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sábado, 28 de enero de 2012

Si digo ELENA...


(Elena Yanes Enriquez interpreta un clásico cubano, Week-end en Bahía)

Reinaldo Cedeño Pineda


Vengo a buscar a una muchacha nacida frente al mar, donde más fuerte canta el gallo. Vengo a buscar a una muchacha con nombre de reina, de mito; a una muchacha de cabellos de sol.

Leo su nombre en los programas, atisbo su rostro; pero se me escapa como vendedora de lazos, como relacionera, como señora de los siglos.

¿Será aquella del ágora de Atenas? ¿Aquella que levanta su voz en la Asamblea de las mujeres? ¿O la Eloísa de Pogolotti? ¿O Doña Ana? ¿O Doña Inés en el balcón?

Se me escapa para irse a las aulas a fundar, a refundar el teatro en Santiago de Cuba.

Se me escapa hasta la isla vecina, hasta Santiago de los Caballeros, con su dicción inconfundible; a la tierra del Libertador y de Rubén Darío. La aplaudo en la patria del Istmo, en la nación de Rulfo y el Río Bravo.

Muchacha de las tablas, muchacha siempre hermosa. Mujer de Osaín y Perla Maya.

El viento hace buñuelos en tu pelo. Muchacha de mil nombres. Antígona, Angélica, Belisa, Petra… Mujer de pueblo, mujer araña, mujer del diablo.

No te me escondas. Puedo entrever tu mano en el Cabildo, que es como subir la larga escalinata hacia la gloria, que es como decir Meneses, Pomares, como decir Ramiro, para siempre entre nosotros.


Si digo Gestus, tendrás que salir al escenario.

¿Y si menciono Andoba? ¿Si llegan los camiones? ¿Si tienes que llorar o que gritar? ¿Si digo Mamacita? ¿Si digo Elena?

Elena entre las angustias y los vuelos, íntima como una margarita. Elena profesora, habitada, sonámbula.

Si digo Elena Yanes, digo teatro, digo ciudad. Recibo una mirada de agua y fuego. Digo Bahía y Week-end. Digo telón y artista donde todos me puedan escuchar. Digo GRACIAS.


jueves, 5 de enero de 2012

RAMIRO HERRERO: Sin ti nada será igual



El director artístico, actor, profesor y dramaturgo dejó de existir este 3 de enero de 2012 en su Santiago de Cuba.


POR Reinaldo Cedeño Pineda


Parecía un niño grande, aunque tenía 73 años. Nunca se detuvo a pensarlo, porque siempre andaba cargado de proyectos.

La noticia llegó cuando el año apenas comienza. Escribirlo es un latigazo…

El director artístico, actor, profesor y dramaturgo Ramiro Herrero Beatón falleció este martes 3 de enero en su natal Santiago de Cuba, víctima de cáncer.

En octubre fui a buscarlo a su casa, frente a la antigua fábrica de ron Bacardí. Con alguna dificultad, pero animoso se montó en el auto y en la casona de la UNEAC desgranó sus recuerdos acerca de aquel obispo Sarmiento que hiciera en la telenovela Doña Guiomar. Treinta años y nadie olvida.

Trabajó en cine y televisión esporádicamente, pero su pasión irrefrenable fue el teatro. Su mano maestra encabezó más de un centenar de puestas en escena. A partir de un patakín escribió a Cefi y la muerte. La imagen lo muestra durante la puesta televisiva de la obra en Tele Turquino, a finales de los ochenta.

Dirigió piezas memorables, con actores memorables como Asamblea de mujeres, De cómo Santiago Apóstol puso los pies en la tierra y Dos viejos pánicos.

Dirigió a Nancy Campos y Dagoberto Gaínza en Dos viejos pánicos y arrrasó en los teatros de la Isla.

Muchas veces escuché su nombre, muchas veces coincidimos, muchas veces le vi levantarse a recibir un premio.

Siempre tenía una sonrisa para dar.

Ramiro nació entre nosotros, en Santiago de Cuba, el 22 de febrero de 1938. Tomó parte activa en el Teatro Universitario, el Conjunto Dramático de Oriente, el Cabildo Teatral Santiago y los Festivales del Caribe, experiencias que han marcado la cultura nacional en el último medio siglo.

Autor de Las relaciones, una forma de teatro popular cubano y otros textos, impartió talleres y dirigió obras en Cuba, España, Sudamérica y el Caribe.

Estaba escribiendo la historia del teatro en Santiago de Cuba a petición de la Fundación Caguayo. Le vi emocionarse ante un hallazgo, ante una foto recuperada. Su casa era un archivo infinito. .

Su legado le valió en 2010 el Premio Omar Valdés por la obra de la vida, otorgado por la Asociación de Artistas Escénicos de la UNEAC.

Ramiro Herrero Beatón será recordado por su nobleza, su espíritu creativo y su irreductible amor al teatro.

Sin ti nada será igual.