viernes, 29 de marzo de 2013

Poemas del lente / A TRAVÉS DEL CINE, LA POESÍA




(Reinaldo Cedeño, el autor a la izquierda  y el presentador del libro, el poeta y ensayista Marino Wilson Jay en Santiago de Cuba)


MARINO WILSON JAY


  Presentación del libro POEMAS DEL LENTE de Reinaldo Cedeño Pineda en la Feria del libro Cuba 2013. Santiago de Cuba, 8 de marzo de 2013.

No puedo estar en un sitio donde le permitan la entrada a personas como a mí, decía Groucho Marx, uno de los hermanos, nacido precisamente en 1895, con antelación al 28 de diciembre de ese año, antes que otros fraternos,  los Lumière, presentaran el primer filme en el Grand Café de los Capuchinos en París. Llegaban las primicias, según lo argumentado por un Arnold Hauser, de una nueva concepción del tiempo con la sustancia de la simultaneidad. La cámara estaba presta para romper en pedazos el concepto bergsoniano entre el horario homogéneo y el horario heterogéneo.

    A pesar de la frase acuñada por Groucho, él y los demás familiares sí estarían entre las primeras películas. Es decir, entraron al lugar donde aceptaban personas como ellos. Ahora otra frase que he tomado en anteriores oportunidades. Luego de Auschwitz no se puede escribir poesía lírica, expresó Theodor Adorno (filósofo, sociólogo y musicólogo alemán), quien asesoró a Thomas Mann para que este le diera toques geniales a su novela Doctor Faustus (1947). Fue principalmente por el cine que el mundo conoció el horror de aquel campo de muerte y otros.

   Así arribamos a los juicios del luego de muerto canonizado José Lezama Lima; el Gran Envidiado consideraba “la imagen como la última de las historias posibles”, y también, citando a Goethe, creía que una leve porción “de la naranja” ya concentraba el sabor de toda la fruta.

No obstante, un muchacho de nuestra periferia, un poeta con ojo desentrañador de brumas; hizo acometida contra el Mago de Trocadero. Ya la imagen parece no ser, por ahora, aquella casualidad secreta de la historia. Un trueque de lenguajes quebró los absolutismos. Los discursos variaron sus respectivas ubicaciones. El anuncio, sin embargo, venía desde 1766, con Gotthold Ephresim Lessing en Laocoonte o sobre los límites de la pintura y la poesía. No más aquel ut pictura poesis, pregonando separaciones entre lo progresivo poético y el estatismo pictórico. Esta vez Reinaldo Cedeño Pineda, con Poemas del lente, premiado en el Concurso Hermanos Loynaz 2011; ha conseguido mover las vías comunicativas en un sentido hasta hoy inconcebible. La literatura no ha sido llevada al cine. El cine se incorpora a la literatura… los espejos reflectantes abandonaron  las parcelas tradicionales. La imago poética se adueñó de la imagen en movimiento. El travelling, el paning y los planos-secuencias, no obedecen solo al montaje. Aquella primera estrategia de la ilusión, como postulara después Humberto Eco para un medio afín; le fue arrebatada al cinematógrafo. Y he aquí la banda sonora de los comienzos:

Voy a tocar las teclas en el fin del mundo
voy a colgar un arpegio de la última ola
hasta que el kiwi pierda el horizonte
hasta que el Dios-Hombre saque del mar la Isla del Sur
y canten las ballenas
voy a tocar a rebato
voy a subir el piano a la montaña.

    Cedeño Pineda sitúa en nuestras manos dos maneras para leer un texto. Y la escritura misma se re-produce en varias ramificaciones. Nos conduce Poemas del lente a través de parajes como Nueva Zelanda con El Piano de Jane Campion; hace que veamos las pupilas verdaderas de Scarlett O'Hara y la sonrisa de Natty, bajo el estro de Victor Fleming-George Cukor. Además este poeta, previsto de la sabiduría del periodista que es; refuta la cita de Theodor Adorno. Cedeño lo cree: luego de Auschwitz, igual antes luego de los horrores de Gulag y las hambrunas de los años treinta stalinianos; si se puede sentir y escribir la poesía lírica.

Leni Riefenstahl
la luz azul de la montaña
arrastra la gloria amarga del Reich  como un capa de piedras
ha visto los derrumbres
                             las alianzas
se aletarga de sus imitadores
está cansada de morir.
Cerca del lago de Baviera
ha quedado encendido el viejo proyector
donde marchan los hombres
marciales
orgullosos
vencidos
para siempre.

    Recurriendo a posiciones como la anterior, Reinaldo nos lleva a la Alemania hitleriana por medio de Leni Riefenshtal, amiga personal del Führer, antes cultivadora de la danza, actriz y luego devenida en directora de documentales, Ella filmó al austriaco en Nuremberg y concedió pautas grandiosas al nazismo.

    Poemas del lente es un fresco de la historia accediendo a lo estético. Y acaso su éxito más elocuente estriba en que ni una sola vez la palabra poética se deja atrapar en los senderos de los tecnicismos propios del llamado séptimo arte. Decir es, lo artístico sobre lo artístico refuerza una conciencia de sí que merece admiración. Cedeño Pineda, con un talento a prueba de candela, ha sorteado el peligro de caer en una poesía mimética debido al asunto uniforme que trata. Y eso básicamente se lo debemos a que el hecho lírico genuino es en lo esencial de su misma naturaleza sin el tour de force de restantes discursos.

No imaginaron o no imaginan directores y escritores de otros lares y la Isla; lo mucho que asciende la deuda contraída con un joven poeta antillano. Con Mijail Kalatózov, vemos volar la cigüeñas, nos sacrificamos con Mel Gibson, vemos el lado bello de la vida con Roberto Beningni, nos sorprende el crepúsculo acompañados por Billy Wilder. Y después Michael Curtiz nos detiene en una Casablanca, mientras un piano no quiere cerrarse. También George Orwell desde el 84 del pasado siglo rompe relaciones con su gran hermanito.

Ahora silencio. Pero Fernando Pérez lo hará hablar, silbando, Humberto Solás, ofreciendo una gardenia… sin darla; Juan Carlos Cremata dando trompetazos y premios escuálidos… y el veedor Reinaldo Cedeño preguntándonos que hasta cuando estaremos en el salón en penumbras, No salimos, Nos detiene su poesía.

Febrero 13-2013
Leído 8 de marzo-2013.


 

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