viernes, 15 de agosto de 2008

CUABITAS (5): Por el camino de Chalons


Antonio Desquirón Oliva
(ESPECIAL para LA ISLA y LA ESPINA)


En 1838, el coronel Dionisio Carreño construyó el primer acueducto de la ciudad de Santiago de Cuba. El mismo se hallaba enclavado entre Cuabitas y Boniato, frente al kilómetro 8 de la carretera Santiago-San Luis y cerca de un sitio conocido por El Paso de la Virgen. La obra retenía el curso del río San Juan –conocido por los cuabiteros como La Cutara.

Durante decenios, el Acueducto de Carreño fue útil, pero en 1908 el ingeniero Joaquín Chalons construyó otro no lejos del antiguo. “Chalons”, se llama la obra y aun está en uso: tiene más de un siglo y se considera la represa en funciones más antigua de Cuba –el habanero acueducto de Alvear, más viejo, saca su torrente del subsuelo.

El camino de Chalons es, para los cuabiteros, como el de Swan o el de Guermantes para el mundo proustiano. Porque hablamos de un camino en regla, solitario, sensual, salvaje y misterioso. Los cuabiteros de antes y de ahora consideran una verdadera excursión “ir a Chalons”, “pescar en Chalons” “correr hasta Chalons” y hasta “remar en Chalons” –en los años ’70 allí se podían alquilar botes y embarcaciones que imitaban a las de los vikingos. Cualquier cosa indefinida queda “por allá por Chalons”.

En los años ’50 los espiritistas de toda la nación celebraban su principal solemnidad por el camino de Chalons, exactamente en La Piedra del Cura, contra la ladera de una loma y debajo de unos frondosos árboles cubiertos por una enredadera en flor. Allí se oraba, se cantaba y se daban discursos. Era una conmemoración concurridísima llamada Fiesta de la Hipomea, y caía los terceros domingos de enero.

Por el mismo camino, muy cerca de La Piedra del Cura, quedaba La Pedrera, que extraía su material del corazón rocoso de las lomas cuabiteras. Era una instalación antigua que dejó de funcionar hará unos 50 años y empleó como picapedreros a docenas de padres de familia.

Hacia fines de los ’20 vivió un sujeto que se hacía llamar Cristo Benito Collazo Santísimo: predicaba el arrepentimiento general y aseguraba que Santiago de Cuba era la Nueva Jerusalén. Cuando falleció, sus seguidores se negaron durante días a enterrarlo, en espera de que resucitara, hasta que el Departamento Municipal de Sanidad decidió que había que hacerlo.

Años más tarde, las lomas que rodean el Camino de Chalons fueron testigos de la iluminación de un discípulo de Benito Collazo llamado Antonio el Loco. Yo lo conocí. El que haya visto las películas del cow boy Hopalong Cassidy, recordará al personaje de Fuzzy: Antonio era su viva estampa.

El iluminado gustaba de envolverse en sábanas y caminar entre los matorrales, pero carecía de perseverancia. A los pocos meses abandonó la doctrina, regresó a su casita y se dedicó a la crianza de carneros junto a su hermano Pedro. Y quien haya leído las Aventuras de Bertoldo, Bertoldino y Cacaseno (¿de Perrault?) entenderá si digo que Pedro era Cacaseno redivivo.

VER La serie: CUABITAS

---CUABITAS (I) Ni viruta ni astilla
http://laislaylaespina.blogspot.com/2008/08/cuabitas-i-ni-viruta-ni-astilla.html

---CUABITAS (II) Gente de Cuabitas
http://laislaylaespina.blogspot.com/2008/08/cuabitas-ii-gente-de-cuabitas.html

---CUABITAS (III) Personas y personajes
http://laislaylaespina.blogspot.com/2008/08/cuabitas-iii-personas-y-personajes.html

---CUABITAS (IV) Lo que quiere decir
http://laislaylaespina.blogspot.com/2008/08/cuabitas-4-lo-que-quiere-decir.html