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martes, 9 de febrero de 2010

LA GENTE QUE YO CONOCÍ


(Pintura del argentino Oscar Polzonetti)

Jesús García Clavijo
irenec@medired.scu.sld.cu

Haber vivido, además de ser un gran recuerdo como dijo un poeta, es una posibilidad de conocer mucha gente. De todas, uno no puede hablar de una vez y poco a poco he ido hablando de algunas importantes en mi vida. Leyendo a Retamar, en su libro Recuerdo a… me puse a pensar en las personas que yo recordaba, por suerte a muchas y más aquellas que conocí, aunque ellas no me conocieran, o ya se olvidaran por el paso del tiempo.

Así conocí, por suerte a Nicolás Guillén, realmente no fue por mi cultura de aquellos años iniciales de adolescente, si no porque vivía cerca de la UNEAC en La Habana y allí pasaba buenos ratos entre poetas y artistas importantes.

Antes había conocido a Bola de Nieve y a su padre, no en la UNEAC, fue en una playa en Santiago de Cuba donde vivo, y luego lo volví a ver en La Habana poco antes de su viaje a México donde murió, eso lo supe después con los años, así sería interminable la lista de personas y ese no es mi objetivo hoy.

De todas formas quiero dejar constancia, porque he hablado de ello otras veces, que Juana Bacallao fue mi amiga y hoy ni se acordará de mí, ella es una figura, como me decía y la consideraba. Juana es un personaje en mi vida, quizás porque coincidió con una época importante o ella era tan sencilla que se hizo importante para mí. De Juana hablé largo otras veces.

De todos aprendí. Realmente de todos uno aprende. También conocí a Panchón, mi amigo con su discapacidad física y a Laura, la viejita que limpiaba la casa donde dormía en la Habana, cerca de la UNEAC, y a Munga, la esposa de Luís, una pareja de viejitos, amigos de mi abuela Nanín, que me dieron cariño, familia en la Habana y un balcón para mirar el mar.

Les debo a los demás la inclusión en mis descargas y seguro lo haré.

Uno se deja llevar por el tiempo y el trabajo y las cosas pasan sin que queden las notas para el recuento.

Hablando de trabajo, vivo en el único país del mundo que uno puede vivir sin trabajar; se nace gratis, nada cuesta y hasta te cuidan todo el tiempo en la barriga de tu mamá, luego te dan toda la enseñanza gratis y la comida el estado te la da a un precio simbólico que casi no te cuesta nada, comida para vivir, no para lujos, te enfermas y todo es gratis y te mueres y el entierro no te lo cobran, en fin, que es un país donde se nace y se muere sin trabajar.

Menos mal que ya el gobierno está tomando medidas al respecto y la gente sigue sin trabajar o... trabajan en las tiendas de ropa, porque siempre están llenas. Estoy seguro que se resolverá, pero lentamente; ojalá no tanto.
El tiempo es un recurso, el más importante y a mi, como a los que trabajan, no nos alcanza nunca, aunque lo planifiquemos y replanifiquemos.

Un amigo me decía que el mundo hay de todo, pero mal repartido. Eso mismo pasa con el tiempo. Pero no quiero darles una clase de técnica de dirección, quiero hablarles de las personas que conocí y participaron en la Jornada Científica del día 21 de enero en Santiago de Cuba. Allí, como el año pasado, se unieron poetas y médicos, la salud y el arte, sin embargo no se habló de enfermedades ni tratamientos, se habló de salud, esa que se logra con la espiritualidad y nos arregla el resto.

De la jornada ya Reinaldo Cedeño habló y fue fiel a lo ocurrido, dejándome poco espacio para mis comentarios casi terminados y ahora transformados por ese motivo, el jefe es jefe, y respeto las jerarquías.

Yolanda Franco Sagué, es otra persona que conocí y estaba allí, como el año anterior, con sus poemas y alas. Ella es la esposa de Juan Wong, no olvidemos que detrás de una gran mujer hay un gran hombre, Juan es un gran hombre, cuida la casa para que Yolanda asista a las tertulias y a la Peña Minerva. Es un personaje Yolanda, sobre todo es la que asegura las mejores empanadillas de Santiago. Sus poemas son de respetar y ahora anda en una onda de los orishas un poco sospechosa.

