sábado, 13 de octubre de 2012

GENTE JOVEN / Radio Mambí / Amor con amor se paga




Reinaldo CEDEÑO Pineda 


―Esta es la hora más joven de la radio santiaguera. Lo asegura el locutor Raudelis Martínez. Es una voz redonda. Es el mismo que este año ganó el premio de locución de noticieros estelares en la radio cubana.

Así comienza GENTE JOVEN, en Radio Mambí, en la ciudad de Santiago de Cuba.  De 1.30 a 2.30 p.m., mas esta de hoy, sábado 13 de octubre, es una hora diferente.

El colectivo del programa quiso darme un abrazo, de la mejor manera: dedicándome todo un programa.

Estoy frente al micrófono. Tengo algunos años comentando, siempre en vivo. Veinte y algo más de periodista. Parece mentira, pero debo sujetar mis nervios. Escuchar hablar de uno mismo… es otra cosa.


¿Acaso seré ese que dicen los conductores, Raudelis Martínez y Bertila López?  Hago un extrañamiento, me alejo. Pienso en mi madre, en la primera vez que leí, en sus ojos.
 
Mis inicios, los talleres literarios, la Peña Letras Compartidas, mis libros, la entrevista, la radio, lo que vendrá…

“La radio es la esencialidad. La radio es la idea, de la comunicación, No vale si eres más o menos hermoso, si te vistes con esto o con aquello”. Eso creo. 



 Escribe y dirige Marvelis Fonseca Cobas. Su cariño se derrama en el guión, y su nobleza. Ella es la artífice de todo.
 
Unos muchachos de preuniversitario responden la pregunta de la semana. Se trata de decir... el título de uno de los libros de Reinaldo Cedeño.  Será que escucho bien?

“Nadie se llama tristeza”, dicen. Fue mi primer poemario. Un librito. Me parece tan lejano. Otros hablan de “A capa espada: la aventura de la pantalla”,sobre la TV en el oriente cubano. Dos años y medio hilando testimonios, recuerdos, fotos viejas...

Sigo pensando si ese soy yo. Casi no escucho la música.



(Yadel Charón, el joven operador de audio del espacio Gente joven de la emisora santiaguera Radio Mambí)

 Los premios no son pasaje para la vanidad, sino razón que compartir con los amigos. Valen la pena por momentos como estos.

Mi libro preferido, me preguntan. Prefiero que otros me lo digan, contesto. Todos son obra de mis locuras.

Me gusta escribir de la gente. Me atrevo con una crónica aún manuscrita: “La voz más grave de Cuba”, dedicada al locutor Navarro Coello. Es el modesto regalo que les dejo.

Tomo imágenes en la cabina de transmisión. A mi vieja camarita le ha dado por colorear los contornos blancos, pero es el testimonio gráfico que tengo a mano.  

No lo digo, pero me encanta estar  en la hora más joven de la radio santiaguera".

La radio es rápida. No tengo palabras para agradecer. Me atraganto. Les devuelvo el abrazo.

Amor con amor se paga.