viernes, 2 de abril de 2010

AMAURY Pérez Vidal... Si yo pudiera



Jesús García Clavijo
irenec@medired.scu.sld.cu

Comenzaba marzo y Amaury apareció en una entrevista por la TV cubana informando de su nuevo programa que saldrá próximamente y se llama Con dos que se quieran.

Ya me gusta, sin ver ningún capítulo. Amaury es genial, y no voy a decir que lo quiero porque presentirán que lo hago para que me entreviste en su programa (será con personalidades que él y a él lo quieren), pero yo lo quiero nada más, no cumplo el otro requisito, sobre todo por Acuérdate de abril, Encuentros y Hacerte venir, tres de sus canciones de siempre.

Amaury y yo nos parecemos, no en el físico, si no en las críticas que hemos recibido.

Es verdad que contra él han aparecido críticas... desde su rostro, hasta que tiene antena parabólica... razón que explica ampliamente que Amaury Pérez Vidal, es un gran tipo y de excelencia. A los mediocres nunca los critican, aunque tengan antenas parabólicas.

Pero no es del programa de Amaury que les quería hablar, si no de unas palabras que él dijo y al parecer las copió de mí, pero como el que sale por TV es él, debimos pensarlas juntos, cito aproximadamente: Con las críticas buenas o malas, me peino. No me interesan. (Apretaste Amaury, pero compadre, las positivas nos vienen bien y algunas malas ayudan).

Imagino que en ese mismo instante, le cayeron a críticas los críticos y los que no.

Fue muy fino él con estas palabras de que se peina con las críticas, en buen cubano se dijera que con las criticas me limpio el… cuero cabelludo.

El caso es que en eso nos parecemos. A mi me da lo mismo y me han dado lo mismo las críticas, como siempre han sido malas, hasta ahora (hace semanas que están llegando algunas buenas), pero a mi nivel, eso no tiene mucha trascendencia, aunque las agradezco.

Entonces, Amaury, yo te quiero aunque ni te acuerdes de mi y no me llames para tu programa, sigue así y yo seguiré contigo admirando tu arte, tu sencillez y tu valentía. Además, hermano, tu patriotismo reconocido, dentro y fuera de Cuba.

Influye en mi admiración, que vivimos juntos muchos años en La Habana y nos vimos (bueno te vi) por la Rampa, por Radiocentro, en aquel entonces, o en algún programa de Consuelito, que compartimos ambos como madre, porque ella fue la madre de muchos niños cubanos y no tan niños entre los que me cuento.

Así que sin darme cuenta, ya soy tu hermano Amaury.

Amigo y sus amiguitos (programa infantil de la TV cubana) era una joya para los niños que fuimos y somos, contrario a lo que pasa actualmente (y hace algunos años la TV en el horario infantil) con sobradas muestras de violencia y bastante poca imaginación, para que Irenita sea la niña normal que todo padre desea y no encuentre un preservativo en la jabita de la Caperucita roja cuando va a llevarle las cositas a su abuelita.

Es terrible, le leemos el cuento por el libro y luego pasan eso por la TV. Uno nunca deja de ser niño y eso del preservativo en la jabita de la caperuza, es un atentado hasta a mi infancia.

Realmente ya estaba apagando la PC y me vino al recuerdo, todo eso anterior y una amiga argentina que tratamos de ayudar en sus enfermedades, con dos nombres, llamada Laura María, ella escribe para niños y le gustan las canciones de Amaury. (Estos no son los nombres reales de las protagonistas de estas historias, por sobradas razones éticas).

LAURA

Laura y María, fueron dos amigas de siempre, que tenía en Holguín, una ciudad capital de la provincia del mismo nombre donde trabajé muchos años, quizás no muchos; pero me parecieron millones.


Laura era mi amiga. Negra, profesora, luego directora de una escuela; pero se enamoró de un amigo blanco y lleno de prejuicios.

En Cuba no existe el racismo, pero influye el color de las personas en algunos casos, es algo muy particular, por ello lo trato a veces. Por ejemplo si te salen mal las cosas te dicen: “tienes un chino atrás.” y en variante más actual, cuando todo es muy mal, te dicen: “tienes un negro atravesado en el camino”.

Además recuerden lo de la brujería, la gallina que surte efecto, tiene que ser: Negra.

Lo peor es que hay chinos muy buenos, como el esposo de Yolanda, Juan, amigo mío (y de todos) y negros muy buenos también.

Laura, volviendo al tema, vivía cerca del parque central (Holguín es la ciudad de los parques) Recientemente y cada vez que viajo a Holguín paso por su casa que ya no sé ni quien vive, pero están mis recuerdos colgados de las mismas paredes y ventanas que guardaron nuestros secretos. Me ayudó mucho, y además me contaba los sufrimientos con su esposo, que con tal de no dormir en el parque, se casó de boda con Laura, en contra de mi voluntad; pues el traje blanco no pegaba con el negro de ella, pero fue la boda y fueron felices.

