lunes, 1 de septiembre de 2008

CUABITAS (VIII y final) Cuabitas hoy y mañana


Antonio Desquirón Oliva
desquiron@gmail.com

(ESPECIAL para La Isla y La ESPINA)

Temperatura, humedad y renovación del aire han sido algunos de los factores determinantes para la vida en el tiempo, no sólo de Cuabitas, de Santa María, Boniato y El Caney: esta región al norte de Santiago se ha inundado de gente, no por necesidad de espacio barato, como en los Cerros caraqueños y bogotanos, sino precisamente porque tiene aire, paz, frescor –y terreno económico, es verdad-.

Si bien durante las décadas 1890-1930 –de diez a veinte años antes que el elegante Vista Alegre- Cuabitas fue una especie de resort veraniego para familias pudientes, pasó a barriada porque se vio que era posible lograr condiciones de vida económicas y placenteras, a la vez que en contacto con la naturaleza.

El realidad, las casas humildes fueron la semilla, los sitios donde no era necesario ostentar ni demostrar, sino simplemente vivir. Quizá por ello exista en Cuabitas tan poca diferencia entre la experiencia de habitar una mansión fastuosa y otra que no lo es. Lo principal –espacio, temperatura, aire, agua, luz- lo provee la exterioridad: los patios, los portales en forma de corredor, el follaje, la lluvia.

Las grandes casas demuestran soluciones formales y estilísticas, pero las humildes-tradicionales demuestran soluciones arquitectónicas: yo estoy convencido de que merecen tanta atención como las primeras.

No quiero que los cuabiteros lejanos piensen, porque no es verdad, que su reparto permanece como lo dejaron o que todo se destruyó sin remedio. Como todo lo vivo, Cuabitas ha cambiado mucho y seguirá cambiando.

Ya no se puede dormir con las puertas abiertas, ni siquiera abrir la delantera temprano en la mañana y cerrarla a la hora de dormir. Tampoco llega aquí la sirena de los barcos que entran o salen de la bahía, ni los pitos de las grandes fábricas mancando las siete menos cinco; a veces ni el sonido apocalíptico del tren. Sólo los aviones de pasaje por el corredor aéreo que atraviesa Cuabitas, invisibles de alto, o los neumáticos de los grandes camiones de corren por la Autopista Nacional, o, en la madrugada, la música salsera del gran cabaret a un lado del trébol que da entrada a Santiago.

Hay varias escuelas, un internado, un seminternado –o sea, un sitio donde los chicos se pasan todo el día y después duermen en sus casas-, varios consultorios médicos, una policlínica, una instalación para rehabilitar secuelas de accidentes o enfermedades cualquier tipo, una panadería, un centro para enseñar los secretos de los ordenadores, una tienda de víveres grande, otra pequeña, varios puestos de frutas y viandas. Una iglesia católica y otra de cierta denominación protestante que –excusen los fieles- no recuerdo.

Por lo demás, igual: Chalons se sigue desbordando cuando llueve mucho, los cuabiteros siguen pisándose la lengua, la nostalgia congénita de todo hijo de este sitio de “vivir fuera del mundo” se acrecienta o disminuye según los avatares del transporte público, los teléfonos, los viajes, y ahora el e-mail e Internet (el blog donde se publica esto, se hace y se emite desde la subida del Puerto de Boniato).

Confío que en un futuro –cuando la gente reconozca el privilegio del aire puro, el verdor y la lluvia--, el reducto cuabitero demostrará su capacidad de sostener mucha más población con mejor calidad de vida (me parece estar viendo la sonrisa irónica en el rostro del lector actual). A nadie quepa duda.

VER La serie: CUABITAS

---CUABITAS (I) Ni viruta ni astilla
http://laislaylaespina.blogspot.com/2008/08/cuabitas-i-ni-viruta-ni-astilla.html

---CUABITAS (II) Gente de Cuabitas
http://laislaylaespina.blogspot.com/2008/08/cuabitas-ii-gente-de-cuabitas.html

---CUABITAS (III) Personas y personajes
http://laislaylaespina.blogspot.com/2008/08/cuabitas-iii-personas-y-personajes.html

---CUABITAS (IV) Lo que quiere decir
http://laislaylaespina.blogspot.com/2008/08/cuabitas-4-lo-que-quiere-decir.html

---CUABITAS (V) Por el camino de Chalons