domingo, 18 de enero de 2015

Santiago de Cuba: ciudad de de cinco siglos / SANTA IFIGENIA, TIERRA SAGRADA



ACTUALIZADO ///  Vista exterior del Mausoleo al Héroe  Nacional cubano José Martí. Obsérvense las cariátides en la estructura central románica


Reinaldo Cedeño Pineda
escribanode@gmail.com
Fotos: Tony Iglesias y Reinaldo Cedeño 

 Rosas, rosas blancas, rosas siempre frescas. Mausoleo del Héroe Nacional José Martí (1853-1895). El cambio de guardia cada media hora, el carácter marcial, sobrecogen.

   La avenida principal está custodiada por frases martianas, inscritas en monolitos de piedra. “En la cruz murió el hombre en un día, pero se ha de aprender a morir en la cruz todos los días”, es una de ellas..


Mausoleo de José Martí. Vista interior. Rosas, la bandera y un haz de luz en la cripta. Escudos americanos le rodean

Los restos del héroe y poeta descansan bajo un  túmulo pentagonal de bronce. La bandera de la estrella solitaria, le guarda. Una recia edificación cargada de simbologías constituye centro del mausoleo, inaugurado en 1951. Es obra  del arquitecto Jaime Benavent y el escultor Mario Santí.

   Un haz de luz toca la cripta. Seis cariátides constituyen la custodia exterior. Seis: como las antiguas provincias de Cuba: Oriente, Camagüey, Las Villas, Matanzas, La Habana y Pinar del Río. 

  El trovador Silvio Rodríguez en su conocida canción “Cita con Ángeles” retrató el momento de la muerte de Martí:

 

Se lanza un ángel de la altura,
caída libre que da frío.
La orden de su jefatura
es descender hasta Dos Ríos.
Es 19 y también mayo,
monte de espuma y madre sierra,
cuando otro ángel a caballo
cae “con los pobres de la tierra”.

  La necrópolis de Santa Ifigenia en Santiago de Cuba ―establecida desde 1868―, es Monumento Nacional. La recia labor de conservación y restauración que tiene lugar ahora mismo, devuelve al mármol su brillo inicial. 

  
 Una avenida conmemorativa conecta a la Plaza de la Revolución Antonio Maceo con el camposanto, lugar que acoge los restos de figuras que han marcado la nación cubana en todas sus facetas. Es a la par, muestrario de formas arquitectónicas y escultóricas de excepción. Los ángeles pétreos piden .   



Santa Ifigenia guarda tesoros del arte escultórico  y arquitectónico

   Aquí, la tumba de Carlos Manuel de Céspedes (1819-1874), considerado el Padre de la Patria, quien llamó a los cubanos a no contemplar más al imperio español de rodillas. Y la de Mariana Grajales, madre de Los Maceo. Un pasaje la retrata entera: con un hijo herido en cama,  expulsó los gestos plañideros con un solo grito: “¡Fuera, fuera faldas de aquí, no aguanto lágrimas!” 


   Aquí descansan, Emilio Bacardí, a quien se debe el primer museo de Cuba, y su esposa, Doña Elvira Cape. Su tumba piramidal es uno de los exponentes más notables
(La imagen, tomada del blog  Desde mi colimador). Y también Frank País, héroe del clandestinaje urbano de los cincuenta.  

   Es también la última morada del actor Adolfo Llauradó ―aquel inolvidable del último cuento de  Lucía y de Retrato de Teresa—, del compositor  Miguel Matamoros Son de la Loma, Lágrimas negras y curiosamente de Francois Antommarchi, médico de Napoleón en Santa Helena.

    La épica mambisa del siglo diecinueve está representada por muchos como José Maceo, apodado “El León de Oriente”; y Guillermo Moncada. Este último fue inmortalizado con el apelativo de Guillermón, nombre que ostentan el puerto, el estadio principal de la ciudad, y hasta el histórico cuartel asaltado en 1953 y hoy convertido en escuela.

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Tumba del afamado músico Compay Segundo. El sombrero y la guitarra nunca le abandonan. El diseño está inspirado en su canción Las flores de la vida



 De cualquier geografía recibe visitas la losa de Francisco Repilado. Reconocido como Compay Segundo, puso a bailar a islas y continentes con el mítico Buena Vista Social Club

   De hombres y mujeres como ellos, de famosos y humildes, está hecha la savia del presente. Honrar, honra

Aquí descansará para siempre  el Comandante Fidel Castro.



Santa Ifigenia, muestrario de arte 





Acceso a la necrópolis hacia 1951





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