lunes, 8 de noviembre de 2010

Cuando "Minerva" cumplió tres años




Jesús García Clavijo

irenec@medired.scu.sld.cu

Se habló de amor y todavía queda un suspiro en la ventana. No podía ser de otra manera, los aniversarios de los sabios son bendiciones de los elegidos y la Peña Artístico Literaria Minerva cumplía tres años y cinco fueron los creadores, los primeros que se reunieron una tarde, debió ser de tarde, para que los acompañaran las campanas de la iglesia más cercana, y fundar este grupo de amigos que hicieron gala del conocimiento y dominio de la vida, que es dominar los vientos y sus voces: Yolanda Franco Sagué, Guillermo Orozco Sierra, Margarita Castilla Mas, Belkis Echavarría Riquelmes y Gladis Horruitiner Oleaga (foto en solitario debajo) quien hizo en la apertura, un recuento breve de la historia de la peña.

Vinieron los nombres como mariposas, y mariposa fue la voz de la primera invitada Erika Abad con un poema largo como ella anunció, y bello como omitió, deleitando a los presentes como una caricia delicada.

La voz de Alina Puig dejó para siempre dos canciones en el patio, jugueteando entre los balances, Alfonsina y el mar, todo lirismo, y Regalo, canción hermosa de Augusto Blanca, motivo para recuerdos de los presentes cuando en años de esplendor, la cultura corría por las calles de Santiago de Cuba, como el calor y el buen hacer de su gente.

Un préstamo de Cuba que anda por la Argentina, Juanita Pochet Cala, dio lectura a un poema de antologías dedicado a Santiago, de su Cuba, que a pesar de las distancias lleva siempre en un bolsillo de la vida, con una rosa y una banderita solidaria en cada mano, alzando su voz por nosotros y por su patria agradecida, su poema de reestreno, narra la vida de muchos allí presentes que acudieron prestos a la cita, cuando fue necesario, y aplaudieron reconocidos en cada verso.

Yolanda Franco Sagué, poeta y escritora, resaltó los valores humanos y la historia de cada uno de los presentes, su voz tierna, como delicada su risa, ayudaron a sus manos, palomas en vuelo, dándole paso al autor de estas líneas para decir sus poemas.

Y se habló de los valores humanos, de Martí y de la obra y la virtud.

Una voz hermosa pidió otro poema y volvió la gracia y la juventud de Erika a refrescar la tarde con sus canciones, trepando las ramas de los árboles del patio, entrelazadas con poemas del que escribe estas líneas, como unidad de luz y de confianza para volvernos a ver en otro aniversario con la pureza, la sabiduría y la razón.

Se hizo de noche y nadie se dio cuenta, quizás Júpiter puso un manto para cubrirnos y acurrucarnos agradecido.

Minerva salió con armaduras, defensora de su hogar y de sus hijos, a luchar por siempre, la esperanza del reencuentro.

Octubre del 2010