lunes, 23 de septiembre de 2013

ARGENIS OSORIO / En Estado de Gracia




Argenis Osorio, promesa de la narrativa cubana actual
 

La sexta caballería de Kanzas  [Ver fragmento al final del trabajo],excelente cuento de Argenis Osorio que nos pasó días antes por correo electrónico, acaba de obtener una mención en el importante Premio Iberoamericano de Cuentos Julio Cortázar 2013 y sus amigos virtuales deseamos conocer el estado de ánimo de este buen escritor cubano de Segundo Frente, quien a pesar de vivir alejado de los ruidos de las grandes urbes, mantiene contacto y escribe como si lo hiciera en un café o en un bar de La Habana, gracias a un constante intercambio epistolar que más parece una eterna conversación de amigos.

Entrevista por Fred Danilo Baltodano

 Cómo recibiste la noticia de haber obtenido mención en el importante Premio Iberoamericano Julio Cortázar del 2013.

«La noticia, llegó temprano en la mañana al correo. Un grupo de amigos, con quienes comparto un Grupo de creación Literaria online, coordinado por Alberto Guerra Naranjo, me asustaron con esa noticia, incluido el propio Alberto. Luego viví una zozobra  en pos de la confirmación pues nadie la había publicado. La paranoia llegó al punto de que le escribí al propio Jorge Fornet, indagando, hasta que al fin pude respirar tranquilo. Fue algo agradable, casi como ganar el mismo Premio, una especie de compensación a los duros años de labor, una cábala, o vaya Dios a saber qué astros se alinearon para ello. Desde el 2002 en que publicara mi primer libro, Convite de cenizas, y luego en 2004, el segundo, Tras la piel, dejé de tocar las puertas de las editoriales, y me sumergí en un abismo de lecturas inusitado, sabía que no estaba listo, y que siendo honesto conmigo mismo, aquellos primeros balbuceos habían sido un fracaso.»

Ese cuento parece ser distinto a los anteriores que has escrito, tanto en forma como en tema, a qué circunstancias crees que se deba el cambio.

«La sexta caballería de Kansas, responde a un impulso, a un estado de gracia o una demencia transitoria. Amigos de ese Grupo online de que te hablaba (siempre seré un tipo de grupos literarios, de paso, mis amigos santiagueros, Oscar Rojas, Santiago Cutié y Rubén Wong, conocen como nadie mi insistencia a reuniones, tertulias, lecturas y debates, y no siempre podemos lograrlo del todo) preparan una antología sobre el tema negro en Cuba y así salió La Sexta Caballería... Si te digo que tenía un plan, una historia, una forma, incluso una resolución para la anécdota, estaría mintiendo. Luego del trabajo llegué a casa, oí un poco de música, jugué con Shakespeare, mi perro, y a las doce de la noche, antes de ir a bañarme, tenía la primera versión lista. Fue cosa de agarrar la primera oración y sacarle el jugo, todo el jugo posible. Estaba más o menos al tanto de que el tema de la negritud estaba a debate, incluso había leído lo que pasó con un artículo de Zurbano en el New York Times, el trabajo de Rodríguez Rivera, en fin. También por esos días trabajaba en un texto donde un personaje negro del Santiago de Cuba profundo, va al Morro a ver pasar los barcos, y piensa en sus abuelos, bisabuelos, cómo habría sido el momento en que se conocieron, encadenados, y aquella imagen me daba vueltas en la cabeza. Parece ser que todo eso tuvo que ver en algo, digo, yo, es sabido que no existen explicaciones certeras sobre el hecho de la escritura.»

Descríbeme un día de tu vida como escritor y como persona que vive en un pueblo del país.

«Harto difícil es responder pregunta semejante. Segundo Frente, donde me he afincado hará unos 15 años, es un pueblo chiquito y tal vez eso parezca suficiente para describir cómo es la vida de un escritor o una persona cualquiera. Aquí he vivido y sufrido, a lo mejor como pocos. Mi día comienza a las seis de la tarde, en que a mitad de un silencio que va haciéndose intenso, puedo sentarme a la máquina y leer, escribir, jugar a las cartas mientras voy pensado (también creo como García Márquez, aquello de que el escritor siempre está trabajando aunque esté tumbado en la playa como burro). Más o menos sobre la medianoche entro al baño y al salir, me siento nuevo, entonces dedico dos o tres horas más a la escritura.

