domingo, 26 de mayo de 2013

Premiados los 17. Juegos Florales / Santiago de Cuba, 2013



(Los galardonados: de izquierda a derecha:  Racso Pérez, Reinaldo Cedeño y Yansy Sánchez (menciones) y Demián Rabilero, el premio. En la imagen falta la otra mencionada, la doctora y poeta Erika Abad. / Imágenes cortesía de Patricia Aportela Gilling)


 La décimo séptima edición de los Juegos Florales en Santiago de Cuba (23-25 mayo) ya es historia. 

El jurado, integrado por Alpidio Alonso (poeta, editor y al frente de la revista Amnios), Eduardo Montalbán (poeta y promotor de larga data) y Marcial Lorenzo Escudero (poeta y dramaturgo) emitió los fallos sobre la base de la lectura de un cuaderno de poesía de hasta diez páginas y la lectura pública de algunos de sus poemas. 

La presentación de ese cuaderno establece un punto de giro, pues anteriormente todo se apostaba a un solo poema.

Un jurado previo de admisión con Reynaldo García Blanco y Javier Mora había pasado por un primer filtro más de medio centenar de cuadernos que finalmente quedaron en una treintena. Luego disfrutamos de la lectura inicial en la librería Ateneo Amado Ramón Sánchez. Esperamos por la decisión de los finalistas (una docena). Y en la sesión final, sufrida en la calurosa y estrecha librería Renacimiento, se anunciaron los ganadores.


El PREMIO ÚNICO fue para Demián Rabilero del Castillo con un extenso ( e intenso) poema sobre las manipulaciones del poder. El ganador recibirá dos mil pesos MN, su cuaderno será publicado el año próximo y como distinción especial inaugurará el taller de Poesía  del Festival del Caribe en julio próximo en la propia Santiago de Cuba.

Las MENCIONES las obtuvieron Racso Pérez (La Habana) y los santiagueros Yansy Sánchez, Erika Abad Castellanos y este que escribe los apuntes, Reinaldo Cedeño.

Se otorgaron otros premios colaterales, si bien resultó incongruente que algunos de esos jurados no tuvieron acceso a los cuadernillos completos,  sino que solo tuvieron en cuenta la lectura pública de uno o dos de ellos, lo que pudo influir en alguna  que otra valoración impresionista.

Esta vez soy parte del hecho, pero no podré obviar mi condición de periodista. Creo que sin irrespetar la convocatoria, Ediciones Santiago podría valorar la publicación de las menciones y tal vez de algunos finalistas de estos Juegos Florales —como se hace en otros prestigiosos concursos en Cuba y el exterior—, en bien del cuerpo y la coherencia del libro, que de esa forma sobrepasaría la propuesta actual de apenas una decena de páginas, a la par que haría proyectarse no solo a un resultado, sino a TODO un evento. 

Esta vez hubo una exigua, pero muy buena presencia de poetas de otros territorios (Ciego de Ávila, por ejemplo). Aunqne conocemos las limitantes materiales y en la convocatoria quedaba claramente establecído que los asistentes de otras otras provincias estarían a su propio cargo; si la pretensión es extender el evento más allá de la geografía santiaguera, el Comité Organizador debería estudiar la asunción de algunas gestiones como la transportación de regreso.  Conozco de otros Juegos Florales del país donde existen esas y otras facilidades.  

Disfruté la presencia de muchos amigos, las palabras inaugurales de Marino Wilson Jay, la presentación de Amnios y de El Caimán Barbudo, así como el homenaje a quien rescató los Juegos Florales para Santiago de Cuba, Efraín Nadereau. 

Varios poemas se refirieron a las huellas del paso del Huracán Sandy por Santiago de Cuba, en la fatídica madrugada del 25 de octubre de 2012. De todos, la mejor plasmación poética la logró nuestra amiga Marisol Mendoza, quien vio seriamente afectada su vivienda  y desde las letras trataba de consolar a su madre.

 En mi caso presenté el cuadernillo Paria que integra  un volumen más amplio y cuya poesía va hacia la crítica social y la intimidad. Leímos los poemas 1968 y Obispo Abajo.

La cita por su característica es una oportunidad única de convertir a la poesía en un espectáculo y de ver a mucha gente defendiendo su creación, si bien no todos saben otorgar el matiz preciso a la hora de la lectura. 

 

 (El logotipo del evento)

Un concurso genera casi siempre criterios discrepantes.  Por aquí vi algunos rostros severos y otros eufóricos,  pero no es algo nuevo en las lides literarias, cuya creación y apreciación es puramente subjetiva

Creo que habría que pensar en un escenario más amplio y en una participación artística más novedosa (por qué siempre trovadores?) sin renunciar a figuras de primer nivel. 

También faltó un poco de chispa imaginativa. Tal vez demasiada sobriedad para mi gusto:  pero hay que reconocer estos Juegos Florales, que anteriormente convocaba el Ateneo Licenciado Antonio Bravo Correoso y que ahora fueron auspiciados por el Centro del Libro y la Literatura, porque alcanzaron un buen rigor competitivo. Y eso, al fin y al cabo, es lo más importante.