domingo, 1 de junio de 2008

Que ALGUIEN detenga la locura de la tala de árboles en SANTIAGO DE CUBA



Reinaldo Cedeño Pineda

Será porque en este parque jugué de niño, de manos de mi abuelo y de mi madre.

Será porque siempre he creído que el nacimiento de un árbol es un esfuerzo heroico de la naturaleza.

Será porque siempre he considerado que cada quien, desde el puesto que le toca, ha de ser responsable.

Y el tratamiento a la vegetación de una ciudad calurosa, muy calurosa como Santiago de Cuba, ha de ser doblemente responsable.

Y de las podas se ha pasado a la tala.

En Santiago de Cuba, de un tiempo a esta parte, hay un hacha o una sierra inmisericorde talando árboles bien abajo, de cuajo. Y en su lugar, el sol, y pequeños arbolitos no han de salvar sino en años. Todos iguales.

Se habla de renovación de la capa vegetal, de árboles enfermos, de aceras levantadas…. Falta responsabilidad y medida. Sobran tantas justificaciones.

Falta un álamo frente al Museo Emilio Bacardí, en el mismo centro de la ciudad; un árbol que recuerdo desde siempre, un árbol ausente para echarse a llorar.

En el parque Céspedes, encontrar una sombra es una tarea ardua. En Plaza de Marte ahora, a veces, hay que sentarse en los muros de los canteros. Los arbolitos en crecimiento no alcanzan a sustituir los talados.



Falta responsabilidad y medida. van sobrando las justificaciones.

¿Quién paga ese sol inmisericorde cayendo para los que no tenemos auto, para los que transitamos a pie por la ciudad?

Lo TERRIBLE es que ya no tiene solución el daño hecho.

Son imágenes para la vergüenza, estas del parque infantil de Calle 8 entre A y B, Reparto Sueño, Santiago de Cuba, en toda una manzana.

¡Que alguien los haga entrar en razón!…