lunes, 24 de diciembre de 2012

DEEPAK CHOPRA / Ganador del I Concurso Caridad Pineda In Memoriam. Categoría: mejor reseña sobre la espiritualidad




Por Rafael Limia Barrero

Elegir su propio camino determina por completo la felicidad, el éxito y el amor que tenga en el transcurso de su vida. Deepak Chopra.


Deepak Chopra, médico y escritor indio no es un gurú, un maestro o un visionario. Deepak, es un pensador, un ser humano que nos presenta su pensamiento del Oriente junto a su conocimiento científico como endocrinólogo, con un lenguaje que podemos entender. Todo cuanto dice, no es para que tengamos que creerle. Él sólo nos comparte su pensamiento con su estilo y sello personal. Con sus ideas y forma de abordarlas, elaborarlas y analizarlas, nos ofrecen un alto contenido humano, con una profunda visión espiritual. Ha escrito más de veinticinco libros traducidos a casi todos los idiomas. De ellos,
Las siete Leyes Espirituales del Éxito,  será el centro de este trabajo.
Corría el año dos mil y, al igual que tantos otros, era víctima  de los relojes y la falta de tiempo. La vida moderna nos tiende la trampa de estar siempre de prisa. En ocasiones, queremos salir adelante y muchas veces no sabemos al frente de quién. Ambicionamos estar en el primer lugar y tampoco sabemos para qué. Deseamos “comernos” al mundo y ni lo “saboreamos”. Alguien, quizás predeterminado en mi camino, me dio un libro pequeño, apenas insignificante en sus dimensiones, cuyo título es “Las Siete Leyes Espirituales del Éxito”. –Todo el conocimiento del mundo está develado en estas líneas, me dijo. Y agregó: -Nunca deberás leerlo de un solo golpe. Al terminar un capítulo, profundiza en él  y luego ve al siguiente-. Fue un texto que marcó mi vida para siempre.

En su introducción, el autor nos define el concepto de éxito de una manera muy elegante y espiritual. “….El éxito en la vida puede ser definido como la expansión continua de felicidad y la realización progresiva de metas dignas de valor….”. Y continúa diciendo: “…Hay muchos aspectos del éxito; la riqueza material es sólo un componente. Más aún, el éxito es un camino, no un destino. La abundancia material, en toda su expresión, resulta ser una de esas cosas que hace el camino más agradable. Pero el éxito incluye también buena salud, energía y entusiasmo por la vida, relaciones plenas, libertad creativa, estabilidad emocional y psicológica, sentido de bienestar y una mente en paz”.

 
Las leyes que nos propone Deepak Chopra en su texto van encaminadas a saber entender la existencia humana desde un punto de vista distinto al que nos han enseñado desde pequeños. Puede resultar un tanto difícil para un occidental comprender la forma de ver la vida de un oriental. Por lo general, los nacidos en esta parte del planeta somos más temperamentales en nuestro carácter. Sin embargo, Deepak Chopra supo combinar magistralmente sabiduría oriental con psicología occidental, para proponer al lector siente leyes de la vida que, según su criterio, son principios poderosos que nos permitirán obtener dominio propio sobre nuestro diario vivir. 

En la primera de ellas, la Ley de la Potencialidad Pura, en realidad nos enseña a tener una autoestima equilibrada no sintiéndonos ni mejor ni peor que los demás (pues todos somos seres humanos únicos e irrepetibles), y a practicar el hábito del silencio y del no juzgar. Si nos percatamos, continuamente nuestra mente etiqueta las cosas que vemos y las personas que conocemos como “buenas” o “malas” en dependencia de patrones que hemos adquirido de la familia, los maestros o la sociedad. Sin embargo, si dedicamos al menos quince minutos de nuestro tiempo en la mañana y la tarde a practicar el silencio interior, o lo que es lo mismo, la meditación, poco a poco el torbellino de juicios y conceptos terminarán. Con ello, no sólo nos relajaremos, sino que, sin darnos cuenta, evitaremos un sinnúmero de situaciones desagradables en nuestro mundo. 

Entender la Ley del Dar, y la de Causa y Efecto es muy simple. Si a dondequiera que vayamos  y a quienquiera  que encontremos, le ofrecemos  un buen pensamiento, un cumplido o una frase amable, en realidad encenderemos el interruptor para que circule felicidad, riqueza y abundancia en nuestra propia vida y en la de los otros. Por ende, si esto es lo que brindamos, de ellos recibiremos lo mismo. Es así de simple, pero a la vez complejo. Si en el acto de dar, lo hacemos de mala gana o a regañadientes, entonces no habrá beneficio ni para uno mismo ni para los demás. 

La Ley del Menor Esfuerzo es en realidad el principio de aceptación y responsabilidad. Si aceptamos a las personas, situaciones, circunstancias y eventos de la forma en que nos ocurran, comprenderemos que nuestra existencia, en muchas ocasiones, es producto de las acciones que hemos realizado en el pasado. Por ello, para entender la forma en que nos veremos mañana, debemos tomar consciencia de los hechos que hacemos hoy, en el momento presente. En la vida, las situaciones nos suceden para un aprendizaje. Habiendo aceptado los eventos como son, tomaremos responsabilidad por las circunstancias que estamos viviendo y por todas aquellas realidades que perciba como problemas. Con esto entenderemos que tomar responsabilidad significa no culpar a nada ni a nadie por lo que nos pase (y esto lo incluye a usted). También nos daremos cuenta que cada inconveniente es una oportunidad disfrazada y esta conciencia de oportunidades nos permite tomar el momento presente y transformarlo en un beneficio mayor. 

Chopra nos enseña además que la Ley de la Atracción existe. Nos la presenta dibujada en forma de Intención y  Deseo. A todo lo que le pongamos atención en nuestra vida florecerá. En realidad, la intención es la verdadera fuerza detrás del deseo. Ella por si sola es muy poderosa, porque es deseo sin apego a un resultado. Para entender este aspecto hay que comprender que nuestro pensamiento es como un imán. Lo semejante atrae lo semejante. El pensamiento atrae la realidad física. En este sentido hay que confiar en que cuando las cosas no ocurren como deseamos, es porque el UNIVERSO ha diseñado para nosotros más grandeza que aquélla que la que hayamos podido concebir. 

Con la Ley del Desapego, el autor nos muestra que al apegarnos a cosas en la vida, llámese casa, trabajo, esposa, o esposo, en realidad subyace un temor profundo a perderlos. Es una filosofía de vida evidentemente oriental. Sin embargo, nos enseña  a permitirles a todos los que están a nuestro alrededor la libertad de ser como son. No imponer con rigidez nuestra idea de cómo deben ser las cosas o las personas es una manera de desapegarnos del resultado de nuestras acciones. 

Por último, cuando nos damos cuenta que estamos en este mundo para servir a los demás con nuestros talentos y virtudes y no para ser servidos, nos sentiremos en armonía con el planeta tierra.

Nos hemos detenido por un momento para encontrarnos unos a otros. Es un instante precioso, pero transitorio. Si compartimos con amor, crearemos abundancia y felicidad para todos. Y entonces este momento valdrá la pena.

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