Teresa Madlum, también mencionada por Reinaldo, fue parte de mi infancia, Lola, nos crió a los dos, Lola es Dolores Payás, no la otra de antes de la revolución que tenía un prostíbulo cerca del puerto, que por suerte visité muy pequeño, para darle cobertura a mi padre que trabajaba cerca y de paso aprender y conocer las cosas del pasado de mi ciudad. Pensándolo bien, yo soy bueno; estudié en colegios religiosos, luego mi papá trabajaba en algunos negocios de montar cuadros y venderlos, lo que lo obligaba a viajar por muchos pueblos y siempre iba con él. Lo raro era, que sus oficinas, todas, estaban cerca de los prostíbulos de la época y yo tan pequeño no entendía nada de aquello, pero me gustaba más que andar con las monjitas y el Ave María.

Ahora hablan de los traumas… traumado estaría yo con tales cambios en mi vida, que por suerte, ayudaron a mi formación vocacional.

Como Tere es mi hermana casi, no hablaré de ella porque sería nepotismo, palabrita de moda y perseguida en algunos lugares.

Hablaré de los ponentes en el orden de aparición según el programa previsto.

Reinaldo Cedeño Pineda, obligatoriamente debo hablar bien del pues si no... no me pone en su blog, pero de todas maneras nada malo podría decir, si la bondad y lo humano podría medirse, Reinaldo superaba todas las medidas. Él no sabe donde lo conocí. Admiré si, aquel muchacho joven y con perspectiva que escribía en el periódico Sierra Maestra de mi ciudad, con un periodismo distinto, fresco, valiente y culto, pero nunca lo había visto de cerca, una mañana de visita en la biblioteca Elvira Cape, estaba Reinaldo y yo entré e intercambié algunas palabras de paso con él, muy serio por cierto, mientras esperábamos nos atendieran. Pensé, este muchacho, va a llegar lejos. Ahora se, que lo más lejos que ha viajado, es La Habana, fiel a sus ideas guillenianas, que: mientras más nacional, más universal. De todas maneras no le vendría mal viajar, digo a otros países, lo dijo Vladimir Maiakovski: el poeta debe viajar… pero creo que en aquel entonces no se hacían tantos trámites con la visa.

Uno viaja también de otras maneras y anda distancias, Internet ayuda. Pero no es lo mismo que el cuñito en el pasaporte y ver la cara que le ponen a uno al cruzar las aduanas.

Muchos años después, nos volvimos a ver en la casa de Teresa, mi hermana, y luego fuimos amigos, unidos, por Yolanda, que aunque casi no habla, es muy buena comunicadora y en su síntesis une a la gente.

Cedeño dio inicio brillantemente a la jornada científica que les dije del día 21 en el Hospital Docente Materno Sur Mariana Grajales, primera vez que lo escuchaba exponer y hasta una persona me dijo sus dudas de si funcionaría o no esa conferencia en ese entorno de partos, medicinas, heridas y tratamientos. Y funcionó. Nunca dudé de ello y no me hizo quedar mal, ya Cedeño, es plantilla de la medicina natural y tradicional, nada mejor para el estrés que saber de donde vinimos y sobre todo, hacia donde nos movemos, él lo logró y todos se lo agradecimos.

Le siguió el Dr. Regüeiferos Prego, toda una institución en la salud pública de Cuba y del mundo, sobre todo en la neonatología, esa que nos cuida en los primeros tres meses de abandonar la barriguita de mamá, quién duda que Reinaldo fuera paciente suyo.

A Regüeiferos lo conocí paseando por las calles de mi ciudad, a la antigua, muy elegante y con corbata, con su esposa de brazo, algo perdido y tan necesario rescatar, digo la elegancia, no la esposa, cada uno sabrá como resuelve sus reuniones, pero es lindo ver a la gente así unida y elegante, en él se conjugaban ambas cosas, digo la elegancia y la esposa, luego supe, comentario de paso, que era una institución en la medicina y no se equivocaron quienes me lo comunicaron bajito, para que el profe no lo escuchara, desde ese momento lo admiré y luego fui su amigo, respetuosamente lo digo y vivo feliz con ello, al menos así me considero. Brilló su conferencia, que luego me comentó a solas, amaneció preparándola por el tema tan fuera de lo común como el arte y la salud en la calidad de vida. De todas maneras, genial como siempre, el Dr. MSc. Luís Alberto Regüeiferos Prego, es otra persona que conocí, aprecio y agradezco.

