lunes, 14 de septiembre de 2015

Sobre Corazón ∕ PREMIO de la Oficina del Centro de Intercambio y Referencia Iniciativas Comunitarias (CIERIC) en el IV Concurso Caridad Pineda In Memoriam. Santiago de Cuba 2015



   
Rosana Isabel Pérez Portuondo

En mis 14 años de edad he podido disfrutar numerosas obras literarias tanto cubanas como extranjeras, destacándose en ellas las novelas teatrales y aventuras que me han llevado, desde un balcón en la ciudad italiana de Verona ―donde un joven desafía a su familia por amor, en la obra Romeo y Julieta del escritor inglés William Shakespeare―; hasta un bosque en el que el pequeño Meñique aprendió que el saber vale más que la fuerza. Ambas historias han sido llevadas al cine, pero el placer de leer un buen libro es incomparable.

Entre mis autores favoritos se encuentran nuestro apóstol José Martí y Shakespeare. De este último me han encantado las tragedias como Romeo y Julieta antes mencionada. Pero de todos los libros que he leído, el que más ha marcado mi vida ha sido Corazón, un libro que hace unos años atrás le regalaron a mi abuela. Tan pronto ella recibió la obra empecé a ojearla y me quede anonadada con las imágenes y los títulos de cada uno de los días que se relataban.

Su autor es Edmundo De Amicis que nació en Oneglia, Italia, el 21 de octubre de 1846. Es uno de los escritores más populares del continente cuya obra, de carácter instructivo, pedagógico y popular, le convirtió en la voz más representativa de una corriente literaria, caracterizada por una bondadosa emotividad, que gozó de gran aceptación en su país a finales del siglo XIX.
Corazón (título original Cuore) fue publicado en 1886, traducida a múltiples idiomas y llevada al cine, la televisión,  a tiras cómicas numerosas desde su publicación original, destacándose entre otras, la serie japonesa de dibujos animados Marco.

Recuerdo que lo primero que leí fue la nota del autor, en la que enfatizaba  que, aunque había corregido el contenido, ninguna de las sensaciones, emociones y sentimientos que se describen fueron alterados. También hablaba de que las intenciones del libro era provocar la emoción y las lágrimas del joven lector.

Esa misma noche comencé la lectura, pude apreciar que el personaje principal era Enrique, un niño de segundo año de la enseñanza elemental y que el libro estaba escrito en forma de diario.

Éste se divide en once meses, de vez en cuando las narraciones son interrumpidas por cartas de su padre, madre y hermana en la que advierten, corrigen, dan consejos o felicitan a Enrique por alguna acción realizada. Cada mes, lleva también una narración dictada por el maestro. Siempre se trata de narraciones de tipo heroico, protagonizadas por chicos, como por ejemplo:

·        “El pequeño patriota paduano”cuento sobre un joven que rehúsa el dinero que le dan los que deshonran a su país.
·        El pequeño vigía lombardo: narración de un muchacho que en la guerra, desde lo alto de un árbol, espía los movimientos del enemigo hasta que una bala lo derriba.

Este libro cambió mi vida porque resalta la sensibilidad de Enrique de la manera que describe la sociedad italiana de ese entonces, llegando a entristecerme al contar la vida de sus compañeros, como vivían en extrema pobreza y tenían que trabajar desde pequeños para ayudar a sus padres, como aquel chico con su madre  muy enferma y tenía la responsabilidad de cuidarla. La descripción es tan exacta que me siento como si acompañara a Enrique al colegio, o a casa de sus compañeros.

  Pude experimentar la magia y la permanencia de cada palabra escrita, su lectura se convirtió en llave prodigiosa de  información, de  cultura, de ficción y  de fantasía.

 Me cautivó la descripción de Derossi, el primero de la clase y símbolo de bondad, que aunque siempre lo reconocieran por su talento nunca se sentía superior a los demás, y, por el contrario compartía su mérito con sus compañeros. También con el orgullo que hablaba de los jóvenes militares que desfilaban dispuestos a dar su vida por la libertad de su país, como nosotros, los niños cubanos, que sentimos profundo respeto y admiración por los héroes y mártires de nuestra Patria, que con sangre y valentía lograron un país libre y soberano.

Despertó en mí muchos valores que hasta la actualidad me han servido y he aplicado, como la justicia, respetando la verdad y el derecho del hombre a que se respeten sus derechos. Enrique en la escuela, más que amistades hizo una familia, que me enseña el compañerismo, la sencillez y la humildad que debo tener por delante. Él vivía en una sociedad clasista, pero ayudaba tanto al hijo del albañil como al que vestía  con ropas limpias y de seda, que muestra que ante sus ojos todos son iguales, lo que me recuerda el pensamiento de Martí que expresa que la Patria debe ser con todos y para el bien de todos.

Provocó en mí el amor sincero y respeto a padres, maestros y compañeros. Con la lectura de Corazón me he convertido en una persona más responsable, cariñosa, humana y mejor: las situaciones que surgían me mejoraron  emocionalmente. Me hizo dejar atrás mi infancia, y descubrir la realidad de la vida con la ayuda de padres, profesores y por supuesto, Enrique.

Si me pidieran sintetizar la razón por la que Corazón cambió mi vida, escribiría lo siguiente,  entre otras cosas me permitió:

·        Conocer el mundo.
·        Conocerme a mí misma.
·        Desarrollar más el lenguaje, ampliar mi vocabulario, mi pensamiento y por supuesto mi imaginación.
·        La búsqueda de información valiosa.
·        Descubrir algo nuevo.
·        Iniciar el camino por un fabuloso bosque de hojas encuadernadas.

En los tiempos actuales, las nuevas generaciones basan sus aprendizajes en el uso de tecnologías; Internet con sus redes sociales, los blogs y otras herramientas digitales les consumen a adolescentes y jóvenes la oportunidad de descubrir un tesoro de papel.

Los libros físicos son el modo tradicional y básico para la lectura. No existen, a mi juicio, libros buenos o malos y si lecturas de diferentes experiencias que me hacen vivir aventuras y me siento protagonista de la historia, me dan enseñanzas de vida como si de una película visual se tratase.

Nada es comparable con la posibilidad de sentir en mis manos, esa experiencia única de tener un libro, como aprendí en el Taller de Escritura Creativa “Todo comienza en la página de un libro”, me hace sentir orgullosa y puedo compartir con mis seres queridos, como dijera José Martí: “Cuando tenía que dar lo daba todo, y cuando nada ya tenía, daba amor y libros."

Les regalo dos frases, entre tantas que describen el valor, el significado o la trascendencia que tiene para la vida del ser humano un libro, yo las tengo presente y las comparto con mis amigos.

Los libros son amigos que nunca decepcionan." Thomas Carlyle
"La lectura de un buen libro es un diálogo incesante en que el libro habla y el alma contesta." André Maurois

DE LA AUTORA

Rosana Isabel Pérez Portuondo

Estudiante de 9. Grado en la Secundaria Básica José Luis Tassende, monitora de Lengua Española en la Educación Primaria y Español Literatura en 7 y 8 grados. Ha participado en eventos de monitores, festivales de clases, y concursos recibiendo reconocimiento por realizar un trabajo destacado en la Prueba de Ortografía Integral desarrollada por el Centro de Lingüística Aplicada. Participó en el I Taller de Escritura Creativa auspiciado por la UNEAC, en el mismo fue redactora del cuento El perrito malcriado, creado colectivamente por los niños y adolescentes participantes.



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