martes, 15 de marzo de 2011

Un AMOR en la pared



Jesús García Clavijo

irenec@medired.scu.sld.cu

Una tarde pasé por una casa y en la pared del fondo de la sala estaba un cuadro con una mujer hermosa que me decía te amo desde lo imperturbable de su mirada.

Me creí lo que decía y amé esa imagen. Le llevé flores y promesas toda mi vida, sin dejarlas en ningún lado, eran solo, mis flores para ella.

Viajé todos los caminos, suspiré mil sacos de café, torcí tabacos y caminé surcos con ella en la memoria, más, con ella entre mis manos.

Así los años esa imagen -la del cuadro en la pared del fondo de la casa- se volvió parte de mi y eso me bastaba para seguir las vueltas y revueltas del destino, con la esperanza que saliera del cuadro una tarde y aceptara la flor que le llevaba fielmente en cada paso por su casa, o un beso delicado en su frente, o aceptara simplemente el pase tierno de mi mano por su cara o una palabra de amor en su memoria.

Uno se enamora de cosas imposibles, ¡mira que yo pensar que algún día saldría del cuadro¡ de la pared, de la sala de su casa para andar conmigo laberintos y otras cuevas.

Una noche de lluvia toqué a su puerta y no estaba, caminé taciturno muchas leguas -más que andar en mi- caminaba con sus ojos lindos y su pelo suave, su figura alegre y su andar de diosa recién dada. Me hundí en el silencio más largo, casi eterno, recordando mi amor de la pared. ¿A qué lado y quién se habrá llevado su retrato? ¿No sabía que me iba en él, que me quedaría amando la mancha dejada en la pared?

Es verdad que uno ama los amores imposibles, los más amados, los más sentidos, los más esperanzadores. Lo imposible -lo desconocido- el puede ser…

¿Cómo sería besarla si fuera cierta? ¿Cómo sería latiendo sobre mi cuerpo? ¿Cómo sería en cada tramo de la noche?

¿Cómo sería, amor, cómo sería tocar tu cara mientras me hundo, mientras mis ojos se van definitivamente con tu imagen, con tus llantos y suspiros?

Cómo quitar tu cuadro de la pared si aún lo siento en el secreto de tenerte, en el tiempo, y las aguas que me llevan, bien de tarde, con tu perfil entre mis dedos.

Diciembre 2010

(La imagen es sólo un elemento de ilustración del relato. Tomada de: zerus.wordpress.com)