martes, 29 de marzo de 2011

Flash de un Festival (Santiago Álvarez de documental)


(Santiago Álvarez Román, una obra documentalística para honrar)

Enrique Pérez Fumero

(Estudiante de Periodismo)

Hace algunos días finalizó la 13 edición del Festival de Documentales Santiago Álvarez in memoriam. Santiago de Cuba devino capital del cine documental, aunque muchos no se dieron por enterado. ¿Por qué? Es una pregunta que anida las cabezas de muchos cinéfilos, preocupados por el futuro cierto de un evento tan importante como este. Y es que, en otros festivales del país también se premian documentales, pero ninguno como el Santiago Álvarez lo asume como su plato fuerte. Sin embargo, queda un sabor amargo y la mirada cansada.

En aquellos días hubo muy poca cobertura periodística. Los medios locales tenían pereza y los nacionales padecían el síndrome de la lejanía. Las salas principales de exhibición fueron los cines Rialto y Cuba; los materiales en la gran pantalla fueron disfrutados y criticados por lunetas vacías. Hablo de mi experiencia como Jurado Colateral de Estudiantes y acaso reconocí a muy pocos colegas de periodismo y algunos de la carrera de Historia del Arte. Algo que siempre se nos critica en la academia es que no se puede perder por no presentación. ¿Dónde estaban entonces, los universitarios?

No me atrevería a decir que Santiago de Cuba no tiene cultura cinematográfica. Ya en octubre de 1951 se estrenó en el teatro Oriente S.O.A. Sin Otro Apellido, el primer largometraje de ficción filmado en la ciudad. De manera que, las razones de apatía e inasistencia responden a muchos criterios. El cine documental no es un género multitudinario y el Santiago Álvarez es un festival enlatado. Se piensa y se produce en la capital, como un órgano rector de la política de dirección. Tampoco se puede olvidar el deterioro general del circuito de salas cinematográficas en la provincia. La ineficiente propaganda por su parte, trae como consecuencia un silencio que ensordece.

¡De todas maneras, no concibo un hecho cultural sin el consumo de una población!

El Santiago Álvarez trajo la buena nueva de reencontrase con amigos que forman el jurado más joven del Festival. Desde el año pasado, dos estudiantes de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana junto con tres de las universidades de Santiago premian un material. En esta oportunidad conocí a otros dos jóvenes amantes del documental, quienes vinieron por su propia cuenta. ¡El intercambio fue muy provechoso! Hubo opiniones a favor y en contra; el habitual recorrido histórico por la ciudad y hasta una entrevista por la emisora provincial CMKC Radio Revolución, para conocer cuáles eran sus expectativas como futuros periodistas. A propósito, este jurado premió el material Los “100 sones de Cuba” de los realizadores Edesio Alejandro Rodríguez Salva y Rubén Consuegra Bernal.

(De izquierda a derecha: Rosana Pascual, Olisel Guerra, Nelson González, La Profesora del Pedagógico Frank País, Enrique Pérez, Yoel Suárez y Axel Arzola). Javier Montenegro no aparece porque tomó la foto.

El Santiago Álvarez dura como el flash de una cámara, algo tímido para honrar al realizador con mayúsculas de Now, Ciclón o Hanoi, Martes 13. Me llevo las luchas de otros pueblos, las lágrimas y las necesidades de tantos que no pueden sentarse a ver un documental.

Las cámaras y micrófonos siguen siendo una poderosa arma por las ideas. Ojalá que el centro de debate permanezca en Santiago de Cuba… tal vez los años de letargo se reemplacen con un aplauso y la satisfacción de haber visto una buena obra.

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