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jueves, 24 de noviembre de 2011

MUCHACHO que DANZA


A Esteban Aguilar, por supuesto


POEMA de Reinaldo Cedeño Pineda


Hay un muchacho que se inclina sobre los viejos nudos

hay un muchacho empecinado

célibe

hay un muchacho que ha perdido el nombre

hay un muchacho que anda buscando un padre en la retama

hay un muchacho isla

hay un muchacho árbol

hay un muchacho que devoró su corazón en los tejados

hay un muchacho de mis propias entrañas

hay un muchacho monumental

oscuro

hay un muchacho rompiendo la madera.



ARTÍCULOS RELACIONADOS sobre el bailarín, coreógrafo y naciente maestro Esteban Aguilar Domínguez

Esteban Aguilar: revelación de la danza cubana

http://laislaylaespina.blogspot.com/2007/11/esteban-aguilar-revelacin-de-la-danza.html

ÁNGEL BAILARÍN

http://estebansaguilar.blogspot.com/

Esteban Aguilar. El ángel de las pequeñas cosas(entrevista)

http://www.somosjovenes.cu/index/semana44/entrejoven.htm


miércoles, 10 de diciembre de 2008

VENEZUELA Corazón adentro: DANZANDO en los CERROS


Esther Domínguez Pineda*
estherdominguez94@yahoo.es

A Caracas llegamos la noche del 21 de junio, y lo que más me impresionó cuando íbamos camino al hotel asignado, fueron los cerros a todo alrededor: miles de lucecitas que parecía un árbol de navidad.

Nos decía el guía: “ustedes ven esto de noche, que lindo… cuando amanezca verán lo diferente que se ve el paisaje”. Y efectivamente tenía razón.

Ver montadas aquellas casitas unas encima de otras, casi sin cimientos, llegando casi hasta el cielo, fue impresionante.

Cuando nos adentramos en los cerros, en las parroquias, vimos a muchos jóvenes y niños que necesitaban ayuda.

LOS CERROS
[Cerro adentro. Esther, Benerado Segura, coordinador de la misión en la parroquia La Vega; Xiomara Solís, especialista de teatro y Félix, instructor de artes plásticas]

Un día íbamos caminando por uno de esos callejones de los cerros. Nos encontramos con unos jóvenes de muy buena apariencia… y cuando pedimos permiso para pasar, ellos estaban fumando. Se pararon muy afablemente, y nos dijeron:

―Tienen el permiso… y perdonen lo malo.

Como no vi nada malo en ellos y no conocía, les pregunté a los venezolanos qué era lo malo. Y ellos me dijeron que lo malo era lo que estaban fumando…

Me sentí complacida de poder sentir que la Misión Cultura Corazón Adentro surtió efecto en niños, jóvenes y personas adultas que se insertaro en los talleres que impartimos. Es que no sólo llegamos al corazón de la ciudad, sino al corazón de la gente.

A medida que fue pasando el tiempo, pude ver como fue mejorando emocionalmente la vida de algunos de ellos.
LO QUE ME ENSEÑARON LOS NIÑOS

Trabajé con niños pequeños, dos veces a la semana, en la guardería Amanda de Shnell. Tuve la suerte de tener el apoyo de la maestra.

Cuando los niños me veían, se ponían contentos, me rodeaban, se apretaban a mí… me daban mucho cariño. Yo me sentía una niña más entre ellos, y les devolvía ese afecto.

Hicimos talleres de expresión corporal, juegos creativos, montábamos coreografías para presentarnos en actividades con la comunidad.



A los mayores, y también a los niños les gustaba mucho el casino, el TAMBOR. El joropo, increíblemente, muchos no lo conocían. Allí aprendí que hay variedades de joropo y de tambor, según la zona geográfica.

Se hizo un festival de parroquias, y yo presentaba dos unidades artísticas con niños y adultos… pero de dieciocho niños sólo fueron cuatro, y no pude presentarla… todavía falta un poco en cuanto a nivel de responsabilidad.

Después que pasó eso, me puse arrecha, y no volví a esa aula… pero para sorpresa mía, cuando yo estaba en el pasillo esperando que la profesora me avisara para entrar, escuché a esos niños, a ellos solitos, cantando las canciones, haciendo la coreografía que yo le había enseñado.