Aquí hago un alto para confesiones. Lo hago para resaltar la maestría del tercer ponente. En mi función de asesor del evento habíamos planificado a dos ponentes de Holguín muy importantes que seguirían en el programa, lo que no podíamos planificar era el terremoto de Haití y la presencia nuestra, digo de Cuba, en ese hermano país, aspecto que movió todo el sistema de salud cubano y a los dos ponentes, que un día antes, cuando estábamos por imprimir los programas, me comunicaron no podrían asistir.

Quintero, hablen con el Dr. Quintero, urgente, el dirá que si; fue la primera persona que nos vino a la mente, con la seguridad de los hombres buenos. Casi con horas, no días antes, se le pidió al Dr. MSc. Jesús Quintero nos impartiera una conferencia sobre esos temas que tampoco estaban programados en su labor diaria, y dijo que si, ya él había asistido a otros eventos nuestros y conocíamos de sus dotes de buen comunicador y paladín de la medicina natural y tradicional en Cuba.

A Quintero también lo conocí. Era un misterio que pasaba con su maletín por la puerta de mi casa todos los 45 días que permanecí con una fractura en reposo. Años después, previo a la visita a Cuba de otro grande de vla medicina natural y tradicional del mundo, el Dr. Sadhak Godoy de Guatemala, estrechaba la mano de Quintero en la sala de mi casa. Hasta hoy, Quintero es uno de los amigos que guardo y conservo, como de las mejores personas que conocí. Quintero, disertó en el evento, movió neuronas y sin hablar de enfermedades, nos curó a todos, el tiempo de su conferencia fue el que más rápido pasó en nuestras vidas, sin darnos cuenta, sin papeles ni notas, el Dr. MSc. Jesús Quintero, hizo una pausa, como el poema de Benedetti…no para contarnos las mentiras/ si no para cantarnos las verdades.

Lo que nunca supe, ni le he preguntado, qué lleva en el maletín, todavía anda con él. Las personas se dividen en tres partes anatómicamente, pero algunas nos dividimos en más.

Muy de moda los celulares, como parte inseparable del cuerpo humano cubano últimamente, aunque no tengan crédito, no importa, allí va el celular, que amenaza con desplazar la socorrida jabita, la de por si acaso.

Luego, llegaron dos seres de Argentina, que mostraron sus experiencias con personas que presentaban algún tipo de discapacidad y mediante el arte, ellos, durante años, y sin mucho apoyo, pero con muchas ganas de ayudar, han logrado darles salud y calidad de vida. Andrea Dibella y Oscar Polzonetti. A los dos los conocí también, suerte de la vida. Un matrimonio de gente buena. Psicóloga y psicoanalista ella, amorosa y capaz. Pintor, profesor de arte y poeta él. Ambos se hicieron dueños de Santiago de Cuba y de nuestros corazones, fue la ponencia más larga y debatida de todas, sus experiencias nos conmovieron, su sencillez y humildad perduran en nosotros todavía.

Luego, no podía faltar, hablaron los poetas, la poesía. ¿Y es que todo lo anterior no lo fue?

La mejor clausura de la historia y el traslado al almuerzo y al intercambio abierto y franco frente al mar.

Allí entre bailes, risas, alegrías, saludos y felicitaciones, entre médicos y poetas, pensaba en todas aquellas personas que conocía, pero sobre todo en los que trabajamos para que esa alegría fuera realidad.

Allí estaba el Dr. MSc. José Antonio Lora, el primero en tocar a mi hija Irenita al salir del vientre de Irene. Lora era el presidente del comité organizador, máximo responsable de toda la jornada. También estaba la Lic. Irene Cruz Martínez, presidenta del comité científico.

A Irene también la conocí, pero ella antes a mi, de todas maneras el orden de los factores no altera el producto y el producto fue Irenita algunos años después, que también participó en la organización del evento; de un evento que nos dejó a todos con ganas de seguir.

