martes, 19 de marzo de 2013

DAER POZO o LA FURIA HEROICA DEL COMBATE

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Autor: JORGE DE ARCO
(De la Asociación Española de Críticos Literarios. AECL)

El premio “Alegría”, del Ayuntamiento de Santander, ha recaído en su última convocatoria en Daer Pozo Martínez, por “Soldado de Cristo” (Rialp. Col. Adonáis. Madrid, 2012).  

Este cubano del 65 -licenciado en Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual y Presidente de la Cátedra Honorífica Emilio Ballagas de la Universidad Ernesto Guevara-, reconocido como una de las voces más destacadas de su país, ha vertebrado un libro sorpresivo, deudor de una temática religiosa, poco habitual, por cierto, en la poesía de hoy. 

 
En su búsqueda de respuestas a la actual problemática del yo, Daer Pozo inquiere con insistencia a un interlocutor silente del que se sirve como desahogo íntimo: “¿Qué puede un hombre con sus palabras náufragas?; “¿Qué importa el futuro del astrolabio si parto?”; ¿Quién anuncia al vencedor y a los vencidos?”… Interrogantes, claro, que no encuentran inmediata contestación y que retratan la complejidad de un sujeto lírico que asume la realidad con la vista puesta en una salvación futura.

Aunque dividido en tres secciones, hay un tono común de nostalgia, casi elegíaco, que se complementa con un pronunciado eco patriótico en los paisajes y los protagonistas. (Sobresale, también, la presencia de diversos personajes femeninos, que andan muy cerca de la vívida conciencia del autor). La última sección -que da título al conjunto- ahonda en la indagación personal y lleva a una rotunda y ulterior confesión: “Soy un soldado, recibo órdenes bajo la lluvia. Vine a servir y en la cruz me sostengo”.

Palabra madurada y certera, pues, la que adorna este humano y esperanzador conjunto de textos, sabiamente conjuntados en su verso y su prosa: “Al son de los caballos, clarines al viento. El filo destella y cimbra el acero; elogio de la forja, armadura nuestra con alas de bronce, y en el pecho el resguardo, santísima virgen de la caridad; al son de los caballos y sus espuelas de plata, en la furia heroica del combate”.