Para mi eso fue una gran sorpresa, ver que había logrado llegar a ellos, y eso me hizo volver a ellos.

Les enseñaba canciones como “Un día de paseo”, que ellos la cantaban de manera diferente. También “Pin pon es un muñeco”… y yo le hacía los gestos con los brazos, y ellos imitaban todo.

La Misión Barrio Adentro, de los médicos fue un apoyo grande a nuestro trabajo, ellos ya conocían a la comunidad.

La misión nos ha beneficiado a todos. Hemos aprendido de su idiosincrasia y tradiciones, de su folclor y ellos también del nuestro.

CAFÉ A LO CUBANO

Formábamos un equipo de trabajo: un trío venezolano con un trío cubano: Scott, Rebeca y Jesús fueron los primeros, luego Miriam, Gregoria (Goya) y Donny. Mis acompañantes cubanos fueron Jesús Morales, de música y Nelson Águila, de teatro; un habanero y un vilaclareño, junto a esta santiaguera-guantanamera.

La misión me ha ganado muchos amigos, tanto venezolanos como cubanos. Artistas, instructores de experiencia… pudimos compenetrarnos, intercambiar. Y sobre todo unirnos más.

Cuando nos encontrábamos en cualquier lugar, solamente de mirar, de escuchar, no sé por qué, enseguida sabíamos que era un cubano y nos acercábamos, nos identificábamos.

Le eché mucho de menos a mi café, porque allá lo hacían muy claro: ¡a mi café de Cuba!, Cuando íbamos a la casa de algún médico cubano, y nos brindaba café a lo cubano, decíamos: ¡Ahhhhh, me parece que ahora sí estoy en Cuba!!!

Saben, me compré mi cafetera, y lo primero que hice fue colar un café a lo cubano.

Esta es mi primera experiencia fuera de mi patria, y pude valorar lo que la Revolución Cubana ha hecho por los niños y los jóvenes, por la sociedad…. que es lo que está intentando hacer Chávez. Lástima que no todos entiendan su propósito.

Creo que las misiones han ayudado mucho socialmente a que los venezolanos se den cuenta de los beneficios, porque no todo es la riqueza material, sino la espiritual que está en cada ser humano y que podemos dar unos a otros.

EN EL HOTEL KURSALL

El hotel Kursall, en Avenida Casanova y Calle El Colegio, en Caracas, fue nuestra casa desde el 21 de junio hasta el 6 de diciembre de este 2008. Mi habitación era la 212.

Allí se creó un espacio, cada quince días, los sábados: KURSARTE, iniciativa de Alfredo Velásquez, director de la Compañía Danza Libre de Guantánamo.


[En el cumpleaños del primer bailarín de la compañía Danza Libre, Vicente Yauner, en una de las habitaciones del Kursall. De izquierda a derecha: Xiomara, Alfredo Velázquez, director de Danza Libre; Yaunelis Rodríguez (Tita), bailarina, y el homenajeado. A su lado, Yarisa, de artes plásticas. Sentada, Lisandra Rodríguez, otra bailarina. Detrás, botella en mano, Esther. Todos guajiros guantanameros... ]

Fueron momentos maravillosos, los bailarines cantaron, los cantantes fueron bailarines. El que tenía alguna inquietud artística, pudo desarrollarla, aparte de su propia especialidad. Todos esperábamos ansiosos ese día… y los cumpleaños.

Celebramos los cumpleaños de todo el mundo en las habitaciones. Ahí era que nos sentíamos cubanos de verdad, con micrófonos, globos, tortas, tragos, risas… Y no podía faltar nuestro Son de la Loma…

MI DEBUT COMO CANTANTE y el grupo TÍRAME ALGO

Mi frustración de cantante la pude desarrollar con el grupo “Tírame algo” que comenzó de bachata en la guagua, y terminó dando funciones en las actividades de La Parroquia La Vega.

Tanto gustó que nos pedían otra y otra. Y nosotros nos decíamos: “tenemos que montar otra cosa…” porque dondequiera llevábamos el mismo repertorio, Guantanamera y Cuba, que linda es Cuba.



