domingo, 16 de octubre de 2016

(Presentación y fotos) ELLOS HACEN LA RADIO JOVEN





Reinaldo Cedeño Pineda

Otra vez  un  libro sobre la radio, otra vez; ojalá haya muchos más. Hoy es un día feliz. Alguna vez dije que la radio padece de una escandalosa orfandad de memoria, y cada intento, cada centímetro que se le arranque al olvido, a la rutina, a la desidia, es un momento para celebrar.

  El territorio santiaguero, es cuna o aliento de Félix. B Caignet, Antonio Lloga, Navarro Coello, Maricela Carbonell, Rebeca Hung, Balbuena Céspedes,  Soler Puig,  Silvio Fonseca,  Ado Sanz, Emilio Tamayo, José Julián Padilla, María Elena Calzado… Bajo su recuerdo nos cobijamos, y con el abrazo de quienes nos acompañan  ahora mismo, aquí o allá, como Noel Pérez, Marcia Castellanos, Consuelo Almaguer, Monserrat Crespo, Tamara Tong, Ileana Navarro,  Iván Clavería, Raúl Ibarra Parladé, Jorge Luis Colomé  y unos largos puntos suspensivos. Ellos merecen una oda. Sus nombres son resguardos,  son espejos. Los invoco.        

    Empero, no vengo a soslayar los facilismos con que algunos la hunden, las rutinas con que otros la rebajan;  sino a aquilatar su capacidad de emerger, de persistir,  de reiventarse frente a los que la soslayan, a festejar su permanente condición de compañía, a detenerme asombrado ante el valor de un silencio, a ovacionar su confianza irrenunciable en la altura y los colores de la palabra primigenia, de la palabra hablada, de la palabra en el albor.

   Vengo a ratificar su condición imbatible, porque ella resiste, ella está, ella permanece cuando el resto de los medios ha sido vencido…  por el huracán, por ejemplo. Pregúntesele  a un santiaguero a un baracoense. Vengo a voltear la sentencia: una palabra dicha como Dios manda, es capaz de  evocar mil imágenes.  


 (El presentador, Reinaldo Cedeño que llegó casi de milagro, y un emocionado autor, EnriquePérez Fumero)

     El profesor, radialista y periodista santiaguero Enrique Pérez Fumero, sabe de estas certezas. Por eso ha escogido una investigación sobre la materia para Ellos hacen la radio joven (Ediciones Santiago, 2016), su primer libro, su primer asombro, consecuencia de haber ganado la beca de creación El reino de este mundo, otorgada por la Asociación Hermanos Saíz (AHS).

   Desde la indagación documental, el testimonio y la reflexión, el autor ha trazado la ruta crítica, ha conformado el retrato de los primeros veinticinco años de un evento. Nacido este  del entusiasmo de un grupo, se propuso no solo estimular a  los creadores jóvenes del arte radial cubano; sino redimensionar sus logros y discutir sus falencias, convertirse en plataforma de  experiencias y ventana de experimentaciones.

   El libro asoma en su primer ensayo la génesis y necesidad del encuentro,  así como la periodización de las diferentes ediciones con sus ganadores, sus luces y altibajos. Los testimonios han requerido mucha perseverancia, y lo mejor, aquellos alcanzados han sido dejados en el espinazo, en la médula. Otras declaraciones deseadas, tal vez  resultaron esquivas o  imposibles. Al final, los libros no se acaban, se dejan.

   Aunque solo ocupe un párrafo de esta parte inicial del volumen, valga apuntar lo útil de reflexionar en torno a los excesos. Fue aquel en que una de las pioneras del “Lloga”, la talentosa Katiuska Ramos, debió salir del evento, de la radio y de la Asociación Hermanos Saíz… tras entrevistar a un representante de la iglesia ortodoxa en Cuba en la emisora CMKC. El tiempo ha pasado, el desgarrón queda. 




 (El autor autografia su libro al profesor e historiador del arte Gustavo Lloga, hijo de Antonio Lloga y uno de los testimoniantes)




  Una segunda parte de Ellos hacen la radio joven, nos hace partícipe de la obra de Antonio María Lloga Simón (Amarillas, Matanzas, 3 de noviembre de 1921-Santiago de Cuba, 5 de septiembre de 1977). Hablan sus compañeros. Hablan sus hijos, con quienes conformó en 1968 el primer noticiero infantil en la radio cubana. Pérez  Fumero se detiene en la singularidad del narrador creado por Antonio Lloga.

   Asimismo, nos aguarda la sorpresa en el testimonio de la inolvidable Maricela Carbonell, cuando nos revela que en el programa La familia del Lío (donde Lloga era director, actor y guionista), “hacíamos un sketch del que puedo decir, que salió  el famosísimo Alegrías de Sobremesa, porque Luberta se llevó de aquí la idea”. Conmueve asimismo asistir a la vivencia de un escritor radial que se traslada a sus sitios novelados, lo que habla de su rigor y voluntad de estilo.

   La coda del libro aborda la experimentación e imaginación en la radio, el “culto al número de oyentes como criterio del desarrollo cultural”, la desprofesionalización del medio y el concepto y filosofía de “radio joven”. Fotos históricas de Antonio Lloga redondean la obra.  Hubiese querido ver algunas de esa gente joven que hace la radio.

  Un  libro, sabido es, no es solo obra de su autor; emerge siempre gracias a un colectivo.  Por eso resulta inexcusable mencionar la edición de Oscar Cruz, la diagramación de Abel Sánchez Medina, el diseño de cubierta de Gabriel Cascante, la ilustración de cubierta de Dennis Gallado y la encuadernación de Marlene Silva.

  Este libro es posible gracias a estas manos. Hay otras que nos pueden parecer recientes, cercanas, mansas, pulcras incluso; pero no hay que confundir pulcritud con limpieza. La  más vil podredumbre espiritual puede habitar en ellas, y al contrario del mítico rey Midas, todo lo que tocan se vuelve lodo (usamos un vocablo generoso). 

   Tengo mis supersticiones con las manos que tocan un libro en su génesis, ustedes me sabrán perdonar. Ellos hacen la radio joven, ha tenido suerte, mucha. Emerge limpio. Cada  título merece su nobleza.

   Los mass media  necesitan mucho de esfuerzos como este. Convivimos con su rapidez, aplicamos de manera tan natural “el poder del dedo” (apagar, encender, cambiar) que en ocasiones, no se repara en que ellos no solo cuentan y refractan la novela cotidiana de la vida, sino que generan su propia historia. Es más, la historia es cada vez menos historia a secas y cada vez más “historia mediática”.

  Este libro se inscribe en la llamada “historia de la cultura”.  Ellos hacen la radio joven es el primer libro de Enrique Pérez Fumero, pero es apenas el pórtico de lo que vendrá. Su espíritu coral es una de sus marcas, me alegra esa pluralidad.

A la radio, a eso que se va pero que se queda,  le debemos más de lo que solemos admitir.

(Librería Amado Ramón. Sábado del libro, 15 de octubre  2016,  Santiago de Cuba)   

OTRAS INSTANTÁNEAS:


 Un autor feliz con su primer libro



 (La Asociación Hermanos Saíz galardona a Enrique Pérez Fumero con su Diploma 30 aniversario)





 (La asesora Tamara Tong a quien tanto  debe la radio y el Concurso Antonio Lloga In Memoriam, también distinguida  por la Asociación Hermanos Saíz. Honor a quien honor merece)