martes, 4 de septiembre de 2012

PEÑA DEL MENÚ / El homenaje y la canción para JOSÉ NICOLÁS



El primer sábado de cada mes, en Santiago de Cuba tiene lugar La Peña del Menú que conduce el trovador José Aquiles. Este 1 de septiembre, rindió homenaje al trovador José Nicolás, que falleció a los 49 años, en este terrible 2012.

Gabriel Soler, Gaby, productor y poeta me ha enviado este correo que he decidido compartir con todo el que lo quiere leer, tal cual.
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Hola  Cedeño hermano. Dios quiera todo esté bien para ustedes

Te comento que la Peña del Menú quedó muy bien. La lluvia trató de impedirlo; pero no pudo.

Creo que el cantautor José Antonio Nicolás  Zorrila debe de estar muy tranquilo en el cielo, pues los amigos convocados a cantar asistieron y los que fueron a escuchar también se sintieron complacidos

Marcial Escudero leyó un poema que le hizo y Aquiles leyó otro que envío desde Los Ángeles, Rafael Arzuaga. También el poeta León Estrada (invitado especial), leyó una nota que había hecho a raíz de su fallecimiento.

Temas como Déjate amar, LLuvia fiel, Ancestros, Santiaguera en la Habana, etc hicieron vibrar al público. Además estuvieron presente parte de su familia: dos hermanas, una tía y una sobrina.

Fue una noche mágica y conmovedora.

Cuídate mucho y dime de ustedes

 Un abrazo de GABY y familia

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A José NICOLÁS

Por Rafael Arzuaga

Si el trovador se muere es diferente
Pues su música  se funde con su alma
y su voz queda perpetua en los oídos el mundo.
El trovador diferente a los otros mortales
nos deja una guitarra en flamas
que como un fénix de música inmortal
se alimenta de los átomos del trovador eternamente
y nos da de su leche de notas exquisitas.
Prácticamente y no en teoría
si un trovador se muere no se muere
Se convierte en tu risa y en mi lagrima 
sus canciones se aferran a los vivos 
y mantiene al trovador intacto y eterno
entre nosotros.


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JOSÉ NICOLÁS, el trovador...

Por León Estrada

Reconozco en José Antonio Nicolás Zorrilla a aquel muchacho de la guitarra que se sentaba en La Escalera a fines de los años ochenta, con un manojo de canciones líricas, cercanas a la estética de aquellos otros muchachos y muchachas actores, poetas, pintores —Odette, Bárbaro, Poveda, Teresa, Sergio, Noel...
Siempre será para mí el eterno trovador de entonces, al que vimos como un igual, con una voz que defendía sus composiciones en cualquier circunstancia.
Así lo amamos y así nos dejamos amar por él y sus canciones.
Solo se muere el hombre, queda su música en la memoria de sus contemporáneos, que las vamos a cantar o a tararear mientras nos dure la vida.
Tu música no muere, trovador, te fija, te trasciende, es inmortal... Nos tendrá que salvar de la mala memoria de aquellos años. Y no te olvidaremos, muchacho, trovador, santiaguero...                                

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