martes, 9 de febrero de 2010

La increíble historia de PANCHÓN



Jesús García Clavijo
irenec@medired.scu.sld.cu

Uno vive y el tiempo pasa tan rápido que va dejando asignaturas pendientes porque otras nos examinaron primero.

Yo tengo varias y al menos una cumplí en este viaje de enero a Holguín, ir a ver a mi amigo Panchón.

Tengo una amiga reciente en esa ciudad a la que le gusta mis historias de su pueblo, allí viví casi 5 años terribles de mi vida, Holguín, definitivamente, es una ciudad lejos del mar y por tanto lejos de la ternura, el menos para mi.

En ese tiempo de mi estancia-trabajo en Holguín, conocí muchas personas importantes: al Guayabero, figura emblemática de la cultura nacional, pronto se le hará un documental, por fin se lo merecía en vida. Tuve la dicha de poder ver la maqueta del mismo con sus realizadores, con el que descargaba en la Casa de la Trova y en otro lugar desordenado, pero mas hermoso que luego, con el tiempo, le pusieron su nombre, alguien sentía lo mismo que yo pero podía mas y así lo hizo para el bien de todos. Conste, que no conocí al guayabero por cultura ni por cantante, lo conocí porque como no tenía donde dormir muchas veces, pues andaba de bohemio con los bohemios de verdad y así pasaban las horas menos malas en la ciudad de los parques, que para mi era la ciudad de los bancos-dormitorios pues indiscutiblemente debía parar en ellos al menos dos horas hasta que llegara el transporte a mi trabajo a 7 kilómetros de ellos y que muchas veces recorrí a pie para variar.

También conocí a Juana Bacallao, tremenda figura de las pistas de cabaret y de Cuba entera, y sus muchachitas alegres del cuerpo de baile que tenían buen cuerpo y al menos una me dio un lado en su cama y en su corazón; así me lo creí y a estas alturas no pienso cambiar mi opinión, es mejor dejarla positiva. Ellas vivían durante su temporada en el hotel Praga, recientemente allí me hospedé lleno de esos recuerdos y de algunos vectores de nueva generación. Ya el Praga no es el mismo, perdió el encanto de sus pasillos clandestinos y sus cuartos amplios y semioscuros. Muchas veces lo moderno aparta la poesía. Al viejo carpetero de las madrugadas culto y borracho, pero eficiente lo sustituyeron por otras jóvenes no borrachas y menos eficientes pero mas preparadas. Les falta la imaginación de aquel buen hombre con sus misterios de muchos años dando llaves de madrugadas y cambiando sabanas.

Así conocí a muchas personas buenas y menos buenas, pero hoy las recuerdo como buenas a todas, con el tiempo la bondad toma otro matiz.

Entre esas buenas personas, conocí a una muchacha hermosa, las holguineras son bellas arriba y flacas abajo, casi todas, digo las holguineras, ya en cuba nadie es de ningún lugar, andamos ligados en todas las provincias y muy pronto de muchos países, así que casi todas. Le llamaremos Marta, realmente su nombre es otro. Marta me ofreció sus beneficios sexuales una madrugada en uno de los bancos-cama de los llamados parques los cuales no acepté por el ofrecimiento. En aquel entonces vivía esos prejuicios de que la que se da fácil es peligroso; bueno, ya los superé, pero les cuento de aquellos tiempos, de todos modos como debía esperar las 5 de la mañana, pues hablé todo ese tiempo con Marta que no tenía dinero para amanecer, la noche fue mala, y de todas maneras quería complacerme a cambio. Entonces supe que marta era buena gente y como toda buena gente estaba golpeada por la vida, su vida realmente fue un calvario y entonces ejercía esos favores a cambio de algún dinero para mantener a su hijo recién nacido y sin padre. Me dijo que había dado tropiezos en su vida, pero raramente los había dado con una parte extraña de su cuerpo, al menos más alta que los pies, que por lo general es con lo que uno tropieza. entonces supe que también la gente selecciona los lugares de los golpes y las fricciones.

No me creí capaz para darle una charla política a Marta sobre su vida, pero quedamos siendo amigos y le deje a las 5 en punto de la mañana los últimos 15 pesos que tenía encima cuando corriendo, fui a montarme en mi transporte y su mano me decía nos vemos mañana. y la vi, la vi muchas veces y la ayudé; pero nunca la toque, era Marta mi amiga de verdad y de los malos momentos, incluso nunca me quedé en su casa a dormir como ella me ofreció para no quitarle un cliente de la noche. Así pasaron los meses y casi años de amistad con ella que seguía su misma vida, y en el fondo la respetaba como a la mujer mas seria y honrada del mundo, al menos me ofreció su verdad y esa casi nadie la saca a la luz.

Marta no vive allí donde ella daba sus favores, con los años volví y no estaba ya, debió casarse o algo por el estilo; pero nadie supo darme su paradero, pase hace solo días por esa casa y sentí que algo bueno le había pasado y fui feliz. Uno siente las cosas buenas cuando las desea seriamente.

También conocí a Panchón. Panchón daba gritos y la familia y los médicos corrían con el a inyectarlo y dormirlo, Panchón era un misterio pues no conocía su familia y si a el que siempre estaba en su silla de ruedas mirando la gente pasar y saludar, así una tarde hable con el, bueno, mas o menos, él no entendía mucho por su enfermedad pero hicimos una buena amistad y compartíamos momentos alegres y de risas sanas y le dejaba golosinas en su casa con su familia que me fueron conociendo hasta que un día llegue y Panchón estaba en crisis y sus gritos llegaban mas allá de mis angustias. Panchón vive en un barrio marginal a casi tres kilómetros de la casa de Marta y de los parques.

Volví al otro día y averigüé, ya Panchón estaba calmado y supe que esas crisis le entraban cuando quería tener relaciones sexuales pero nadie quería tenerlas con Panchón por su estado de discapacidad, entonces salí con Panchón en su silla de ruedas por toda la carretera hasta la casa de marta y le dije, acá te traigo un cliente, aquello fue terrible, realmente no se que me dijo marta pero finalmente vivió con Panchón los mejores momentos de sus amores, y fue la protagonista de las mejores tardes de Panchón entre sus piernas, que por cierto, tenía que pagarle yo, pero por ser mi amiga no me cobraba la dificultad del cliente y Panchón se enamoro locamente de su único amor verdadero.

Si alguien sufrió realmente mi partida de Holguín, fue Panchón.

Ahora, como una de mis asignaturas pendientes, fui a verlo con los amigos argentinos Oscar y Andrea, sentía temor, mientras me acercaba a su casa que al llegar me dijeran que había muerto, la muerte de los amigos nos mata un poco. Su enfermedad no tenía buen pronóstico según los médicos, mientras llegábamos les fui haciendo esta historia a Oscar y a Andrea que vieron la alegría de Panchón cuando me vio después de tantos años. La amistad de verdad no necesita verse todos los días, basta con que sea y perdura.

Panchón es mi amigo. Cuando nos quedamos solos un rato y como para que yo estuviera seguro de que me recordaba me dijo bajito: ¿tú crees que puedas llevarme a dar una vuelta esta tarde?

Ganas no me faltaron de llevarlo carretera abajo en busca de Marta que ya no vive donde tantas veces llevé a Panchón a quitarse sus crisis de amor.

Les dejo esta historia con la seguridad de que si encontrara a Marta, volvería a aceptar a Panchón, como yo acepté su amistad y sus conceptos.

Saldar una asignatura pendiente de la vida, es aprobar un grado mas de humanidad.

Buen día

Jesús
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