Allí frente… al mar del Sur/ que también Caribe llaman… recogiendo caracolas en la playa con Irenita, pensé contarles de la jornada científica y escribirles estos relatos de la gente que yo conocí; que como todos ustedes, han sido muy importantes para mí.
OTRO RELATOS DE CLAVIJO:
http://laislaylaespina.blogspot.com/2010/02/los-poemas-y-relatos-de-jesus-garcia.html

miércoles, 19 de diciembre de 2007

CULTURA E IDENTIDAD CUBANA (I): Indios, negros y criollos



Reinaldo Cedeño Pineda

Cuando Cristóbal Colón pisa tierra cubana –representando a Sus Majestades de una España recién unificada–, no encontró en este suelo insular la riqueza prometida de Las Indias…

En Cuba, halló el Almirante, “aguas muchas” y hombres de tez “extraña”, con apariencia de pescadores, tal como relatase en su Diario de Navegación.

Los aborígenes no excedían el marco primitivo. No conocían los caballos ni la pólvora, sus perros eran mudos. Vivían de la caza, la pesca, la recolección. Sembraban yuca para hacer su pan, el casabe...

No conocían el metal, y como armas, apenas contaban con arcos rudimentarios, palos y piedras afiladas.

¿Cómo iban a resistir la oposición de ballestas y mosquetes, de espadas y caballos?

En realidad, no fue un descubrimiento, porque no se posaban ojos humanos por vez primera en esas tierras, ya habitadas. Ese concepto es puramente eurocéntrico.

No fue un encuentro entre dos culturas, en todo caso sería un encontronazo.

Los “indios” cubanos eran de naturaleza pacífica. Los “civilizados verdugos” resultaron más salvajes que aquellos seres desnudos y semidesnudos.

Los terribles lavaderos de oro y las encomiendas –en las cuales se le exprimían todas sus fuerzas–, lo diezmaron. NO los extinguieron como repiten viejos textos, siempre hubo lugares, sobre todo en el Oriente, donde sobrevivieron, pequeños bolsones. No por gusto en el genoma cubano un nueve por ciento es de procedencia aborigen.

Muchos no hallaron otro camino que el suicidio. Otros se revelaron, como el legendario cacique Guamá. Fue aquella una resistencia dramática, vistas las desigualdades.

Sin embargo, desde la inmaterialidad llegó a nuestros días el ejemplo del cacique Hatuey, desde isla vecina, conocida luego como La Española.

Frente a la pira, se le da una última oportunidad de “salvación” –si bien sólo del alma–: la conversión cristiana.

Siempre he pensado en el drama de Hatuey. Hay que repensar ese momento. Es todo un modo de vida a punto de ser finiquitado, es una cultura doblegada, arrasada por aquellos “seres barbados” que llegaban del mar.

Según se ha recogido, cuando entendió que los españoles también podían ir al cielo, el cacique prefirió morir sin bautismo alguno.

¿Cómo podría ir a un sitio donde estaban los iguales de aquellos que lo asesinaban?

¿Cómo pedírsele que viese la cruz como redención y no como suplicio?

Hatuey demostró poseer plenamente la conciencia de “lo distinto”.

Ardió su carne, pero Hatuey nos entregó la primera gran prueba de resistencia en suelo cubano: una resistencia desde el pensamiento.

Tal vez haya su poco de épica, su retoque en las palabras; pero el sentido del ejemplo de Hatuey es impresionante.
 
Abrió esa vía medular de resistencia, que muchos años después sintetizara José Martí: “un principio justo desde el fondo de una cueva, puede más que un ejército”. [1]

Allí donde se estrellaron las armas, un elemento más noble (el lenguaje, envoltura del pensamiento) resultaron vencedoras. Las huellas más sostenidas del legado indígena se encuentran en su lenguaje, el aruaco insular.[2]

Es el único asidero que ha llegado vivo a nuestros días, si apartamos las referencias arqueológicas e históricas, y por supuesto tradiciones que ven desde la utilización de la palma real en la vivienda, el casabe o el apego a la tierra.

Los conquistadores nunca pudieron imponer el nombre colombino de Juana, ni el posterior de Fernandina a esta tierra. Fue el nombre aborigen, primigenio y breve de Cuba, el que quedó.

En el aruaco insular, el vocablo Cuba puede traducirse como “tierra labrada”.

El lenguaje indígena, sus topónimos, sus palabras para designar animales, plantas y fenómenos naturales, resultaron indestructibles. Debieron ser asimilados indefectiblemente por el conquistador y por el idioma español.

En el pensamiento y en el lenguaje, su envoltura, radican tal vez los primeros gérmenes identitarios de una nación que encontraría su cauce definitivo siglos después.

