miércoles, 3 de agosto de 2011

Monseñor PEDRO MEURICE ESTÍU / Evocación a un hombre de Dios


Los funerales del Arzobispo Pedro Meurice, el domingo 31 de julio de 2011: homenaje y dolor por las calles de Santiago de Cuba.


TEXTO Y FOTOS: Tony Iglesias


Lo conocí cuando era muy joven y participaba en convivencias y retiros en El Cobre. Lo veíamos muy serio, pero cuando uno se le acercaba, te acogía como un joven más.

Pasaron años. Solía participar en las misas de la iglesia del Carmen que casi siempre eran celebradas por él. Sus homilías casi siempre eran breves, pero con la palabra precisa.

(1)

Puedo decir que El Padre, como muchos le decíamos, no necesitaba edecanes que le abrieran puertas. Lo vi atender a infinidad de personas de todos los estratos y sobre todo, a los más pobres y necesitados, algunos con imperiosas necesidades materiales y otros, en busca de un consejo o simplemente de hablarle como a un padre o un hermano mayor.

Más de una vez conversé con él y siempre escuchaba con paciencia. Me parece verle entrecerrar los ojos, sin mirar nunca el reloj, aunque tuviera muchas cosas que hacer o personas que atender. En ese momento, su única prioridad era escuchar. Te preguntaba sobre lo que te apremiaba o te apesadumbraba y tenía la virtud de mostrarte la vía para una posible solución, sin imponértela.

Su nombre era mágico, sí, mágico; aunque parezca una herejía en boca de un cristiano, porque cuando uno necesitaba allanar el camino ante engorrosos trámites u obstáculos de diverso tipo, mencionar su nombre bastaba para que echaran rodilla en tierra para ayudarte.



Monseñor Dionisio García Ibáñez, actual Arzobispo de la Arquidiócesis de Santiago de Cuba, en su homilía durante la misa de cuerpo presente, se refirió a la generosidad de Meurice y dijo que “el Arzobispado parecía la corte de los milagros” cuando él atendía a la gente. Tal era su generosidad.

En pleno período especial (2) mi madre necesitaba que se le hiciera un chequeo médico en un centro hospitalario fuera de la ciudad. Sólo me preguntó para cuando y de inmediato puso un carro a mi disposición. Sé que esas cosas eran habituales en él, sin importar cual fuera la persona.

Siempre guardaré el gesto que tuvo cuando mi madre murió. A pesar de tener indicado reposo médico, fue a la funeraria por la noche para hacerle el responso y al terminar este, se me acercó y me dijo, como si pidiera un favor, con humildad, que al día siguiente del entierro daría su misa privada por el eterno descanso de mi madre, que si quería asistir, podía hacerlo. Es el gesto más hermoso que me han hecho.

En esos días que siguieron, cuando más afligido me encontraba, me decía que cuando se nos muere alguien muy querido, siempre nos queda el descontento de que pudimos hacer más por la persona amada; aunque uno hubiera hecho lo humanamente posible.

En medio de un conflicto que me laceraba hasta los huesos, me recordó algo que debía hacer inexcusablemente, por encima de mi orgullo y tozudez.

En el tiempo en que trabajé en el Arzobispado, cuando era ya Obispo Emérito (retirado) vi el cariño y la veneración que tenían por él las personas que allí trabajaban. Permanecía largo tiempo en la capilla en la mañana, en la tarde, e incluso, en la noche.

Vestía muy sencillo, habitualmente una camisa blanca de algodón y pantalones oscuros. Cuando por razones de la liturgia debía usar los atributos de su alta jerarquía, siempre escogía los menos ostentosos.

Lo vi bromear y disfrutar de un juego de pelota sobre todo si participaba el equipo Santiago que representaba a su ciudad. Era un cubano a cabalidad y a muchos nos inculcó el orgullo de ser cubano.


(Instantes de las honras fúnebres a Monseñor Pedro Meurice en la Catedral de Santiago de Cuba)




Más elocuentes que estas palabras, son las personas que le demostraron su amor en el tiempo que estuvo expuesto en la Catedral de Santiago de Cuba y el mar de pueblo que lo acompañó este domingo 31 de julio en la peregrinación hasta el cementerio de Santa Ifigenia, rezando y cantando, muchos con lágrimas en los ojos.



Acompañaban a la semilla que caía en terreno fértil y que producirá frutos abundantes en su querida patria.


Sé que muchos en privado seguiremos pidiéndole su ayuda en los momentos que sentimos que nos derrumbamos y él de seguro nos confortará.

Cada vez que intenté agradecerle sus favores, me cortaba abruptamente. Me he quedado en deuda con él. Esa es la razón para estas letras.

NOTAS

(1) La imagen de Pedro Meurice leyendo fue tomada de alocubano.wordpress.com. El resto pertenece al autor del trabajo.

(2) Período especial. Denominación adoptada en Cuba para una etapa de severa crisis económica que sobrevino en Cuba tras la caída del campo socialista y la desintegración de la Unión Soviética, con quien el país mantenía la mayor parte de su intercambio comercial.


---COMUNICADO DE LA CONFERENCIA DE OBISPOS CATÓLICOS DE CUBA


El jueves 21 del presente mes de julio recibíamos la triste noticia del fallecimiento del querido Arzobispo Emérito de Santiago de Cuba, Monseñor Pedro Meurice Estíu, en el hospital Mercy de Miami, donde era sometido a tratamientos especiales para contrarrestar una penosa enfermedad. Nuestro hermano deseó expresamente ser inhumado en Cuba en caso de morir fuera de la Patria.

Los obispos de Cuba podemos comunicar ya a nuestros fieles, y a nuestro pueblo en general, que los funerales de Mons. Pedro Meurice tendrán lugar en la Catedral Metropolitana de Santiago de Cuba el próximo domingo 31 de julio en horas de la mañana y su sepelio se efectuará inmediatamente después de esta ceremonia.

Pedimos a todos los fieles católicos cubanos se unan este domingo en las misas de todas nuestras iglesias y capillas a la ofrenda de la Solemne Eucaristía que concelebraremos en esa mañana en la Catedral Santiaguera todos los obispos de Cuba en sufragio por nuestro querido hermano, para que el Señor le conceda el lugar reservado a quienes lo aman y sirven.

Con afecto los bendice,

Cardenal Jaime Ortega Alamino

Arzobispo de La Habana.

Vicepresidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba

La Habana, 25 de julio de 2011.

(Tomado de periódico Granma, 29 de julio 2011)


OTRAS FOTOS DEL FUNERAL DE PEDRO MEURICE Y SU ENTIERRO (Tony Iglesias)