La primera vez que nos presentamos fue en un CDI (Centro de Diagnóstico Integral de Montalbán), el 13 de agosto, cumpleaños de Fidel. Cuando dijimos el nombre del grupo, la gente empezó a reír, pero luego no se cansaron de aplaudirnos…

Los pacientes lo disfrutaban muchísimo. Una venezolana vino y me dijo: “felicidades, quiero mucho a los cubanos, yo quiero mucho a Cuba… yo fui a operarme la vista allá, y Cuba es maravillosa”.

Entre los recuerdos no puedo dejar de mencionar la celebración del 55 aniversario del 26 de julio en el teatro Teresa Carreño, un teatro hermoso, con todas las condiciones para recrear la imaginación del artista.


[Teatro Teresa Carreño, Caracas. En primer plano, de izquierda a derecha: Esther, Xiomara y Benerado]

Allí se unieron muchos de los artistas, el grupo Manguaré, compañías danzarias ―entre ellas Danza Libre y Danza Fragmentada―, la Brigada José Martí y la de Circo; nuestra querida Silvina Fabars, bailarina, coreógrafa y maestra del Folclórico Nacional… Su salida provocó la ovación del público. Fue un espectáculo muy hermoso
No puedo dejar de decir que entre los que subieron al escenario estaba mi hijo Esteban, primer solista y coreógrafo de la compañía DANZA FRAGMENTADA.

Intervino varias veces dentro del espectáculo pero su interpretación en el dúo junto a la bailarina Aliyannis arrebató aplausos que no dejaron de ser motivo de emoción y orgullo para mí.

Lo que no quiero recordar es cuando marcamos al ascensor del teatro. La caja metálica nos llevó al sótano, y allí no hubo forma de hacerle regresar. Nos quedamos encerrados… hasta que vinieron en nuestra ayuda.

[Vista exterior del majestuoso teatro Teresa Carreño de Caracas. Uno casi se pierde dentro de este lugar]



[El metro de Caracas. Cuando bajé a la estación del metro, le dije a mi acompañante: si yo vengo sola aquí, me pongo dar gritos. Vi a tanta gente, tantos pasillos que me puse muy confusa. Todo era primera vez: primera vez que montaba un metro en mi vida, porque en Cuba no hay metros; primera vez que salía a la capital venezolana, primera vez que iba a ver a mi hijo al hotel Alba Caracas]

EN CUBA

Ahora estoy en mi Cuba. Me siento tranquila, segura, feliz de regresar a mi Patria, de ver a la familia, a los amigos… pero quedan grabados en mi mente y mi corazón todos los recuerdos vividos y que añoro en la patria de Chávez, que ya siento como parte mía. !Y aquellos helados! Ahora mismo recuerdo esta canción

¡Viva Venezuela, mi patria querida!
Quien la liberó, mi hermano, fue Simón Bolívar

(Una vista de Caracas desde el telesférico)



(Caracas, el porte de gran ciudad)

* La autora es reggisseur y profesora de ballet de la Compañía Danza Fragmentada Guantánamo, Cuba. Graduada de nivel medio de ballet de la Escuela Profesional de Arte de Camaguey con treinta años de experiencia en el sector artístico.


sábado, 21 de junio de 2008

CORAZÓN ADENTRO...


(Monumento a Simón Bolívar en la Avenida de los Presidentes, La Habana)


Reinaldo Cedeño Pineda


La cultura no es el cuadro famoso colgado en una galería, ni siquiera la más hermosa de las sinfonías. La cultura es el espíritu de una nación, y por eso, es el puente perfecto entre los pueblos.

Ningún cubano olvida al viajero que llegó un día a Caracas, y sin sacudirse el polvo del camino, preguntó donde estaba la estatua de Bolívar. Era José Martí….

De corazón adentro andamos desde entonces los cubanos y los venezolanos, trenzados en la esperanza, los peligros y las alegrías.

Los americanos somos uno…

Cuando algunos llevan soldados y armas a otras partes del mundo, los de la Isla de Martí, llevan sus manos....

Por eso, el orgullo legítimo de que, desde el extremo del caimán, desde Guantánamo, por donde primero sale el sol en Cuba, dos personas muy cercanas vayan a dar su alegría a la tierra de Bolívar.



(Esteban Aguilar, joven promesa de la danza contemporánea en Cuba)


Ellos: Esteban Aguilar, joven promesa de la danza contemporánea, y Esther Domínguez, profesora de larga data en el universo hermoso y exigente de la danza, van Corazón Adentro, en una misión que apunta a lo más hermoso del ser humano: su felicidad.

