEÑO PINEDA

Senel Paz (Santi Spíritus, Cuba, 1950) no buscó la fama. Esta le ha presentado sus respetos, y ¡de que manera!

Aunque ha corrido mundo, aunque hace mucho vive en la capital cubana, aunque le han agasajado aquí y allá… todavía hay en él algo de timidez, del “muchacho de Cabaiguán”, poblado del centro de Cuba.

Tal vez hace honor a su apellido, sin olvidar que los demonios de un escritor, de alguna manera, van siempre con él.

Durante su intercambio con jóvenes universitarios en la “Peña del Alibi” (Asociación Hermanos Saíz, centro cultural David) y bajo la conducción del joven poeta Oscar Cruz, ha declarado que en Santiago espera “ganar nuevos amigos”.

Incluso, a contrapelo de su costumbre, ha leído uno de sus últimos cuentos: "Sobre la candidez de los muchachos de provincia".

El texto ficciona una de las realidades del país: la emigración hacia la capital, en búsqueda de mejores condiciones, con todo lo que tiene de ironía, estrategias, vicisitudes y comedia del absurdo:

"En los tiempos que corren, la gente nos prefiere a nosotros, los muchachos de provincia a los de la ciudad, es decir, los de la Habana. Es que estos son tan pretenciosos y mal educados, que en una escalera o pasillo no saludan ni se hacen a un lado, si tropiezan con una señora o señor, y mucho menos se ofrecen para llevarles la bolsa del mercado que puedan traer consigo. Nosotros, los de provincia, sí.

"Ellos escriben las paredes, dicen palabrotas y se rascan sus partes sin importarles quien los mire o los oye. Nosotros, los de provincia, no. Nosotros cuidamos le lenguaje, damos los buenos días, y ya con la bolsa del mercado en la mano, comentamos el último capítulo de la telenovela o el próximo juego de pelota, según se trate de señora o señor…"*

(Al final, la narración terminará en un abrazo, en más que un abrazo... y en el muchacho de provincia que se queda en la capital)

Aunque vino aquí a presentar su última novela: En el cielo con diamantes (Editorial Oriente), nadie olvida que su cuento El lobo, el bosque y el hombre nuevo inspiró el laureado filme Fresa y Chocolate

El cuento ganó el Premio Juan Rulfo de Radio Francia Internacional en 1990, y la cinta, varios galardones, entre ellos el Gran Premio Coral en La Habana 1993, Oso de Plata de Berlín 1994, la candidatura al Oscar como mejor cinta extranjera en1994 y el Premio Goya en similar categoría en 1995.

Su estreno a comienzo de los noventa, sacudió a la sociedad cubana y sacó de la “invisibilidad” un tema sensible, largamente postergado y marcado por infinitud de tabúes.

Y más de una pregunta, versó sobre el cuento, sobre el filme, que cuenta la relación humana entre un intelectual homosexual que llega a ser acosado (Diego, corporizado en la pantalla por el actor Jorge Perugorría) y de un joven comunista (David- en la piel de Vladimir Cruz), que acaba en una hermosa amistad, por encima de la intolerancia y las diferencias de la Cuba de los setenta.

“Siempre he creído que los personajes me habitan.

“Para mí, el personaje de Diego era sobre todo un problema de lenguaje, un personaje que tiene una cultura superior a la cultura que yo tenía en ese momento, un tipo más leído que yo diez veces, que se mueve en la cultura, que acude a citas… Y luego resulta que era homosexual, y uno tiene que aceptar a los personajes como son.

“Hay como setenta personas que se han adjudicado ser "el Diego". Incluso cuando la película resulta candidata al Oscar, se presentó alguien en el ICAIC [Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficas] diciendo que era el Diego, que él debía estar en la ceremonia...

“Lo que hice fue darle la bienvenida al personaje. Es un personaje muy parlanchín, hiperquinético, con su manera peculiar de moverse. Lo que más trabajo me costó fue que finalmente todo brotara con espontaneidad.

“Luego uno se hace responsable del conflicto, del problema que trae el personaje y trata de reflexionar sobre el tema que el personaje trae. El problema no sólo es la homosexualidad porque este personaje tiene otra manera de ver la vida en varios aspectos”.

El cuento fue un alivio

Senel apuntó sus consideraciones sobre le tema de la homosexualidad, la sociedad cubana y la literatura.

“Aquel que fuera distinto, que no va en la corriente principal, que tenía conductas diferentes ha sido un problema en nuestra sociedad. Estamos acostumbrados a una unanimidad y de alguna manera construíamos un modelo de hombre que debía ser de ideología marxista, ateo y heterosexual. Y lo que se salía de los parámetros, era negativo, se cerraba el paso a la diversidad…

“No fue el primer relato que trató del tema. Ya lo había hecho en los treinta o cuarenta, Carlos Montenegro con su novela Hombres sin mujer; lo había hecho Lezama, y en La Habana lo venía haciendo Carlos Díaz con el teatro El Público.

