domingo, 10 de agosto de 2014

ROMPER LAS BARRERAS: Niños afectados e infectados con VIH /sida

   

Texto y fotos: Rey Alexander Rodríguez Cureaux


Este sábado 9 de agosto no parecía tener nada de diferente. De hecho era idéntico a los otros. El mismo cansancio de una semana interminable, en la que seguro se volvería a unir,  laboralmente, la semana recién concluida con la que iniciaba.

Después de una exhaustiva planificación y de sortear muchos obstáculos; había llegado una fecha muy especial, no solo para nosotros, sino para las personas que están dentro del Programa de Prevención y Control de las ITS/VIH/sida como pacientes.

Llegó el día de una actividad anual que celebramos para los niños afectados e infectados con VIH/sida. 



La discriminación tiene muchas formas. Y sus consecuencias, como las de cualquier enfermedad, afectan a quienes menos podemos imaginar.  Hijos, sobrinos, primos o nietos de seropositivos también sufren los efectos del estigma. De ahí, la manera integral con que se aborda la enfermedad en Cuba.  

Aunque muchos no lo crean, y otros no lo comprendan, trabajar en un departamento que atiende a personas con VIH / sida, implica cambios radicales. La jornada laboral nunca más será de 8 ni de 12 horas, será de 24; y si te apasionas, no querrás el descanso.

Por mucho que creas haber pasado, la cualidad de asombrarte nunca te abandonará.

El Círculo Recreativo Orestes Acosta, en la zona residencial Vista Alegre de Santiago de Cuba, nos acogió esta vez.


 


La compañía infantil Mente sana, hizo moverse a niños y no tan niños; lo mismo con su grupo danzario que con las voces de sus  talentosas solistas.



El dúo de payasos Sonrisa y titiriteras del proyecto Sueños y fantasías, perteneciente a la Casa de Extensión Cultural Aurora Ochoa Romaguera, hicieron el deleite de los infantes con juegos y trabalenguas. También hubo concursos de pintura y tesoros escondidos. 

 En esta ocasión participaron 22 instituciones.  Y si no las mencionamos es porque sería imperdonable que alguna fuese víctima de un olvido involuntario. 


Sin embargo, es imprescindible señalar que el aporte fue desde la gastronomía hasta los juguetes de todo tipo para los niños, de manera gratuita.    



Una vez más, la humanidad, el desinterés y el apoyo incondicional a las causas justas; rompen las barreras.