Ellos forman parte del colectivo Danza Fragmentada, de la delegación antillana… y como les conozco, sé que en cualquier barrio que estén van a dejar el abrazo de Cuba y cargarán consigo, solamente, la alegría del joropo, la cuerda de los llanos, la sonrisa de los niños...

También asisten a tierra bolivariana, el maestro Alfredo Velázquez, director de la compañía Danza Libre y parte de su "tropa"... Ya imagino cuanto color, cuanta fuerza podrán aportar a este intercambio cultural.

Venga el especial saludo a uno de los colectivos más sólidos de la danza cubana. Aún recuerdo el lujo de haber estado invitado a su temporada, un muestrario de lo mejor del movimiento y el gesto en la Isla. No me lo creo...



(Danza Fragmentada en una actuación en el parque Martí de la ciudad de Guantánamo. El intercambio con la comunidad forma parte de su proyección de trabajo)


Ellos, y otros Esteban, y otros Alfredo, y otras Esther; todos los cubanos están ya Venezuela adentro, Corazón Adentro...

Les dejo un beso.

martes, 1 de enero de 2008

MEMORIA DE LAS AGUAS


Reinaldo Cedeño Pineda

Estoy aferrado a mi ventana, incrédulo. El agua cabalga sobre mil demonios, se arremolina y oscurece, desmorona la tierra. Arrasa. Estoy en el puente de la calle Aguilera. Un león colosal ruge a mis pies. Una serpiente engrosa en cada segundo.

Los bailarines son niños, danzan como niños. Tienen que impregnarnos de su juego, concentrarnos en él, halarnos de la butaca. Están despreocupados, saben que vendrá después. Giran un paraguas, giran la ronda: será la primera vez.

En el puente de Aguilera
hay una niña bordando
y hay un letrero que dice

¡Ay estos niños que juegan! Su después es una incógnita. ¡Ay estos niños que juegan! Están despreocupados. En la coreografía de la vida no hay nublados. Y cuando el sol se guarda, siguen jugando; y cuando caen agujas sobre el pavimento, siguen jugando. Giran un paraguas, giran la ronda: será la última vez.

En el puente de Aguilera
había una niña bordando
y hay un letrero que dice…


¿Qué dice el letrero? ¿Qué es un símbolo sino este paracaídas abierto y agitado, agua y mortaja? ¿Qué es la danza, sino un canto, sino enhebrar el gesto, sino dúctil el cuerpo, sino metal maleable?

¿Qué es la vida, sino estos niños jugando todavía? ¿Qué es la vida sino estos niños jugando a salvarse, con la brazada débil, corta, inútil?

Y la serpiente es ávida, ha probado el sabor de la carne virgen, la carne rota.

Estoy en la vida como en un teatro. Asisto a una función que no puedo cambiar. Estoy clavado a mi butaca, sujeto a mi ventana, prosaicamente a salvo.

El agua–paracaídas, el agua desbordada. Los cuerpos desaparecen bajo la tela–agua. Una ola roja bate en mi butaca. El dolor es un canto. Barro moldeado a sudor, el colectivo Danza Fragmentada ha sabido atrapar el drama de la vida real.

El agua–muerte. El agua–negra. El agua–mala. Los cuerpos desparecen bajo el agua, sólo queda la tela.

El río ha cambiado a la ciudad. El dolor es una lágrima.

Hay quienes se van de las tablas, y de la vida. Y duele. Duele terriblemente; pero siempre amanece en el arte, y en la vida.

(Tomado del libro El diablo y la luz, Editorial El mar y la montaña, Guantánamo, 2005)
Imagen: Cortesía Danza Fragmentada.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

ESTEBAN AGUILAR: Revelación de la danza contemporánea cubana


Reinaldo Cedeño Pineda

“Con las pequeñas cosas me siento grande, me siento ángel. Las toco, las veo, las amo. Muchos no se dan cuenta que están ahí, mas yo sí…”

Tal es la sinopsis de la pieza “El ángel de las pequeñas cosas”, que le valió al joven bailarín Esteban Aguilar Domínguez, del colectivo guantanamero Danza Fragmentada, el premio de interpretación masculina en el Décimo Concurso Nacional de Coreografía e Interpretación Solamente Solos, desarrollado el pasado noviembre en Ciego de Ávila.