NEGROS Y CRIOLLOS

 
La brutalidad colonizadora  y la necesidad creciente de expoliar las riquezas, llevó al inicio de la página más ominosa de la historia de la humanidad: la trata de esclavos.


África nos llegó con la espalda marcada; pero con un poderoso canto en la garganta. Ni el látigo pudo acallar aquellos cantos, como gritos, con la fuerza ancestral de una tierra que jamás volverían a ver.


La España de entonces, no hizo una selección de “culturas”, sino de fuerza bruta. A Cuba –y a otras tierras de América– llegaron individuos de las más diversas etnias y posiciones sociales: guerreros, agricultores y príncipes, que hablaban por demás diferentes idiomas.



Como sintetizara, ya en el siglo XX, Nicolás Guillén, desde la poesía:

Vine en un barco negrero
Me trajeron.
Caña y látigo el ingenio
Sol de hierro.
Sudor como caramelo
Pie en el cepo.
………………
¡Que largo sueño violento!
Duro sueño
[3]

(“Vine en un barco negrero”…)


Yoruba soy, soy lucumí
mandinga, congo, carabalí
[4]

(“Son número 6”)

Esa “carga humana” era naturalmente multiétnica, plurilingüe y pluricultural. Con el tiempo, en las barracas y las plantaciones se integraron en un solo corpus, como la melaza, haciéndose pasta común.

La interinfluencia entre culturas africanas y el completamiento de la experiencia de unos con otros –téngase en cuenta que muchos de los esclavos eran jóvenes, sin una experiencia vital o sedimentación cultural amplias–, los dolores y las esperanzas compartidas, fueron unificando a los africanos traídos a la fuerza a Cuba. 


Incluso esa unificación tuvo lugar en el bosque y las montañas, en el cimamarronaje y el apalencamiento, respuestas libertarias del negro esclavo.

La conversión de ese conglomerado humano diferente, sencillamente en “negros” fue el primer proceso de cubanización, considera una estudiosa como la doctora Marta Cordiés Jackson, directora del Centro Cultural Africano Fernando Ortiz.

Las riquezas de América mucho deben a la sangre y a los brazos de los esclavos africanos y sus descendientes.

Los africanos aportaron todo un cosmos danzario-musical, culinario y racial, religioso y espiritual que saltó las barracas... y es hoy parte importante de nuestra identidad nacional.

Lo “negro” no se reduce a elementos muy visibles –tantas veces esquematizados–como el tambor, “el trapo rojo” o las manifestaciones religiosas. Su aporte se halla por doquier:


Lo “negro” se halla en la reverencia y el respeto hacia padres y abuelos, en el resumen de la experiencia encontrada en la oralidad de los proverbios; en el gusto por el color y la luz, en el vestir y las artes plásticas; en la rebeldía y la filosofía de la vida, en la sensualidad y la fuerza.

El aporte cultural africano fue una hazaña, lograda a contrapelo de una posición social ínfima, desde el clandestinaje y el desprecio.

LAS PRIMERAS LETRAS

La primera obra literaria cubana, Espejo de paciencia (1604-1608) está escrita por un canario, Silvestre de Balboa. La mano es hispana, mas “la insularidad esencial […] atraviesa al poema de principio a fin […]”[5]

La obra llegó a nuestros días de una manera muy curiosa, y esa condición levantó ciertas agudezas.

Su redescubrimiento se debe al narrador José Antonio Echeverría –en 1837–, quien la tomó de Historia de la Isla y Catedral de Cuba, del obispo Pedro Agustín Morel de Santa Cruz. El original no ha sido encontrado jamás, y hay que decirlo, eso ha levantado más de una suspicacia. 



He visto sin embargo  informaciones de que "los documentos estudiados en el Archivo de Indias son fidedignos", según manifiesta el historiador Ramiro García ens u investigación Vida de Silvestre de Balboa y Troya: El canario precursor de la literatura cubana 

Narra los hechos del secuestro del obispo de bayamo, Don Juan de las Cabezas Altamirano por el pirata Gilberto Girón, y su rescate por un grupo de vecinos encabezados por el esclavo Salvador Golomón.

Y así quedó cantado:

¡Oh, Salvador criollo, negro honrado!
¡Vuele tu fama, y nunca se consuma;
que en alabanza de tan buen soldado
es bien que no se cansen lengua y pluma!
[6]

Estamos en el albor del siglo diecisiete. Y ese "criollo, negro honrado" es casi impensable.