Cerca de la casa de Laura, en la misma cuadra, vivía un viejo que alquilaba un cuarto para amores de tránsito, con una jarra antigua de museo y una palangana. Allí dormí muchas veces, solo una mujer me dio asilo en su hogar en Holguín y esa es otra historia. Pero también estuvo en ese cuarto, al que parece no pasarle los años porque está casi igual a la última vez que cerré sus puertas (por suerte, daban a la calle y no había que entrar por la casa del dueño) Ya él no vive, pregunté hace algunos años y nadie se acuerda de él. Allí había (como reliquia), un radio viejo con una sola emisora que repetía las canciones de Amaury al comenzar la madrugada.

Los amores dejan huellas que sobreviven de cualquier forma.

Laura fue mi amiga, les decía, y amó a su esposo, hasta que una noche me dijo que él la había abandonado por falta de amor, la realidad era que lo habían trasladado a su provincia, cosa que no dije por respeto a sus lágrimas.

Esa noche dormí en el sofá de Laura pues me dio la madrugada tratando de consolarla sin lograrlo, definitivamente, nos despedimos con un desayuno, una canción de Amaury (la boda fue en abril) y sus ojos rojos.

Laura cuando me fui, se dio candela y murió al otro día. Lo sentí infinitamente.

El amor de amigos también resiste al tiempo y sus cambios.

MARÍA

María era una rubita bella, debe serlo todavía, con los ojos verdes más lindos del planeta, la tengo ahora mismo frente a mi con su cuerpo delgado, sus senos bellos, su espalda (son importantes las espaldas en una mujer) y su boca linda de los años que nunca deben pasar, sus manos delgadas y perfectas, su boca y sus espasmos, su voz y su andar saltando los charquitos de la calle por la lluvia y los salideros de las casas.


Disfrutaba mucho verla desnuda de espaldas recorriendo la casa descalza y virarse rápidamente para decirme alguna de sus ideas hermosas, o alguno de sus sueños locos, que aun recuerdo con agrado pues era divertido oírla cantar junto a Amaury en el radio ruso, que a pesar de las mil caídas de la mesa más alta de la tierra, andaba sin problemas.

La música, además, nos lleva a los años ingenuos y tiernos de alguna vez y nos deja allí, esperando sean eternos. Las canciones de Amaury estaban en mi vida y en la de ella.

María fue un amor de esos días, linda, alegre, feliz, que me amó en apuros de adolescentes casi ambos, y que recuerdo con mucho cariño, porque aunque era puro sexo, detrás había algo de ternura y amor que nunca afloró definitivamente, ni yo se lo pregunté.

Uno deja esos detalles importantes para luego y los olvida.

A diferencia del esposo de Laura, a pesar de las críticas de la gente, María y yo no nos separamos nunca por prejuicios.

Ella rubia y yo “jabao”, no era buena liga. Las críticas llovían sobre nosotros, y el amor nos hacía sordos y ciegos. O reales y desprejuiciados.

Será imposible que encuentren esta raza, (jabao) no existe, sólo en Cuba. Es alguien que no es ni blanco, ni negro, ni chino, ni mulato, en fin… que "no tiene raza", así soy yo, pero en aquellos años y hasta no hace muchos, el serlo me trajo problemas sociales.

Mi tía-mamá Lola, se disgustó con una vecina, muy amiga de ella, que no quería mi relación con su nieta y para sacarme de la casa me gritaba “jabaaaaao” desde su corredor, lo que Lola escuchó y se formó el problema que duró hasta que la muerte las separó.

María era una mujer de principios. Una tarde me dijo que una amiga le había comentado que del amor solo, no se vivía. Ella le respondió que sin él, tampoco. Realmente, así lo creía y yo lo sentía.

Buena lección para estos tiempos modernos.

Mucha gente, citando a Amaury: Quieren que hagamos su programa y no el que nosotros creamos y originalmente pensamos hacer.

Cada uno escribe su libreto, aunque la vida nos lo cambia siempre con las zancadillas más originales e impensadas del mundo.

Por eso como él, me limpio el cuero cabelludo con las críticas, casi no tengo tiempo ni de oírlas (las buenas si), vivo, trato de hacer feliz a los demás y hacerle el bien a todos para, como dijera Descartes, encontrar el bien mío, que al final, es el nuestro.

Recordar los amores hace bien, da salud, como recordar buenos amigos.

Eso hará Amaury en su programa con sus invitados, que será un buen programa, de paz y bondad. La bondad es una manifestación de poderío, según Ludwig van Beethoven, blanco, no de color, que lo era, sino de críticas también en su tiempo. Finalmente, fue y es un genio.

Ahora, luego de escuchar al hermano Pérez Vidal por la TV volví a poner su CD que vendieron en moneda nacional (en Cuba tenemos dos monedas, rectifico, circulan, eso de tener es un poco más complejo), tarareo las canciones y recuerdo esos tiempos donde una critica nos destruía los mejores proyectos.

Éramos tan jóvenes…

Por eso, canto Encuentros, Acuérdate de abril y sobre todo la que más le gustaba a mis dos amigas y tantas noches cantamos en trío, y era, la preferida de María… si yo pudiera de donde estoy/ hacerte venir…

Si yo pudiera…

/Abril del 2010

LOS RELATOS Y POEMAS de Jesús García Clavijo
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