lunes, 1 de septiembre de 2008

CUABITAS (VII) La casa simple: hoy y mañana


Antonio Desquirón Oliva
desquiron@gmail.com

(ESPECIAL para LA ISLA y LA ESPINA)

No digo justo; sería necio olvidar las casas modestas de Cuabitas.

Muchas grandes y bonitas han quedado, pero no nací ni crecí en una de ellas, sino en una sencilla que hoy, cuando todo parece estrecho, breve e improvisado, da la sensación de una mansión sin serlo. Porque forma parte de esa legión de moradas de madera o ladrillos, con techos de tejas “francesas” o de zinc y un terreno lleno de flores y frutales alrededor.

Todas basan su bienestar, no en la forma, sino en el diálogo con el verdor, la lluvia, el aire, los pequeños animales. Parte importante lo jugaban las celosías de madera y los portales en forma de corredor, que imponían una separación transitable con transitable exterioridad –tamiz, atalaya, sitio de conversación o meditación, como si las ventanas y las puertas no fueran suficientes.

Por otro lado, los tabiques entre uno y otro espacio a veces no cubrían toda la altura: pienso que de esa manera los volúmenes de aire caliente acumulado cerca del techo eran más libres de ir y venir, y de paso enfriarse. Debe de haber sido así, pues sé por experiencia que estas viviendas de puntal alto son sumamente frescas: claro se trataba sólo del puntal, ya que existían muchas puestas y ventanas, terreno vegetal –que guarda mucho menos calor y mucha más humedad que el rocoso- y una topografía por encima de esa especie de concha o cazuela que es la ciudad de Santiago y por debajo de las montañas que la separan del Valle del Río Cauto.

¿Quiénes las fabricaron? Como en las películas y los culebrones de TV, esos datos generalmente caen dentro del cono de penumbra. Quiero creer que en algún registro deben constar, pero –adelantándome al probable tema de tesis de un futuro diplomante de Arquitectura- yo recuerdo unos pocos.

Ya habíamos dicho que el veterano sargento mambí Pedro Rodríguez fue un gran carpintero de casas modestas: hizo muchas, sí, y la obsesión de las celosías denuncia su mano. Pedro debe de haberse asentado en Cuabitas a finales del siglo XIX, pues la casa de Antonio Peralta –que era un hombre blanco muy modesto, carretillero, picapedrero y suegro de Pedro- la hizo él-; también fabricó la de doña Felipa Castillo –una negra de las de antes: muy seria, veterana también de la Independencia, y que, como en los documentos del siglo XIX, llamaba Cuba a la ciudad de Santiago.

Comenzada a finales de los ’30 e inaugurada exactamente el 24 de junio de 1940, la mía -así como la de al lado- es obra de Nazario Nicieza. Él era contratista y maestro de obras, o sea, que se encargaba de hacer todo; la “distribución” de la casa, la pensó mi madre con el procedimiento de aquí el baño, aquí la cocina, tres habitaciones, etc. Parece que resultó bien, pues solamente estuvo inconforme con la altura de las ventanas (esto parecía un convento, relataba. Y es cierto, a las ventanas de casa hay que tener deseos de asomarse), pero Nazario las rehizo.

Con la casa de al lado –fabricada por iniciativa de un tío mío se repitió la fórmula, con mi madre de mandamás-, pero ahí las ventanas quedaron bien. El edificio junto a la capilla –hoy escuela- así como el cuarto donde duermo, los hizo un negro alto de ojos amarillos a quien apodaban El Mejor; era solamente albañil, pero no un pega-ladrillos, sino un verdadero constructor, pero que sin capital para comprar materiales y pagar una cuadrilla. Existe una guaracha que dice Soy El Mejor, El Mejor… que él aseguraba que se la dedicaron. Puede ser…

De lo hecho por Pedro queda parte en pie, y ni qué decir de las obras de Nazario y El Mejor.

Existen otros, como el Ingeniero Puente, ya más intelectual.

Todos dominaron a la perfección su código constructivo: no lo idearon pero lo aplicaron y adaptaron a la perfección para que su obra fuese barata y firme. Pasaron el pequeño terremoto de 1948, las infinitas tormentas de los años ’50, el Ciclón Flora de 1963, las aguas interminables del 2007 y, cachicambiadas y deslucidas por la falta de mantenimiento, se mantienen en pie.

Agradecimiento y homenajes.

VER La serie: CUABITAS

---CUABITAS (I) Ni viruta ni astilla
http://laislaylaespina.blogspot.com/2008/08/cuabitas-i-ni-viruta-ni-astilla.html

---CUABITAS (II) Gente de Cuabitas
http://laislaylaespina.blogspot.com/2008/08/cuabitas-ii-gente-de-cuabitas.html

---CUABITAS (III) Personas y personajes
http://laislaylaespina.blogspot.com/2008/08/cuabitas-iii-personas-y-personajes.html

---CUABITAS (IV) Lo que quiere decir
http://laislaylaespina.blogspot.com/2008/08/cuabitas-4-lo-que-quiere-decir.html

---CUABITAS (V) Por el camino de Chalons
http://laislaylaespina.blogspot.com/2008/08/cuabitas-5-por-el-camino-de-chalons.html

---CUABITAS (VI) Las casas
http://laislaylaespina.blogspot.com/2008/08/antonio-desquirn-oliva-especial-para-la.html