El jurado, presidido por Santiago Alfonso, Premio Nacional de Danza, reconoció así una pieza que propone un discurso escénico de hondos matices líricos y cargado de simbolismo (la tierra, el agua, las hojas…). Siete minutos bastan para aquilatar su expresivo repertorio gestual y la búsqueda de una silueta original en las tablas.

El Solamente Solos —fundado por el desaparecido Pablo Roca— ha sido para él espacio de debut y confirmación. En el 2005 había logrado la mención de coreografía con “The road is back to you (El camino vuelve a ti)”, recreación sobre la vida del músico norteamericano Ray Charles… pero un antecedente se adivina más lejano.

En 1998, cuando apenas contaba doce años, el teatro holguinero Eddy Suñol se asombró ante este niño. La invitación de la Asociación Hermanos Saíz a las Romerías de Mayo respondía al premio ganado por él en el concurso de coreografía infantil “Mi mundo de fantasía”, efectuado en Guantánamo.

“Desde pequeño me gustaba mucho bailar y a medida que fui creciendo, fue madurando en mí el amor por la danza. Además, en mi familia hay muchos artistas; mi madre es profesora de ballet clásico y ha sido mi gran ejemplo a seguir”.

Esteban es resultado de un taller de creación que luego se convirtió en la academia infantil Danza Fragmentada, demostración de lo que puede lograrse con iniciativas de este tipo en todo el país. Desde el 2002 integra la compañía del mismo nombre, bajo la dirección de Ladislao Navarro.

“Danza Fragmentada ha tenido un gran significado en mi desarrollo como bailarín, aunque apenas comienzo. Me ha aportado mucho como persona y artista, ha sido mi escuela y mi segunda casa. Gracias a Fragmentada he aprendido a darle más importancia a las cosas y a la vida.

“En el 2006 tuvimos una buena temporada, al celebrar los trece años de la Compañía. Hubo calidad en las obras presentadas, la organización, la variedad…. Pudimos compartir con las compañías Corpus (Matanzas), el Ballet Contemporáneo Camagüey En dedans; Danza Libre y el ballet folclórico Babul, de Guantánamo”.

Este último bienio ha sido fructífero para el bisoño artista. En el concurso Danzan Dos, desarrollado en octubre en la Atenas de Cuba, mereció dos menciones: coreografía e interpretación masculina por su obra “Beso colgado del juego”, una exploración de la inocencia del amor infantil. Junto a su colectivo, ha ganado el aprecio de la crítica en Los Días de la Danza (teatro Mella) Danza en Paisajes Urbanos (La Habana Vieja) y Danza en Paisajes Públicos (Holguín).

A sus veinte años, es ya profeta en su tierra. El Consejo de las Artes Escénicas de Guantánamo reconoció su labor al adjudicarle el honroso Premio de Danza Elfriede Mahler —nombre de una famosa pedagoga y bailarina norteamericana, asentada en el Oriente cubano—; mientras la Asociación Hermanos Saíz del territorio le otorgó su Premio al Joven Creador… mas él anda mirando hacia el futuro.

“Para hacer una coreografía me inspiro en el ser humano, en los sentimientos de las personas, en lo que ocurre en el mundo, en el medio ambiente. Escojo siempre la música… Beethoven, Bach, Mozart… esos para mí son los más grandes. La idea llega al cerebro, uno nunca la espera, y todo empieza a nacer. Luego los movimientos se adaptan, se perfeccionan con la música, se acoplan. Tal vez invierta los términos, porque solo entonces, por último, hago el guión”.

Esteban Aguilar une a sus excelentes condiciones físicas, la seguridad de su proyección, se mueve con versatilidad en el universo de la danza. Y por si fuera poco, su imago hierve en plena efervescencia:

“Amo bailar, es algo indefinible, algo que forma parte de mí. Quisiera algún día crear una coreografía que logre el reconocimiento de todos…Busco ser mejor artista cada día”.

Y hay razones para creerle. Si alimenta su mirada profunda hacia las pequeñas cosas, el ángel que lleva dentro levará alas hacia la grandeza.