En la mañana camino, cruzando un río, hacia el trabajo en la secretaría docente de Ciencias Médicas, lugar donde me queda poco, ajustándome a eso que llaman, “actualización del modelo económico”, quedaré disponible, a la deriva. Allí estoy hasta las 5 de la tarde, reviso el correo, lleno modelos, hago informes, dejo las yemas de mis dedos en una vieja máquina de escribir haciendo actas de firma para los estudiantes, recibo llamadas de provincia, ect. A veces tomo ese mismo camino y voy por un almuerzo, a veces no. Ese es un día de mi vida. »

Cuáles son los autores que consideras te hayan influido en tus presupuestos literarios.

«Gabriel García Márquez, cuando leí Cien años de soledad, a los doce años, quedé deslumbrado, aún cada vez que lo leo, me pasa, me sé de memoria párrafos completos. Vargas Llosa, Lezama, Virgilio (los dos), Hemingway, Faulkner, Bukoswki, Borges todo, y por supuesto Julio Cortázar en toda su inmensa humanidad. De niño leí mucho a Martí y sigue siendo un referente sin dudas. Carver con ese texto, “Si me necesitas, llámame”, es insuperable. Mark Twain, El extranjero, de Camus, Vendrá la muerte y tendrá tus ojos, de Pavese.

En fin creo que todo eso y mucho más que ahora no alcanzo a recordar.
Pero que están ahí, en ese magma infinito.»

Qué proyectos futuros escriturales y humanos en general tienes ahora.

Buscarle un lugar a mi novela “Prohibido morir en La Habana”, rechazada por dos editoriales santiagueras, esperar por un dictamen de la Editorial Capiro, referente a mi libro de cuentos “En este lado de la muerte”, seguir trabajando en “Cartas a la abuela”, noveleta infantil, y en una novela epistolar centrada en la historia de un viceministro encarcelado por corrupción, todo inventado por mí, no sé escribir esas historias que le gente me cuenta, ni sobre sucesos que se publican en la prensa, voy hacia adentro y de allí voy sacando las historias.

En la otra cara de la moneda: Intentar un trabajo, impedir que el techo de la casa no me sorprenda una noche mientras escribo, cuidar mi salud y mantener el contacto con los amigos, esa especie de oxígeno para seguir negociando con los fantasmas y ponerlos a vivir en la página en blanco.



FRAGMENTO del cuento La sexta caballería de Kanzas de Argenis Osorio /Mención Concurso Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar

"Somos negros a los que nos zumba el mango. Tenemos locas a todas las negras. Y a las blancas. Somos negros callados y calientes. Sinceros. Miramos con odio y La Habana se sacude. Apretamos el puño y La Habana tiembla. Levantamos el puño y La Habana se derrumba. Nos gusta la playa. El arroz congrí y la carne con papas. El ron bueno y los billetes. Tenemos fotos con David, el de la Charanga. Somos negros descendientes de obreros portuarios. De mambises. De esclavos. De reyes africanos. Somos esos, los que corremos ahora, bestialmente. Como mambises. Moviendo los brazos ágilmente. Sin poner los pies en el suelo.
 "

Datos de Autor / ARGENIS OSORIO SÁNCHEZ

Nació en Doña Juana de San Ramón, Manzanillo, Cuba. Ha publicado “Convite de Cenizas” (cuento) y, “Tras la piel” (cuento). Con “La sexta caballería de Kansas”, ganó Mención en el Concurso Iberoamericano de Cuento “Julio Cortázar” en 2013.

Ese mismo año fue incluido en, “Once cuentistas  de Santiago de Cuba”, antología publicada en República Dominicana, y “Café con Letras”, selección de escritores cubanos y argentinos publicada en Argentina. Textos suyos han aparecido en revistas cubanas y extranjeras.

Tiene inéditos, “En este lado de la muerte” (cuento), “Ante los ojos de Dios” (cuento), “Prohibido morir en La Habana” (novela), “El sonido del agua” (novela corta).