La conversión del “negro” en “criollo”, es más que un cambio de vocablo; es una cualificación superior en el proceso de distinción entre “lo hispano” y “lo cubano”.

El término criollo se aplicó primero despectivamente al negro nacido en tierra cubana (y americana en general). Luego se extendió, sin distingo racial y ganó otro espesor distintivo para designar a todo aquel que tenía por cuna la entonces “América española”.

Espejo de Paciencia viene a ser en verdad, antes que un retrato del obispo Cabezas Altamirano, un reflejo de aquellos años formativos de la vida histórica de Cuba y, en esa misma medida, de sus rasgos distintivos frente a la metrópoli”[7]

Criollo –por antonomasia– será Pepe Antonio, aquel que se levanta con su tropa, frente a la invasión inglesa de La Habana en 1762. Defendió una tierra sentida como propia, antes que a una posesión española.

Todavía la literatura aportará otros matices, marcando no sólo la diferencia de la naturaleza cubana con la peninsular, sino el orgullo de que así fuese.

Tal es el caso de Manuel de Zequeira (1764-1847) con su poema “A la Piña” y Manuel Justo de Rubalcava (1769-1806) y su “Silva Cubana”.

Más suave que la pera
en Cuba es la gratísima Guayaba
al gusto lisonjera,
y la que en dulce todo el mundo alaba,
cuya planta exquisita
divierte al hombre y aún la sed limita.
………………………………………..
Amable más que el guindo
Y que el árbol precioso de la uva
Es acá el Tamarindo
………………………..

(“Silva Cubana”) 


La prédica filosófica de los grandes maestros, la fundación de la Sociedad Económica de Amigos del País y la aparición del Papel Periódico de La Habana, hacia finales del siglo dieciocho, marcarán una eclosión en el largo camino hacia la nacionalidad cubana.

Ese será el tema de la segunda parte de esta serie. ///


PARA VER PARTES SIGUIENTES de la serie Cultura e identidad cubana:

2. Reformistas, maestros y filósofos (http://laislaylaespina.blogspot.com/2007/12/cultura-e-identidad-cubana-ii.html )

3. Félix Varela: el precursor (http://laislaylaespina.blogspot.com/2007/12/cultura-e-identidad-cubana-iii-flix.html)

4. La Independencia o El Camino de la libertad (http://laislaylaespina.blogspot.com/2007/12/cultura-e-identidad-iv-la-independencia.html)


5. ¡Que república era aquella! http://laislaylaespina.blogspot.com/2008/01/cultura-e-identidad-cubana-v-que.html

NOTAS

[1] José Martí: “El día de Juárez”, Patria, Nueva York, 14 de julio de 1894, T. 8, p. 256.
[2] Aruaco insular es el término en que se denominan al conjunto de lenguas de idéntico origen etno lingüístico que hablaban los habitantes de las islas caribeñas. Ellas resultaron las primeras fuentes de conocimiento del continente avistado por Colón desde sus ínsulas. Posteriormente, el español debió tomar préstamos de otras lenguas autóctonas como el caribe, el guaraní, el quechua, el aymará…
[3] Nicolás Guillén. “Vine en un barco negrero” en el libro Tengo (1964), incluido en Nicolás Guillén. Obra poética, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1980, T.II p. 91-92
[4] Nicolás Guillén. “Son número 6”, en el libro El son entero (1947) incluido en Op. Ci.t., T I, p. 202
[5] Capítulo: “La poesía de Cuba durante los siglos XVI y XVII. Estudio de la obra de Silvestre de Balboa y de los sonetistas” en Historia de la literatura cubana, Tomo I, Instituto de Literatura y Lingüística “José Antonio Portuondo”, Editorial Letras Cubanas, 2002, p.16.
[6] Silvestre de Balboa: Espejo de paciencia; edición facsímil y crítica a cargo de Cintio Vitier. Publicación de la Comisión Nacional Cubana de la UNESCO, 1962, p. 107.
[7] Capítulo: “La poesía de Cuba durante los siglos XVI y XVII. Estudio de la obra de Silvestre de Balboa y de los sonetistas”, Op. Cit., p. 15.

Imagen tomada de http://www.zayaspublishing.com/biblioteca/05/500/supliciohatuey.JPG