miércoles, 20 de noviembre de 2013

POETA INVITADO / Antonio Enrique González Rojas (CUBA)




EL PUEBLO de SIRACUSA
 (Selección especial para La Isla... y la espina)

(II)

Melia fue expulsada de su grupo de amigas. El color del hilo con que se cosió la boca ya no estaba de moda.

(III)

  Cuando el rey Dionisio va a dirigirse al Ágora, todos lucen sobre sus rostros las mejores sonrisas. Los ministros y los nobles más acaudalados tratan de estrenar siempre sonrisas de oro puro con dientes de diamante. Los comerciantes, militares y escribas se contentan con las mismas sonrisas de plata y rubíes. Sonrisas desechables de bronce y hojalata son vendidas al populacho justo a la entrada del Ágora por buhoneros aprovechados. Los más desposeídos tienen que sonreír con sus verdaderas bocas.

(XXIII)

  El pescador capturó una sirena. Iba a matarla pero la bella monstruosidad entonó un canto tan hermoso que el pescador olvidó el hambre, olvidó  la reciente muerte de dos de sus hijos, olvidó su asistencia esa noche al círculo conspirador, olvidó que era pescador.

  Desde entonces, todos los habitantes de Siracusa se empeñan en tener sirenas en estanques privados, sean de tosca terracota o de fino mármol. Las alimentan a cambio de su canto ininterrumpido.

(IX)

  Karedes convocó a toda la familia junto a las brazas. La esposa, los padres, los siete hijos niños y adolescentes lo interrogaban con la mirada. El hombre callaba y no desviaba su atención de la ventana sur. La monotonía de la oscuridad exterior solo era interrumpida por el fuego mortecino de la casa vecina, habitada por Doros y su prole.

  Esa noche, Doros no se había ido a reunir con el resto de los conspiradores. Los guardias llegaron a la hora convenida y a una señal del jefe, entraron al unísono por ventanas, puertas, trampas, agujeros. Apenas un minuto después, salieron triunfantes, arrastrando a Doros y su familia. Iban atados hasta los pelos. El jefe llamó a Karedes.

  El traidor ya ha sido capturado y juzgado. Gracias por tu ayuda y fidelidad al Gran Rey Dionisio, le espetó solemnemente. Tuya es la recompensa. Sírvete…

  Una vez la escuadra giró en retirada, Karedes degolló a Doros y a su descendencia con diestros movimientos. Evitó mirarles a los ojos. Después de varios meses de carestía, su familia al fin dormiría con los estómagos llenos.

(XI)

  Cuando le pidieron los ojos, los entregó.
  Cuando le pidieron las orejas, las entregó.
  Cuando le pidieron la lengua, la entregó.
  Cuando le pidieron la risa, hubo que matarlo.

(XVIII)

  Últimamente, los habitantes de Siracusa caminan interponiendo un dedo entre sus ojos y el Sol. No dejan de sonreír.  
(XXX)

  Dos soldados decidieron hacer el amor antes que la guerra. Desertaron y se dedicaron, hasta su muerte, a la cría de palomas blancas.

(XXXIII)

  Actalión se lanzó contra el muro de la ciudadela. Rebotó más rápidamente de lo que se había impulsado, pero logró no caer. El segundo choque dejó flores rojas sobre las piedras y su frente. Amortiguó la caída con las manos y corrió de nuevo, apartando la sangre de los ojos. Tres embestidas más y sobre el muro había más sangre de Actalión que en sus propias venas. Arrastrándose un tramo, saltando el resto del trayecto, su cabeza atacó el muro con un ruido de cascajos rotos. La masa encefálica derramada le supo agridulce en los labios.

  Al arremeter por última vez, Actalión murió a mitad de la trayectoria. Su cráneo se desmigajó finalmente. Cuando limpiaron la superficie de la sangre de Actalión, descubrieron la grieta. Esa noche, pocos lograron conciliar el sueño en la ciudadela real. 



DEL AUTOR / Antonio Enrique González Rojas  (Cienfuegos, 1981)

Licenciado en Periodismo. Narrador y crítico de arte. Tiene publicados los libros El Dispensador de Respuestas (Reina del Mar Editores 2007) y El Tirano de Siracusa (Ediciones Mecenas, 2009) y sus relatos aparecen en varias antologías nacionales e internacionales. Sus trabajos literarios y periodísticos han sido publicados en El Caimán Barbudo, El Cuentero, Conjunto, La Mancuspia, Esquife, La Isliada.com, entre otros. Obtuvo el Premio de la AHS en el 1er. Concurso Internacional de Minicuentos El Dinosaurio 2006. 

  Es miembro de la AHS, la UNEAC, la UPEC, la ACCS y la Federación Cubana de Prensa Cinematográfica (FCPC). Es egresado del X Curso del “Centro Onelio”. 


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