“En mi relato, lo específico está en que fue un abordaje tranquilo, sin tónica tendenciosa, buscando un diálogo con la sociedad, en especial para el heterosexual. El homosexual no tiene problemas para hablar de su homosexualidad; al que le cuesta trabajo vencer sus prejuicios y su propio bloqueo, es al heterosexual.

“En el cuento, tener a un personaje que fuera simpático es la técnica del caballo de Troya: gana la atención del lector, y luego va exponiendo temas más complejos. El relato y luego la película, tuvieron una connotación no sólo literaria y artística, sino también social.

“Era un problema que nuestra sociedad debía dilucidar, debatir, hablar… y no lo había hecho. El cuento ayudó a hacerlo, a sentirlo como legítimo, a hablar de una manera tranquila y sosegada de este tema en público. El cuento fue un respiro, un alivio”.
(Senel Paz, un autor de reconocimiento internacional)

Los setenta: un trapo sucio nunca ventilado

A principios de 2007, sobrevino un fértil debate entre la intelectualidad cubana, a raíz de la aparición por la televisión nacional de algunos personajes de triste recordación (Luis Pavón, Quesada y Papito Seguera), cabezas de una etapa de persecusiones y excesos para la cultura cubana: los setenta.

Ese período fue bautizado como “Quinquenio Gris” por el ensayista Ambrosio Fornet, y más recientemente como “Trinquenio Amargo” por el arquitecto Mario Coyula.

Es precisamente en esos años que se desarrolla el cuento El lobo, el bosque y el hombre nuevo; y por supuesto el filme Fresa y Chocolate.

“Es un trapo sucio nunca ventilado, y eso trae sus consecuencias. La vida nos ha demostrado que no hablar de los problemas, de los errores, de los caminos equivocados no trae ninguna ventaja. Reflexionar sobre el error, puede ser más sustancioso que alabar lo que haces bien.

“Yo me he encontrado hoy en día jóvenes a los que tú le dices sobre la UMAP [siglas que significan Unidad Militar de Apoyo a la Producción] y no saben lo que es, creen que eso no existió en la historia de Cuba. Ese problema nunca fue debatido, como el problema que arrastrábamos con la homosexualidad. Cada problema que se debate, lo eleva y aparecen nuevas aristas.

“La directriz esencial de la política de la revolución está clara: una trayectoria extraordinaria, de vanguardia, de defensa de nuestra nación; pero también tiene sus tensiones y momentos negativos, como los años setenta.

“Si analizamos la historia de Cuba, los conflictos entre lo que comienza y lo que echa para atrás, eso es constante, seguramente como en cualquier país.

“Lo importante es un acercamiento culto, inteligente y responsable sobre los problemas de política cultural. Lo de los años setenta fue negativo y dejó un daño aún no cuantificado para la cultura cubana.

“Yo tenía mi primer libro a los veinte años, y no lo publiqué hasta diez años después. No era que no me lo quisieran publicar, sino que el ambiente creado me inhibió.

“Sin embargo es la propia Revolución quien rectifica esa política y rectifica el rumbo, y se va de los años setenta a los ochenta, a los noventa de manera diferente con los ministros Hart y Abel Prieto al frente... pero avanzar no es lo avanzado. Es un verbo permanente…

“El Congreso de la UNEAC [a realizarse a principios de abril] servirá para fortalecer los pilares de nuestra cultura; sin olvidar que los jóvenes tienen otras necesidades, buscan nuevas salidas, piensan acorde con las circunstancias que están viviendo ahora mismo. Y será útil si tenemos la prudencia y la sabiduría de conducir bien las sesiones.”



(Senel Paz y el autor del blog)


Senel Paz tiene publicados además El niño aquel (cuentos, Premio David 1979) y Un rey en el jardín (Premio de la Critica, 1983). Entre sus guiones, además de Fresa y chocolate, destacan las cintas españolas Malena es un nombre de tango y Cosas que dejé en La Habana, así como las cubanas Una novia para David y Adorables Mentiras.

NOTA (En la Feria de La Habana se presentó un conjunto de ensayos bajo el título: La política cultural del período revolucionario: memoria y reflexión, del Centro Teórico- Cultural Criterios, 2007 que sí aborda de una manera analítica ese período de los setenta en Cuba, ya sobrepasado)

La Feria del Libro en su etapa santiaguera (más de 480 títulos a disposición del público y algunas deficiencias organizativas), vivió, seguramente, el momento más notable de la segunda jornada.

Fotograma de “Fresa y chocolate”: http://trincheradelcine.blogspot.com/

* Transcripción a partir de una grabación. En consecuencia, la puntuación es mía, no la del autor del cuento.